Categoría: OtroLunes conversa

Me han bautizado como la canción de Serrat: Un soñador de pelo largo

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A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es Lilo Vilaplana? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: Lilo Vilaplana, el ser humano y Lilo Vilaplana, el creador, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

 

 Me han bautizado como la canción de Serrat:  Un soñador de pelo largo; así ando desde que tenía 14 años y ya voy atravesando los 48. Lo mejor del Lilo humano, lo mejor de mi día es el beso de mi hijo y mi esposa  en las mañanas. Ese es el motor que impulsa al Lilo artista a tener un gran día. Leer más…

Aguilera Garramuño: el atractivo del abismo

marco-tulio-aguilera-entrevista-otrolunes28El pasado invierno tuve una charla muy placentera con el escritor colombiano afincado en Xalapa (México) Marco Tulio Aguilera Garramuño. Tanto por su calidad personal y afectiva como por la claridad y sinceridad a la hora de formular sus opiniones, definirse a sí mismo y al mundo que lo rodea. Se pueden o no compartir sus observaciones, pero en un ambiente a veces tan frío, pulcro y superficial como el literario y el universitario se agradece que haya personas que no se las guarden sus opiniones por temor al qué dirán sino que las expresen con rotundidad. Todos tenemos las nuestras. Es cierto. Y si las dijéramos sin una mínima reflexión, la sociedad correría el riesgo de convertirse en un patio de gallinas. Pero fijémonos cómo estamos actualmente por silenciarlas en exceso. Leer más…

A la gente le molesta que uno haga bien dos cosas

Charlamos con Juan José Millás (Valencia, 1946) acerca de la publicación de sus Articuentos Completos en la editorial Seix-Barral.

 

El libro se llama Articuentos Completos y recoge unos seiscientos pero no están todos…

No. Hubo una criba que tuvo dos partes. La primera consistió en eliminar todos aquellos que estaban ligados a una actualidad que hoy los haría incomprensibles. Todos los articuentos que se han publicado son intemporales. Y en la segunda parte quité los articuentos con los que no estaba plenamente satisfecho. Tuve discusiones con la editora porque ella hubiera dejado más, pero yo preferí que esto fuera una especie de sedimento de lo mejor que me ha salido en estos años. Leer más…

La memoria es una herramienta de la que ya no podemos prescindir

En las palabras de presentación de su sitio web personal, el escritor ecuatoriano Javier Vásconez escribe: “Como escritor y soñador de ficciones, me gusta creer que soy un aventurero empedernido, alucinado, no tanto por las historias que he debido contar – sin duda cristalizadas en el tiempo -, sino por el hábito contagioso, agónico, de estar cada día en contacto con las palabras. No obstante, no deja de causarme asombro la sensación de impotencia y a la vez de enajenación que las palabras producen en un escritor. Es igual que navegar por un mar desmesurado, tan agitado y avasallador como un sueño, siguiendo las huellas de quienes me han precedido en el complejo arte de escribir. Todo escritor sostiene una relación dudosa y conflictiva con su lengua, pero sobre todo es la mano segadora que aparta la contaminación y la hojarasca del camino”. Leer más…

Ser una isla es una cosa muy pesada: uno no tiene adónde ir

Abilio Estévez (Cuba, 7 de enero de 1954) - Foto: Barbarito, el lector cubano.

Abilio Estévez (Cuba, 7 de enero de 1954) – Foto: Barbarito, el lector cubano.

 

El primer reparto que conocí y habité en La Habana fue Marianao. Cerca del Hospital Militar, en la avenida 39 entre 130 y 132. Estaba en la ciudad y no. Cuando quería ir a algún lugar decía: “Voy pa’ La Habana”. En ese entonces había una guagua (la 22) y un camello (no recuerdo el P qué). La otra posibilidad era ir/volver en máquina, una de sus rutas era por la avenida Línea. En uno de esos trayectos vi una librería en la calle 12: Ateneo Cervantes. Como lector y librero que soy, un día me bajé y entré. En medio de cientos de libros y un calor insoportable reconocí a un escritor del que había oído hablar con fervor y entusiasmo: Abilio Estévez. No me atreví a saludarlo (ni esa ni las otras veces que lo vi) porque me pareció muy serio. O más bien porque yo era/soy muy tímido y me sentía abrumado. Siempre lo veía conversando con otro escritor del que me hice después amigo: Norge Espinosa. Leer más…