Donde nadie es el que parece ser

Sobre la novela La tercera versión, de Antonio Manzanera

José Luis Muñoz

La tercera versión
Antonio Manzanera
Umbriel, España, 2014

 

antonio-manzanera-librario-narrativa-otrolunes36No es el género de espías muy habitual en nuestra literatura, al contrario del género negro, que tiene muchos más cultivadores. No estamos a la altura de Estados Unidos y el Reino Unido, quizá porque nuestro CNI tenga menos glamour que la CIA, que cuentan con pesos pesados de la talla de Tom Clancy, aunque éste sea una factoría de escritores, Frederic Forsyth, Robert Ludlum o Ken Follet, sin olvidarnos de Ian Fleming y su paródico James Bond, aunque yo prefiera tipos más serios como Graham Greene, Eric Ambler o John Le Carré.

El género, en España, revive, aunque nunca estuvo muerto, gracias a escritores como Fernando Martínez Laínez, cuya literatura basculó entre el género negro y el de espías, y algunos de sus colegas a los que incluyó en su antología Máximo secreto, como José Luis Caballero, Miguel Agustí, León Arsenal, Raúl Guerra Garrido y Antonio Manzanera, entre otros.

Umbriel publica la tercera novela de Antonio Manzanera (Murcia, 1974), La tercera versión, tras El informe Müller y La suave superficie de la culata. El libro se centra en los oscuros tejemanejes del coronel del KGB Vitaly Yurchenko, que se presenta en la embajada de Estados Unidos en Roma para pasarse al enemigo y que, cuando ya está en Washington, enmienda la plana y se refugia en la legación soviética.

Siguiendo la ortodoxia del género, con un acopio de documentación considerable, sobre todo en la utilización del polígrafo y las trampas para superar las pruebas, que demuestra el trabajo concienzudo de Antonio Manzanera a la hora de escribir su libro que ofrece una visión poliédrica del caso, las tres versiones a las que alude el título de la novela, la trama avanza sin excesivos sobresaltos en ese mundo gris y confuso que fue el espionaje durante la guerra fría en donde nadie es el que parece ser.

La caída del muro y del imperio soviético abre nuevos horizontes a la literatura de espías que tiene que reconvertirse y adentrarse en territorios más enfangados, e infinitamente más peligrosos, como, por ejemplo, las tramas del yihadismo global, la última pesadilla que nos toca soportar.