Cuando todos soñábamos con Ornella Muti
Juan José Vélez Otero
Valparaíso. Granada, 2022
Amplia y reconocida es la obra lírica de Juan José Vélez Otero (1957). Ahora, con la aparición de Cuando todos soñábamos con Ornella Muti, el autor sanluqueño ahonda en los temas que han ido moldeando el conjunto de su quehacer y desvela, nuevamente, su sabia cadencia rítmica, su sólida semántica.
Dividido en dos secciones, el conjunto desafía las tinieblas que parecen estar llevando al ser humano a una orfandad candente, a una doliente costumbre de la que cada vez resulta más difícil restituirse. El ayer y sus espinas, el ayer y sus derrotas, el ayer y sus venturas, se hacen en estas páginas materia esencial. A través de un discurso donde cabe la ironía, la crítica, el dolor, la verdad de ser humano y, por ende, finito, Vélez Otero derrama con rigor y pureza líricas su manera de entender lo terrenal: “No volverá a decirte la vida: Ven,/ que la lámpara está encendida/ y las polillas vuelan en torno a su destello/ que ciega la cal del día en las paredes/ que la eternidad existe y no lo comprendimos,/ que huele a mar y a manzanilla en la memoria,/ que estás solo y te acordarás de esto”.
Hay en estas páginas un aroma a desencuentro, a desconcierto, a desamparo vital. Porque el yo que torna cántico su palabra se sabe en desarmonía con este presente que camina sin claro rumbo, que devela un sórdido bagaje cultural y existencial. Al menos, lo pretérito queda aún como cobijo, aunque “en la plaza no se oyen los ecos distantes/ de aquellas películas que esculpieron mis sueños”. Mas sí quedan ecos de juventud donde respirar amor, pedazos de luz que iluminan ese mapa de anhelos que una vez pareció detener el tiempo: “Estos días respirando juntos un aire de mariposas,/ que tan sólo yo, de los dos, conoce./ Me viene a la garganta el sabor de otros días felices”.
Es este, al cabo, un poemario que respira de manera almada la desposesión de cuanto nos rodea y que quiere ser desahogo y sustento de lo venidero. Un diálogo, sí, con la vida y con lo que somos, ofrenda y ceniza, dicha y muerte. Un excelente diario, en suma, que acompaña y consuela, y nos hace mejores: “En este mismo patio de la infancia/ hoy vuelve a dar el sol como otras veces/ como en aquellos días de coladas y sábanas al viento”.
