
Ernesto Mallo se ha convertido, sin ninguna duda, en una de las voces esenciales de ese género que algunos conocen indistintamente como “novela negra”, “novela criminal” o, mayormente, “neopolicial latinoamericano”. Y su existencia, junto a la de otros autores imprescindibles en España y América Latina, es una esperanza en momentos en que el género recibe un poderoso aluvión de mala literatura provocado por los intereses comerciales de las mismas editoriales que, hace apenas un par de décadas, consideraban a la novela negra una modalidad creativa menor, poco comercial e incluso marginal.
Su incursión en la también llamada narrativa negra-criminal marcó un camino muy propio con la creación de uno de los grandes protagonistas: el Comisario Lascano, que hoy se cita en cualquier estudio literario junto a otros personajes de grandes de la novela negra como el italiano Andrea Camilleri (creador del comisario Salvo Montalbano), el español Manuel Vázquez Montalbán (y su detective privado Pepe Carvalho) o el griego Petros Markaris (con su inspector Kostas Jaritos), por sólo citar a tres maestros que, desde tres países europeos distintos, son hoy referencia de la madurez literaria alcanzada por este difícil género.
Las novelas de Mallo, aderezadas con una gran visualidad y movilidad escénica tal vez gracias a su formación teatral, se hunden temáticamente en zonas muy oscuras, muy complejas y usualmente poco exploradas de la historia y la actualidad argentina, como una especie de buceo tozudo e impertinente en esas ciénagas cotidianas en las que están sumidas las vidas de los habitantes de esa nación. Su concepto de la novela ngera parece responder a esa inquisitiva mirada:
La novela negra siempre trata de criminales y de la sociedad en la que actúan. Una sociedad puede analizarse de muchas maneras y con distintos métodos y disciplinas. Y también puede analizarse por el tipo de criminales que produce. Desde este punto de vista es útil para ver cómo funciona esa sociedad. Otro valor que atribuyo al género es que puede contar lo que todos los otros medios deben callar. Esos crímenes que todos conocemos, que sabemos quiénes los han cometido, pero que no se pueden probar. En una novela, no tienes necesidad de probar lo que dices, porque es una ficción. Puedes decir la verdad a través de una mentira.
OtroLunes, sencillamente, se siente honrada con la posibilidad de poder presentar a nuestros lectores a Ernesto Mallo, a quien agradecemos su amable colaboración para este dossier.
Amir Valle
Director General Leer más…