
Destino, vaya palabra absurda concebida
para que los dioses puedan nacer hombres y llegar a redentores.
Esta columna es un mensaje de alegría por el regreso a casa. Hoy, cuando la escribo, 20 de diciembre de 2022, podemos decir que Otrolunes está más viva que nunca porque nunca estuvo en peligro, y a esa vida quiero ayudarla a pasar la página de este 2022 tan plagado de recuerdos, excelentes, buenos, regulares y peores. Comienzo a escribir cuando ya el crepúsculo domina el horizonte y el frio me cala los huesos, es invierno. Si, pero lo gélido no compromete la mente que bulle en recuerdos de esa antigüedad de no más de doce meses.
Fue un tiempo largo de ya casi 365 días que comenzaron con la absurda guerra de Putin y sus sueños imperiales; añora la Unión Soviética y la división del mundo proclamada por Churchill en el discurso pronunciado Westminster College, Fulton, Missouri, el 5 de marzo de 1946, creando el concepto de la “cortina de hierro”. La segunda guerra solo dejó cosas malas que comienzan su hijo amado: el mundo bipolar y se ratifican en los 40, 50 u 80 millones de muertos que dejó; cada quien cuenta a conveniencia; la cifra de 80 corresponde a National Geographic, por la seriedad de la fuente le creo. Y más cosas, en noviembre ni Trump ni Biden pudieron ganar las elecciones, pero el espíritu camorrero y deshonesto del billonario sigue haciendo ruido. América Latina, siguiendo el ejemplo estadounidense le imita los pasos, y la sinvergüenza derecha brasilera clama a gritos por un golpe de estado para evitar el acceso al poder de un Lula interminable, no se preocupen, interminable no quiere decir eterno. De Argentina ni hablar, demasiado largo para tres líneas. Pero desde hace un par de semanas (recuerde que escribo esto el 20 de diciembre) el punto de mira está en Perú, ya veremos qué pasa, ¿Quién dará el golpe final?, ¿Quién asesta la estocada?.
Si, todo eso ha sido asi, sin embargo de lejos, de muy lejos las dos cosas más importantes que ocurrieron en este 2022 fueron… adivine qué, ¿Qué? Si, el fallecimiento de Elizabeth the Second, Isabel segunda si quieres, y el titulo mundial de Messi-Argentina, Argentina-Messi. Mas allá de eso nada es relevante, que se acabe el mundo, y conste que no estoy siendo irónico. Desde la invocación de mis derechos humanos, civiles y demás, declaro mi profunda admiración a los dos personajes, hasta ahora los reyes en lo que va de este siglo XXI, por encima de Bin Laden y de Obama, de todos los Super Bowls y Miss Universos y lo demás que se le ocurra.
Isabel segunda es el punto más alto de la saga de reyes que persiste en Europa, que más que dinastías son un error histórico de ese cruento final del siglo XVIII; pero Isabel – Elizabeth, fue el paradigma del icono, no se preocupe no es redundancia. Solo que el 21 de abril de 1926 cuando nace, nadie la veía como futura reina, y menos ella, ni siquiera de adolescente amante de los animales y que siendo ya rey su tío Eduardo VIII decía: me casaré con granjero para tener muchas vacas, perros y caballos. Pero el destino. Destino, vaya palabra absurda concebida para que los dioses puedan nacer hombres y llegar a redentores; pero ese es otro cuento. Como si el azar, el hado o la suerte quisieran, Eduardo VIII abdicó, ¿por amor?, ¿por tonto?, nunca sabremos; y el padre de Elizabeth ascendió al trono como el rey Jorge VI, George the Sixth, y ahí fue troya, pero Elizabeth estaba en el caballo y el volantín que le dio la vida la encumbró para siempre; y Eduardo se quedó esperando a que Hitler ganara la guerra sobre los americanos, en cuyo caso decía “yo regresare como su líder” (de los ingleses).
Gobernó tan bien que logró justificar su existencia, escribo la frase porque el príncipe Carlos, el actual rey Carlos III, dijo al referirse al largo tiempo esperando su sucesión al trono: “All the time I feel I must justify my existence” y ella lo logró, lo hizo desde el primer instante, el 6 de febrero de 1952, cuando se enteró de la muerte del rey, su padre, estando de viaje por África, ¿de presencia, de placer? Que importa, y asumió con maestría el nuevo rol que había estado aprendiendo, y como todo en su vida lo asumió de manera enérgica, diciendo en actitudes es asi, asi soy yo. No fue la primera vez, a los 21 años contrajo matrimonio con el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, no pudo hacerlo antes porque al rey Jorge no le hacia gracia el futuro yerno dado el matrimonio de tres de sus hermanas con lideres y generales nazis cuando ya se vislumbraba la segunda guerra, amén de ser primos terceros; por debió esperar a la mayoría de edad, tampoco lo dudo; los documentos dicen que el flechazo ocurrió cuando la princesa tenia 13 años y el príncipe 17.
La familia real inglesa es el principal sustento de la imaginacion de sus súbditos, no solo en el Reino Unido sino en todo el Commonwealth. Al final de la segunda guerra el imperio estaba en crisis, la independencia de la India podria desencadenar el derrumbe total; no ocurrió gracias al liderazgo de figuras como Churchill y la sólida imagen que Isabel construyó de si misma. La parte visible lo constituyeron los líos familiares que comenzaron bien pronto y alcanzaron el climax con los hechos alrededor del fallido matrimonio del entonces heredero príncipe Carlos; lady Diana se erigió en reina deseada y bien pronto malograda. Pero de nuevo, tras un corto periodo Isabel termino siendo vista por los ingleses como una madre, hacia quien hubo un fervor lindando con la idolatría, se percibió inmortal, hasta que su fallecimiento los hizo ver que no lo era, y desear la perpetuidad de la corona, ¿podrá soportar ese peso Carlos?, amanecerá y veremos dijo el ciego, y amaneció.
La mitad de su reinado transcurrió en el fin de la edad moderna; la otra mitad en la postmodernidad que comenzó hace treinta y pico de años, nadie lo sintió pero todos lo vivimos; el cambio a pesar de veloz ha sido insensible, hoy ¿a quien puede parecerle raro la tecnología inteligente? ¿la muerte del periódico impreso?, a nadie, ni siquiera a quienes alcanzamos a disfrutarlo por décadas, Isabel anduvo al mismo paso del tiempo sin alardes, conoció a don Raimundo y todo el mundo porque todo el mundo quizo conocerla a ella, que importancia tenia que hubiera reyes en Japón, España, Suecia, Holanda, Dinamarca o donde fuera; Trudeau, Jimmy Carter, Obama, George Bush, Clinton, Biden, y N más la visitaron, visitaron a la madre, eso era. A su vez ella estuvo en todas partes, en 1968 en el Maracaná viendo jugar a Pelé, o en cualquier evento saludando a Mick Jagger, Elton John, Paul McCartney, asi vivió. Con Felipe estuvieron casados 74 años, hasta la muerte del príncipe el 9 de abril del 2021; la reina le sobrevivió 17 meses. A su muerte tuvimos días de sepelio y recuerdo hasta el bostezo, pero nadie quitaba sus narices de la pantalla televisiva. Lo único capaz de igualar la sintonía era el mundial de futbol en Qatar.
Qatar estaba planteado como el evento del año, el quinto mundial de su majestad Lionel Messi, campeón de todo menos del mundial, la pandilla lo impulsaba y el corazón mesiánico también. Lo trabajaron por encima de las cábalas, de los enemigos que querían ver a Francia campeón y de ese primer partido perdido ante Arabia Saudita. Ganaron y estallaron en llanto, el que no llora no es hombre, es un ente, una abominación, por eso ver llorar a Messi, Di Maria y Julián Álvarez, fue parte del gesto divino, la gota que faltaba para hacer del 2022 un año feliz. Feliz año 2023