La primera referencia que tuve de este gran actor —sin duda, uno de los más importantes y el más popular del relevante cine polaco— fue en el filme del maestro Andrzej Wajda Cenizas y diamantes, clásico de la cinematografía de este país que admiro y al que tuve la dicha de conocer, gracias a la obtención del Premio “La Edad de Oro” (1976), en la categoría de Canción para Niños, por uno de mis poemas musicados por el notable compositor cubano Danilo Avilés (de la centenaria familia de músicos de la ciudad de Holguín), cuyo galardón compartido consistiría en una visita de ambos a ese país durante dos semanas que, por fortuna, se extendería a tres. Leer más…
