Los libros y los días
(XXVI)

Por Temístocles Roncero

Leer, leer, leer, vivir la vida
que otros soñaron.
Miguel de Unamuno.

 

Desde que llegara a Madrid para estudiar Filosofía y Letras (carrera que pronto abandoné para entrar en la Telefónica, como ya sabrán aquellos lectores que sigan este diario de lecturas desde su primera entrega), una de las cosas que más soportable me hace la vida en esta ciudad es su gran oferta cultural. Frente al tráfico, las zanjas, la polución y su estúpida alcaldesa, tenemos museos, cines y teatros, librerías, preciosos cafés… Es verdad que no corren buenos tiempos para la lírica, tenemos un presidente del gobierno cuya sensibilidad en lo tocante a la cultura brilla por su ausencia, todo lo que no sea el Marca y Alberto Contador parece aburrirle, pero también es verdad que Madrid, en ese sentido, sigue estando muy por encima del resto de España (sí, Cataluña incluida). Hace unos días, por ejemplo, comenzó la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión que, como todos los años, perfuma el otoño madrileño con olor a papel viejo. Los libreros exponen su mercancía en las casetas, y hasta allí vamos los lectores y bibliófilos en busca de algún libro que nos alegre la existencia. Para no perder la costumbre, y aunque me había prometido ir sólo a echar un vistazo, volví cargado de libros. Mientras les pasaba el trapo y les buscaba un nuevo acomodo, repasé algunas de las novedades que he leído y que recomiendo a continuación:

JE-Benavides-Temistocles-OtroLunes34La paz de los vencidos, de Jorge Eduardo Benavides, editada por Nocturna y ganadora del premio Julio Ramón Rybeiro, es una de las novelas más encantadoras que he leído en los últimos meses. Magistralmente escrita (a nadie se le escapa que el estilo de Benavides es muy elegante), llena de humor y ternura, de personajes entrañables («chaplinescos», según Jorge Edwards), el autor elige el diario para mostrarnos las andanzas y tribulaciones de su narrador-protagonista: un peruano atolondrado que se instala en Tenerife con el sueño de ser escritor. Allí sufrirá su primera gran decepción amorosa, será empleado como vigilante en un salón de máquinas tragaperras y entablará relación con una serie de personajes que, en mayor o menor medida, lo acompañarán en su nuevo periplo. Y es ahí, precisamente, donde reside uno de los mayores aciertos de esta novela: en la inteligencia y maestría con la que están perfilados sus secundarios, una galería de seres abocados al naufragio que brillan con luz propia. Si bien es verdad que algún pasaje recuerda a Cortázar (pág. 61-62) y al Bioy de La aventura de un fotógrafo en La Plata (una de sus novelas menos conocidas y, para mí, una de las mejores), su melancólico protagonista, acaso por ese marasmo vital en el que está sumido y porque también consigna en un diario aquello que le pasa y no le pasa, vendría a ser un pariente cercano de ese otro «hombre en suspenso» de Saul Bellow. ¡Un verdadero goce! ¡No se la pierdan!

JS-Sorensen-Temistocles-OtroLunes34El gato de Nocturna (¿o es gata?) también nos trae Días señalados, de Jens Smærup Sørensen, un novelón con cerca de 500 páginas que ha vendido en su país de origen, Dinamarca, más de 100.000 ejemplares y ha obtenido el premio de la crítica y el de los libreros. Considerada la gran novela danesa contemporánea, el narrador inicia la historia con tres amigos, Peder, Axel y Ellen, y yendo y viniendo a través de fechas señaladas, cumpleaños, entierros, bodas de plata…, nos muestra la vida de Staun, una aldea ficticia aunque de nombre real, y, a través de ella, refleja el siglo XX europeo (y comienzos del XXI). La gata de Nocturna (¿o es gato?) ha confiado la traducción de tan difícil empresa a Enrique Bernárdez, el experto en las sagas islandesas, que ha logrado un texto hermoso, ágil, cuyo lenguaje fluye como el agua de los fiordos. Narración ambiciosa, poco vista por estos lares, su compleja estructura hace de ella una novela inmensa en todos los sentidos. ¡Bravo por este gato/gata tan audaz!

 

T-Hiraide-Temistocles-OtroLunes34Y hablando de felinos: Alfaguara nos trae El gato que venía del cielo, de Takashi Hiraide. La novela narra la llegada de Chibi, que con insolencia gatuna se presenta en la vida de una pareja como un «invitado incierto», si bien su carácter independiente pero fiel pronto acaba fascinando a sus dueños. Pero ¿realmente son sus dueños… o lo es la vecina que lo acogió al principio y a la que le molesta la afinidad que siente su mascota por esos extraños? Y es más: en el Japón de comienzos de los 90, en plena crisis económica tras el desinfle de una burbuja inmobiliaria, ¿puede ser alguien dueño de algo…, por ejemplo, de una vivienda? Eso se pregunta el narrador, que con su mujer es testigo de cómo el gato y la casa empiezan a escurrírseles de las vidas sin que puedan hacer nada para evitarlo.

J-Marias-Temistocles-OtroLunes34En esta historia donde los únicos personajes con nombre son los gatos, el peso de la trama recae en sucesos cotidianos: una mantis religiosa que aplasta a una cigarra, una libélula que aletea por la casa…, aunque alternados con menciones al trabajo literario del protagonista, un álter ego del autor. Irregular y con bastantes rodeos (algo llamativo, dada la brevedad del texto), El gato que venía del cielo puede resultar tan agradable como anecdótica. Juzguen ustedes. (Por suerte, Alfaguara acaba de enviarme la última novela de Javier Marías, Así empieza lo malo, que empiezo a leer con enorme entusiasmo y de la que ya hablaré en el próximo número).

 

D-Garnet-Temistocles-OtroLunes34Como de animales parece ir la cosa, se incorpora al arca el zorrito que protagoniza La dama que se transformó en zorro (Periférica) de David Garnett. Miembro del llamado Bloomsbury, Garnett fue un señor bastante excéntrico, como así lo demuestran los hechos que jalonan su biografía. Mantuvo una relación amorosa con el pintor Duncan Grant, con quien trabajaría en una granja durante la Gran Guerra (ambos eran pacifistas). Después regentó una librería en Londres y, en 1923, contrajo matrimonio con Rachel Alice Marshall. Pero el destino, que trenza y destrenza los hilos de nuestras vidas sin desmayo y a su antojo, aún le tenía preparada una gran sorpresa: ya que nuestro amigo volvería a casarse, pero esta vez con una hija del propio Grant, Angelica, a quien llevaba veintiséis años y de la que siempre estuvo enamorado.

En la novelita que ahora recomiendo —de apenas cien páginas — se cuenta la historia de Richard y Silvia y de cómo un día ella, paseando por la campiña inglesa, se transforma en un zorro ante el pasmo del marido. El desdichado incidente, sin embargo, no logra menguar el amor de Richard hacia Silvia, sino más bien lo contrario, ya que desde el principio agasajará al zorro con desvelos y atenciones, incluso será víctima del virus de los celos. ¿Novela alegórica? Puede ser. Sólo sé que me ha encantado.

 

La  exquisita Nórdica (sus libros, joyas de la edición, tendrían que estar en la biblioteca de cualquier buen lector que se precie) me regala dos títulos y varios momentos de felicidad: El país de los ciegos de H. G. Wells y En el país de los libros de Quint Buchholz.

Wells-Buchholz-Temistocles-OtroLunes34

El primero es un magnífico relato del autor de La máquina del tiempo, ilustrado por Elena Fernández y en edición bilingüe; el segundo es una declaración de amor a la literatura, un hermoso ramillete de veintiséis ilustraciones a todo color que tiene como protagonista la figura del libro (y del lector). Siguiendo el sendero de sus páginas, las huellas arañadas de otros caminantes, nos adentramos en el vasto país de los libros, en la riqueza y variedad de sus tierras, en el colorido y amplitud de sus paisajes, en los misterios que se agazapan detrás de cada recodo o la vuelta de la página. Una excursión inolvidable.

 

AM-Matute-Temistocles-OtroLunes34Es una pena que Ana María Matute no llegara a terminar Demonios familiares (Destino). Publicada póstumamente, le falta desarrollo y el broche de un final, pero merece la pena leer estanovela aunque sólo sea para disfrutar de la belleza de su prosa. Emparentada en tono y atmósfera con otros títulos de la autora como Primera memoria, Los hijos muertos o Los soldados lloran de noche, Eva, su protagonista, regresa a casa tras la quema del convento donde estaba como novicia. Estamos en julio del 36 y ella, en compañía de su padre, el Coronel, un hombre autoritario postrado en una silla de ruedas, y de Yago, un criado de corte shakespeariano, empezará a descubrir lo que palpita bajo la piel de la vida.

 

L-Landero-Temistocles-OtroLunes34Luis Landero es el escritor español actual que más me conmueve. Sus novelas, que conozco muy bien por haberlas leído varias veces, son un prodigio de sensibilidad y de cuidado del lenguaje. Ahora publica El balcón en invierno (Tusquets), una suerte de memorias que abarcan su infancia, adolescencia y juventud y que leía con el único deseo de que no acabaran nunca. Landero nos da pistas para entender mejor su mundo literario y nos cuenta el origen de su vocación como escritor. Con este libro, Landero parece haber cerrado un ciclo. Quedamos impacientes a la espera de lo próximo.

 

M-Kundera-Temistocles-OtroLunes34Tusquets también nos brinda lo último de otro gran autor: Milan Kundera. Tras catorce años de silencio literario, Kundera publica La fiesta de la insignificancia, una nouvelle protagonizada por unos amigos que viven en París. Sucesos mínimos, anécdotas, chistes son los mimbres de esta sencilla y hábil historia que revela la insignificancia que rodea las cosas.

 

—Pero ¿todavía no estás listo? —interrumpe la Bella Elena. Sus labios contraídos en un mohín de fastidio—. ¡Déjate de tantos libros y date prisa!

Termino de escribir. Me pongo la chaqueta y el sombrero.

—¡Vamos, vamos!

Salimos a la tarde.

El otoño en Madrid es delicioso. Para mí, la mejor época del año. Es una tregua que esta ciudad nos concede antes del largo invierno. Los últimos estertores del verano adolescente. Caminamos despacio, dejándonos acariciar por un sol cada vez más débil, adentrándonos en la noche.

 Octubre, 2014