Autores y poemas

Muestrario de la poesía canaria (I)

Antonio Arroyo Silva
Rosario Valcárcel
José M. Junco Ezquerra
Santiago Gil
Javier Cabrera
Ernesto Suárez
María Jesús Alvarado
Antonio Jiménez Paz
Alicia LLarena
Cecilia Domínguez Luis

antonio-arroyo-silva-punto-de-mira-otrolunes28Nace en Santa Cruz de La Palma, isla de La Palma, Comunidad Islas Canarias, en 1957 y vive en Las Palmas de Gran Canaria, isla de Gran Canaria. Es Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de la Laguna y profesor de Lengua y Literatura Castellana. Ha sido colaborador de revistas como Artymaña, LaMenstrua Alba (de Canarias), Zurgai (de Bilbao) y de medios digitales como la revista de la Sociedad de Escritores de Chile, Cinosargo, Neotraba, la Antología de Poesía Poetas para el Siglo XXI y Poesía Solidaria de Fernando Sabido. Es colaborador de la prensa local, sobre todo en Diario de Avisos y La Laguna Mensual. Ha publicado cuatro libros de poemas: Las metamorfosis (1991), Esquina Paradise (2008), Caballo de la luz (2010) y Symphonia (2012). Las plaquettes Material de nube (2012), Un paseo bajo los flamboyanes (2012) y No dejes que el arquero (Col. Instante Estante, Brasil, 2012). En ensayo, La palabra devagar (2012).

Fue 2º premio en el concurso de poesía de Granadilla (Tenerife), en 1981, ha participado en el Festival Internacional de Poesía encuentro 3 Orillas (Tenerife 2009), en el Festival Atlántico de Poesía Las Palmas de Gran Canaria “De Canarias al Mundo” (LPGC, 2012 y 2011) y en el Homenaje de Poetas del Mundo a Miguel Hernández (junio de 2010). Es miembro de REMES (Red de escritores Mundiales en Español)  y de la Nueva Asociación Canaria para la Edición (NACE). Pertenece a la Junta Directiva del Centro Canario Estudios Caribeños –El Atlántico- L.P.G.C.

 

Otra vez el mar

Por su  pico encendido de gaviota
transparencia de un mar que me respira,
nave sola se aventura por la indemne.
El monólogo incierto del marasmo,
más allá de esta hambre que atraviesa,
en la lluvia de espuma del lenguaje.
No el reflejo del nómada arco iris
que lleva soledad a la escollera,
no la hondura cayendo del eclipse,
sólo un mar capturado, taciturno.
Del velamen que sueña con la isla,
sólo un mar intuyera el desafío
en el viejo noray del soliloquio,
más allá de las rosas de Morales.

(De Caballo de la luz, El Vigía, 2010).

 

19/01

Allá abajo las barcas fondeadas
junto al puerto pequeño. Las he visto con luces
extendidas brillando en la noche a lo largo
del golfo cual luciérnagas de un mar oscurecido.
Echan lances al fondo a la hora furtiva
en que los calamares suben a masticar
el brillo del anzuelo pensando que es el alba
la que anuncia la vida y que las estrellas duermen
arriba en el cristal bajo el palimpsesto
que su tinta echa al mundo.

(23.11 h)
(De Sísifo Sol, NACE, 2013).