"La literatura va de lo que nos falta, al menos para mí"

Entrevista con el escritor cubano Andrés Pi Andreu

Por Alejandro Langape


Andrés Pi Andreu (La Habana, 1969)

Andrés Pi Andreu (La Habana, 1969)

En el 2001 se publica El libro de Claro Carlitos y su nota en la solapa de portada aclara que el autor «Incursiona por primera vez en la literatura para niños». Como lector, esta presentación deja traslucir cierta nota de asombro ante el hecho de que hagas tu debut en la LIJ a los treinta y creo que en ello influyen sobremanera varios nombres: tu mamá, Mirta Andreu, tu tía, Olga Andreu y tu tía-abuela Dora Alonso, parientas ilustres cuyo legado parecía una obligación recoger para alguien que ya está involucrado en el mundo de las letras. Me pregunto si te resististe de alguna manera a seguir la saga familiar, si temías a las comparaciones. En fin, ¿qué caminos condujeron a alguien, con tus apellidos y genealogía, a escribir un libro de poemas con el que ganarías tu primer premio La Edad de Oro?

No creo que la literatura sea algo de apellidos. Empecé a escribir a los 31 porque fue cuando sentí la necesidad de hacerlo. Cuando era pequeño, Dora Alonso decía que yo iba a ser escritor, que eso que los otros veían como mentiras eran cuentos que navegaban en mi cabeza. También Mirta Aguirre lo decía, además de que, en secreto y al oído, me dijo muchas veces  que yo era el niño que  mejor le caía en el mundo. Cosa que guardo todavía en el corazón.

El marido de Dora, Fausto, que era radiofísico, decía que yo iba a ser físico, y al final, pues ambos tuvieron razón, no porque la física es la poesía que explica el universo u otra metáfora parecida, si no porque la vida me llevó por ambos caminos, que se entrecruzan siempre. El libro de Claro Carlitos fue lo primero que se me ocurrió, su estructura era más bien la de un cuento largo escrito en forma de poemas.

 

Ilustración de "El libro de Claro Carlitos".

Ilustración de «El libro de Claro Carlitos».

El libro de Claro Carlitos está conformado básicamente de cuartetas en las que no siempre encontramos la rima esperada, ni los clásicos versos octosilábicos. ¿Te proponías modificar la estructura tradicional de la poesía para niños o simplemente el libro fue saliendo así?

El libro fue saliendo así, no tenía ningún propósito formal cuando lo escribí.

 

Este libro concluye con un spoiler que anuncia nuevas entregas. ¿Tenías decidido continuar haciendo LIJ o el anuncio de Las canciones de la palangana fue un ir de farol? Digo esto teniendo en cuenta que hasta entonces te habías desempeñado como guionista de cine, traductor, editor en la página web de la revista Bohemia.

En realidad tenía el sueño en ese momento de ser escritor, pero nunca había publicado nada…  No recuerdo qué estaba pensando cuando escribí esa parte del libro, pero farol no fue, seguro pensaba escribir más, pero nunca lo hice… A lo mejor escribo la segunda parte ahora.

 

En un libro en el que predominan temas muy tratados por la LIJ cubana, sobresalen tres poemas que abordan aspectos álgidos de la sociedad cubana actual: el divorcio y sus secuelas familiares, el respeto a los derechos del niño y la complicada situación de la vivienda que conlleva a que muchas familias vivan hacinadas y sin que los niños puedan tener los espacios necesarios para su desarrollo. ¿Te provocó algún conflicto incluir esos poemas? ¿Te sugirieron sacarlos del libro?

No recuerdo que me pidieran sacar algo de ese libro en particular. De otros sí… de Lo que sabe Alejandro, quizás de los dos, pero no recuerdo bien…En Cuba los editores no son completamente libres para editar lo que quieren y como quieran. Sus ediciones pasan una censura, eso siempre ha sido así.

 

Tuviste la inmensa fortuna de que las ilustraciones del libro fueran uno de los últimos trabajos de Eduardo Muñoz Bach y que la edición corriera a cargo de Janet Rayneri, miembro del jurado que concediera el Premio La Edad de Oro a este poemario. ¿Cuánto contribuyó está conjunción de elementos en la conformación final del libro? ¿Cuán satisfecho te sentiste con el texto publicado?

Después de que el libro obtuviera el Premio, Muñoz quiso ilustrarlo (fue su último trabajo como ilustrador de libros infantiles), Janet editarlo y Maria Elena Cicard, diseñarlo. Un TODOS ESTRELLAS que muchos premiados también tuvieron.

Lo que más me gusta del libro fue el trabajo que ellos hicieron,

 

Apenas tres años después, repites éxito en el Premio La Edad de Oro con Lo que sabe Alejandro, un libro que ganaría también el Premio La Rosa Blanca y el Premio de la Crítica, ambos en 2004. Amén de las innovaciones formales, ¿por qué crees que muchos sigan considerando que este es tu mejor libro?

Me imagino que es porque no se han leído otros. Esa es más una pregunta para los lectores. Me encanta lo qué sentía por dentro cuando escribí ese libro. Cuando puse el punto final, recuerdo que el mundo se dobló un poquito en la punta del lápiz. Lo escribí a mano, en aproximadamente 6 o 7 horas. 4 de un día y 2 o tres 3 horas más dos días después.

 

Muchos autores de LIJ cubanos vuelcan en su obra las angustias y el sufrimiento ante una realidad social sombría, regalando niños protagonistas sufridos, traumados, en perenne conflicto con un universo hostil. Supongo que tu realidad al escribir Lo que sabe Alejandro no fuese muy diferente. ¿Cómo logras entonces eludir la tentación y regalar un personaje tierno en el que muchos creen ver la sombra del Principito de Saint Exupéry?

La ternura es el más comunicativo y empático de los sentimientos humanos. La literatura va de lo que nos falta, al menos para mi, y esos tiempos se caracterizaron por una total y  absoluta falta de ternura en nuestras vidas. Alejandro ve todo ese monstruo que es la vida desde la ternura, no elige ignorarlo, si no montarse en su Rocinante y tratar de desnudarlo desde su alma de niño. Sí, pensé en un pequeño príncipe cubano mientras lo escribía, sólo que Alejandro no necesita hablar de asteroides para describir la soledad o el sentido de pertenencia, no tiene una zorra sabia, tiene un periquito fan de los Industriales, un pollo joven que se cree gallo y un perro que se llama Piruli. Amigos pandilleros y una familia dividida, pero, hay un detalle, Alejandro NO SE QUEJA, Alejandro habla, dice su verdad.

 

Lo que sabe Alejandro te abre definitivamente las puertas de la LIJ como un nombre a seguir, sin embargo, marchas a Estados Unidos. ¿Qué te motiva a dejar atrás la Isla cuando tú carrera comienza a despegar?

Me fui de Cuba por motivos políticos. Si quieres hablar de Cuba me tienes que hacer una entrevista aparte, esta es sobre literatura, creo.

 

¿Siempre tuviste la idea de seguir haciendo LIJ a pesar de todos los obstáculos? ¿Cómo viviste esos primeros tiempos como emigrante?

Después de emigrar tuve que dedicarme a construir una vida desde cero, como todos los emigrantes. Siempre escribí, comencé a publicar en Europa, gané premios, luego en Latinoamérica, luego USA y el mundo. Pienso que hubiera podido escribir mucho más, pero la vida es así. No me quejo, ahora publico casi todo lo que escribo.

 

Traducida a varios idiomas, alguno tan exótico como el coreano, La abeja de más ha sido uno de tus grandes éxitos. En un país pluricultural como Estados Unidos, que ahora se debate entre el apoyo a las medidas antiinmigrantes de Trump y las manifestaciones de rechazo a las redadas contra ilegales y las separaciones familiares, el Premio que le concediera la Academia Nacional de la Lengua Española de Estados Unidos, otorgado el pasado año, resulta doblemente significativo. ¿Cuánto ha ayudado a la difusión de esta obra? ¿Ha contribuido a que al fin se traduzca al Inglés? ¿Crees que obras que transmitan estos mensajes de inclusión y respeto a las diferencias deberían ser parte de los programas educacionales cubanos?

El Premio Campoy Ada me encantó recibirlo, porque Alma Flor e Isabel son amigas muy queridas, gente tan trabajadora, bondadosa, talentosa e inteligente. Y que exista un Premio con sus nombres es encantador y muy merecido. En cuanto a la difusión, puede que haya contribuido a la difusión del libro en español en USA. En cuanto al libro en inglés en USA… Está traducido a 12 idiomas menos al inglés, ninguna editorial norteamericana (menos McGraw Hill hace unos años, que no se dio por algo que no recuerdo)  ha querido publicarlo, le tienen miedo, tienen miedo de ser políticamente incorrectos, son cobardes, todos, las editoriales, los/las editores(as) y los/las agentes. Tengo propuestas de editoriales de Inglaterra, de unas cuantas, pero se me ha metido en la cabeza publicarlo en USA, donde escribí el libro, donde nadie nunca lo ha querido porque prefieren publicar literatura emocionalmente bobalicona.

 

Libro de los bolsillos es otro de tus textos publicados por la Editorial Gente Nueva, misma que diera a conocer tu noveleta 274, en cambio, tu obra publicada fuera de Cuba ha aparecido bajo diversos sellos editoriales. ¿Cuán difícil resulta que un autor pueda publicar sus textos con una misma editorial? ¿Cuánto afecta este publicar aquí y allá la difusión de tu obra y el contacto con los lectores?

Bueno, en Cuba publicaba con Gente Nueva porque era la mejor editorial de literatura infantil, y sólo publiqué dos antes de irme. Después, doné los derechos de mis libros y publiqué sólo ahí porque estaba la gente que conozco. Las editoriales las escojo dependiendo del tipo de texto y el tema. Hay editoriales que mueven mejor un libro por su temática o formato que otras. También está la relación que tengas con un editor, si le gusta tu estilo, lo que escribes y cómo lo escribes, pues publicas más con ella o él que con el resto. Hay veces también en que el que le interesa es alguien nuevo. A veces te conviertes en autor mayoritariamente de una editorial, es bueno también.

 

Se dice que tú obra mantiene su cercanía hacia el niño cubano, pero al leer Libro de los bolsillos se hace obvio en situaciones, conductas y personajes que Adrián, el protagonista, vive en otro espacio geográfico y, al mismo tiempo, sigue habiendo referentes identitarios y me quedo, para resumir esta reflexión, con la imagen (ajena) de una tabla de surf que un rabo de nube incrusta en una palma real. ¿Es tu propósito mantener este equilibrio en tu obra, o se trata de algo que se te da naturalmente?

Se me da naturalmente. Además, el niño cubano no sólo es el niño que vive en Cuba ahora, es también el niño cubano que vive fuera de Cuba, el niño cubano que todos los que estamos adentro y afuera llevamos por dentro,

 

Amén de escritor, has devenido autor de álbumes ilustrados. ¿Cuándo y bajo qué motivaciones comienzas a realizar este trabajo?

Nunca he ilustrado nada en mi vida, soy pésimo dibujando. Trabajo con ilustradores geniales y en conjunto creamos un guión gráfico con mi historia y publicamos como autores del libro.

 

Tus textos más valorados son narraciones. ¿Prefieres este género a la poesía?

Sólo he publicado un libro de poesía, debe ser por eso… Aunque esto cambiará en 2020 o 2021_ cuando salen dos poemarios seguidos… para niños y para adultos.

 

Sé que participas en proyectos que promueven la lectura entre niños. ¿Cuánto te aporta el contacto con los lectores?

Es extraordinario tener contacto con los lectores en general y más con los de tu obra.

 

¿El nacimiento de tus hijos ha potenciado tu interés por la LIJ? ¿Les has leído a ellos tus libros cuando se van a la cama?

Ellos nacieron después de que yo empezara a escribir, pero sí, ha potenciado otros libros y claro que han leído mis cuentos y novelas. Por suerte, les gustan.

 

¿Qué crees de la LIJ escrita en Cuba actualmente? ¿Qué autores y/o libros destacarías?

Lamentablemente, no conozco la literatura infantil que se escribe actualmente en Cuba, pero me gustaría leer lo que se hace. Estoy seguro de que hay muchísimas cosas excelentes.

 

Supongamos que eres un crítico que de repente recibe la tarea de escribir sobre la obra de Andrés Pi Andreu, ¿qué virtudes destacarías?

Le preguntaste al peor, pues soy el mayor crítico de lo que hago. Diría que todavía tiene mucho que trabajar, que ser más riguroso, que aprender, que concentrarse en lo mucho que tiene todavía que escribir y que decir.

Pero escribir siendo honesto con uno mismo es la cualidad más importante en mi obra.