"Con la democracia y los nuevos aires nos empezamos a mirar a través de la memoria".

Entrevista con el escritor argentino José Luis Pizzi

Por Amir Valle

A modo de presentación hacemos siempre a nuestros invitados un reto: el de mirarse e intentar explicar a los lectores de OtroLunes ¿quién es José Luis Pizzi? La respuesta, como para profundizar más el reto, debe enfocarse en dos aspectos inseparables pero que, con todo propósito, quiero que respondas por separado: José Luis Pizzi, el ser humano y José Luis Pizzi, el escritor, teniendo en cuenta en qué sentidos se contraponen o complementan estas dos “áreas” de tu vida.

El ser humano en este momento es inseparable del escritor. Si bien mi ingreso a la literatura -más allá de lo que fue como lector- es relativamente reciente, en Berlín se han conjugado “ambas”, confluyendo en los deseos añejos y los miedos permanentes del hecho de escribir.

 

La vida, ese minuto

Su más reciente novela, que acaba de publicar la casa editorial berlinesa Madera.

Su más reciente novela, que acaba de publicar la casa editorial berlinesa Madera.

Desde hace unos años tu nombre está vinculado a muchos momentos del intenso movimiento literario y cultural de Berlín, una ciudad a la que muchos consideran la verdadera capital cultural de Europa. Pero… antes de Berlín, es obvio, hubo otro país, otra ciudad… y alguien muy joven que descubría el placer de leer y escribir… Háblanos de esos, tus comienzos en la literatura.

Antes de Berlín, mi vida transcurría entre juicios y molinos de viento, abogado durante años contra la discriminación a minorías sexuales en mi lejana Buenos Aires, siempre tan presente. En mi estancia madrileña, la profesión jurídica se iba disipando a medida que la supervivencia inventaba nuevas aristas y así, llegado a Berlín, mis oficios múltiples me llevaron a ejercer nuevamente la abogacía, entre asados y parrillas veraniegos y noches febriles escribiendo. Y desde hace 4 años en la librería La Escalera, organizando eventos literarios de hispanohablantes de paso o residentes aquí. Un poco antes, autoeditaba dos divertimentos literarios en forma de novelas y sin pasar por librerías. Un puñado de amistades me llevaron a insistir y ahora vamos por la segunda edición de uno de mis libros – “Leidis..” y el lanzamiento de “El actor” en estos días. Con mis hijas hicimos un cuento infantil bilingüe –“Había una vez en Mirow / Es war einmal in Mirow”, con dibujos de ellas y texto en común. De todos mis “títulos” me encanta el que me han puesto Sophia y Lucia: “El mejor papá del mundo”.

 

Pretender ser escritor en Argentina, uno de los países de más tradición literaria en todo el territorio de la lengua española, es un verdadero reto, pero es también el espacio más propicio para beber de otras fuentes de muchísima calidad. ¿Qué lecturas netamente argentinas, qué autores de tu país, te han influido más?

El primer libro que recuerdo de autor argentino fue Las Tumbas, de Enrique Medina (pasé de la lectura infantil del Billiken, del Anteojito, del Corazón de E. de Amicis y de las historietas, a ese farragoso mundo salvaje de reformatorios y violencia al que rememoraba Medina. Con el tiempo, Piglia y Saer, más acá, el inolvidable Fogwill -al que conocí en la legendaria librería Gandhi de la calle Montevideo en Buenos Aires-. Ahora puedo decir que me nutro especialmente de grades escritoras como Claudia Aboaf, Cecilia Szperling, Esther Andradi, Lina Meruane, Marina Macome, Mara Mahia, Mónica Flores, entre tantas otras y gracias a La Escalera que pude conocerlas y leerlas. De los escritores actuales, Iair Kon, Hernán Jaeggi y Alejandro López son mis favoritos. Hay tanta buena literatura en Argentina que me da pudor reconocerme en ella.

 

Aunque empezaste a publicar en este siglo XXI, perteneces a una generación que, según definición del mexicano Carlos Monsiváis, podría llamarse “Generación encantada”, pues naciste el mismo año que ocurrió el que para muchos es el más importante suceso histórico del siglo XX en América Latina: la Revolución Cubana. Según Monsiváis esa generación, que comenzó su andadura artística literaria a mediados de los 80s creció en muchos países latinoamericanos bajo la épica esperanzadora que llegaba desde Cuba y eso definiría su postura intelectual. ¿Sucedió eso en tus colegas de generación?

La postura intelectual de esos años, más que el espejo al cual mirarnos y que obviamente -pero no solo- era la Revolución Cubana, estaba atravesado por la infame dictadura cívico-militar y por el ateísmo a que nos empujó -a unos cuantos- la complicidad eclesiástica. Con la democracia y los nuevos aires nos empezamos a mirar a través de la memoria, hechos que -para mí- están más actuales que nunca y como quien dice, la lucha continúa.

 

Otro argentino, el gran Cortázar, dijo en varias ocasiones que un escritor es la suma memoriosa sobre las cuartillas de las ciudades que ha vivido. ¿Cuáles serían, en tu caso, esas ciudades y en qué sentido cada una de ellas han enriquecido al escritor que eres?

Para mí, la ciudad que me nutre es el pueblo donde nací, el patagónico Ingeniero Huergo, las demás -Buenos Aires, Madrid y Berlín- son la consecuencia de mi infancia y a ella me remito, aunque atraviese raudamente la edad adulta -por ser optimista en cuanto al paso del tiempo y no empezar a hablar de cierta madurez reflejada en el pasaporte-.

 

A tu carrera literaria sumas una también muy activa como promotor de la literatura y la cultura latinoamericana en Alemania. Tu proyecto Librería La Escalera se ha ido convirtiendo en uno de los sitios de referencia en Berlín para encuentros de artistas, intelectuales y escritores latinoamericanos. Me gustaría que le contaras a los lectores de OtroLunes cómo nació, qué define y cuál es el sueño a lograr por La Escalera.

El responsable absoluto de La Escalera es el gran Germán Restrepo Lucena, el que día a día mantiene el sueño de esta hermosa librería, ya en su tercer local desde su fundación, en  Kopenhagener Str. 73 del barrio de Prenzlauer Berg. Lo conocí en la librería La Rayuela cuando presenté “Leidis …” ahí. Y al visitarlo ya me quedé y ahora han pasado desde entonces la inmensa mayoría de intelectuales, artistas y escritorxs hispanoamericanxs que viven o visitan Berlín. La Escalera es una de las tres librerías hermosas en castellano de esta ciudad, quizá la más escondida -está en un segundo patio- y la única que se especializa en libros de viejo, en clásicos que se aggiorna con las novedades de lxs autores que nos visitan y leen en nuestros eventos. El sueño, modesto y rotundo, es seguir haciendo lo que nos apasiona: esto.

 

 

Los libros, ese espacio de libertad

Quien lea tu currículum se intrigará por el hecho de que tu primer libro: Son todos canas, son todos putos (al que por cierto llamas “divertimento literario en forma de novela”) apareció en 2010. Eso impone, de golpe y porrazo, tres preguntas: ¿no escribías antes?, ¿por qué esa clasificación de “Divertimento literario”? y ¿por qué tan tarde?

Sin querer, lo volví a mencionar tal cual lo preguntas, divertimento porque ni idea lo que era ponerse seriamente a escribir, y menos una novela.  Empecé tarde, no a escribir, pero sí a hacerlo de una forma menos caótica y publicar, como también mencioné, fue de manera autoeditada y sin ningún tipo de rigor ni mucho menos como profesional de la literatura. El “lucky strike” de mi carrera fue conocer a Daniel Canuti, editor de ABRAZOS, quien me dio la posibilidad de llegar al público y a librerías y a conocer a Germán y a hacer lo que me gusta. Mi vida como abogado y superviviente de tantas actividades no me desveló la pasión de escribir sino hasta que tiré todo a la basura y me dediqué casi exclusivamente a mi vida actual.

 

Te propongo ahora un recorrido literario por esos libros. Y lo hago con un reto: para cada libro que hayas publicado debes recordar y contarnos una anécdota en torno a su escritura, publicación o su impacto. Comencemos:

Son todos canas, son todos putos (novela, 2010): Recién había llegado desde Madrid, estudiaba alemán y trabaja de parrillero en un lugar que deseo no recordar y que no estaba en La Mancha. En ratos libres o en los que me escapaba o en el tren de ida y regreso a casa se me ocurrió contar alguna historia sobre una casa compartida que habitábamos los personajes de esa novela. Todos los nombres son de amigos y amigas y en ese círculo debería haber quedado. La falta de vergüenza hizo el resto y me animé a mostrarla. Las amistades, algunas, lo disfrutaron.

Menopausia: una vida sin reglas (novela, 2012): aquí fue donde realmente le tomé el gustito por sentirme escritor. Había empezado esta novela en Madrid, a hacer algunos apuntes en realidad, y luego de “Son todos…” le di la forma que finalmente pude mostrar. Hasta había alquilado una “cuevita” cerca de la Kita de mi hija, para escribir de 8 a 16 de lunes a viernes…

Leidis. Ij jabe Junga (novela, 2014): Esta es la primera vez que comienzo la andadura sintiéndome ya escritor. Había dejado mi trabajo como abogado empleado para pasar a abogado autónomo, lo que me permitió tener una especie de pantalla y justificación entre clientes de desarrollar una historia de migración, de abogados y de parrilleros, algo que obviamente no me resultaba ajeno. Parte de las anécdotas ya fueron reveladas en esta misma nota y me eximen de mayores comentarios (el lenguaje jurídico me sigue persiguiendo, como verán, pese a mi intento casi exitoso de huida)

Había una vez en Mirow (cuento infantil, 2016): Es una idea que tuvimos con mis hijas y en un viaje de Lucia desde Buenos Aires y aprovechando unas minivacaciones en Mirow (pueblo alemán rodeado de lagos) nos contamos una historia que pasaba en la casa donde estábamos. De ahí a los dibujos de ellas y luego cada una puso a su madre para cerrar la historia. Alejandra hizo el diseño editorial desde Argentina, Astrid la traducción al alemán, la editorial ABRAZOS el resto.

 

Has comentado que tu novela Leidis. Ij jabe Junga, publicada tanto en alemán como en español, es parte de una trilogía.

Esta última novela, “El Actor” es la precuela de Leidis, es la que publica Madera Berlin en estos días. Y aún en proceso de desarrollo, Berlín & Asociados, la tercera parte.

 

Finalmente, un proyecto editorial en el que muchos tenemos puesta la mirada por la calidad de sus propuestas: la revista y editorial Madera, dirigida por el escritor Oliver Besnier, acaba de lanzar tu novela El actor. Si tuvieras que presentarle el libro a un hipotético lector, ¿cómo lo definirías?

Aquí no me quiero adelantar sin la opinión de Oliver, un genio de estos lares y cuya Madera nació precisamente en La Escalera.  Es como dije, la precuela de Leidis, transcurre en Buenos Aires, con personajes de allí y … (suspenso marketinero).