Anunciación (y otros poemas)

DEL POEMARIO ABUNDANTIA CORDIS


MANUEL NETO DOS SANTOS (Alcantarilha, Silves-Algarve, Portugal, 1959). Poeta, actor, declamador, traductor. Es una figura ineludible en la poesía portuguesa moderna. Autor de una importante y polifacética obra poética integrada por treinta y seis libros, es también colaborador habitual de importantes revistas de poesía, tanto en Portugal como en España. En reconocimiento a su vasta actividad literaria, tanto en lo que se refiere a su obra como a la difusión de poetas portugueses y españoles, Arandis Editora le honra con la creación del Premio Literario de Poesía “Manuel Neto Dos Santos”, que se encuentra en su cuarta edición anual. Está traducido al español, francés, inglés, árabe y rumano. Ilíada Ediciones ha publicado sus poemarios Abundantia Cordis (2022) y Piedra de Canto / Pedra de Canto (edición bilingüe español/portugués, 2024).



Anunciación

El lugar de la Madre está siempre en el trono del alma y de la memoria. Aun cuando el cuerpo se ausenta de nosotros, el azul verdoso de sus ojos rumorea en el lago más plácido que podamos imaginar.

El lugar de la Madre está siempre en la muralla centenaria que nos vislumbra el futuro, en la alfombra de los valles y de las laderas hasta donde se diluyen en la placidez de la acuarela de un cielo, en el letárgico momento del adormecimiento de la tarde.

El lugar de la Madre … Está, siempre, en mis versos, en la esperanza –quién sabe– de un día poder con ella, del trono de la muralla, la eternidad contemplar.

Y si viviéramos sin alma ni palabras. En el corazón del sonido, la sangre que lo serpentea y la melodía del golpe de la lluvia sobre los tejados, y la ventanilla se une a ellos, a la melodía, y al silencio; y despierta el poema, de un sueño letárgico y suspendido, y la memoria de ti me dice, vacilante; estamos cansados.


A pesar de eso

Escudriño el antiquísimo misterio del origen y del sentido de la vida y de la muerte, para encontrar el don visionario y subversivo, tal como hablo del tiempo que me ofrece la conciencia de la frágil mortalidad. Busco el antiquísimo misterio, pues todo lo que hay de inferior, en nosotros, regresa para que se revele en el impulso, que me lanza hacia lo alto, porque la ironía fingida de amargura habla por etéreos poemas, como fugaces son los sueños a pesar del día de la hora y de los minutos en que se revelaron sobre la hoja. Escudriño, entre los cardos y los espárragos, entre la hoja mugrienta de un país aturdido de hipocresía, el antiquísimo misterio del origen y descubro el silencio como ojos llanos de paisajes, y un anhelo de escribir irrumpe, al sonido de mis pasos, recordando el silencio, en su más fecunda melodía.


Por saber que

El interior de la existencia de un hombre es el planeta más desconocido que podamos imaginar, un poder tan firme y silencioso, como si los pensamientos se hermanaran con las piedras y las piedras, a su vez, fuesen el diálogo más puro entre el cielo y la tierra.

El interior de la existencia de un hombre es el océano más profundo que podamos navegar; por dentro de un constante rumor bajo la maestría de la luna para que la melancolía nos llegue como quien vive a través de los libros, por los poemas, por las profesías que lee….

Todo de tal modo, desconocido, que sólo un instante en cada primavera florece sin que nadie se de cuenta de ello… Y una secreta eternidad arde, despacio, como arden los reflejos del sol sobre el erizo de las mieses.

El interior de la existencia de un hombre sugiere ventanas por abrir, para que los paisajes habiten los ojos, por entero, como si una voz buscando refugio y el alma se delinease a sí misma con la forma de una copa de piedra, para servir la esencia rubia; como son rubros la sangre y el vino.

El interior de la existencia de un hombre es una semilla inventada, de que germina el peso íntimo de la alegría y una historia infinita, para la convulsión del deseo …

Y todo de tal modo sabido por la esencia … Que los ritmos, sobresaltados y antiguos, se adormecen en el vagido inicial del poema, para que las arpas de sombra se punteen en mis ojos.


Para pediros prestado

Dejadme regresar a la fuente de la frase, de donde el sentido desemboca hacia el mundo. Sobre nuestras almas, una tiniebla celeste se pega al letárgico torpor de la monotonía y un manantial mientras nada pasa por aquí. Y leo. Leo poetas “endiosados” por la verborrea compulsiva e inconexa, como rostros de niños lanzando las manos a las tintas y lamiéndose de incoherencia de colores.

No me decores, que yo no soy más que esterilidad fosilizada en la desesperación del poeta “enjaulado”.

Mi alma tiene el camino como una vereda ritualmente recorrida;

Vereda de pasos repetidos por el mapa único y discontinuo de la desesperación …

Dejadme regresar al nacimiento salvaje que despierta, dentro de los ojos, la forma abarrotada de seguir las huellas de la visión ante las flores llameantes de las laderas, y la noche se desbordará en la claridad de las estrellas para que los únicos poetas celebrados sean los candelabros de esperanza … Alumbrados en los sentidos.


Reconocidamente, os agradezco

Vengo a devolver la corona de agonía con que la mezquindad y la envidia de las amigas, que no lo eran, me pusieron sobre la frente.

Atesto el repudio de vuestros aullidos de hienas mortíferas, por la calada de vuestro silencio sobre mí. Vengo a devolver la corona de agonía, a vosotras, unas escasas tres, que me desconocéis … Que vuestra putrefacción de alma os harte y empuje a la esencia de cloaca máxima, de la que vuestras vidas son eructos

Quién diría…


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