El jardín de las delicias (1970), del director aragonés Carlos Saura (1932), es uno de esos pocos y raros filmes en los que la apuesta del director sobre la calidad artística de su trabajo comienza con la elección del título1. Y, podríamos agregar, apuesta alto y fuerte. En este caso se trata de una pintura a la cual rinde homenaje alegóricamente con el título del cuadro en el filme: El jardín de las delicias2.
El filme no es un biopic sobre Hieronymus Bosch, ni tampoco refleja total o parcialmente el contenido del cuadro. No, se trata de un acercamiento a la condición humana en una etapa de transición entre las décadas (1939-1969) del franquismo radical en el poder y el breve período -más laxo en la actuación inquisitorial- del tardofranquismo (1970-1976) al cual Saura le dedicó algunas de sus más notables películas3. Leer más…






