Antes de la cosecha
Samir Delgado
Museo de Arte Contemporáneo Esteban Vicente, 2023
Samir Delgado es poeta, escritor, crítico de arte y tiene motivos para viajar con ojos conscientes del pasado del presente allá donde va. Su mirada literaria está dedicada con cuidado a los pintores y al fenómeno de la insularidad histórica, dinámica y creativa. Samir Delgado proviene del archipiélago canario, islas del sol, del Atlántico profundo y África. Ser canario es su carta de presentación, su sello de origen. También tiene un porcentaje de ascendencia libanesa de un pueblo que nunca se rinde y está hecho de otro poco del pez Axolotl de ascendencia mejicana. Recientemente, llegó a Puerto Rico y antes de 24 horas se sentía como nosotros. Samir Delgado tiene un sentido fraternal y su espíritu tiene muchos parientes en el Caribe canario. Conocí en la ciudad de Boston al poeta que nos visita. Allí tenía buenas referencias y amigos como el poeta Alan Smith que lo invitó a impartir una conferencia sobre Galdós en la Universidad de Boston. Cuando Samir Delgado se mueve a otras ciudades o salta islas aprovecha ese momento para hacer excursiones vinculadas a su poesía, arte y las curiosas similitudes de las identidades. Estando en Boston montó unas caminatas y encuentros para enterarse del pasado y el futuro de la obra artística del filipino Fernando Zóbel. Hay pintores que le dan de comer a los poetas, también les dan una voz. Como amante de la pintura, Samir Delgado se enamoró de la poesía pintada de Zóbel. En los museos de Boston habló del derecho a la mirada. Por medio de mi amigo me enteré de la importancia para Cambridge y Cuenca en España de la pintura de Zóbel. Y es que la pintura inspira la obra poética y personal de Samir Delgado.
Durante la pandemia casi todas las caras vivas quedaron sepultadas por las pantallas de los ordenadores y el zoom. Pero la amistad y el arte como destino son ideales justos y de esperanza. Los amigos para estrecharse las manos y hacer planes reaparecieron. Los artistas son los primeros pacifistas y mejores optimistas de la humanidad. El ideal humanístico es muy elocuente y feliz. Samir Delgado está íntimamente ligado a este ideal, es su equipaje de mano. Y cuando lo abre, es como una caja de souvenirs que elevan al caribe boricua a una altura de entendimiento, elocuencia y hermandad.
La pintura como objeto divino es poseída por las búsquedas del lenguaje estético de Samir Delgado. El escritor canario de visita en Puerto Rico es egresado de la Universidad de Castilla-La Mancha. Su obra poética ha sido premiada en más de una ocasión. En su breve estadía en Puerto Rico ya es un intimista de la realidad boricua. Las caras son imágenes de sus carencias y son sueños de muchas pérdidas. Los lugares nuestros se le revelan ante su mirada como si antes estuviera aquí, en la isla. La mirada y el pensamiento de nuestro amigo invitado se emocionan en las calles de la ciudad, en la ruta hacia los campos y pueblos de Puerto Rico. La conversación con Samir Del gado es siempre muy reflexiva, es profunda y agradecida. El Caribe que ha sentido Samir Delgado en Puerto Rico es un capítulo que se siente, se lee, se comenta y que tiene que repetirse. Sin duda, el carácter, el arte, la música de Canarias está con nosotros, en nuestras novelas, la pintura, la poesía y el teatro. En el arte puertorriqueño vemos profundamente reflejado el carácter canario del hombre y de las mujeres isleñas en nuestro imaginario colectivo.
Samir Delgado ama lo que todos nosotros amamos, nuestras islas, la poesía, los libros, el español y nuestros pueblos, sin hacer distinciones entre ellos, y todo es humanidad y todo para el poeta es tolerancia, admiración, diversidad, aprendizaje y amistad. Hablemos de su último libro que representa el deseo de mirar con inteligencia un producto humano como la pintura. Antes de la cosecha es un libro de poemas inspirado en la pintura del artista hispano estadounidense Esteban Vicente. El libro coincide con el 120 aniversario del nacimiento del pintor en Segovia. Vicente vivió en Puerto Rico y tuvo una gran influencia en la pintora puertorriqueña Olga Albizu. A través de la presentación de su libro en Nueva York y Puerto Rico, el autor nos habla de estos dos pintores abstractos y su importancia en su poesía misma.
¿Qué es lo que nos trae de interesante Samir Delgado?
El poeta isleño descubre una dichosa experiencia entre la pintura que anticipa la poesía. Y su nuevo producto poético aspira a ser semejante al lienzo o a la imagen de un coloreado. Esta relación es la clave diplomática de un lenguaje estético entre el poeta Samir Delgado y la obra del pintor Esteban Vicente. Y este atrevido encuentro no es para rivalizar, pues el poeta y el pintor saben cómo ser buenos colaboradores y amigos. Ambos quedan involucrados, es una relación de diálogo de lo divino de la imagen y el ritmo, uno el pintor y otro el poeta.
La poesía de Samir Delgado es arrasada por la belleza de la pintura, la técnica y la tensión de la vida del pintor. Esos elementos unidos avivan el episodio de la mirada detenida que se nutre con amor y confianza en un cuadro, collage o dibujo. La mirada inquieta del poeta canario recorre el género de la écfrasis, lo inspira y esa mirada se convierte en un hermoso texto literario. Samir Delgado cuando pone el ojo en la figura de Zóbel y Vicente, es un poeta que se devora sus pinturas. La obra de óleo del pintor es capturada por el poeta que la interpreta y hace de ella un festival literario. Entonces, la poesía es una herencia de los pintores que él ama. La carpeta de pinturas en manos de Samir Delgado es transformada en una antología poética más libre e independiente y al alcance de muchos lectores.
El autor entiende que la belleza de la pintura no es antagónica con la belleza de las palabras. En el libro Antes de la cosecha leemos como el género de la poesía ha polinizado la obra abstracta de Esteban Vicente. La experiencia poética está muy ligada a la experiencia del arte contemplativo. Ambas creaciones se complementan. Ambos géneros se comunican, comparten significados comunes. Antes de la cosecha expresa el enamoramiento de la palabra adobada con la imagen ideográfica en la obra del segoviano Esteban Vicente.
Escribir poesía y pintar cuadros es estar al mismo tiempo bajo el cielo y sobre la tierra. Dichosos los que saben dónde pisan, para qué escriben o pintan. Dichoso el arte que se alimenta del otro arte. El mejor amigo de un pintor es el poeta porque ambos transforman su arte. Los dos se han subido al mismo bote el cual navega por el mismo mar. Para ellos la creatividad no es solo algo mecánico. Con materiales distintos, palabra y paleta, alcanzan significados similares porque van por la ruta del amor y la belleza.
Los dos expresan una relación de creatividad abierta y tensa, a la vez. Uno busca ser leído bajo cualquier circunstancia y el pintor busca la sorpresa de la mirada detenida en los museos, sagrada casa de la contemplación y las revelaciones. En ambos lo complejo es parte de la armonía entre poesía y pintura. Se dan la mano, comparten el embrujo de la creatividad.
