Y el pan fue primero (y otros poemas)

DEL POEMARIO Palabras escritas en el pan


ALEJANDRA G. BARBÓN (La Habana, Cuba, 1979) Es escritora e investigadora. Reside en Miami, donde trabaja como profesora y bibliotecaria especializada en colecciones patrimoniales, archivo y libros raros. Su escritura se sitúa entre poesía, narrativa y ensayo, y explora la memoria, el exilio, la herencia afectiva y el cuerpo como archivo vivo. Desde una atención a lo mínimo —gestos, manos y silencios— su poética indaga en lo que persiste más allá del relato lineal. Palabras escritas en el pan se articula como un libro de fragmentos donde voces heredadas y experiencia íntima se entrelazan para pensar la memoria como materia que se amasa y deja migas —como el pan— en el cuerpo y en el tiempo.


Y el pan fue primero
(Los silencios de Amelia)

En el principio,
no hubo verbo,
sino gesto.

El pan fue primero que la palabra.
Y las manos supieron
antes que la boca.

Todo lo que nació,
nació del silencio.
Una foto,
un temblor,
una mujer buscando su nombre
en la harina del tiempo.

Y antes de Alba,
hubo una promesa:
la de sostener la memoria
aunque el mundo se partiera en dos.

Hubo olor.
Hubo tacto.
Hubo un gesto que persistió
cuando ya no quedaban palabras.

Y de esas manos, no siempre recordadas,
nació la historia.
No por lo que dijeron,
sino por lo que sostuvieron.

Porque, a veces,
el pan sabe más que quien lo amasa.


Memoria amasada

La foto en sepia

Cuánto puede caber
en una imagen detenida,
cuando el tiempo no ha deshecho
el gesto ni el temblor.

Están ahí,
plantados frente a lo que fue su pan
y su promesa:
él con la firmeza callada
de quien no baja la mirada,
ella con la ternura tensa
y un futuro entre ceja y ceja
que aún no ha nacido,
pero ya arde.

Nadie podría decir que posan.
Se sostienen,
como quien sabe que de esa imagen
penderá una genealogía,
una historia aún sin contar,
una mujer del porvenir
buscándose en los trazos
de una sonrisa antigua.

No hay polvo que borre
la dignidad de esa escena:
ni el muro carcomido,
ni el cartel torcido,
ni el eco de lo que vendría
a derrumbarlo todo.

Miro la foto
y algo de mí se alinea.
Me encuentro en su gesto
como si esa leve capa del tiempo
fuera una puerta
que sólo se abre desde adentro.


El pan que no salió

Los cuerpos que nos devuelven

Las he encontrado
en cuerpos que me sostuvieron.
Manos que me recogieron
cuando no supe cómo volver.
Miradas que me devolvieron
lo que había dejado caer.

Pero hay una que no cabe en las formas.
La que empieza donde otros terminan.
La que está.
La que sigue estando.

Habita mis días
con la naturalidad
de quien nunca se va.
Me completa sin proponérselo,
me ofrece sitio sin darse cuenta,
me acompaña sin medida.

La busco en cada cosa
que me sabe a casa.

ESTE POEMARIO PUEDE ADQUIRIRSE EN ESTE LINK: Palabras escritas en el pan, poemario, de Alejandra G. Barbón

Patria (y otros poemas)

DEL POEMARIO LOCAL DEL HOMICIDA


JOAQUÍN CABEZAS DE LEÓN (Camajuaní, Cuba, 1957) Graduado por la Universidad Marta Abreu de las Villas, de Licenciatura en Contabilidad y Finanzas. En 1992 obtuvo el Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara. La Editorial Capiro de esa provincia cubana publicó en 1993 su poemario Mundos desarmables. Poemas suyos han sido publicados en revistas y sitios literarios impresos y de internet en Cuba y el extranjero. Actualmente reside en Cuba.



Patria

Es una incógnita
donde náufragos se aferran a criar escorpiones;
los cazadores perdieron sus cotos
y solo acarician historias escritas
bajo el influjo de la melancolía;
los felices en sus quimeras adolescentes
parecen mendigos consagrados al desamparo;
las novias y los travestis
consuelan turistas fugados de sus puertos.
En mi país hay repúblicas descubiertas
entre una muchacha y los rostros de la eternidad,
los carniceros esconden los cuchillos
ante los animales que desandan los corrales
y la patria da un traspié en el rostro de los bufones.
Voy a alquilar un país a los mercaderes de los bulevares,
ellos ruedan las húmedas mentiras,
inflan los precios en la inseguridad de los funcionarios
y los decretos desconciertan a los transeúntes
de vocación feminista.
Esto es también mi patria:
un trofeo o el polvo de algunas mentiras.


 
Virutas

Hay un lugar cubierto de hojarasca
donde el tiempo es una viruta disuelta en el lejano país
que entre sospecha y ruidosos desencantos
se fue convirtiendo en la muchedumbre del tabaco y ron;
tan desmemoriado que no recuerda a sus fantasmas
y a sus héroes.
¿Para qué se necesita a los héroes
si las mujeres solo miran el reloj
y las premuras del bodeguero?
Los héroes son como una carga,
una fatiga en los escombros del horizonte.
Hay un lugar cubierto de hojarasca
donde los niños dejaron de jugar,
tampoco sueñan con ser héroes,
perdieron la memoria en las capitales del mundo,
derrocharon la sonrisa en las tormentas.
Los hombres no quieren ser héroes,
es demasiado caro.
Los consumidores necesitan productos asequibles
que nada tengan que ver con los garabatos del futuro
ni con el orgullo de hacer la historia.
La historia es un payaso sereno que al final sonríe
aunque los cuervos se lleven los aplausos.
Albert Camus estornuda en esta temporada feroz,
él tampoco aspira a ser héroe:
quiere vivir en un mundo cubierto de hojarasca
y ser una simple viruta
que el agua se empeña en disolver.


El país que dibujaron de matices grises

La noche consuela a los espantapájaros
en el vórtice de las siempre magras cosechas,
el cielo no sostiene el miedo del niño
y el silencio condena cualquier codicia de hablar
con una estrella,
una mínima estrella de la edad del bronce,
una mínima estrella que no admite la mirada de los héroes
ni la soberbia de quien se cree Dios
cuando es un simple mortal cargado de soledad.

Al país o lo que fue,
lo dibujaron de matices grises,
tristes colores que castigan la pupila de los niños;
después comienza a confundirse
con toda la soledad y la multitud de fanáticos
que sueñan con la lluvia,
que sueñan no tener sueño
y comienzan a dialogar con su sombra,
con la nada y sus vestidos de domingo,
con la despiadada y cruel derrota
y los insectos que devoran flores.

Mi país,
esa geografía tímida que todavía nos pertenece
a pesar de los huecos negros de la historia;
esa pancarta que acariciamos cuando niños
y se convirtió en un bostezo,
una herida,
el dolor común de la gloria inhabitable y fría;
ese país que consuelo cada mañana al despertar
y a veces se  pierde entre mis miedos y las dudas.


ESTE POEMARIO PUEDE ADQUIRIRSE EN ESTE LINK: Local del homicida, poemario, de Joaquín Cabezas de León

Poesía cristiana cubana

DEL POEMARIO PALABRAS QUE ADORAN


«Poesía ésta cargada de la sinceridad y la humildad de quienes reconocen que Dios es quien rige sus vidas, el que ha escrito ya sus destinos, el que los ha sacado enriquecidos de los más desalentadores desiertos, el que pese a todos los retos que como humanos estamos llamados a vencer va a nuestro lado, casi siempre en silencio, sin alardes, sabiéndose vencedor de todas las batallas, y solo basta mirar con fe para saber que está ahí y recibir su abrazo cálido y su paz inexplicable.

Hay en estos poemas, además, esas preguntas que solo pueden lanzar quienes reconocen su insignificancia, quienes han aprendido y están dispuestos a no olvidar los comportamientos humanos que aborrece Dios: “Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos (Proverbios 6, 17-19), pero además quienes son capaces de entender que los talentos que poseen −en este caso el don de la poesía− se deben única y exclusivamente a la misericordia de Dios y a Su propósito de que “en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor (Filipenses, 2:10-11).

Estoy seguro de que esta andadura literaria, este hermoso proyecto de alabar a Dios desde la poesía, emprendido hace ya un tiempo por Arletty Romero Lafargue y Onel Pérez Izaguirre y que aglutina a otros 15 autores, llegará a muchos corazones que esperan entre las sombras que habitan este mundo. Los aquí reunidos, a través de estos poemas, cumplen su misión de poner delante de los ojos de todos a ese Señor y Salvador que promete que, como leemos en Romanos 10:11-15, “Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado” (…) porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!”.

AMIR VALLE


Alberto Garrido
Santiago de Cuba (1966)

Narrador, poeta, profesor y ensayista. Tiene más de veinte libros publicados. Entre sus premios internacionales destacan el Casa de las Américas con El muro de las lamentaciones (cuentos) y el Casa de Teatro con El círculo de los infieles (novela), La noche en la pared (cuento) y La hora de despertarnos juntos (poesía). Ganador del concurso La Gaceta de Cuba, el premio más importante que se le otorga a un cuento en Cuba. Premio de novela erótica La llama doble y Premio de la Crítica a los diez mejores libros publicados con La leve gracia de los desnudos. Recientemente publicó su antología personal de cuentos Gritos y susurros y su poesía esencial en el volumen Pan sobre las aguas. Reside en República Dominicana, donde dirige el departamento de Letras en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña. En Ilíada Ediciones ha publicado todos sus libros de tema cristiano.


Logos

En soledad con Dios la vida escribo
los oficios del hombre
y sus desiertos
la piedra memorable de los muertos
el corazón de un salmo
y lo que vivo.
De un viernes tan humano
ya cautivo
donde testamentar mis heredades.
Con Dios en soledad
y mis verdades
una mujer
mi justo tiempo humano
y la humilde intemperie de un hermano
y dos hijos
dos patrias
dos ciudades.

En soledad con Dios
por el espejo
oscuro como befa de un escriba
la muerte nos golpea tan arriba
que sorbemos
debajo
su reflejo.

Mas guardo una palabra
y la entretejo como un pastor callado
hasta que encienda.
Una sola palabra     tibia venda
la del único Verbo
que me nombra
así la soledad pierde su sombra
y Dios me da su voz
para que entienda.


Frank Castell
Las Tunas, Cuba (1976)

Licenciado en Español y Literatura. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Tiene publicados los libros El suave ruido de las sombras (Poesía, Editorial Sanlope, 2000), Confesiones a la eternidad (Poesía, Editorial Sanlope, 2002), Corazón de Barco (Poesía, Letras Cubanas, 2006), Final del Día (Poesía, Editorial Sanlope, 2012), Salmos oscuros (Poesía, Editorial Oriente, 2013), Fragmentos de Isla (Poesía, Letras Cubanas, 2015), El solitario oficio de la resistencia (Poesía, Valparaíso Ediciones, España, 2018), Como un país desierto (Poesía, Huerga Fierro Editores, España, 2019), La maquinaria (Novela, Ilíada Ediciones, Alemania, 2020), Redentor (Poesía, Ilíada Ediciones, Alemania, 2023), Paisaje humano (Ediciones Médanos, USA, 2024), El horizonte blanco de la bestia (Novela, Editorial Primigenios, USA, 2025) y Redeemer (Poesía, Ilíada Ediciones, Alemania, 2025).


Redentor

Eres el canto,
la empuñadura de mi espada,
juicio y sostén de mi familia.
De ti brota el aliento,
la luz y la gloria,
las cumbres perfectas,
el pan, el vino, el fuego
en noches que se inclinan.
Estás sobre las aves,
las mentes y los salmos,
sobre la mansedumbre de los redimidos
y las palabras que surcan
los sueños del mar.
Oh, Señor,
eres mi fortaleza
cuando la soledad hiere mi rostro.   
Eres el tiempo inevitable sobre el mundo.


Arletty Romero Lafargue
Guantánamo (1990)

Licenciada en Estudios Socioculturales. Diplomada en Periodismo. Miembro de la AHS. Graduada del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, 2013. Coordinadora del Proyecto Literario Grafomanía. Presentadora de Televisión. Poemas suyos aparecen publicados en diferentes antologías poéticas: El Mundo Lleva Alas, Ed. Voces de Hoy, Miami, Florida, Estados Unidos, 2017; Extremo Oriental, poetas guantanameros del Nuevo siglo, Ed. El Mar y la Montana 2018; Poetas cubanos ante la Palma Real, Ed. El Mar y la Montaña 2020; Antología Pequoud, Ediciones Callejas y Reina del Mar 2023; en la revista El Caimán Barbudo, Sección Por primera vez; la Revista digital Calle B; revista digital Alma Mater; revista Umbral, No. 85 ene-mar 2023. Incluida en el Plaquette De vals a rock y viceversa, selección de autores del Proyecto Grafomanía, diciembre, 2015. Incluida en el Audiolibro Fragmentos de Luz, coproducido por CMKC Radio Revolución y CMKS Radio Guantánamo, 2023. 


I.

Sabes de las heridas
que he sufrido sin merecerlo,
sabes de mis pecados
y la necedad de ignorarlos,
como el ciervo sediento en el desierto, 
clamo a ti entre el polvo y el silencio. 
Eres Bálsamo de Galaad 
que fluye sobre mi piel quebrantada, 
Padre que corre hacia el hijo herido, 
mientras yo, frágil,
apenas doy el primer paso. 

II.

No soy la mujer justa que alza manos puras, 
ni el olivo verde junto al templo. 
Soy barro quebrado, 
arena que se escapa entre tus dedos, 
y aun así me levantas. 
Temo el trueno de tu voz, 
la hoz que separa el trigo de la paja, 
y sin embargo, 
—como el hijo que huye y olvida el pan— 
me aparto. 
Y aun así me das la fuerza
para apoyarme en ti,
como el junco que se mece en el río, 
sin romperse,
porque en la corriente 
sostiene tu mano lo que el mundo ve frágil. 

III.

Tú luchas
donde yo ya no tengo fuerzas, 
como David ante Goliat,
pequeño pero tuyo; 
mi enfermedad
es el valle de sombras, 
pero Tú eres el fuego
en la hoguera de Elias,
que no se apaga,
aunque el cuerpo desfallezca. 
Amén.
Porque aunque hoy
sea el surco estrecho, 
la semilla que cae en tierra buena 
—aun entre espinas—
florecerá en tu tiempo. 
Y mi fe,
débil como lágila de mostaza, 
será montaña movida por tu voz. 


Ania Lias González
Nuevitas, Camaguey  (1978)

Licenciada en Biología por la Universidad de Oriente. Licenciada en Estudios Bíblicos por Global University. Cursa la Maestría en Estudios Teológicos por la Universidad Teológica de Texas. Graduada del Centro de Formación literaria Onelio Jorge Cardoso, en Técnicas narrativas y en Literatura de ciencia ficción. Es Premio Internacional de Relato Cristiano 2017. Su relato histórico “El altar de Dionisio” fue publicado en un volumen homónimo por Christian Editing. Obtuvo mención de cuento y poesía en el concurso Oscar Hurtado 2021, obras publicadas en la enzine Korad número 40. Su cuento “Nervadura” forma parte de la antología de narrativa cubana Nos que ficamos en Brasil (Livraria Nobel, 2001). Su novela fantástica Antes de las aguas se encuentra en Amazon. Tiene gran parte de su obra aun inédita (poemarios, libros de cuentos y novelas).


Presencia

Como se mira a un niño dormir
deshojaste misterios sobre mí.

Te avisté algunas veces, en tu huida
si despertaba a medias.
Latigazo de aromas, llovizna
huella fresca.
Fuiste un hilo
dorado en los asombros
en la causalidad de los aconteceres
en la encubierta faz de los propósitos.

Te sentí en esas formas
del tiempo entre mis dedos, como un vórtice.
Yo sorbía el universo con los párpados
como embudo sensible
y acaparé las horas, los anhelos, el miedo
la punzada perpetua de vivir.
Tú latías entonces a ese ritmo
de la misma punzada
tras los astros
los párpados, el tiempo.

Te entreví de soslayo
en la espesura
al filo de una daga de preguntas
como una herida lúcida
anónima.

Y me atrapaste al fin
con esas cuerdas de tus ojos
que llaman de amor.

Ahora Tu Nombre es pronunciable
lo convoco
asciende o se sumerge
a muy bajo volumen
o a toda voz.

Sigues siendo mi asombro
misterio, dador
centinela en la noche del mundo.
Yo te persigo más.
Deseo que me atrapes
otra vez.

Despertar
del todo
es mi sueño.


Onel Pérez Izaguirre
Baire, Santiago de Cuba (1988)

Poeta. Miembro de la Asociación Hermanos Saiz y del Grupo Literario Café Bonaparte. Premio Poesía de Primavera en el 2017 en Ciego de Ávila con el libro Fosa común. Mención en el Hermanos Loynaz. Premio Calendario de Poesía en el año 2023 con el libro Cables de alta tensión.


I

Abro mis ojos. No puedo respirar ente tanta manigua y sal. Escapo de mí.
La cruz seduce, inquieta. El dolor me señala el camino para Aquel que forma todas las cosas. No puedo estar en pie, aun así, veo en el cielo esas preguntas que a veces desconozco.

II

Una alabanza es como un cuchillo en la oscuridad que se esconde detrás del muro.
Un poema, un hacha contra el yo. Un trazo del Ángel para descansar en la Roca que no termina. Una oración para no morir en el tedio y alzar de nuevo el vuelo hacia la estrella infinita.

III

Pienso otra fuga, otro paisaje roto. Pero sigo frente a la Roca en busca de un silencio para respirar.
El Ángel viene y siento como la luz me traspasa. La Roca Antigua sigue firme, me apoyo en ella y cobro aliento.


PUEDE ADQUIRIR ESTE POEMARIO EN ESTE LINK: Palabras que adoran. Poesía cristiana cubana

Última estancia (y otros poemas)

DEL POEMARIO SALÓN DEL REINO


RAFAEL VILCHES PROENZA (Cuba, 1965) Licenciado en Educación Artística en Artes Plásticas. Egresado del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Premio Nacional de Poesía Manuel Navarro Luna, 2004 y 2010 con los libros El único hombre, poesía, Ediciones Orto,  2005 y País de fondo, poesía, Orto, 2011. Premio Nacional de Poesía De la Ciudad, 2005 con Trazado en el polvo, poesía, Ediciones Holguín, 2006. Premio Nacional de Poesía La Enorme Hoguera, 2006 con A ambos lados la sombra, inédito. Premio Nacional de Poesía, Centenario de Emilio Ballagas, UNEAC, 2008 con Tiro de Gracia, Ediciones Holguín, 2010. Mención Nósside Caribe, Italia, 2005. Mención  Poesía UNEAC Julián del Casal, 2007 con Erial de Dios, inédito. Otros libros publicados: Ángeles Desamparados, novela, Ediciones Bayamo, 2001. Dura silueta, La Luna, poesía, Ediciones Bayamo, 2003. Textos  suyos se han publicado en España, Italia, New Zealand, Alemania, Puerto Rico, México, Honduras, Brasil, Chile, Canadá  y EEUU.


Última estancia

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Anne Sexton

Padre: ojos y huesos
pudren la espera, las arenas
de bahía de cochinos.

Horas eco, nefasta primavera.
1959
1961
Apostabas por un puñado de sol,
te segaron la utopía de abandonar el túnel
y respirar azul.

Padre, tus días son
arenas de aquella playa confusa,
policromadas banderitas deshechas,
engaño a los cuatro vientos.
Ciénaga en rojo,
seres anónimos, anodinos.
umbrío campo,
teatro de operaciones.

Mar: los difuntos reposan.
de un lado y otro, incertidumbre.
Segadas voces no asumen el suceso;
miedo, ejército amedrentado,
dislexia.

Divagas, entonas
una marcha sin júbilo,
empuñas áridas antorchas.


Su luz
en tus ojos
se extingue.


Máscara (uno)

María, quise amoldarme a ti
y echaron sal en la herida.

Fue Dios.

Mayo o diciembre. Estoy
en el lobby de tu corazón.

Te veo entrar con la mujer-hombre.
Dudo.
(Un escalofrío me atraviesa).

Sonríes. No sabes las máscaras
de la muchacha que observa
con ojos de varón,
(lobo que a su pecho devora).

Hago el tonto en la mesa del café.
Ofrezco mi torpeza. Hablas
de gatos astrológicos, marcas de vida
como quien enumera estrellas
en el cielo de la alcoba.
(Abruma el gardeo de la mujer
con antifaz de hombre).

Asisto al asecho de la chica leopardo.
Angustia el reposo en tu mirada.
El agua serena tu risa cuando se detiene
a especularse en mis ojos.
Celebro tu voz, tu inocencia.
Palpas el vacío, la redondez del desamparo
en las yemas de mis dedos,
el aroma del café
y el patio familiar.

Tu alma entona la ciudad para que mis días
canten un himno en la plaza de la patria.
Redobla tu risa
instantánea al amparo de las campanas
en la catedral de San Salvador.

Tu mano en mi mano es fuego íntimo.
La misa de mañana arropa en mis oídos
alusiones entroncadas.
Eres rosa de mayo que bajo la lluvia aguarda
por el tiempo justo,
Yo, puente
que te resistes
a cruzar.
Allende recuento a flor de agua tus días,
tus pasos por los adoquines
contemplando la ciudad.

Reconstruirse piedra
a piedra.

Canto a la ventana, a Luz Vázquez.
Doy mi pan, mi vino, mi costilla.
Sostengo la mirada de tus labios,
rezo el frágil amanecer
del ensueño en los vitrales.
Hilvanas De profundis,
cárcel de reading.

La herida de poeta en mi pecho
irriga este silencio,
máscara que traviste
tras el dolor, el miedo.
Y yo solo canto para sostener
tu presencia única,
irreal e irreverente.

Contigo no estoy solo.
Mi vida sale del pozo con la remembranza
de quien se reconoce
y asiste a su café.

Te alejo de la mujer con ojos de acero.

Bebamos néctar,
no nos dejemos confundir
por quien trastoca nuestra identidad.


Deja cantar al reloj

Si te vas,
si me quedo,
no digas nada,
nada,
nada.

¿Quién ha de contar las espigas del trigo?
¿Quién te asiste y comulga en tu costilla?
¿Quién, con mis sueños, ve el advenimiento de los hijos?
¿Quién arropa tus pies si el áspero frío muerde tu casa?
¿Quién escribe tu nombre en los muros de la isla
y deshace la soledad?
¿Quién, en tus noches, enciende las velas?
¿Quién te mira el sueño sin el cansancio de las horas vivas?
¿Quién amansa en tu corazón la jauría que acecha?
¿Quién se despierta y te llama patria, muchachita mía?


Máscara (diez)

Inferno.
¿Cómo saco el corazón de las brasas, si te alejas?

Canta como si no pasara nada. Limpiemos la sangre y el agua que flota
en las burbujas del pez.
No dejes que mi llanto acuda
o se fatigue la espléndida risa de tus labios. Recojamos juntos
los frutos de estación para escribir con su pulpa toda el agua del río en la piedra.

Ya pienso en tu ausencia, en estas calles sin ti.
Me remuerde el perfume de la luz solar, los astros, los días…
Duele como nunca, salen de mí hacia la soledad.

Tomemos una última taza de té con secreto aroma. Deja que gaste la
ternura de tus pechos, el polen de tu selva se esparce en el bosque mío.
Lengua mía, no escuches graznar la noche.
Bajo el sol me abochorno, y me hundo en la orilla fangosa del Cauto.


PUEDE ADQUIRIR ESTE POEMARIO EN ESTE LINK: Salón del Reino, de Rafael Vilches Proenza

Frente a frente al sur de París (y otros poemas erróticos)

DEL POEMARIO DESNUDOS – POEMAS ERRÓTICOS-


ISMAEL SAMBRA (autor cubano-canadiense, 1947). DESNUDOS es su quinto libro de poemas. Entre estos cinco libros hay dos premiados uno en un concurso internacional y otro nacional, además de una trilogía poética Los ángulos del silencio (Editorial Verbum, 2001, con tres libros reeditados posteriormente en ediciones bilingües por Edizioni Il Foglio, Italia, y por la Editorial Primigenios, Miami): Orgía del miedo (2021, italiano-español, y español-inglés, para celebrar el 20 aniversario de la primera publicación), Señales de la espiral (2023, inglés-español) y A través de las rejas (2024, español-inglés). Una trilogía que refleja tres momentos históricos en la vida del autor y su adverso medio. Es decir, que Desnudos es una obra creada en la madurez del poeta. Tiene publicado además dos libros con poemas seleccionados: Para no ser leído en recital, Editorial Oriente, 1991, y Seis poemas desesperados y uno de esperanza, (Edición trilingüe-español, inglés, francés), Ilíada ediciones, 2022.


FRENTE A FRENTE AL SUR DE PARÍS (Errótico variante uno)

                                    A la usanza de las aguas milenarias

No habrá ola suficiente que rompa nuestro abrazo.
No habrá nada más sensible y lujurioso
que nuestros cuerpos sumergidos
enfrentados a la ingratitud humana.
Déjalos navegar con sus desnudos entre dos continentes
tan llenos de historias y codicias
de invasiones de imperios.
Estrechamente separados

más bien incompatibles
de traiciones imperiales de conquistas egoístas
creadoramente renegadas
que trataron de saciar la sed del Mediterráneo.
Ayúdalos a romper los cercos fratricidas
en estos paisajes del mar al sur de París
en estas aguas protocolares de Nice: Mi buen pretexto:
Tambores y trompetas para el viaje

que tan lindamente has orquestado.
Conquistemos libertades 

deroguemos opresiones: La traba inexorable del esquema.
Conquistemos más que territorios el necesario tiempo

para que la maldad termine

para que sigas orgullosa de mis genitales

de mi buen paquete —como le llamas—.

Mis buenos cojones —a lo cubano—.

Para luchar también contra el miedo

contra la chusma que aún postula y elige dictadores.
Para declararte redentora diosa rebelde y pacifista de estos mares.
Parce que tu as le goût nouveau de la vie. Porque posees

el nuevo sabor de la vida.

                                                                                   Octubre 2011


SOLAMENTE TÚ Y LAS ESTRELLAS

“Mujeres lo que nos pidan podemos
Lo que no podemos no existe
Y si no existe lo inventamos por ustedes.”
(Canción Ricardo Arjona)

El día de la mujer
es el día de tu nacimiento: Dios te dio todo:
Porque Dios sabe lo que me gusta.
Ahora celebremos:
Finalmente eres tú desde adentro.
Eres árbol fértil con todas sus raíces en mi cuerpo.
Tus hormonas.
Tus deseos.
Las pulsaciones de tus células en la madurez.
Tu nueva edad colgado del agravio
pero siempre bonita: Dulce y bonita: Blanca pureza:
Puti putica: Bien renovada: Muy laboriosa:
En el trabajo: En la cocina: En nuestra cama: En las virtudes:
Dulce y bonita: Tierna y discreta.
Es un cóctel. Una manera nueva de menear la postura
y la quebrada cintura: Una la química.
Una la entrega de las partes más finas de tus atributos.
Una ensalada. Una en mis trincheras de tetas-talle-caderas.
Una en la perversión de mi fórmula: Pinga y comida.
Que siempre funciona: Que te alimenta.
Resplandeciente: Voluminosa: Una en la única.
Ya estás frente al espejo: Entronizada:
Entronizando. Excitada y excitando.
Mujer divina: Divina mía:
Al sur de tu cuerpo hay una isla muy especial.
Ven por favor.
No te bañes.
Tienes el olor del amor en tu piel.

                                               28 de marzo…


FRENTE A LA EXPERIENCIA DEL MEDITERRÁNEO

(Errótico variante dos)

No habrá ola suficiente que rompa nuestro abrazo.
No habrá mujer más sensitiva en la inocente rebeldía
de llameante desnudo chocando con mis tres piernas
en las aguas heladas del Mediterráneo: ¡Abusadora!
Sueltos en el París adorado
para descubrir desde el Sena su torre omnipresente.
Sueltos a la orilla de Nice en la French Riviera
en Eze medieval con su árbol
que en el pórtico nos dejó caer al paso su único higo maduro.
Sueltos en la capilla de la Santa Cruz en la punta de su cerro
desde Monte Carlo a Mónaco minúsculo país dentro del país.
Vamos al viaje concebido con tanta precisión y tanta fantasía
a beber del vino
de tu madre patria: Vino en el agua:
Agua hasta el cuello: Mi francesita.
Empujada a la inyección de mi atrevido erecto
ante el asombro de miradas maliciosas
y cuchicheos de bañistas con tetas liberadas: Poco indulgentes.
Vamos con tus besos graduados en mi escuela
cuando te buscaba y todavía eras la efigie salvadora
de mis caídas: En la agonía.
En la tortura de mi muerte-lenta por el despotismo
de un único partido: Entre las rejas:
Cuando visitabas mi ciudad como turista sin saber que era la mía.
Detrás de rejas: Contra las rejas:
Tan cerca de mis rejas al este de la isla: Perros hambrientos:
Al sur de la loma de Quintero en mi Santiago:

Sin saber nada:

Cuando yo sólo sabía que existías
cuando ya nos conocíamos sin siquiera conocernos.
Vamos con mis restos desechos-desechados
a ignorar las demandas
los decretos que hacen y deshacen
a sentir el estilo parisino con nuestras apetencias descocadas
para que puedas cumplir mi sueño con lo prometido.
Vamos a calentar el océano como habíamos programado.
Vamos a enaltecer la puta vida.

Octubre 2011


MI GRAN DILEMA

Una mujer de tetas firmes y caderas anchas

es la típica mujer de mi raza.
Pero hay una mujer que se queja de mi memoria mientras
calienta su carne con mi temperatura: Defensa «a priori»:
Veneno de mujer que muerde mis tetillas: En lo flexible.
Desnuda mejor que vestida. Habla de su poca suerte
de su mala suerte de su karma
y quiere mucho más que este acto penetrante hasta la total fatiga.
No es una mujer diferente, pero es locura cuando beso
su abismal incertidumbre de mujer casada
cuando beso la dura porción de sus debilidades
la gracia de sus magnos vacíos.
No es diferente pero me dice yes yes yes
cuando quiere
que libere
mi energía
en sus pulcros precipicios.
No sé qué hacer al final de mis días pues dice que me ama.

Perentoriamente me ama
en los oscuros parajes de amores ilegales
cuando todo comenzaba fuego y el sexo fue rutina.
Me dice que me ama además en su francés natal.

Perentoriamente me ama.
Ella ha sufrido su fracaso. Ella estuvo con el hombre
de la droga el alcohol el juego.
Ella sabe que soy el hombre equivocado.
Me da promete: Me da presiona: Me da ternura.
Mi diabla en tentaciones: Virgen penuria: La que bien chupa.
La que está recóndita de todo: Puta ternera:
La que esta-lla para amar y ser amada: La que apuesta su vida
para socorrer la mía.


LA VANIDAD DE MI PREMIO

“ocurrió…
que la lengua descubrió su deleite.”

José Agustín Goitisolo

Más acá de la amante ciudad que me dijo adiós
y en esta otra que me dio refugio
encontré tu lengua: Tu boca-niña:
Creada para los caprichos de mi boca: En su textura.
Boca piadosa que provoca: Lengua sin tregua.
Lengua cetrina sin la mía: ¡Melocotón!
Lengua perdida en mi boca: Boca melosa: Jacarandosa.
No hay dudas que Dios la hizo fibra ligera
para que yo dibuje su contorno con la punta
de mi lengua: Por lo que gana.
Asiduamente me chorreo en el asalto a la guarida
donde escondes ilusiones y pócimas curativas:
reposadas vibraciones: Tus potenciales: Toda mi lengua:
Mi lengua entera: Por lo ganado.
Mi lengua nutrida-nutritiva en cada hueco: Mis favoritos.
Mi lengua recordando-conociendo cada hambre de tu cuerpo:
Cada elipse cada trigo de tu lengua: De caramelo.
Mi lengua que nunca duerme con el deseo reprimido.
Mi lengua coercitiva
insolente
tarambana
desquiciada
que ya no sé si es mía
o solo tuya
mi puta lengua…


CUERPO A CUERPO

Deja que los cuerpos se acostumbren a no estar separados.
Deja que en el apretón descubran pantanos generosos
que liberen los impulsos reprimidos: Que coman sobre

el verbo que creamos juntos: Hirsuto-ríspido.

Deja que en el contacto se fundan y se multipliquen
que sepan que no habrá desidia
que no hay nada oculto

nada que no se pueda.
Déjalos que sean locura que se encharca en la locura
que hace más intenso el germen del amor
Déjalos que inventen su idioma en los sitios

follados por primera vez
para que puedan parir sin recelo a la profana caricia
a la liberación brutal de siderales orgasmos

a los límites
ungidos en los diluvios que se crean para comenzar lo nuevo.

 
Déjalos navegar en los honestos atajos
con sus curvas naturales y su ajuste simétrico.
Déjalos en sus prolongados ríos…
Mientras
me entrego y te entregas en este largo beso.
Mientras
te miro y te cosecho la ternura virginal a toda vela.
Because you are pretty “inside and out”.
Enteramente bella.


PUEDE ADQUIRIR EL POEMARIO EN ESTE LINK: Desnudos – Poemas erróticos-, de Ismael Sambra

El olvido

Del poemario inédito El olvido, de próxima aparición en Ilíada Ediciones.

Patricia Alejandra Núñez (Buenos Aires, Argentina). Poeta y psicoanalista. Ha publicado los libros Los rostros y la noche, Flores blancas, Pájaros en el desierto, La vida entre los ojos, La noche en la orilla de la luna, El sueño en mis manos, La mirada y Un relámpago de otoño. Ha participado en numerosos encuentros y festivales de poesía.


I

¡Mezquindad!
Escuche
dijiste mezquindad
mientras veías sobre las calles
el colchón sucio de un joven.
La calle
el paranoico mundo que nos habita.
¿Por dónde iras?
En este desamparo
en este cuerpo que se calla,
en esta venganza
en esta indiferencia.
¿Por dónde irás?
Junto a la bolsa llevabas
la fuerza terrible de tu trabajo.
¿La basura del mundo sobre el peso de tu cuerpo?
Te mire:
¡Tan hermoso tan joven!
Arrastrabas con valentía el peso,
la basura del mundo
mientras tu cuerpo, tu cuerpo…


II

Era la fiesta
me alejabas, no.
Un esfuerzo, la ración
la multitud, la muchedumbre.
Me iba, deseaba irme
salir, decir las palabras
La voz, la reprimenda, lo obligado.
Me rodeaban, ellos
el deseo oprimido me rodeaba.
Deseaba salir
la palabra deseaba decir.
La muchedumbre, el ruido
me asaltaban por la espalda
me vigilaban, me reprimían.
Me sujetabas con la culpa.
La palabra deseaba crear.
Saltar en un salto bello
parir los diferente
de indescifrables deseos.
La fiesta, los ruidos, el estar cercados
hasta que soltaste el insulto.
La palabra heriste
con resentimiento, con violencia soltaste.
Pusiste en peligro el amor
hasta silenciarme y dudar.
Así creció el escenario de la duda.
Salte,
una y otra vez salte
con el alma y sus heridas.
Hasta encontrar las palabras salte,
en silencio salte
hasta romper los muros.
Luego fue correr, correr, mirando atrás.
¡Que nadie venga a buscarme! dije
Corrí muy lejos hasta respirar
 y quebrar en llanto.


III

Respirar profundo mientras el corazón siente el rumor, ninguna arena pisada por las calles, ninguna flor arrastrada a las manos que oscurecen. Amanece el alba en estos dedos que señalan con inocencia la alegría.

Quisiera abrazarte en el instante que la inmensidad se esfuma y vuelve la bruma a los ojos con el canto de la voz.

Tu voz, mis ojos, estas manos retrasando la espera hasta llegar sobre la delgadez del cuerpo.

La frágil esperanza de los años, el universo estallando en sinuosas brevedades, la constancia de la nada, ecos donde la inmensidad es generosa y nos llama por el sonido que viaja hacia el corazón esculpido por atardeceres.

Sobre la luna los ojos de la ternura guiándonos.


IV

¡Enigma del amor aventurándose!
Este pecho abierto
en las fantasías despierta
por las noches, junto al alba.
¿Qué dichoso amor será?
No es un presagio
ni una revelación ni la certidumbre
es un preludio,
la premura, una sinfonía.
Este amor un despertar
una esperanza lucida
la espiritualidad de la voz.
El corazón
El cuerpo en el eco
de quien responde con la voz dulce
la firmeza de la ternura
la sinceridad del dolor.
La risa habla entre tambores
el cuerpo danza sobre la historia.
Esta fragilidad, esta levedad, este cielo

Examen de tiempo

Del poemario Examen de tiempo (Ilíada Ediciones, 2022)

María Cristina Garrido (Quivicán, Cuba, 1982) Desde muy joven se interesa en la poesía y percibe una especial sensibilidad para el arte. Recibe cursos especializados en talleres y peñas literarias. Se gradua de Bachillerato en el año 2000 y en el año 2003 sus versos salen publicados en la Antología de poetas de su localidad. Ganadora en el 2008 del Primer Premio Nacional del Concurso Tabacalero Carlos Baliño. En el presente permanece recluida en las cárceles del presidio político cubano por su compromiso con la libertad de Cuba y el fin de la dictadura castrista. Examen de tiempo es su primer libro.


La profesional

Yo no estudié el algoritmo específico de las cosas.
Yo estudié por equivocación la carrera de Supervivencia:
una metamorfosis darwiniana de las ciencias.
Aquí el Señor duerme a su gloria y a su amparo.
Nadie sabe en qué día de glorificación
desahogaremos la sed que nos habita.
El hambre es un instante al dolor de la queja,
el buitre carcomido se alimenta.
Mi carrera se aplica en todas las esferas de la vida:
sobreviví diez años con ameba,
salvé mis dientes del hambre negra de las caries,
calculé cuántos gramos de la harina alcanzarían
para hacer en el mes próximo una familia.
Mi tesis fue la transmutación
en el ayuno de las mil y una noches,
ser las ojeras de los apagones,
la sangre en los mosquitos del Aegypti,
la basura orgánica de la escasez,
el reciclaje de la cáscara y la escama,
un hueco en los zapatos de la espera.
Mi maestría versó en los cuentos de mentiras,
en la magia de entender el marxismo olvidado
por la maestra ausente:
se fue dando el ejemplo al país de nunca jamás
para cambiarle el rumbo a la historia.
Mi doctorado discurrió en lo que ahora soy:
la doctora de mi propia barriga
la matemática improvisada del ensayo
la historiadora de las calles de mi lugar;
una verdad que llora en la frente de Martí
la anemia acostumbrada del stress
la cólera apestosa de la soya
la misión suicida por dinero
el pan que resiste a los ciclones
y la letrada con falta de pornografía
Soy
En fin…
Mi
País. 


Rendición de cuentas

Un día de estos
en los que Dios baje
a regalarle a los hombres
el entendimiento disfrazado de cruz
y los pájaros de la tierra se queden quietos,
yo me acercaré despacio para que mi ruido no rompa algo,
entonces cogeré la rosa intocable que es mi verdad,
con algunas lágrimas despiertas y un libro dulce
le diré a Dios en un canto:
esta es mi vida.
Tómala.


Caminos I

Puedes decir que vivo alucinando
en cualquier galaxia que inventa el hombre
cuando no tiene más qué pensar.
El hombre busca placidez de pecados mudos
y encuentra la muerte glorificada en ellos.
Me salvo de este obtuso que rige el universo,
de oráculos que anuncian la venida trivial de los sexos,
anatemas que creen en la cruz de lo ajeno,
del pronóstico de la verdad que se apuesta
y que no llega…
El hombre se turba porque es iconoclasta de sí mismo,
ve aquí la mansa estrella que se deja abortar
entre las noches
y se descubre que fue un Dios,
mientras se deja influenciar por apócrifos.
Nada quede de sí mismo más
que la sombra de su resurrección.
Vengan y dialoguen felices,
que yo iré cortando las flores
de la hortensia.


Caminos II

En la vida todos buscan lo mismo.
Entre la carne abierta sondean
vericuetos extraordinarios.
El hombre se hunde en una tragedia
que surge de la sangre,
se pierde las demás cosas del mundo
por encontrar ese sentimiento
que nunca está completo.
Es una búsqueda sedienta que dura
toda la vida,
un probar de esencias
y un arrebato de conquista a lo más breve
para justificar la creación.
Es un esfuerzo justificado, sin duda,
aunque la recompensa no viene de todos modos.
Algunos la tienen de nacimiento,
otros, en el más allá,
otros, la llaman amnesia
de su nicho de muerte.
Lo cierto es que todos buscan lo mismo.
¿Será feliz el hombre,
por fin? 


Inevitable

No es que Dios contribuya al pecado
es que Él sabe lo inevitable.
Evoluciono,
pero se me queda
el no saber nada del próximo minuto.
¿Cómo saber si es mal el bien?
La felicidad es saberme capaz de todo;
y aprendí a escribir escuchando la vida
para no quedar sorda del corazón.

La noche bocarriba y otros poemas

Del poemario inédito Las aldabas del tiempo.

Clara Lecuona Varela (Santa Clara, Cuba, 1971). Poeta, narradora y crítica literaria. Ha sido premiada en poesía, narrativa, décima y crítica literaria. Parte de su obra ha sido traducida al italiano, al francés y al inglés. Ha publicado: De la remota esperanza (Ed. Mecenas, 2000), Antología de poemas cósmicos y líricos de Clara Lecuona (FAH, México, 2002), PreTextos (Ed. Mecenas, 2003), Estancias (Ed. Mecenas, 2007), Fragmentaciones (Sed de belleza editores, 2007), Lattes Capuccino (Ed.Oriente, 2011), Del cotidiano vacío (Ed. Letras Cubanas, 2017).


La noche bocarriba

Desnudos caminamos sobre el cielo
como una burbuja en el aire,
acaso somos ángeles olvidados
acaso somos nuestros hijos,
esos que no tuvimos.
(no lo sabremos)
Solo es cierto ahora tu mano en la mía,
para siempre tus ojos en mis ojos.
Existe un momento otro,
un universo versal donde la luna
asoma su cabeza para encontrarnos.
Te recuerdo:en mi camino hay una puerta
donde todo comienza o todo termina.
Se encuentra a la mitad del sueño
y no sé sabe si es hacia atrás
o hacia adelante
entonces la maravilla
está en nosotros desde siempre
y desde siempre retorna.
Disfruto echarte entre las nubes 
chupar tus espacios, olerte
y lento cabalgarte. Tu voz en mi voz,
hombre húmedo a la mitad del sueño.
Despierto de golpe y de golpe te poseo
como una burbuja
goteando entre mi boca abierta.
Sobre mi boca todo comienza
o todo termina
a la mitad de mi lengua y tu lengua
y no sé sabe si es hacia atrás o hacia adelante.
Solo que en mi boca a contragolpe se detiene
y abre un agujero enorme
donde la noche,
una vez más se tiende bocarriba.


Las flores del durazno abren para mí, solo en las tardes

En las tardes preparo el té
disfruto que las hojas se deshagan
en mis manos
y el olor se desplace por la habitación.
(Dices, es extraña
esta costumbre mía de estrujar
las hojas)
Coloco mis pies entre tus labios,
húmedos y tibios
por la bebida que recién preparo
como mismo preparo tu cuerpo.
Todo en él
me recuerda a las flores del durazno
Todo él se desparrama
me recibe como una cascada
mientras la ceremonia del té
comienzo.


La hora más cruel

Mis demonios y yo
tenemos un pacto,
donde ellos se ocultan
y yo los encuentro.
Subimos juntos las escaleras,
pisoteando los mensajes.
No nos interesan las palabras,
sabemos cuan fácil
es confundir con cada letra.
Más bien, preferimos
lo que reproduce
el sufrimiento y su adicción.
Más bien nos place
la estancia más cruel
para alimentar
a los que aguardan
con incertidumbre
ante la probable derrota.
Sucede que la dicha
nos aburre, la ilusión
y la esperanza.
Mis demonios y yo
tenemos un pacto,
a veces por turnos,
en el que soy todos ellos
y raras veces yo.


La tormenta como un dios

Una tormenta es siempre inspiradora
sobre todo si las luces
iluminan las ventanas
y los árboles se mueven
como un dios frenético.
Pero qué sabe del baile de mi cuerpo
qué presiente maldito
del otro lado de la ventana.
Acaso conoce
el deseo racional de ungir
su boca con mi boca
serpiente de lengua azul 
y le pregunto
qué sabes sabes de mis luces.
Allí donde todos escuchan
tus estruendos
yo te escucho gemir y siento pena.
porque sólo una ventana
nos distancia.
Así, apaciguo su delirio.
Así, lo aquieto por un rato.
Aunque sé volverá
con la lluvia a provocarme
a indagar por mis sombras…
mis postigos.
Yo, que no tengo conciencia
en estas horas
más bien me hago servir.
Lo invito a complacerme
en esta tarde
de tan absurdas maneras.

El momento de las iniciaciones y otros poemas

(Del poemario Mi voto será por el silencio)

Osmari Reyes García (Mayarí, Cuba, 1972) Poeta y haijin. Además de sus numerosos premios nacionales e internacionales en importantes concursos de poesía y haikus y de que su obra poética haya sido incluida en antologías del género en Argentina, España y Estados Unidos, ha publicado los poemarios Los días que descienden sobre nosotros para habitarnos (Avant Editorial, España, 2020); Plenitud en los cuatro rincones de la nada (Amazon, 2020); Alivio a mitad del llanto (Vortoj Editores, México, 2020), La temporada del hombre (Editorial Dos Islas, Estados Unidos, 2020) y El momento de las iniciaciones (Editorial Primigenios, Estados Unidos, 2021). Textos suyos han aparecido en publicaciones periódicas de Argentina, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, México, Uruguay, Perú y Venezuela.

Puede adquirir el libro aquí: Mi voto será por el silencio – Ilíada Ediciones


El momento de las iniciaciones

El olvido nace de los gestos cotidianos, 
desciende profusamente sobre los días al mínimo descuido 
y nosotros sorteando las miradas, 
traduciendo el ríspido discurso que nos ahueca, 
nos sobreponemos al silencio advenedizo que acaso nos descubre. 
Permanecemos a rato inmóviles, 
contenemos el aliento ante la mirada que señala para delatarnos, 
para acentuar nuestra aridez antes presentida, 
pero todo intento queda en silencio, 
ojalá fuera caos, 
golpe que destierra, 
fragmento que a diario resucita, 
ventana que el viento tira con la furia que se perdió la mañana
de los imposibles. 
Desprendo una torpe espiral de mi osamenta, 
un látigo ancestral que comparte el ayer sin tantas precauciones, 
mi invitación a las ciudades vecinas a desdibujar la hora interminable que agoniza, 
el precipicio del rostro triste que lanza al aire la oscuridad
de la discordia. 
Este es el momento de las iniciaciones, 
de proporcionar el agua clara contra la perfidia, 
el espejo contra la analogía de las despedidas, 
la foto contra lo perdurable que a veces padecemos.


La resaca de los días

Apenas nos separa la resaca de los días que dejaron
de mirarnos
para que no podamos raptar la imagen del espejo
o el grito incontrolable de un demente.
Algún que otro fantasma pasa, deja su porción de furia
en las afueras
donde no será el banquete planeado desde antes,
ni la hora de saldar las cuentas (ya saldadas),
pero nos desentenderemos de la mano y el amigo
para evitar otro altercado.
Tomo las riendas de la noche,
lavo las preguntas en el río del poema inconcluso sin encontrar consuelo
antes de que se fermenten los fracasos.
Comienzo a empacar los últimos regalos
desde la oscura adicción que me violenta una limpia tarde
de la isla que naufraga.
Suelto las frases postreras a los aires que tampoco escuchan.
Soy ciudad en ruinas,
reino que no depone su corona, pero igual,
reino en decadencia,
escombro que acompaña a mis desvelos,
pared emblanquecida por la alegría de los que se tragan el llanto
y se van en silencio por un rumbo diferente.
Cada verso será al final del día dulce manzana que aparenta su veneno.
El oleaje del tiempo te trajo hasta mi puerta
pero ya no soy la contrafigura que buscabas para parecer más exquisita, ni soy la marcha sobre el aliento.  


La mirada transparente            

La noche no alucina.
El insomne no medita.
La mirada omite los detalles.
El desconcierto es animal dormido.
Alguien desentierra sus tesoros,
soporta la certeza y la fatiga.
Ya no más lo racional
que añade y congela en la retina
un caudal imaginario
para mitigar las pérdidas.
El muro escoge
(desde siempre)
los lamentos.
La sedición fracasa,
contempla con cautela,
flota sobre las provocaciones.
Amanece,
se abre una ventana que ahuyenta los dolores.
Otro anuncio el mediodía,
la tarde,
la noche y su perfume recurrente.
Himno antiguo es la herida en la memoria.


Mucho tiempo frente al mar                        

Vi que se hundía el año en su propio llanto,
fue un duro golpe sobre el agua.
No hay códigos que disuelvan estas sombras
reveladas en el gesto.
He quedado solo,
lejos del verano y los jardines.
Asusta la fortuna,
el adiós,
lo eterno,
el universo,
el deseo,
el miedo que rompe los instintos,
la duda ante el milagro.
Voy a construir un cuerpo
y un país que me acompañen
en esta ceremonia que comienza a descubrirme.
Llevo mucho tiempo frente al mar inmenso y repetido,
esperando mi regreso.

Revoluciones y otros poemas

(Fragmento del poema homónimo, del poemario Colisiones verbales / Words colliding)

Daniel Díaz Mantilla (La Habana, Cuba, 1970). Licenciado en Lengua Inglesa, escritor y editor. Ha publicado Las palmeras domésticas (narrativa, 1996), en˙trance (narrativa, 1997), Templos y turbulencias (poesía, 2004), Regreso a Utopía (novela, 2007), Los senderos despiertos (poesía, 2007), El salvaje placer de explorar (cuentos, 2014) y Gravitaciones (poesía, 2018). Sus textos se incluyen en antologías editadas en varios países de América y Europa.

Puede adquirir el libro aquí: Colisiones verbales / Words colliding – Ilíada Ediciones


Buscando

No hay yo detrás de estas palabras.
No hay poesía, ni alma
aullando / cantando / gritando sus miedos o esperanzas.
No hay aliento tras la voz.
Sólo la ilusión de un ser,
una similitud ficticia disfrazando el vacío
donde ves tu propio reflejo.
Yo es un espejo, yo es un velo y un hueco.
Yo es tú.
Tú es un espejo y un velo y un hueco: palabras
colisionando.
No hay poesía,
ni verdad en lo que se dice.
Lo que se dice es el eco de incontables ecos
cíclicos / reciclados / traducidos / multiplicados
en la superficie de lo que dice «yo».
Un enigma buscando
su origen y su fin y el propósito
de su búsqueda, de su discurso.
No hay poesía,
no hay sino poesía,
mundos-palabras colisionando donde «tú» es.


Esperanza

Caminas solo por los pasillos vacíos.
Mantienes la distancia
y escrutas los rostros tensos en la fila.
Ves tu propio rostro
tenso y cansado en el espejo convexo
mientras la cajera guarda los productos en una bolsa
con sus manos ocultas en guantes de látex azul.
Saturado de noticias apocalípticas
has ido de una tienda a la otra,
buscando alimentos, papel sanitario, baterías…
Y has encontrado muy poco.
Aún así, te consideras afortunado
cuando la cajera te desea buenas noches.
Sus labios están cubiertos, sus ojos apagados,
pero imaginas una sonrisa detrás del barbijo
y regresas a casa en la fría oscuridad
con suficiente esperanza para resistir otro día.


Revoluciones

Cuando llegué
la revolución estaba en casa.
La multitud entraba por las ventanas
con sus himnos, sus gritos, sus alarmas de combate.
Cada rincón, cada sueño expresable
eran propiedad colectiva.
Sólo en el cuarto de abuela había calma,
sólo allí, ocultos de la vista, mudos
en un anaquel del closet, los santos meditaban.
Podía oírse aún a Dios en el mutismo de abuela,
podías verlo en sus ojos
ante la foto de Lenin que había en la sala.
El día que abuela murió,
papá puso sus santos en una bolsa plástica
y los tiró discretamente a la basura.
Años después hizo lo mismo con la foto de Lenin.
Eran los años noventa.
Lo recuerdo flaco y barbudo,
estrujando la imagen con rabia.
En el lugar de Lenin
hay ahora una foto de Arizona
y papá protesta oprimiendo los controles
de un nuevo aparato que, inexplicablemente,
dejó de funcionar.


Ante la vista de alguien

Todo esto ocurre ante la vista de alguien.
Las recriminaciones, los gritos,
el llanto mudo de quienes hacen sus maletas y parten,
y la acritud de quienes quedan
mirando en la ventana la ausencia
después de la pelea… Todo ocurre,
todo se rumia y vuelve a ocurrir, reflejado
—torcido por el rencor, la culpa, la añoranza—
en las astillas del espejo donde alguien
desde el futuro escruta y recompone
con los fragmentos dispersos de nuestra voz
el origen de su propio dolor.
Todo esto ocurre
de mil formas distintas
ante la vista de alguien.
Y aunque te empeñes en conducir
por cursos heroicos tu relato,
aunque parezca que es posible esconder
tras una máscara conveniente los exabruptos,
los golpes bajos,
la insidiosa erosión de las palabras y los modos;
aunque guardes tus penas tras una sonrisa de acero,
todo continúa ocurriendo:
el aroma salvaje de las antiguas quimeras,
la entrega incondicional, las sucesivas traiciones,
el otoño de los amantes en su larga posguerra
y la caída súbita de los velos.
Todo sucede con perfecta nitidez,
aunque siempre distinto, distorsionado, reencuadrado,
ante la vista de alguien,
alguien que se nos parece un poco
y nos juzga sin compasión ni compromisos,
como juzgamos nosotros
ahora
el pasado.