Homenaje al escritor mexicano René Avilés Fabila

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OtroLunes se suma a los homenajes que durante todo el pasado mes de junio se han llevado a cabo en la República Mexicana para celebrar los 50 años de labor del emblemático escritor, periodista y catedrático mexicano René Avilés Fabila.

Autor de una vasta y reconocida obra, que incluye novelas, cuentos y ensayos, mediante su trabajo como docente ha estimulado la aparición de nuevos escritores y pensadores. Fue el fundador y director de “El Búho”, suplemento cultural del periódico Excélsior, que marcara pauta en la divulgación y análisis de la vida artística y literaria de México y recibiera en 1990 el Premio al Mejor Suplemento Cultural.

Alumno de los destacados creadores mexicanos Juan José Arreola, Juan Rulfo, José Revueltas, Emilio Abreu y Gómez y Francisco Monterde, Avilés Fabila ha publicado paradigmáticas obras narrativas, como  El gran solitario de Palacio, Tantandel, La canción de Odette y Réquien por un suicida, entre otras.

Como periodista, su cuantiosa colaboración ha estado siempre a favor de la verdad, aparte de una u otra filiación política, lo cual le ha traído variados e intensos desencuentros con las élites del poder. En los homenajes de los que ahora ha sido objeto, destacadas figuras de la literatura, el periodismo y las ciencias humanísticas de México y otras latitudes han dado fe de la valentía que ha caracterizado a René Avilés Fabila tanto en su obra de ficción como periodística.

Otro Lunes felicita a este destacado creador mexicano y le desea que siga cosechando éxitos para el bien de nuestra literatura y de nuestro devenir político y social.

Osario de vivos de Gean Carlo Villegas

osario-de-vivos-columna-elidio-latorreEntre sus primeros comentarios como ganador del Premio Rómulo Gallegos de Novela, Eduardo Lalo expresó, así, a la velocidad del pulso, que le gustaría pensar que, al premiar su obra, “se está premiando la literatura de un país invisible”.  Ya anteriormente, con motivo del Primer Festival de la Palabra, celebrado en San Juan en 2010, Mayra Santos Febres había escrito en El País que Puerto Rico estaba hecho de “mucho más que reggaetón, sol y playas”, en alusión a una prolífica producción literaria que a veces es, en efecto, invisible hasta para nosotros mismos. Leer más…

En Cuba como en Gillette

gillette-edgar-londonLa barba era de seis días. Estaba en ese punto donde un hombre se plantea con seriedad la posibilidad de dejarla crecer al estilo Dostoievski o afeitarse de una bendita vez. Ya pasaba ese bondadoso límite en que la excusa “lo olvidé esta mañana” resulta válida y la imagen hollywoodense de chico rudo (que nunca me ha favorecido) cedía su lugar a la de tipo indigente.

El problema es que esos seis días eran mis primeros en México —hoy el tiempo acumulado supera con amplitud los seis años— y no tenía máquina de afeitar. Así pues, eché mano de mis ahorros tan duramente logrados en La Habana y fui a la primera tienda disponible. La transacción, tal cual suele ser costumbre en tierras capitalistas, sucedió rápida e indolora. Leer más…

Orestes Ferrara: intelectual y aventurero de armas tomar

orestes-ferrara-columna-armando-de-armasOrestes Ferrara, sin ser isleño, sino italiano, Nápoles 1876, sería probablemente el más grande intelectual cubano del siglo XX y sería, probablemente también, el único durante la primera mitad de dicha centuria dotado de un pensamiento que pudiéramos definir como de derechas.

Pero, además de intelectual Ferrara fue un hombre de acción y un político exitoso. En 1896, a los 20 años de edad, cuando era un estudiante de leyes en la Universidad de Nápoles se escapa de su casa, dejando atrás a una acomodada familia y a sus muchos amigos, para irse a pelear a la guerra por la independencia de Cuba y, tras previo contacto con los isleños del exilio en Nueva York y Tampa, arriba en 1897 a territorio cubano bajo control de las fuerzas insurgentes, donde es recibido por Salvador Cisneros Batancourt, Presidente de la República en Armas, Leer más…

Horacio Castellanos Moya y el imposible retorno

Foto de Iván Giménez

Foto de Iván Giménez

Hace algunos años el novelista salvadoreño Horacio Castellanos Moya dijo que la ficción centroamericana no había producido grandes libros sobre las guerras civiles que asolaron la región en décadas pasadas: “No tenemos un gran novelista de la guerra, a lo Tolstoi, ni un gran cuentista, a lo Babel”. El lector de Castellanos Moya sabrá que, a cambio de esa ausencia, en América Central hay grandes narradores de la post-guerra, entre ellos el mismo autor salvadoreño. Su decima novela, El sueño del retorno (Tusquets), quizás una de sus mejores, insiste en contar ese período –digamos, de principios de los noventa en adelante–, profundizándolo para llegar a conclusiones inquietantes: Leer más…

Soñando en ruso se escribe en inglés

Lo que son las cosas: Soñando en ruso se escribe en inglés

sacerdote-ruso-columna-antonio-alvarez-gilEn estos días he pensado mucho en Rusia, o más bien, en las relaciones entre el pueblo cubano y aquellos que en su momento integraron la antigua Unión Soviética. Y me he detenido, sobre todo y por razones obvias, en el controvertido pueblo ruso. Estos pensamientos son el “efecto colateral” de la entrevista que acabo de realizar a la ensayista y profesora norteamericana Jacqueline Loss,  autora del libro de reciente aparición titulado Dreaming in Russian y coeditora –junto al escritor cubano José Manuel Prieto- de Caviar with Rum, un volumen que recoge, entre otros ensayos, las ponencias del simposio realizado en 2007 en la Universidad de Connecticut para hablar de la experiencia postsoviética en la Isla. A propósito de ello quisiera compartir aquí algunas ideas. Leer más…

Cien años de vida y noventa y nueve de soledad

sirenita-columna-patricia-suarez-otrolunes28Dentro de un mes y medio, la Sirenita cumplirá cien años. Se trata de la escultura que adorna el puerto de Copenhague, a orillas del Mar Báltico. Cierta vez, un empresario cervecero con buen ojo para el turismo, encargó a un escultor la imagen de la Sirenita. Se trataba, por supuesto, de inspirarse en el personaje que el escritor danés por antonomasia, Hans Cristhian Andersen, creara en 1837. El escultor Eriksen había querido inspirarse en la señorita Price, gran estrella del Ballet Real, pero ella se negó a posar desnuda. De manera, que el escultor le pidió a la buena de su esposa que lo hiciera. La Sirenita está hecha en bronce, mide 1,25 metros y pesa 175 kilos. Leer más…

Dylan

(Thomas)

 

dylan-thomas-columna-sonia-garcia-soubrietNada más empezar a leer Bajo el bosque de leche, se entra de golpe en la noche de primavera del pueblecito Galés de silenciosas calles empedradas, al tiempo que una voz nos conduce por sus casas ciegas como topos, y lugares: “la capilla fría y chata, la cervecería callada como una partida de dominó, la panadería y los almacenes… la calle del Burro donde la noche trota silenciosa con algas en los cascos…” “…mira, nos dice,… escucha… puedes oír la caída del rocío… ahora acércate… escucha…”,  y nos introduce en los oscurecidos dormitorios y asfixiantes buhardillas atiborrados de  los objetos cotidianos que llenan la obra de Dylan Thomas: Leer más…

Menos risitas

Cheshire-columna-juan-carlos-chirinosHubo épocas en que el buen humor no era terapéutico. Quién sabe cómo sería la idiosincrasia que impedía una buena carcajada como acicate para la desgracia. Benito de Nursia, fundador de monasterios y —quizá sin querer— uno de los primeros empresarios exitosos tras la decadencia del Imperio romano, aconsejó la taciturnidad, y prohibió expresamente la risa a los miembros de su empresa, censurando, no solo la eutrapelia y los chascarrillos, sino también las charlas aunque fueran edificantes: «raras veces recibirán los discípulos perfectos licencia para hablar, incluso cuando se trate de conversaciones honestas». Leer más…

Río quieto

jorgeluisborges-columna-ricardosumalaviaAhora que empiezo a escribir este texto, estoy sentado en un banco, a unos pasos del Ródano, en Ginebra, viendo avanzar las aguas del río. Sentado aquí no me fue difícil recordar que Jorge Luis Borges incluyó en su conjunto de cuentos El libro de arena, uno titulado “El otro”. De hecho es el primera de esta colección. En este cuento Borges está igualmente sentado en un banco, contemplando el río Charles, durante su estancia en Cambridge. Este Borges bordea los ochenta años y, sorprendido en su contemplación -o a causa de ella misma- a otro lado del banco se sienta un joven. Esta presencia a su lado no es otro que un Borges de 18 años, éste último afirma estar en ese mismo instante en Ginebra, en un año que bien podría ser 1918, y que el banco que ocupa está frente al Ródano -quizás donde estoy ahora redactando este texto-. Pero a mi lado no hay nadie. Sólo veo unos patos que se dejan llevar por la fluidez del río. Leer más…