Para mí, escribir era como llorar. No hay libro alegre sin indecencia.
Yann Andréa Steiner, de Marguerite Duras
Nunca he mentido en un libro. Ni tampoco en mi vida. Excepto a los hombres. Nunca.
Escribir, de Marguerite Duras
Agnès Desarthe, en su novela Cómo aprendí a leer (Periférica, 2014), se preguntaba desde dónde se lee; y, decía, que para entender desde dónde se lee es necesario entender también desde dónde se escribe. Cuando leo novelas de Marguerite Duras me pregunto cuál sería el lugar exacto desde el que ella escribía porque las novelas de la Duras son una vorágine de situaciones, sentimientos y personajes que no siempre tienen sentido. «A veces», escribe la propia Marguerite, «escribo cosas que no comprendo. Las dejo en mis libros y las releo y entonces cobran sentido.» Leer más…









