Almas forasteras del tiempo
Isabel García Cosano
Editorial Letropía, 2022
Cuentos mágicos, acertadamente pudiera servir de título a un libro que insiste en mostrar lo irreal o extraño como algo cotidiano y común. Hechos reales con una connotación fantástica muy improbable que ocurran. Elementos mágicos intuitivos que desembocan en un realismo mágico de quien confiesa haberlo cultivado sin intencionalidad. Y es que Almas forasteras del tiempo es eso, un libro mágico. Veinticuatro cuentos de una autora que denotan madurez literaria, fuerza, estilo, imaginación, música, fluidez, lenguaje que atrapa. Cuentos donde la trama no es esencia. Toda esencia queda colgada de un cuerpo con luz propia que es el texto en su conjunto. Giros, soslayos, escapes se mueven a lo largo de la obra mostrando la madurez literaria de la autora que a golpe de tesón no deja escapar la posibilidad de crecer. “No valía la pena acariciar las costas en las noches si no había humanidad para sentirlo durante el día”. Un reto desde lo oscuro penetrando las instantáneas progresiones de la luz.
Almas Forasteras del Tiempo puede ser el crujir de la distancia en el punto ausente, la semejanza y la intuición frente al suceso que se mueve girando al compás de las manecillas del reloj. Un espacio que se llena de la sustancia invisible y desconocida que de pronto se hace visible y se da a conocer, siendo el amor un espíritu indetenible capaz de adquirir un rostro que agita su campana por debajo del mar. El libro es un azar coincidente del tiempo con el tiempo. Unidad corporal y dispersión de la persona. Una avalancha que cubre con su lava al sujeto que se despereza y quiere comenzar en cada capítulo una nueva música que presta su ritmo con plena atemporalidad. Son cuentos que se mueven en círculos concéntricos cuyo concentrismo está en el oído que dilata, en el ojo que extiende, en los brazos prolongados, en la infinitud del tiempo. Cada personaje irrumpe o interrumpe un continuo, pero hay un fondo de identidad que se vuelve casual, una absurdidad que el lector tiene que asimilar para no ser el irreconocible sobreviviente de una especie extinta con ganas de vivir. “Seres intangibles permanecen suspendidos en el limbo donde esperan para guiarnos”.
Entre las muchas sorpresas que depara al lector Almas forasteras del tiempo, está la de moverse en género tan difícil como el cuento, hijo de la vida profundamente observada, con una seguridad que no proviene solo de los buenos patrones literarios que haya tomado de guía su autora. Por encima del dramatismo que sirve de centro a los veinticuatro relatos del libro, se impone la posesión de lo psicológico, de lo interior, lo humano, como despliegue de un alma sobre el peso de los sucesos. La anécdota sirve tan solo como una suerte de pausa para describir la melodía psicológica por donde se mueven cada uno de los personajes. De ahí nace la sorpresa y la belleza de unos cuentos que tienen por escenario el mundo y sus complejidades.
Isabel García Cosano es alguien que posee o busca una expresión lirica de arte para recrear sus sentimientos y creencias, y ha sabido escoger el mejor de los instrumentos: una técnica sentimental rigurosa que deja al autor fuera, que no mezcla sus personales puntos de vista, sino que da la impresión de simple testigo.
Entre la humedad de una mirada hay cuentos fuertes, bien hechos, sin titubeos ni artificios. Vida interior, vida realmente viva, es lo que arde en este conjunto de almas forasteras del tiempo.