"Siempre me gusta comunicar un mensaje;
me interesa que el espectador reflexione."

Conversación con Regis Soler Díaz

Dossier
Por Amir Valle

 

Regis Soler Díaz - Dos esencias verdaderas. Escultura, 2008.

Regis Soler Díaz – Dos esencias verdaderas. Escultura, 2008.

 

Regis (…) posee un imaginario que si por una parte desborda el marco físico de su isla, por el otro no deja de enterrarse en ella. Por eso su obra habla en clave de anclas ferruginosas, aviones varados, bombas sepultadas, nubes transportadoras hacia confines inexplorados.
En todas estas imágenes late un canto a la vida desde lo oculto o lo que se oculta para no ver, no mirar, no dejar que la savia vital se desvíe de una ortodoxia que hasta ella contempla con escepticismo, cansada de evocar epopeyas de sal si puedes y no te quedes.
Son creaciones atadas a lo vertical del vuelo como símbolo de tierra y libertad, de imaginación volcada en una concepción plástica que se ajusta a la medida del tiempo, de la durabilidad, de la condición humana intuida dentro de un espacio visible.

Gregorio Vigil Escalera
Crítico de arte español

 

Se impone, como primera cuestión para que nuestros lectores se acerquen a tu obra, la pregunta ¿Cuándo descubres el mundo de la imagen? Y fíjate que me refiero a ese primer momento de tu vida en que descubriste que querías atrapar el mundo en imágenes. Háblame de esos primeros años.
Regis Soler Díaz - El viaje. Dibujo, 2008.

Regis Soler Díaz – El viaje. Dibujo, 2008.

No puedo definir un momento, pues para mí era natural esa manera de expresarme y aprender. Me recuerdo de pequeño con un papel y un lápiz tratando de atrapar todo lo que llamara mi atención. Compartia con amigos en los juegos y lo disfrutaba, pero lo que más me gustaba era dibujar. Asi intenté copiar rostros de familiares y amigos, reproducir ilustraciones o viñetas de la época, inclusive más antiguas cuando las encontraba. También jugaba con la plastilina y otros materiales como trocitos de madera, tapas de botellas, mecanismos de juguetes rotos o cualquier otro objeto que dejaran a mi alcance, haciendo animales y figuras que conocía o creando seres fantásticos.

Más de una vez me llamaron la atención en la escuela por estar dibujando en clases, pero también tenía su lado positivo porque era el chico que todos los maestros llamaban para dibujar en la pizarra desde crustáceos hasta la isla de Cuba con todos sus accidentes geográficos.

 

Siguiendo ese hilo, todo artista sabe que hay una diferencia entre esos primeros pasos que suelen estar signados por el don, por el talento, y ese otro momento en que uno decide no ser simplemente músico, escritor, pintor en tu caso, sino hacerlo con toda conciencia de saber que se intenta hacer arte. Me gustaría que echaras la memoria a ese instante de tu vida y contarás cómo fue, qué te impulso a dar ese paso.

regis-soler-diaz-dossier-entrevista8-otrolunes36Como te contaba anteriormente, siempre que podía estaba dibujando, pero llegó un momento, según recuerdo sobre la edad de nueve años, en que empecé a crear dibujos sin copiar nada; sentía el impulso de hacer algo diferente; quería contar historias a través de  imágenes que iba realizando a grafito y lápices de colores, sobre cualquier tipo de papel. Creo que ahí comenzó todo.

 

En el inicio de toda vida artística hay dos figuras que suelen ser esenciales: familia y maestros. ¿Recibiste algún apoyo de tus padres, amigos… en esos primeros tiempos?

Mis padres no tenían conocimientos de artes plásticas, pero me apoyaron desde el primer momento: cualquier material que necesitaba para pintar o dibujar me lo conseguían. Cuando me llevaron a hacer las pruebas de aptitud para la Escuela Elemental de Arte que se iba inaugurar, los exámenes habían terminado y mi padre convenció al maestro Crespo Manzano para que me hiciera la prueba. Ya estudiando allí, me conseguían materiales y libros, y tuvieron todo el amor y la paciencia del mundo para escucharme hablar de temas que no conocían.

 

La tecnología hace pensar a muchos que cualquiera puede ser artista, e incluso se ha impuesto la idea de que cualquiera puede lograr una foto trascendental, un cuadro de esos que hoy se conoce como “arte digital”, un dibujo o una ilustración utilizando esas técnicas que hoy la tecnología pone al alcance de todo el mundo. ¿Cómo crees que la tecnología y estos nuevos tiempos ayudan al artista que eres.
Regis Soler Díaz - El espejo. Serie "Elevaciones", 2008.

Regis Soler Díaz – El espejo. Serie “Elevaciones”, 2008.

La tecnología digital es una herramienta más. Para mí lo fundamental es la idea y su capacidad de hacer reflexionar. Si me proporciona el medio para expresar lo que quiero decir, la utilizo, como he hecho con otras técnicas y herramientas, y seguiré haciéndolo. Me permite visualizar rápidamente un proyecto tridimensional. Se puede crear con pocos recursos y el alcance social que tiene es inmenso; además, es una herramienta liberadora, porque no dependes de espacio o mercado para expresarte y promocionar tu obra. Está revolucionando no solo la exhibición y comercialización del arte, sino todas las esferas de la vida. Pero ojo, es una herramienta tan asequible que puede hacer caer en el facilismo, todo depende de quien la use.

 

Cuba, se ha dicho mucho ya, es un país con una larga tradición en la historia de la artes plásticas, empezando por aquellos primeros maestros del paisajismo colonial cubano, pasando por esos grandes nombres del siglo XX, hasta terminar en esos aún desconocidos que ahora mismo en la isla o el exilio intentan atrapar el alma de un país que se muere en su ruina. Si te pusieras a pensar ahora mismo en quiénes fueron tus maestros, qué influencias dentro de esa historia fueron importantes para tu obra, ¿a quién mencionarías?
Regis Soler Díaz - Profundo tesoro. Serie "Renacer", 2007.

Regis Soler Díaz – Profundo tesoro. Serie “Renacer”, 2007.

Le estoy muy agradecido a maestros que ayudaron a mi formación como Pepe Olivares  y Luis Reina, que me enseñaron el mundo del dibujo y la pintura; Alberto Menchaca, que me mostró la escultura por primera vez, y José Antonio Díaz Peláez, que con su gran conocimiento amplió ese mundo. Otros  maestros como Osvaldo García, de dibujo, o de diseño como Nancy Franco y un maestro de maestros que fue Antonio Alejo, a quien le debo mi amor por el arte y su historia. También al profesor Orlando Suárez Tajonera, con quien aprendí la estética y a emplearla en la fundamentación teórica de las obras.

Desde el punto de vista de influencias en mi obra, te puedo citar a Eduardo Chillida, y Claes Olderburg, Francisco Elso Padilla, Jorge Luis Zarrán, Bruce Nauman y Joseph Beuys. Además, con la obra de Lezama Lima, Octavio Paz y José Saramago comencé a descubrir la poesía de las imágenes.

 

En muchas de tus obras es notable un intento de ruptura, de lucha contra muchos de esos símbolos que pueblan el entorno humano, pertenecientes a la religión, la política o los sueños humanos, el amor, la muerte, la lucha eterna por la vida…Quiero que rememores ahora ese momento en que una idea llega a la cabeza y respondas: ese proceso de convertir la idea en algo que cobre vida en un cuadro, un dibujo, una escultura ¿es inconsciente, dejándote arrastrar por la inspiración o te propones comunicar algo?

Siempre me gusta comunicar un mensaje; me interesa que el espectador reflexione. A veces veo la imagen y esta me sugiere el concepto y, en otras ocasiones, tengo el concepto y busco la imagen, ya sea en bocetos que he hecho anteriormente o en una nueva imagen que realice. Cada material tiene su lenguaje y los selecciono en función del mensaje, y a la hora de elaborar la obra voy improvisando en cuanto a soluciones formales. El tiempo de elaborar la idea es variable, es un proceso que puede durar un segundo o llevarme tiempo y en el cual se involucran tanto la parte consciente como el subconsciente.  Para mí, las ideas están ahí, solo hay que  saber dónde encontrarlas.

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Otro elemento fundamental en tu obra es la figura humana y todo lo que puede comunicar el cuerpo; diríamos que es el eje de la mayoría de tus obras. Lo curioso es que hay un equilibrio muy marcado entre lo que comunica el cuerpo desde su perspectiva más carnal y la espiritualidad que todo cuerpo humano lleva. ¿A qué se debe la elección de ese eje en tu trabajo?
Regis Soler Díaz - La dinámica de un viaje. 2006. Terminal de ferrocarril La Coubre.

Regis Soler Díaz – La dinámica de un viaje. 2006. Terminal de ferrocarril La Coubre.

El ser humano es esas dos manifestaciones: materia y espíritu. Soy de la opinión de que el ser humano es lo que piensa y como tal se manifiesta, por lo que mi obra expresa mis puntos de vista. Trato de materializar sentimientos, emociones, estados de ánimo o insuflarles vida a objetos o imágenes buscando espiritualidad en lo material y materialidad en lo espiritual. En la medida que he estado creando durante todo este tiempo, he hecho un viaje hacia mi interior que me ha ayudado mucho como artista y como persona; por eso cada obra es un fragmento de ese camino.

 

Has podido vivir las caras que desde el exilio se ven de esa cultura partida en dos en la que vivimos los cubanos. Como artista, ¿mantienes contacto con colegas de la isla? ¿Está también el mundo de la pintura dividido por ese absurdo afuera/adentro que separa la creación en otras esferas de la cultura cubana?

Mantengo relaciones con todos los artistas independientemente de donde estén. El arte y la cultura para mí es una sola cosa y está por encima de fronteras, creencias e ideologías.

 

Una pregunta final: ¿en qué proyecto andas ahora de cara al futuro?

En estos momentos estoy en una nueva etapa de mi vida y estoy elaborando varios proyectos; de inmediato, estoy trabajando en mi próxima exposición.

Quiero aprovechar la oportunidad para darte las gracias a ti y al equipo de la revista por haberme concedido esta entrevista, por lo que les deseo muchos éxitos y los felicito por el importante trabajo que realizan para la cultura cubana y del mundo.

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