Pepita García Granados, la poeta irreverente

Francisco Alejandro Méndez

Una mujer del siglo XIX, con las características de una del XXI. Irreverente, satírica para sus escritos, con los que se ensañó contra todos aquellos que quisieron dañar a su familia; antecesora del feminismo, fundadora de un diario y autora de poemas considerados pornográficos y por los que tuvo muchísimos problemas. De ella se saben hasta historias de ultratumba.

 

mujer-leyendo-columna-francisco-alejandro-méndez-otrolunes28Es difícil pensar que entre los años 1800 existiera alguna mujer que se saliera del rol tradicional y para esa época, sin embargo, con María Josefa García Granados (1796-1848) encontramos que sí fue posible. Ella rompió con las expectativas de aquellos que consideraban que la mujer debía ser sumisa, nunca beligerante, intachable en su conducta y sobre todo, que no se dedicara a escribir textos prosaicos indecentes. Por otro lado, fue protagonistas historias dignas de Cuentos de la cripta, relatados no solamente como historias fantásticas, sino, también aludidos en textos históricos y académicos.

María Josefa, conocida como La Pepita, nacida en España, provenía de una familia de alcurnia que había viajado a ese país, pero que después había decidido regresar al Reino de Guatemala, tras la invasión de los franceses a la Península.

Su inclinación por las letras y el periodismo la llevaron a participar en tertulias, a conocer a intelectuales y escritores y hasta publicar con ellos diferentes géneros literarios. Por otro lado, era hermana de Miguel García Granados, quien fungió como presidente de Guatemala entre 1871 y 1873. Su hermano, también fue su yerno, pues, como se acostumbraba en esa época, entre familias de la clase alta, existían matrimonios endogámicos, así que su hermano Miguel se casó con su hija mayor, Cristina.

 

Musa y literata

La vida de Pepita estaba llena de verso y pasión. Se casó con Ramón Saborío, con quien compartió matrimonio hasta la muerte. Aunque tuvo un amigo muy especial y con quien compartió coautoría de algunos textos. Se trata de José Batres Montúfar (1809-1944), autor del reconocido poema Yo pienso en ti. Con Pepe, como era conocido este poeta, fundaron el periódico Cien veces una. También escribió El Boletín del Cólera Morbus, una obra de teatro en verso con la que criticó duramente algunos sucesos de la vida política de Guatemala durante esta época. Por ejemplo, el hecho de que su familia sufrió la expulsión de algunos de sus miembros, durante la época de la Federación y también la confiscación de la tercera parte de sus bienes. Pepita escribió al respecto: …puesto que podíamos carecer de lo indispensable para nuestro sustento diario, pudiendo decirse que en tres años habíamos pasado del lujo a la miseria.

 

Su retrato

Muchos intelectuales, críticos y hasta familiares de Pepita la han descrito de diferentes maneras. Su propio hermano Miguel, expresó: Mujer de genio independiente, despreocupada, de mucho ingenio y travesura; con gran facilidad para versificar y mucho chiste para sus sátiras; era lo que puede llamarse un ente original, y de trato peligroso. ¡Pobre de aquel a quien le ponía la puntería!

Sobre su literatura, Ana María Urruela de Quezada, apunta sobre lo que significa para la literatura guatemalteca: La creación literaria de la poeta es significativa para la historia, porque en sus retratos, piezas satíricas, coplas y cartas, logró pintar, sin evasiones, ni romanticismos, personalidades y hechos vinculados con le élite cultural y política de esa época pretérita. Aída Toledo coincide con Urruela y agrega que: Para García Granados la poesía era un instrumento con el cual podía dejar testimonio vital de la época. Para ella la inmediatez de la poesía la hacía abordar temas de contenido amoroso, al mismo tiempo que discutir sobre otros que tenían ciertos contenidos simbólicos.

Vania Vargas va más allá de la poesía y señala de manera global el aporte de García Granados: El mérito de esta escritora va más allá de su poesía lírica, tan acorde con el género femenino. A ella le tocó vivir una época política bastante difícil en Guatemala: un período de atropellos que llegó con el triunfo de Morazán. Esta crisis, que afectó de cerca a su familia, templó su pluma y, a la usanza del Siglo de Oro español, su reacción literaria estuvo llena de ingenio, crítica y buen humor.

 

La leyenda

Según lo señalan textos y críticos Pepita realizó un pacto con su amigo Pepe Batres. Ambos estaban interesados por el espiritismo y la vida del más allá. Se pusieron de acuerdo con que el primero que muriera debía regresar del más allá y demostrarle al sobreviviente que efectivamente existía el infierno. El pacto lo sellaron en el año 1844, meses antes que muriera el poeta Batres. Según se sabe, ocurrió que Batres regresó del más allá y le confirmó la existencia del infierno. Ella dejó de escribir, se retiró de la vida social y se dedicó al recogimiento y prácticas piadosas. Cuatro años después, el 28 de septiembre de 1848, ella murió. Curiosamente fue enterrada en una tumba, separada solamente por un muro, de Ignacio Gómez, acérrimo enemigo de Pepita y quien la acompañó muy cerca en su último viaje. Sin lugar a dudas Pepita García Granados, un personaje histórico ideal para la ficción.

La arpía Molina

¿Veis ese rostro amarillo
con esos ojos hundidos
la boca de sepultura
con cuatro dientes podridos?
¿Veis su cuerpo que parece
momia esqueleto o espina…? ¡
Es la arpía Molina!

 

Sermón

Y tú, sexo embustero y desaseado,
¿en qué empleas la flor que Dios te ha dado?
Vírgenes tontas, con vosotras hablo,
no sois ni para Dios ni para el Diablo.

 

Ahora, que inflamado de elocuencia
al predicar la fornicaria ciencia
más que Bossuet y Fenelón me siento,
hembras y machos, escuchad mi acento.

 

Mas para oír con fruto mis razones,
cada varón empuñe sus cojones
y las hembras su coño y sus dos tetas
que jalan más que doce mil carretas.