Muhammed al- Himrany
Nació en 1970, en la ciudad de Misan, al sur del país. Novelista y poeta. Murió repentinamente de un ataque de corazón en 2008. Entre sus publicaciones: Peligro (1997), Mi nariz dispara mariposas (1999), Huir hacia la tierra (2002) y Un guerrero de sumeria (2007).
Los niños de mi ciudad
Ellos sueñan con las armas que tienen pies y manos.
Rompen el marco del encerado para fabricar fusiles.
Los niños de mi ciudad estallan por los aires, deprisa;
venden sus años cerca de los semáforos
y llevan fotos de soldados que duermen entre
cápsulas de valium del tamaño de un tanque.
Desde hace años, leen su fracaso con voces estridentes
Pese a todo, no va en cuenta un conejo
Y sus rostros parecen las cuevas.
Ellos prenden fuego a las cañas de sus pulmones
Y cultivan su lugar de revólveres.
Se hacen más grandes los revólveres/los revólveres acuáticos
Pero, ¿De dónde los rellenamos
si despertemos y no encontraremos los ríos?
Mi calavera en el vertedero
La tierra me enseñó muchas lecciones
por esta razón cada vez que me enfado
escojo una cuerda y estrangulo el silencio.
Yo soy el repudiado incluso de los pájaros
observo mi calavera pudriendo
sin que pueda volar llevándola.
Mi lengua es palo rollizo
cuando me inclino sobre la tierra
se cae encima de mis entrañas.
Este grito no es para los amigos,
quizás para los árboles
acaso se despierta y convence a los pájaros
que yo soy como las cacerolas
y no tengo relación con todo este ruido.
–***–
Sulaiman Juhni
Nació en Bagdad en el año 1971. Vive en Dinamarca desde 1999. Poeta, pintor y Editor. Entre sus publicaciones: Traiciones extendidas (1997).
Cavar
En la casa cavé la familia
en el colegio cavé el profesor
en el autobús cavé una mujer preciosa
en la cartilla de la mili cavé los soldados
y cuando me licenciaron, me quedé desempleado.
Mi madre chismorrea delante de nuestra vecina
Pobre hijo mío, Sulaiman Juhni
cavó en todos los lugares,
y no queda ningún otro por cavar.
Naufragio
En la cafetería
y en el vaso delante de mí
se ahogan pueblos que no saben nadar, solamente porque moví la cuchara.
El Dios-El camarero señala con su índice hacia el fin del mundo, y al mismo tiempo, se amontonan nubes encima de mi cabeza, y la de un mendigo que lleva un paraguas y cruce hasta el jardín del ayuntamiento.
Con muletas cruce hasta la nada.
Dinastía
Soy de la dinastía de unos carnívoros, y no hubo entre nosotros – nosotros los filósofos- quien le gustaban los tomates o las patatas o las flores.
Dice mi abuela que mi bisabuelo comió un dinosaurio en el tamaño de la torre de Eiffel, solamente porque descubrió el diccionario.
–***–
Khalid Kaki
Nació en Kirkuk en 1971. Reside en Madrid desde 1996. Es hispanista, pintor y músico de importantes participaciones tanto en España como en el mundo árabe. Algunas de sus publicaciones son: Sin precaución (1998), Márgenes del guarda (2000), Cuna de los espejos enfrentados (2005) y Jaulas dentro de un pájaro (2006).
Así
Así…
con la facilidad de abrir un paraguas..
me asomo a un valle
que da a un lago..
donde los poemas
se bañan desnudos!
Distancia
¿Lo llamaste distancia?
yo lo llamo un puente de agua dulce
y llamas trenzadas.
¿Lo llamaste locura?
¡lo llamaré locura también!
pero una locura
con aire acondicionado,
ventanas inmensas,
y extinguidores de fuego.
una locura con escaleras de emergencia
y sueños salvavidas.
¿Lo llamaste juego?
es un parchis de destinos cruzados,
azares con sesenta caras
y dos jugadores
deseando perderse uno en el otro.
¿Lo llamaste camino?
es un mar de clavos ardientes que coger
y un cielo..
de pantallas en blanco.
Ponle los nombres que quieras..
el camino será lo mismo,
el fuego, juego y locura
del mismo balcón, asomarán..
viéndote adentrar
en mi deshabitado poema.
Yo
Como un maldito e incansable químico,
convierto las duras piedras del alma,
en oro liquido..
Como un ave rapaz,
que derrota las carcajadas
del pico de una montaña,
¡vuelo.. con el corazón en llamas!
Como.. un rifle oxidado
que escupe los polvos
de su único ojo cerrado,
abro con patadas ..
las gigantes puertas de un sueño.
Y.. como un hacha de madera,
¡lloro las ramas que corto!
–***–
Mohammad al-Amin al-Karkhi
Nace en Bagdad 1971. Poeta y traductor, reside desde los noventa del siglo pasado en Holanda. Publicó hasta hoy tres poemarios: Fawanis (2005), El Libro de la plastilina (poemas y dibujos en colaboración con la artista holandesa Loes Botman, 2008), y El exilio de Voltaire (2019). Trabaja también en la prensa y dirige el portal electrónico Lazurd press. Dirigió más de una revista literaria, como Hamishyun/ Marginados y Revista Shiraz. Parte de sus poemas han sido traducidos al persa, holandés y el español.
Lugar de nacimiento
El fuego arde en el cuerpo de Bagdad, ciudad que no tiene bastantes raíces en mí, es para proporcionarme el esplendor del eterno viaje en las galerías del laberinto.
Sin duda que sus mapas son tan desnudos como la fruta de melocotón en una tarde de verano abrasador.
Los otros
que me llamen desde la profundidad de los árboles para engañarme
y estamparme por la ceguera,
les molestó hablarles del lugar de mi nacimiento en términos sencillos como las semillas de granada
les gustó y mucho rodearme por los arcos del pánico cada vez que me dirijo al rio
que me invaden como la ansiedad
mientras voy caminando fugazmente en una acción breve e inocente
como la punta de un alfiler
y con tanta tranquilidad como el ojo cerrado del lobo.
Yo procedente de los callejones del Karj y los barrios de Shah Chraj
tengo que memorizar los poemas de corsarios habladores capaces de deletrear todo
con un idioma intacto y escogido
lejos de los azotes de ordenes brutales,
y ordeno al poema que cambie los pasos de la víctima del matadero del verdugo,
es una casualidad que escondo de la mañana, su secreta pasión
y sus profundas quejas cual estampas de las fuentes
que voy aguantando los espantapájaros que no saben su destino
al lado de las víctimas o de la tela de los asesinos.
Es el momento de desaparecer de la compañía de amigos
como unos cocodrilos ciegos
y despedirme de ellos con un baile de unicornio suspendido en un pozo
o embarcarme con ellos en faluchos de caña fina,
pero están allí, echando el agua sobre sus pies para aguantar fijamente
en los ojos del adversario
y esconder los relojes de arena en sus abrigos
porque dicen que el invierno no permita dividirse.
Abrazo
Me habla del mapa del cielo
del sello de las nubes y de una estrella guiñada,
Mientras en la profundidad del aljibe de su corazón
sigo esperando que me eche la cuerda de su mente, y que brille por un rato.
–***–
Manal al Shaikh
Nació en Nínive en 1971. En la actualidad reside en la ciudad noruega de Stavanger. Periodista y poeta. Sus poemas y ensayos han sido traducidos al Inglés, francés, catalán, noruego, italiano. Entre sus libros publicados se destacan: La desviación de los ataúdes (1996), Cartas que no llegan (2008) y Con el punto rojo debajo de su ojo izquierdo (2010).
Mi nombre
Los oí llamarme por mi nombre
antes de responderles
aguardé un rato
y pregunté:
Una puerta es para el mundo
y una sola dirección,
y si contesto entonces,
¿Volveré?
Locura
No sé
a donde navega
mi mente,
cuando ésta se va.
Naufragio
El muchacho que olvidó regar su flor
esta mañana
se despertó sumergido
entre la blancura de su mirada
y el silencio de una rosa
que brota a la fuerza en el corazón de una noche ahogada.
………….
…………..
¿Sigues insistiendo
que no estás matando a las flores?
–***–
Mowaffk Al Sawad
Poeta y pintor iraquí, nace en Basora en 1971. Obtuvo el año 2002 el premio de la literatura de emigración en Holanda, país donde reside desde finales de los noventa. Trabaja como editor y presentador en la radio exterior holandesa. Su poesía está traducida al neerlandés, francés e inglés. Publicó dos poemarios en lengua holandesa y uno en lengua árabe, que son: Una mañana blanca como la leche (2002), Voces bajo el sol (2002), y Lechos de la seducción (2005).
Paloma
Esta paloma es irrelevante frente a la paloma de «Patrick Suskind», para nosotros tiene el mismo significado semántico con el que se ha conocido todo este tiempo: la mansedumbre, la familiaridad y la paz. La vimos por la mañana temprano mientras estaba parada detrás de la antena parabólica, colocando los finos palitos de paja en los agujeros de la base de la antena, se asustó como correspondía a una paloma salvaje, voló sobre la casa adyacente a nuestra casa y aterrizó sobre su torre de piedra: La habíamos estado observando durante un tiempo mientras nos vigilaba con una mirada perdida, la sombra de la antena parabólica se deslizaba sobre las losas del estrecho patio de la casa, nos intercambiamos miradas inquietas y decidimos entrar nuevamente a la casa.
Cuadro
Dios mío, ¿a dónde se fue aquella chica?
que estaba dormida
sobre la hierba seca
junto a ella había un perro jadeante
y una vasija rociada,
aquella era mi amada que no le he visto más.
–***–
Abbas Khider
Nació en Bagdad, 1973. Perseguido por el régimen saddamista, huyó del país en el año 1996. Reside hoy en día en Alemania. Escribe en árabe y alemán en diversos medios de comunicaciones. Publicó más de seis libros de poesía y ensayos, entre ellos se destacan: Diarios para el tiempo perdido (2002), No hay patria para los Ángeles (2004), y Hojas en tiempos del caqui (2005).
Bagdad
La ausencia
Transforma mi cara
Allá, en las fotos
Aves de dolor
Y pérdida…
La presencia
Me tacha de aquí
Para estame…
…allí.
Viajar
La estación arde
Y tú no me has dado nubes de verano
tampoco de invierno…
El tren se marcha
Y allí
….
….
¿Quién fumará
El cigarrillo de la próxima estación
Mientras acaricia
Mi arruinada cara
En el cristal?
Historia
Así fue
Yo desnudé la historia
Y tú la envolviste en el abismo.
–***–
Ahmed Saadawi
Nació en Bagdad en el año 1973. Poeta, guionista y novelista. Ganó en 2014 el prestigioso Premio Booker árabe por su novela Frankenstein en Bagdad. Entre sus poemarios: Poemas del soldado (1997), Fiesta de las malas canciones (2001) y Mi foto soñando ( 2002).
Espejo
Todo el mundo ante el espejo y lo ven,
Y todo el mundo le quiere disparar.
Yo soy libre
de estar en sus filas
o en la suya.
No me dejan que continúe este espejo,
solamente.. un espejo.
Emigración
En silencio,
doy de comer a los pájaros,
mis migajas repartidas por sus entrañas.
Quedó un trozo de mí
que seduce su pájaro dibujado
en la pared.
–***–
Safaa Diab
Nació en el sur de Irak, en Ur – Nassiriya, en el año 1975. Vive a caballo entre su país y Dinamarca. Periodista y fotógrafo. Trabajó en diversos medios de comunicaciones dentro y fuera del país. De sus poemarios se destacan: No despertad el tiempo (2000), Desasosiego (2001), Nadie más que yo (2005) y Cielo áspero (2011).
Así
No vi más que una acequia acribillada por los peces
no vi más que cielo picoteado por las aves
no vi más que tormenta
alimenta de mis huesos.
Así
para siempre.
Una Idea
Plantaré mis manos en un jardín al lado de mi casa
porque, desde hace 35 años, no tengo terreno para sembrar mis manos
y por esa razón
una noche, decidí robar el jardín de mi vecino,
para cavar en ella un refugio para mis prófugas manos.
Desde hace años y yo en busca de unas verdaderas manos
para escribir un poema
y echarme a dormir.
Plantaré mis pies también
y quizás mi espalda y mi vientre y mi axila y…y..
quizás me tumbaré en este hoyo que cavaré
en el jardín que dije hace poco que robaré de mi vecino
y dormiré….
Quiero dormir.
–***–
Fady Al Saegh
Nace en 1980. Poeta y cineasta iraquí reside actualmente en Turquía. Licenciado en comercio y administración. Participó en escribir los guiones y dirigir dos cortometrajes: La oración tartamuda y El cabo. Entre sus publicaciones se destacan: Cartas del Dios del terror y Deseo a cumplir.
Noé al ritmo vibrante
Noé baila en compañía de gitanas iraquíes
Sobre un arco iris cerca de mi espantoso despacho,
Exactamente a las cuatro y media del mediodía,
Noé y sus elegidas ovejas
Cruzan el Éufrates al son de la flauta
Noé solloza encima de la extendida tumba humana,
Coloca pluma de cuervo como ofrenda
Se siente sobre un cojín, cuenta un chiste triste y luego se marcha.
Ishtarut
Ishtarut,
La muerte es como el jengibre
No nos abandona si no intentamos
Hacer las burbujas de nuestra escasa esperanza.
–***–
Safaa Salem Eskander
Nace en Bagdad en 1990. Licenciado en química, Universidad de al-Mustansiriya. Publicó hasta la fecha tres poemarios: El universo es la tumba de mi soledad, Trémulo de sombra y luz, y Musicalidad de la biografía de la rosa.
Manchados por la pobreza
Manchados por la pobreza / la soledad es lo único que tenemos.
No tenemos voz
que crece en la oscuridad como una planta de sombra.
Fumamos nuestros dedos muertos,
sentimos el humo
la angustia de nuestra descompuesta presencia
en los márgenes de las ciudades ricas.
Bebemos nuestro aire amargo,
escupimos nuestros sueños
y nos marchamos
a la espera de la muerte / nosotros que ya estamos completamente muertos.
Cerca del vertedero
pensamos en un armario en el paraíso
y en la cita de la velada que aclamen los creyentes.
La sombra verde
(1)
Nosotros
los últimos amantes del mundo
los pobres
tenemos dos manos
¡Oh Señor,
si fuera por ellos!
(2)
La ventana
infalible de la luz,
el candelabro
dando vueltas en la habitación,
y la luna está lejos.
Hasta que sientas que no estás en la tierra
porque la mañana te desconcierta.
(3)
¿Qué estás mirando, mar?
No estoy tranquilo como tú
para darte más ideas.
(4)
Deambulamos por las calles
con un deseo;
Ver a las calles cantar
para
que el niño calle
en la cuna de su madre.
–***–
Ahmed Dhiaa
Nace en Hila-Babel en 1990. Trabajó en todos los trabajos posibles hasta que terminó sus estudios de doctorado en Bellas artes, sección teatro por la universidad de Babel. Es uno de los fundadores de (las milicias de la cultura) un movimiento poético que surgió durante el terrorismo sectario que azotó el país en la segunda década de este siglo. Tiene publicados tres poemarios: El reino de los huesos, Las lágrimas de la guerra son gruesas, y Todos somos, algunas veces, asesinos.
No di importancia al bombardeo,
ya que todos los sobrevivientes somos cadáveres.
(Muerte)
Bombardeo sigiloso hace cosquillas
a la mitad de mi casco.
(Sector)
Nada más empezó a envolver sus lágrimas,
se convirtió en escalera habitada por los muertos.
(Balas)
Las lágrimas son las cuerdas de la guerra
Así no duda en irse directamente
hacia la cabeza.
(Desfilando)
Con pinzas de mis costillas, separo la grasa del hueso
e incomunico el sueño del despertar
así nos enseñan los mataderos.
(Sepulturas)
Así nos acostumbró nuestras espaldas llenas de balas,
que el ciego ve cosas con sus oídos.
Un ciego caminando en una piscina de minas,
este hombre me acostumbró a dormir
sobre los hombros de la tierra.
–***–
Kadhem Khanjar
Poeta y performance, nace en Iraq Babilonia en el año 1990. Ha Publicado hasta la fecha dos poemarios: Excursión con un cinturón explosivo, y Nos matamos por la diversión. Tiene 2 libros traducidos y publicados en francés (Marchand de sang) y (Promenade ceinturé d’explosif) y uno en alemán (Dieses Land gehört euch).
Urgente
“encontraron una fosa común cerca de…”
Ayer fui a la clínica de la medicina forense. Pidieron una huella que coincida con el ADN nuclear. Dijeron que encontraron unos huesos anónimos. Y cada vez más doy vueltas como una naranja sobre el cuchillo de la esperanza.
¡Oh mi hermano! Ahora estoy en casa, estoy limpiando el polvo de las flores artificiales que rodean tu foto, que las riego con mis lágrimas.
………
El informe médico dice que una bolsa de huesos que he firmado al recibirlo hoy, eres “tú”. Pero esto es poco. Y delante de ellos, los extendí sobre la mesa. Volvimos a contar: cráneo con seis agujeros, una clavícula, tres costillas sobradas, un muslo magullado, un montón de muñecas, y algunas vértebras.
¿Tan poco, puede ser un hermano?
Eso lo dice el informe médico. Metí los huesos en la bolsa. Sacudí mis manos manchados del polvo. Soplé con fuerza el resto de lo que queda de polvo sobre la mesa. te eché encima de mi espalda, y salí.
……….
En el bus coloqué la bolsa a mi lado. Pagué por los dos asientos (esta vez soy yo el que paga). Hoy he crecido lo suficiente para que te lleve a la espalda y pague por ti.
……….
No dije a nadie que recibí esta minucia. Mientras observo a tu esposa y a tus hijos pasear cerca del sofá sobre el que te dejé. Quise que uno de ellos abriera la bolsa. Quise que te vieran por última vez. Pero fuiste un testarudo. Luego preguntaron por la mancha de las lágrimas en el sofá.
…….
Hace una hora que estoy ordenando esos huesos húmedos en el vientre de un ataúd, tratando completar lo que te falta.
Sólo los clavos de ambos lados saben que todo esto es poco.
Dejaron solas…
Dejaron solas a sus blancas jaimas pastoreando en la estepa
se reúnen en torno a una hermosa voluntaria de la Unicef
sonríen mucho a extraños y a las cámaras.
***
De día venden té y pañuelos.
en las encrucijadas de las calles
hablan turco entre ellos
sus ojos amarillos y sus bocas vacías.
***
aguantan el insulto como arena entre el párpado y el ojo.
Sacan el insulto como un vello de una comida podrida
Comen el insulto como las uñas.
–***–
Saleh Rahim
Poeta iraquí, nace en al-Simawa en el año 1994. Su poesía se publicó en antologías de la nueva tendencia después de 2003. Hasta la fecha publicó dos poemarios: ¿Habrá alguien que ve allí? (2017) y Una pluma para un ave desaparecido (2020).
Necesitas…
A una pequeña resurrección
para salvarte
del cementerio de tu alma
que está desbordada
de sus agresivos partes.
Llévate tu sabio horno
y déjales el pan de sus días
este pan lleno de vida,
y déjales también
que la historia completa de los sobrevivientes,
mantenga la saliva del escándalo
para ti
porque no remendará su esperanza perforada.
La hoja y el viento
Soy un mirlo, incapaz de cantar
sin embargo, lo intento todas las mañanas
con una voz de intensa súplica.
para que escuches mi última llamada.
O ser amable conmigo
para aniquilar es páramo yermo de mi corazón
y convertirlo en canciones verdes
o a una vida semejante a una primavera.
Las flores han muerto en mi alma
y se desesperó la abeja de la suerte
se convirtió la miel en agua sucia.
Así me iba mirando
en el juego de la hoja y el viento:
El viento eres tú, oh persona distante, como la felicidad,
la hoja es mis días,
donde es la hoja libre
que se resiste al viento
mientras la hoja degradante es la que acarrea el viento.
–***–
Ahmed Raffi’
Poeta y escritor, nacido en Irak en 1996. Licenciado en derecho. Publicó un libro de poesía titulado Apolo y fragmentos de la danza en 2020. Participó en muchos festivales y foros literarios y es cofundador del Foro de “Secuencias de Poemas en Prosa” con un grupo de poetas iraquíes afiliados a la Unión de Escritores de Babel. Muchos poemas suyos publicados en periódicos y revistas árabes, y algunos de sus poemas han sido traducidos a otros idiomas.
El paso de las luces muertas
I
La luz vuelve a agitarse
Sin que haya radiación que se trague la penumbra
corriendo más allá del armario
la oscuridad se refugia en el vientre de la tortuga
y los gusanos desvían el pigmento de mi piel
lo que significa que la latente descomposición es inevitable.
Yo no fui como un pico de gallo
patea el espejo del amanecer con un grano de trigo
o como Sísifo,
Sus manos comen la roca de la potencia,
el sueño gira como la rueda cósmica
mientras la lámpara está cubierta por los hilos del manto del día
delirante lo protegerás del ruido de otras luces
pero se dirige hacia la bocas, cargante de la claridad de la niebla.
II
Aquí estoy en las puertas de la muerte
llevo los restos de cristales rotos
y un cazo perforado, sacado de su costado una trova muerta
¿Por qué el universo no avanza,
y escupe sobre su mito que gira?
¿O limpie el polvo ligero de la luz
antes de que la noche llegue a su seco himno?
¿O Completa la tela de su manto con suturas infectadas?
¿O por qué los poemas airosos no se calman?
¿O porque van mezclados con un chirrido que empeora
Y insiste en cavar la cara de la ventana?
¿No deberían tener sed las estrellas
para Morir sobre la mejilla del poeta?
Pero la luna permanece sólida en el zumbido de su soledad
y no se escapa como estrella fugitiva.
III
La prenda gastada se humedece con la humedad de la luz abrasadora
Oye, ¿la lámpara de noche tiene agua?
¿y la penumbra es un cadáver radiante?
Parece que me pesa la lengua
Y esa nube yacía en el vientre del río, retorciéndose
¿Murió o perdió sus alas?
Sus plumas no eran aceitosas,
permaneció segura en las branquias del pez.
El exilio es carne muerta, como una luz ciega
chillando en las calles solitarias.
Pero no hay cable para sacarlo del barullo
¿Tiene ojos la luz que cae de las secuelas del último vuelo,
o es una ilusión que se da vueltas cuando se vomita la ventana?














