Categoría: Este Lunes

El ¿sinsentido? en los libros de Ángel Ortuño


“concibo lo literario como la capacidad de reflejar el lenguaje,
los gestos, costumbres y pensamientos, a partir de la observación aguda,
la descripción fiel y acertada y el oído atento”
Enrique Aguilar.

 

“Tendía a ser irónico y designaba a los escritores
que no eran de su agrado anteponiéndoles el ‘señor’”
Rafael Cansinos-Asséns.

 

Cinco son los libros que Ángel Ortuño (Guadalajara, Jalisco, 1969) tiene colgados en el wordpress denominado Poesía Mexa, creado por Luis Eduardo García (Jalisco, 1984), en marzo de 2016, justo cuando el joven autor fue beneficiario del FONCA en la Categoría Jóvenes Creadores (2016-2017). El trabajo de Ángel Ortuño fue colgado en este portal el 12 de marzo de 2016 y es una de sus primeras entradas. Haga usted sus conjeturas. Las obras de Ortuño que Luis Eduardo García decidió colgar en este wordpress son: Mecanismos discretos (Mano Santa Editores, 2011. 40 páginas, plaquette de poesía), 1331 (Dirección General de Publicaciones del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 2013.  64 páginas), Poemas swinger y otros malentendidos (BongoBooks Ediciones, 2014. 36 páginas, plaquette de poesía), El amor a los santos (Viejo cartonero y Ediciones El Viaje, 2015. 49 páginas, plaquette de poesía) y Turbo girl. Historias de la mamá del diablo (Ediciones Aguadulce y Trabalis Editores, 2015. 41 páginas, plaquette de poesía). Leer más…

Muestrario poético


Muhammed al- Himrany

Nació en 1970, en la ciudad de Misan, al sur del país. Novelista y poeta. Murió repentinamente de un ataque de corazón en 2008. Entre sus publicaciones: Peligro (1997), Mi nariz dispara mariposas (1999), Huir hacia la tierra (2002)  y Un guerrero de sumeria (2007).

 

Los niños de mi ciudad 

Ellos sueñan con las armas que tienen pies y manos.
Rompen el marco del encerado para fabricar fusiles.
Los niños de mi ciudad estallan por los aires, deprisa;
venden sus años cerca de los semáforos
y llevan fotos de soldados que duermen entre
cápsulas de valium del tamaño de un tanque.
Desde hace años, leen su fracaso con voces estridentes
Pese a todo, no va en cuenta un conejo
Y sus rostros parecen las cuevas.
Ellos prenden fuego a las cañas de sus pulmones
Y  cultivan su lugar  de revólveres.
Se hacen más grandes los revólveres/los revólveres acuáticos
Pero, ¿De dónde los rellenamos
si despertemos y no encontraremos los ríos?

 

Mi calavera en el vertedero

La tierra me enseñó muchas lecciones
por esta razón cada vez que me enfado
escojo una cuerda y estrangulo  el silencio.
Yo soy el repudiado incluso de los pájaros
observo mi calavera pudriendo
sin que pueda volar llevándola.
Mi lengua es palo rollizo
cuando me inclino sobre la tierra
se cae encima de mis entrañas.
Este grito no es para los amigos,
quizás para los árboles
acaso se despierta y convence a los pájaros
que yo soy como las cacerolas
y no tengo relación con todo este ruido.

 –***–

Sulaiman Juhni

 Nació en Bagdad en el año 1971. Vive en Dinamarca desde 1999. Poeta, pintor y Editor. Entre sus publicaciones: Traiciones extendidas (1997).

Cavar

En la casa cavé la familia
en el colegio cavé el profesor
en el autobús cavé una mujer  preciosa
en la cartilla de la mili cavé los soldados
y cuando me licenciaron, me quedé desempleado.

Mi madre chismorrea delante de nuestra vecina
Pobre hijo mío, Sulaiman Juhni
cavó en todos los lugares,
y no queda ningún otro por cavar.

 

Naufragio

En la cafetería
y en el vaso delante de mí
se ahogan pueblos que no saben nadar, solamente porque moví la cuchara.
El Dios-El camarero señala con su índice hacia el fin del mundo, y al mismo tiempo, se amontonan nubes encima de mi cabeza, y la de un mendigo que lleva un paraguas y cruce hasta el jardín del ayuntamiento.
Con muletas cruce hasta la nada.

 

Dinastía

Soy de la dinastía de unos carnívoros, y no hubo entre nosotros – nosotros los filósofos- quien le gustaban los tomates o las patatas o las flores.

Dice mi abuela que mi bisabuelo comió un dinosaurio en el tamaño de la torre de Eiffel, solamente porque descubrió el diccionario.

 –***–

Khalid Kaki

Nació en Kirkuk en 1971. Reside en Madrid desde 1996. Es hispanista, pintor y músico de importantes participaciones tanto en España como en el mundo árabe. Algunas de sus publicaciones son: Sin precaución (1998), Márgenes del guarda (2000), Cuna de los espejos enfrentados (2005) y Jaulas dentro de un pájaro (2006).

 

Así

Así…
con la facilidad de abrir un paraguas..
me asomo a un valle
que da a un lago..
donde los poemas
se bañan desnudos!

 

Distancia

¿Lo llamaste distancia?
yo lo llamo un puente de agua dulce
y llamas trenzadas.

¿Lo llamaste locura?
¡lo llamaré locura también!
pero una locura
con aire acondicionado,
ventanas inmensas,
y extinguidores de fuego.
una locura con escaleras de emergencia
y sueños salvavidas.

¿Lo llamaste juego?
es un parchis de destinos cruzados,
azares con sesenta caras
y  dos jugadores
deseando perderse uno en el otro.

¿Lo llamaste camino?
es un mar de clavos ardientes que coger
y un cielo..
de pantallas en blanco.

Ponle los nombres que quieras..
el camino será lo mismo,
el fuego, juego y locura
del mismo balcón, asomarán..
viéndote adentrar
en mi deshabitado poema.

 

Yo

Como un maldito e incansable químico,
convierto las duras piedras del alma,
en oro liquido..

Como un ave rapaz,
que derrota las carcajadas
del pico de una montaña,
¡vuelo.. con el corazón en llamas!

Como.. un rifle oxidado
que escupe los polvos
de su único ojo cerrado,
abro con patadas ..
las gigantes  puertas de un sueño.

Y.. como un hacha de madera,
¡lloro las ramas que corto!

 –***–

Mohammad al-Amin al-Karkhi

Nace en Bagdad 1971. Poeta y traductor, reside desde los noventa del siglo pasado en Holanda. Publicó hasta hoy tres poemarios: Fawanis (2005), El Libro de la plastilina (poemas y dibujos en colaboración con la artista holandesa Loes Botman, 2008), y El exilio de Voltaire (2019). Trabaja también en la prensa y dirige el portal electrónico Lazurd press. Dirigió más de una revista literaria, como Hamishyun/ Marginados y Revista Shiraz. Parte de sus poemas han sido traducidos al persa, holandés y el español.

 

Lugar de nacimiento

El fuego arde en el cuerpo de Bagdad, ciudad que no tiene bastantes raíces en mí, es para proporcionarme el esplendor del eterno viaje en las galerías del laberinto.

Sin duda que sus mapas son tan desnudos como la fruta de melocotón en una tarde de verano abrasador.

Los otros
que me llamen desde la profundidad de los árboles para engañarme
y estamparme por la ceguera,
les molestó hablarles del lugar de mi nacimiento en términos sencillos como las semillas de granada
les gustó y mucho rodearme por los arcos del pánico cada vez que me dirijo al rio
que me invaden como la ansiedad
mientras voy caminando fugazmente en una acción breve e inocente
como la punta de un alfiler
y con tanta tranquilidad como el ojo cerrado del lobo.

Yo procedente de los callejones del Karj y los barrios de Shah Chraj
tengo que memorizar los poemas de corsarios habladores capaces de deletrear todo
con un idioma intacto y escogido
lejos de los azotes de ordenes brutales,
y ordeno al poema que cambie los pasos de la víctima del matadero del verdugo,
es una casualidad que escondo de la mañana, su secreta pasión
y sus profundas quejas cual estampas de las fuentes
que voy aguantando los espantapájaros que no saben su destino
al lado de las víctimas o de la tela de los asesinos.

Es el momento de desaparecer de la compañía de amigos
como unos cocodrilos ciegos
y despedirme de ellos con un baile de unicornio suspendido en un pozo
o embarcarme con ellos en faluchos de caña fina,
pero están allí, echando el agua sobre sus pies para aguantar fijamente
en los ojos del adversario
y esconder los relojes de arena en sus abrigos
porque dicen que el invierno no permita dividirse.

 

Abrazo

Me habla del mapa del cielo
del sello de las nubes y de una estrella guiñada,
Mientras en la profundidad del aljibe de su corazón
sigo esperando que me eche la cuerda de  su mente, y que brille por un rato.

 –***–

Manal al Shaikh

Nació en Nínive en 1971. En la actualidad reside en la ciudad noruega de Stavanger. Periodista y poeta. Sus poemas y ensayos han sido traducidos al Inglés, francés, catalán, noruego, italiano. Entre sus libros publicados se destacan: La desviación de los ataúdes (1996), Cartas que no llegan (2008) y Con el punto rojo debajo de su ojo izquierdo (2010).

 

Mi nombre

Los oí llamarme por mi nombre
antes de responderles
aguardé un rato
y pregunté:
Una puerta es para el mundo
y una sola dirección,
y si contesto entonces,
¿Volveré?

 

Locura

No sé
a donde navega
mi mente,
cuando ésta se va.

 

Naufragio

El muchacho que olvidó regar su flor
esta mañana
se despertó sumergido
entre la blancura de su mirada
y el silencio de una rosa
que brota a la fuerza en el corazón de una noche ahogada.
………….
…………..
¿Sigues insistiendo
que no estás matando a las flores?

 –***–

Mowaffk Al Sawad

Poeta y pintor iraquí, nace en Basora en 1971. Obtuvo el año 2002 el premio de la literatura de emigración en Holanda, país donde reside desde finales de los noventa. Trabaja como editor y presentador en la radio exterior holandesa.  Su poesía está traducida al neerlandés, francés e inglés. Publicó dos poemarios en lengua holandesa y uno en lengua árabe, que son: Una mañana blanca como la leche (2002), Voces bajo el sol (2002), y Lechos de la seducción (2005).

 

Paloma

Esta paloma es irrelevante frente a la paloma de «Patrick Suskind», para nosotros tiene el mismo significado semántico con el que se ha conocido todo este tiempo: la mansedumbre, la familiaridad y la paz. La vimos por la mañana temprano mientras estaba parada detrás de la antena parabólica, colocando los finos palitos de paja en los agujeros de la base de la antena, se asustó como correspondía a una paloma salvaje, voló sobre la casa adyacente a nuestra casa y aterrizó sobre su torre de piedra: La habíamos estado observando durante un tiempo mientras nos vigilaba con una mirada perdida, la sombra de la antena parabólica se deslizaba sobre las losas del estrecho patio de la casa, nos intercambiamos miradas inquietas y decidimos entrar nuevamente a la casa.

 

Cuadro

Dios mío, ¿a dónde se fue aquella chica?
que estaba dormida
sobre la hierba seca
junto a ella había un perro jadeante
y una vasija rociada,
aquella era mi amada que no le he visto más.

 –***–

Abbas Khider

Nació en Bagdad, 1973. Perseguido por el régimen saddamista, huyó del país en el año 1996. Reside hoy en día en Alemania. Escribe en árabe y alemán en diversos medios de comunicaciones. Publicó más de seis libros de poesía y ensayos, entre ellos se destacan: Diarios para el tiempo perdido (2002), No hay patria para los Ángeles (2004), y Hojas en tiempos del caqui (2005).

 

Bagdad

La ausencia
Transforma mi cara
Allá, en las fotos
Aves de dolor
Y pérdida…

La presencia
Me tacha de aquí
Para estame…
…allí.

 

Viajar

La estación arde
Y tú no me has dado nubes de verano
tampoco de invierno…
El tren se marcha
Y allí
….
….
¿Quién fumará
El cigarrillo de la próxima estación
Mientras acaricia
Mi arruinada cara
En el cristal?

 

Historia

Así fue
Yo desnudé la historia
Y tú la envolviste en el abismo.

 –***–

Ahmed Saadawi

Nació en Bagdad en el año 1973. Poeta, guionista y novelista. Ganó en 2014 el prestigioso Premio Booker árabe por su novela Frankenstein en Bagdad. Entre sus poemarios: Poemas del soldado (1997), Fiesta de las malas canciones (2001) y Mi foto soñando ( 2002).

 

Espejo

Todo el mundo ante el espejo y lo ven,
Y todo el mundo le quiere disparar.
Yo soy libre
de estar en sus filas
o en la suya.
No me dejan que continúe este espejo,
solamente.. un espejo.

 

 Emigración

En silencio,
doy de comer a  los pájaros,
mis migajas repartidas por sus entrañas.
Quedó un trozo de mí
que seduce  su pájaro dibujado
en la pared.

 –***–

Safaa Diab

Nació en el sur de Irak, en Ur – Nassiriya, en el año 1975. Vive a caballo entre su país y Dinamarca. Periodista y fotógrafo. Trabajó en diversos medios de comunicaciones dentro y fuera del país. De sus poemarios se destacan: No despertad el tiempo (2000), Desasosiego (2001), Nadie más que yo (2005) y Cielo áspero (2011).

 

Así

No vi más que una acequia acribillada por los peces
no vi más que cielo picoteado por las aves
no vi más que tormenta
alimenta de mis huesos.
Así
para siempre.

 

Una Idea

Plantaré mis manos en un jardín al lado de mi casa
porque, desde hace 35 años, no tengo terreno para sembrar mis manos
y por esa razón
una noche, decidí robar el jardín de mi vecino,
para cavar en ella un refugio para mis prófugas manos.
Desde hace años y yo en busca de unas verdaderas manos
para escribir un poema
y echarme a dormir.

Plantaré mis pies también
y quizás mi espalda y mi vientre y mi axila y…y..
quizás me tumbaré en este hoyo que cavaré
en el jardín que dije hace poco que robaré de mi vecino
y dormiré….

Quiero dormir.

 –***–

Fady  Al Saegh

Nace en 1980. Poeta y cineasta iraquí reside actualmente en Turquía. Licenciado en comercio y administración. Participó en escribir los guiones y dirigir dos cortometrajes: La oración tartamuda y El cabo. Entre sus publicaciones se destacan: Cartas del Dios del terror y Deseo a cumplir.

 

Noé al ritmo vibrante

Noé baila en compañía de gitanas iraquíes
Sobre un arco iris cerca de mi espantoso despacho,
Exactamente a las cuatro y media del mediodía,
Noé y sus elegidas ovejas
Cruzan el Éufrates al son de la flauta
Noé solloza encima de la extendida tumba humana,
Coloca pluma de cuervo como ofrenda
Se siente sobre un cojín, cuenta un chiste triste y luego se marcha.

 

Ishtarut

Ishtarut,
La muerte es como el jengibre
No nos abandona si no intentamos
Hacer las burbujas de nuestra escasa esperanza.

 –***–

Safaa Salem Eskander

Nace en Bagdad en 1990. Licenciado en química, Universidad de al-Mustansiriya. Publicó hasta la fecha tres poemarios: El universo es la tumba de mi soledad, Trémulo de sombra y luz, y Musicalidad de la biografía de la rosa.

 

Manchados por la pobreza

Manchados por la pobreza / la soledad es lo único que tenemos.
No tenemos voz
que crece en la oscuridad como una planta de sombra.
Fumamos nuestros dedos muertos,
sentimos el humo
la angustia de nuestra descompuesta presencia
en los márgenes de las ciudades ricas.
Bebemos nuestro aire amargo,
escupimos nuestros sueños
y nos marchamos
a la espera de la muerte / nosotros que ya estamos completamente muertos.
Cerca del vertedero
pensamos en un armario en el paraíso
y en la cita de la velada que aclamen los creyentes.

 

La sombra verde

(1)
Nosotros
los últimos amantes del mundo
los pobres
tenemos dos manos
¡Oh Señor,
si fuera por ellos!

(2)
La ventana
infalible de la luz,
el candelabro
dando vueltas en la habitación,
y la luna está lejos.
Hasta que sientas que no estás en la tierra
porque la mañana te desconcierta.

(3)
¿Qué estás mirando, mar?
No estoy tranquilo como tú
para darte más ideas.

(4)
Deambulamos por las calles
con un deseo;
Ver a las calles cantar
para
que el niño calle
en la cuna de su madre.

 –***–

Ahmed Dhiaa

Nace en Hila-Babel en 1990. Trabajó en todos los trabajos posibles hasta que terminó sus estudios de doctorado en Bellas artes, sección teatro por la universidad de Babel. Es uno de los fundadores de (las milicias de la cultura) un movimiento poético que surgió durante el terrorismo sectario que azotó el país en la segunda década de este siglo. Tiene publicados tres poemarios: El reino de los huesos, Las lágrimas de la guerra son gruesas, y Todos somos, algunas veces, asesinos.

 

No di importancia al bombardeo,
ya que todos los sobrevivientes somos cadáveres.

(Muerte)

Bombardeo sigiloso hace cosquillas
a la mitad de mi casco.

(Sector)

Nada más empezó a envolver sus lágrimas,
se convirtió en escalera habitada por los muertos.

(Balas)

Las lágrimas son las cuerdas de la guerra
Así no duda en irse directamente
hacia la cabeza.

(Desfilando)

Con pinzas de mis costillas, separo la grasa del hueso
e incomunico el sueño del despertar
así nos enseñan los mataderos.

(Sepulturas)

Así nos acostumbró nuestras espaldas llenas de balas,
que el ciego ve cosas con sus oídos.
Un ciego caminando en una piscina de minas,
este hombre me acostumbró a dormir
sobre los hombros de la tierra.

 –***–

Kadhem Khanjar

Poeta y performance, nace en Iraq Babilonia en el año 1990. Ha Publicado hasta la fecha dos poemarios: Excursión con un cinturón explosivo, y Nos matamos por la diversión. Tiene 2 libros traducidos y publicados en francés (Marchand de sang) y  (Promenade ceinturé d’explosif) y uno en alemán (Dieses Land gehört euch).

 

Urgente

“encontraron una fosa común cerca de…”
Ayer fui a la clínica de la medicina forense. Pidieron una huella que coincida con el ADN nuclear. Dijeron que encontraron unos huesos anónimos. Y cada vez más doy vueltas como una naranja sobre el cuchillo de la esperanza.
¡Oh mi hermano! Ahora estoy en casa, estoy limpiando el polvo de las flores artificiales que rodean tu foto, que las riego con mis lágrimas.
………
El informe médico dice que una bolsa de huesos que he firmado al recibirlo hoy, eres “tú”. Pero esto es poco. Y delante de ellos, los extendí sobre la mesa. Volvimos a contar: cráneo con seis agujeros, una clavícula, tres costillas sobradas, un muslo magullado, un montón de muñecas, y algunas vértebras.
¿Tan poco, puede ser un hermano?
Eso lo dice el informe médico. Metí los huesos en la bolsa. Sacudí mis manos manchados del polvo. Soplé con fuerza el resto de lo que queda de polvo sobre la mesa. te eché encima de mi espalda, y salí.
……….
En el bus coloqué la bolsa a mi lado. Pagué por los dos asientos (esta vez soy yo el que paga). Hoy he crecido lo suficiente para que te lleve a la espalda y pague por ti.
……….
No dije a nadie que recibí esta minucia. Mientras observo a tu esposa y a tus hijos pasear cerca del sofá sobre el que te dejé. Quise que uno de ellos abriera la bolsa. Quise que te vieran por última vez. Pero fuiste un testarudo. Luego preguntaron por la mancha de las lágrimas en el sofá.
…….
Hace una hora que estoy ordenando esos huesos húmedos en el vientre de un ataúd, tratando completar lo que te falta.
Sólo los clavos de ambos lados saben que todo esto es poco.

 

Dejaron solas…

Dejaron solas a sus blancas jaimas pastoreando en la estepa
se reúnen en torno a una hermosa voluntaria de la Unicef
sonríen mucho a extraños y a las cámaras.

***
De día venden té y pañuelos.
en las encrucijadas de las calles
hablan turco entre ellos
sus ojos amarillos y sus bocas vacías.

***
aguantan el insulto como arena entre el párpado y el ojo.
Sacan el insulto como un vello de una comida podrida
Comen el insulto como las uñas.

 –***–

Saleh Rahim

Poeta iraquí, nace en al-Simawa en el año 1994. Su poesía se publicó en antologías de la nueva tendencia después de 2003. Hasta la fecha publicó dos poemarios: ¿Habrá alguien que ve allí? (2017) y Una pluma para un ave desaparecido (2020).

 

Necesitas…

A una pequeña resurrección
para salvarte
del cementerio de tu alma
que está desbordada
de sus agresivos partes.
Llévate tu sabio horno
y déjales el pan de sus días
este pan lleno de vida,
y déjales también
que la historia completa de los sobrevivientes,
mantenga la saliva del escándalo
para ti
porque no remendará su esperanza perforada.

 

La hoja y el viento

Soy un mirlo, incapaz de cantar
sin embargo, lo intento todas las mañanas
con una voz de intensa súplica.
para que escuches mi última llamada.

O ser amable conmigo
para aniquilar es páramo yermo de mi corazón
y convertirlo en canciones verdes
o a una vida semejante a una primavera.

Las flores han muerto en mi alma
y se desesperó la abeja de la suerte
se convirtió la miel en agua sucia.
Así me iba mirando
en el juego de la hoja y el viento:
El viento eres tú, oh persona distante, como la felicidad,
la hoja es mis días,
donde es la hoja libre
que se resiste al viento
mientras la hoja degradante es la que acarrea el viento.

 –***–

Ahmed Raffi’

Poeta y escritor, nacido en Irak en 1996. Licenciado en derecho. Publicó un libro de poesía titulado Apolo y fragmentos de la danza en 2020. Participó en muchos festivales y foros literarios y es cofundador del Foro de “Secuencias de Poemas en Prosa” con un grupo de poetas iraquíes afiliados a la Unión de Escritores de Babel. Muchos poemas suyos publicados en periódicos y revistas árabes, y algunos de sus poemas han sido traducidos a otros idiomas.

 

El paso de las luces muertas

I
La luz vuelve a agitarse
Sin que haya radiación que se trague la penumbra
corriendo más allá del armario
la oscuridad se refugia en el vientre de la tortuga
y los gusanos desvían el pigmento de mi piel
lo que significa que la latente descomposición es inevitable.

Yo no fui como un pico de gallo
patea el espejo del amanecer con un grano de trigo
o como Sísifo,
Sus manos comen la roca de la potencia,
el sueño gira como la rueda cósmica
mientras la lámpara está cubierta por los hilos del manto del día
delirante lo protegerás del ruido de otras luces
pero se dirige hacia la bocas, cargante de la claridad de la niebla.

 

II
Aquí estoy en las puertas de la muerte
llevo los restos de cristales rotos
y un cazo perforado, sacado de su costado una trova muerta
¿Por qué el universo no avanza,
y escupe sobre su mito que gira?
¿O limpie el polvo ligero de la luz
antes de que la noche llegue a su seco himno?
¿O Completa la tela de su manto con suturas infectadas?
¿O por qué los poemas airosos no se calman?
¿O porque van mezclados con un chirrido que empeora
Y insiste en cavar la cara de la ventana?

¿No deberían tener sed las estrellas
para Morir sobre la mejilla del poeta?
Pero la luna permanece sólida en el zumbido de su soledad
y no se escapa como estrella fugitiva.

 

III
La prenda gastada se humedece con la humedad de la luz abrasadora
Oye, ¿la lámpara de noche tiene agua?
¿y la penumbra es un cadáver radiante?
Parece que me pesa la lengua
Y esa nube yacía en el vientre del río, retorciéndose
¿Murió o perdió sus alas?
Sus plumas no eran aceitosas,
permaneció segura en las branquias del pez.
El exilio es carne muerta, como una luz ciega
chillando en las calles solitarias.
Pero no hay cable para sacarlo del barullo
¿Tiene ojos la luz que cae de las secuelas del último vuelo,
o es una ilusión que se da vueltas cuando se vomita la ventana?

Los sucesos del Teatro Principal de la Comedia


Maqueta original del Teatro Principal de la Comedia.

Maqueta original del Teatro Principal de la Comedia.

«Si queréis no repetir el pasado, estúdialo»
Baruch Spinoza
(Tratado teológico político)

El escenario de la tragedia

Con el estreno de la obra  «La de San Quintín», de Benito Pérez Galdós, quedó inaugurado El Teatro Principal de la Comedia el 29 de octubre de 1921.  Situado en el local del antiguo Teatro Heredia, en Ánimas entre Prado y Zulueta, pronto se convirtió en importante centro cultural donde se presentaban obras  teatrales y servía de escenario para eventos sociales, políticos y sindicales.

El 30 de septiembre de 1940, décimo aniversario de la muerte del alumno de la escuela de Derecho, Rafael Trejo, herido de muerte durante una protesta estudiantil contra la dictadura de Machado, se produjo un tiroteo en la velada conmemorativa celebrada en el Teatro Principal de la Comedia. Miembros y simpatizantes del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico) se enfrentaron a tiros con militantes del Partido Comunista dentro del teatro. Hubo cuatro muertos y ocho heridos. El hecho refleja la cultura de la violencia que imperaba en la isla, herencia del colonialismo español.

 

Violencia como método.

Francisco Dionisio Vives y Planes (Orán, 27 de marzo 1755 – Madrid, 1 de enero 1840). Gobernador y Capital General de Cuba desde 1823 a 1832.

Francisco Dionisio Vives y Planes (Orán, 27 de marzo 1755 – Madrid, 1 de enero 1840). Gobernador y Capital General de Cuba desde 1823 a 1832.

España utilizó el asesinato político como herramienta para imponer su política colonial en Cuba. En ese empeño utilizó sicarios a sueldo. Los siguiente ejemplos –no los únicos– así lo atestiguan:  El Capitán General de la Isla, Dionisio Vives, en 1870 encomendó –sin éxito– al “tuerto Morejón”, un asesino, ex oficial de la policía, la muerte del padre Félix Varela, residente en los Estados Unidos;  en  la zona de Majaguabo, Manuel Hechavarría, un criminal al servicio de la metrópoli, falló  en su intento de asesinar al general Antonio Maceo; en 1874, el preso común José de las Mercedes Colás intentó cumplir idéntica misión; el 9 de noviembre de 1894, en San José, Costa Rica, Maceo fue herido de bala a la salida de un teatro; en  Haití, en 1879, los agentes de la metrópoli, Quintín Díaz y Antonio Pérez, dominicanos de origen, trataron de eliminar al Titán de Bronce; Vicente García fue envenenado en Caracas, Venezuela, a donde había marchado al término de las hostilidades, tras el Pacto del Zanjón; en Tampa, en 1892, Martí  sobrevivió a una tentativa de envenenamiento orientada por el Cónsul español.

Con el nacimiento de la República en 1902 el asesinato político, lejos de disminuir, cobró fuerzas. Los casos de violencia por desavenencias políticas llenaban las planas de los periódicos. En ocasiones, el crimen no distinguía fronteras. El 10 de enero de 1929, fue asesinado en México el líder estudiantil, Julio Antonio Mella, por orden del dictador Gerardo Machado.

 

Dos partidos rivales.

Como se expuso al inicio, en el Teatro Principal de la Comedia chocaron simpatizantes del  Partido Auténtico (PRCA)  con miembros de  Unión Revolucionaria Comunista (Partido Comunista). Las rivalidades entre las dos agrupaciones comenzaron en el año 1934 en los planteles de los Institutos de Segunda Enseñanza de la Víbora y de La Habana por el control de las Asociaciones de Alumnos, entre otros motivos.

El primer Partido Comunista de Cuba –el segundo nació en 1965– fue fundado en 1925 por Julio Antonio Mella, Alejandro Barreiro, José Miguel Pérez, Carlos Baliño y Fabio Grobart, entre otros.  Por motivos de estrategia política cambió de nombre con frecuencia: Partido Comunista, Unión Revolucionaria Comunista (URC) y, en 1943, Partido Socialista Popular (PSP), a propuesta del historiador José Luciano Franco.

Gobierno de los 100 Días.

Gobierno de los 100 Días.

El 15 de enero de 1934 cayó  el gobierno revolucionario Grau-Guiteras debido a la traición del coronel Fulgencio Batista. Tres semanas después, el 8 de febrero, miembros del Directorio Estudiantil Universitario (DEU), reunidos en el local de la revista Alma Máter, fundaron el Partido Revolucionario Cubano Auténtico (PRCA). En sus estatutos recogieron el programa político del DEU que el derrocado “gobierno de los 100 días” no pudo terminar de implementar. El PRCA recibió una marcada influencia del  movimiento de izquierda más importante del Perú, el  APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana), fundado  en la década  del 20 por Víctor Raúl Haya de la Torre, fue el primero en plantear la necesidad de integrar en el socialismo al indio. Los auténticos se proclamaban socialistas, nacionalistas y  antimperialistas. Entre sus figuras  principales estaban Ramón Grau San Martín, Carlos Prío, Manuel Antonio de Varona, Segundo Curti, Rubén de León, Eduardo Chibás y Alberto Inocente Álvarez.

En 1935 se produjo una distensión de las hostilidades entre Auténticos y comunistas. Tras el fracaso de la huelga general revolucionaria de marzo de 1935, el jefe del ejército, Fulgencio Batista, desató una violenta ola represiva. Los coroneles José Eleuterio Pedraza y Jaime Mariné dirigieron las operaciones. La rama insurreccional del Partido Comunista, Ejército Libertador, dirigida por Ramón Nicolau; la Joven Cuba, fundada por el Dr. Antonio Guiteras; y la Organización Auténtica (O/A), rama insurreccional del  Partido Auténtico, dirigida por Carlos Prío y Segundo Curti, coordinaron acciones conjuntas contra la dictadura. Efectuaron sabotajes, atentados, acopios de armas y acciones para recaudar fondos.

 

Elecciones  y  pacto de la discordia.

Gobierno de los 100 Días.

Gobierno de los 100 Días.

La despiadada represión dio sus frutos. Salvo algunos casos, en 1937 Batista tenía la situación bajo control. Para el dictador había llegado el momento de cambiar su traje militar por el civil. Aspiraría a la Presidencia de la República en los comicios de 1940. Pero necesitaba el apoyo de un partido con base popular, pues el pueblo tenía de él la imagen del represor. Solo dos partidos le ofrecían esa posibilidad: el  Auténtico y el comunista. Batista intentó un acercamiento con el primero, permitió su legalización, pero fue rechazado. Entonces se viró hacia el  partido comunista, donde tuvo mejor suerte. En 1938 Batista logró un pacto con Unión Revolucionaria Comunista. Se creó la Coalición Socialista Democrática. Esta unión, meramente coyuntural, atizó de nuevo las hostilidades entre auténticos y comunistas. Como parte del acuerdo, Batista les facilitó varias senadurías y  actas de  Representantes, dos ministerios sin cartera, una planta de radio (emisora 1010), un medio de prensa (Noticias de Hoy) y respaldo para obtener el control de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC).  Por su parte, URC se comprometió  en apoyar la agenda política del ex sargento en todos los órdenes.

Los comicios tuvieron lugar el 18 de julio de 1940. La Coalición Socialista Democrática derrotó al frente oposicionista de Ramón Grau San Martín, líder del PRCA. Aunque Batista obtuvo la mayoría de votos, no fueron elecciones  limpias. En pueblos del interior, el ejército coaccionó a los votantes auténticos. En su obra Historiología Cubana, José Duarte Oropesa ofrece detalles de cómo en las elecciones de 1940, los  oficiales jefes de regimiento, Manuel Benítez, Raymundo Ferrer y Abelardo Gómez Gómez, realizaron deportaciones, dieron plan de machete, efectuaron secuestros de cédulas  e hicieron amenazas de muerte (Ediciones Universal. Miami, FL. 1974. Tomo II. Pag. 566). Cabe mencionar que  el Código Electoral vigente (anterior a 1943) fue otra carta de triunfo para Batista, ya que  no contemplaba el voto directo, en violación al artículo 98 de la Constitución de 1940.

 

Los enfrentamientos.

De 1938 a 1944 hubo decenas de choques entre auténticos y  comunistas. Los escenarios fueron diversos: los planteles de los Institutos de Segunda Enseñanza, los sindicatos obreros, la Universidad de la Habana y los espacios públicos como cines, teatros, etc. Los auténticos fueron apoyados por la organización Acción Revolucionaria Guiteras (ARG). Sus fundadores simpatizaban con el PRCA y muchos de sus miembros eran también militantes, como Lázaro de Betania y Alfredo Flores.

Acción Revolucionaria Guiteras (ARG) fue creada en 1939. Su fundador fue Pedro Fajardo Boheras (Manzanillo), veterano de la Guerra Civil Española, miembro de Joven Cuba y estrecho colaborador de Antonio Guiteras. Fue asesinado el primero de enero de 1941 por el jefe de la Oficina de Control (SIM), Mariano Faget. Al llegar a la presidencia el Dr. Grau San Martín, en octubre de 1944, iniciaron una cacería de esbirros de anteriores dictaduras. Muchos de sus miembros recibieron posiciones en los distintos cuerpos  policiales. Pero la corrupción existente los fue contaminando y se convirtieron en un grupo gansteril. Participaron en el asesinato de líderes sindicales, la mayoría comunistas. Entre sus miembros estaban Orlando León Lemus (El Colorado), Jesús González Cartas (El Extraño), Rogelio Hernández Vega, Juan Valdés Morejón, Aida Pelayo, Héctor Aldama Acosta, Raúl González Jerez, Alfredo Flores, Lázaro de Betania y  Fulgencio Cruz.

 

Violencia sindical.

El atentado contra el dirigente obrero Sandalio Junco es claro ejemplo de las pugnas entre auténticos y comunistas en la arena sindical. De origen humilde, panadero de profesión, orador excepcional, en sus inicios Sandalio Junco militó en el Partido Comunista y visitó la Unión Soviética en dos ocasiones; pero luego rompió con la línea estalinista de esta organización y junto a Charles Simeón fundó el Partido  Bolchevique Leninista, seguidor de las directrices del revolucionario ruso León Trotsky. De las filas trotskistas pasó a Joven Cuba y finalmente al Partido Revolucionario Cubano (Auténtico). El 8 de mayo de 1942 fue ultimado a tiros en el Ayuntamiento de Sancti Spíritus por miembros de Unión Revolucionaria Comunista, durante un homenaje a Antonio Guiteras. A pesar de las amenazas recibidas, el alcalde de la ciudad, Joaquín Escribano, de filiación auténtica,  prestó el local. Días antes habían aparecido en esa ciudad unos volantes que decían: “Sandalio Junco no hablará”.  Por este crimen, uno de sus ejecutores, Isidro Pérez, fue condenado a prisión en el gobierno de Grau.

 

Violencia en los Institutos.

La muerte del joven Gregorio Montesinos, estudiante del curso nocturno del Instituto de Segunda Enseñanza de la Habana, simpatizante del Partido Auténtico y miembro de ARG, es otro eslabón en la cadena de violencia registrada en los centros de Segunda Enseñanza. Montesinos fue baleado frente al plantel por un miembro de Unión Revolucionaria Comunista, de apellido Oliveros, conocido por “Mi Tierra”. Oliveros se dio a la fuga, pero fue detenido y conducido a la Tercera Estación de Policía, de donde salió en libertad poco después. Los estudiantes del Instituto y miembros de ARG, Leonel Gómez y Herminio Díaz, intentaron en vano ajusticiarlo1. Logró escapar, pero tras la llegada de Grau a la presidencia fue sancionado por homicidio.

En 1941 se produjo un violento incidente en el  Instituto de Santa Clara durante un congreso estudiantil en el que  participaron  estudiantes de los distintos institutos del país. Rolando  Masferrer presidió la delegación de Unión Revolucionaria Comunista. Los líderes estudiantiles Lázaro Ascencio, Ricardo Linares  y  Jorge Besada participaron en el evento. Acción Revolucionaria Guiteras fue representada por Emilio Tro2,  Francisco (Paco) Villanueva y Luis Felipe (Wichy) Salazar, entre otros.

El cónclave tuvo lugar en el Aula Magna. Por Unión Revolucionaria Comunista habló Carlos Franqui, quien al final de su alocución gritó: “Viva Unión Revolucionaria Comunista”, “Viva Rolando Masferrer”3. La arenga provocó una riña que terminó a tiros. Masferrer disparó a diestra y siniestra. Tro hirió en una mano al estudiante de filiación comunista Saúl Boullanger4. Hubo varios heridos.

 

El décimo aniversario.

Volvamos al Teatro Principal de la Comedia. Los preparativos del homenaje a Trejo estuvieron a cargo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), presidida entonces por Norberto Martínez5, y la Juventud del Partido Auténtico, dirigida por Luis Orlando Rodríguez6. Acordaron no invitar a Unión Revolucionaria Comunista por formar parte del gobierno de Batista. Y como medida preventiva se entregó un pase a los invitados7. La seguridad  del evento estuvo a cargo de  Acción Revolucionaria Guiteras (ARG). Participaron Orlando León Lemus (El Colorado), Rogelio Hernández Vega, Raúl González Jerez, Lázaro Cordero, Domingo Hernández, Jacinto Fernández Torras y José Antonio Aguiar8.

 

El acto.

El homenaje comenzó en horas de la noche. Los auténticos Luis Orlando Rodríguez, Manolo Maza, Armando Dalama, Rubén Acosta9, Antonio (Tony) Santiago y Orlando Manrique, estaban presentes. Unión Revolucionaria Comunista envió un destacamento de los grupos de Auto Defensa, integrado por el jefe de la Comisión de Orden del Partido y Secretario General de la Federación de Trabajadores del Puerto, Manuel Porto Dapena. Lo integraban, además, Rolando Masferrer, Manuel Luzardo y Bernardo Martínez Niebla10, entre otros. Ninguno de ellos tenía el pase de entrada.

Al llegar al teatro, las puertas ya estaban cerradas. Tocaron fuertemente; pero no hubo respuesta. Entonces comenzaron a empujarlas. Desde dentro abrieron y se inició una pelea a puñetazos que se extendió por el portal y el vestíbulo del inmueble. Varios miembros de URC ocuparon el pasillo central, otros intentaron controlar los pasillos laterales de las lunetas, pero allí estaban los miembros de ARG11. Entonces comenzó el  tiroteo.

No se ha podido precisar quien hizo el primer disparo. Los miembros de URC se lo atribuyen a El Colorado. Los auténticos, a  Masferrer. La balacera se extendió a las afueras del teatro. Efectivos de la Tercera Estación de Policía, situada en Dragones y Zulueta, acudieron al lugar y realizaron varias detenciones, entre ellas a Rolando Masferrer.  El miembro de ARG, Raúl González Jerez, escapó corriendo de espaldas y disparando al mismo tiempo12.

En la reyerta murieron los auténticos, Pedro Vior Cisneros y Francisco Flores Iturralde. Manuel Porto Pena fue herido de bala en el hígado. Sus compañeros lo llevaron al Hospital Calixto García; pero no logró sobrevivir. Su cadáver fue velado en el sindicato de los Dependientes de Almacén, ubicado en la calle San Ignacio, Habana Vieja. El Secretario General del Partido Comunista, Blas Roca, despidió el duelo en el Cementerio de Colón.

Entre los heridos se encuentran los estudiantes Rafael Hidalgo Navarro y el alumno de la Escuela de Medicina Héctor Pons Domenech; además, un hermano de Rubén Acosta y Orlando León Lemus, que recibió cuatro balazos, uno de ellos en el pecho. Con la ayuda de Rogelio Hernández Vega, El Colorado logró huir y ambos se escondieron en la residencia del abogado Luis Felipe Almagro, en la barriada del Cerro.

El Tribunal de Urgencia formuló cargos contra León Lemus y Hernández Vega. El doctor Almagro los representó en el proceso. El Colorado estaba amenazado de muerte por la policía y acudía a las sesiones del juicio escoltado por miembros de ARG. Las fotos y los titulares de prensa que detallaban el proceso le dieron notoriedad. Los sucesos de La Comedia constituyeron su bautizo de fuego y lo dieron a conocer como hombre de acción13.

 

Trayectoria de algunos  de los participantes en el suceso.

Rolando Masferrer Rojas. Fue una extraña mezcla de intelectual, gánster y hombre de acción. Nació en la ciudad de Holguín en 1918, era nieto de oficiales mambises y sobrino de Luis Felipe Masferrer, lugarteniente de  Antonio Guiteras en la zona oriental. Tocaba el piano para deleite de sus amigos y sacaba con rapidez la pistola ante sus enemigos14.

A los 17 años militó en Joven Cuba. Fue encarcelado tras la huelga de mazo de 1935. En 1937 se incorporó a las Brigadas Internacionales en defensa de la República Española; fue herido en la batalla del Ebro, quedándole como  secuela una claudicación en la marcha.  En España se relacionó con el Partido  Comunista y estrechó amistad con el mariscal Joseph B. Tito, más tarde presidente de Yugoslavia.

A su regreso a Cuba ingresó en el Partido Comunista y trabajó en el diario de esa organización, Noticias de Hoy, hasta que en enero de 1945, junto a Carlos Montenegro, Luis Felipe Rodríguez y otros periodistas, fundó el semanario Tiempo en Cuba, con el aporte inicial de 500 pesos abonados por el ex miembro del Directorio Estudiantil Universitario (DEU) y Secretario de la Universidad, Ramón (Mongo) Miyar. Esta publicación contó en su Consejo de Redacción con el economista Raúl Cepero Bonilla y su administración estuvo a cargo del doctor Eufemio Fernández, veterano de la Guerra Civil Española y de las expediciones de Cayo Confites y  Luperón. A partir de aquel momento comenzó a manifestar serias discrepancias con la alta dirigencia del Partido Socialista Popular –nueva denominación del Partido Comunista– y la  acusó de soberbia, de emplear métodos de intimidación dentro del seno de la militancia y de no admitir críticas a sus altos cargos.  A esto se sumó la polémica ideológica de los dirigentes comunistas Jacques Duclos, francés, y Earl Browder, norteamericano, cuyas posiciones favorables al entendimiento entre capitalistas y obreros eran tachadas de claudicantes y revisionistas, pero  fueron  compartidas por algunos líderes del PSP. Los redactores del semanario se declaraban partidarios de analizar profundamente aquella controversia15.

Hoy les respondió a través de un editorial en el que fustigó duramente  a los críticos del PSP.  A la semana siguiente, en el número del 12 de agosto, Tiempo en Cuba volvió a la carga e insistió en los puntos anteriormente denunciados. Según parece, esto superó el nivel de tolerancia de la Comisión Ejecutiva del PSP, la cual en una Resolución publicada el 22 de agosto de 1945 dio a conocer la expulsión de Rolando Masferrer, Carlos Montenegro, Luis Felipe Rodríguez y otros, por “lanzar injurias y calumnias a esta organización, intentos divisionistas, indisciplina, deseos de perjudicar al partido y agresión a la clase obrera y al pueblo».

Durante su paso por la Universidad de La Habana, Masferrer apoyó a Manolo Castro y el Comité Estudiantil de Superación Universitaria (CESU) en su lucha contra los pandilleros integrantes del Bonche Estudiantil, financiado por el coronel Jaime Mariné con fondos de la Dirección de Deportes que presidía. Terminó la carrera de Derecho en 1945 y por sus elevadas calificaciones recibió el Premio Dolz, que le aseguraba una plaza de abogado de oficio en la Audiencia de La Habana.

El 6 de abril de 1947 participó en la fundación del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), junto al ex profesor de Filosofía de la Universidad de Heidelberg, Alemania, Boris Goldenberg; el ex presidente de la FEU, Manolo Castro; el veterinario Julio Salabarría; el abogado Eduardo Corona; el Dr. Eufemio Fernández y el concejal del Ayuntamiento y miembro de Legión Revolucionaria de Cuba (LRC), José Díaz Garrido. Fue jefe del Batallón Sandino durante la expedición de Cayo Confites, organizada  en 1947 por el MSR y exiliados dominicanos para derrocar la dictadura de Trujillo.

En 1948 inició su ascendente carrera gansteril al resultar electo Representante a la Cámara. Al  ocurrir el golpe de Estado de Fulgencio Batista, el 10 de marzo de 1952, se presentó en la Universidad de la Habana en zafarrancho de combate para defender la Constitución y al gobierno legítimo de Carlos Prío. Lo acompañaban el ex coronel del Ejército Republicano Español Valentín González (el  Campesino), y los veteranos de la contienda española Antonio (Cuchifeo) Cárdenas, Rafael Alonso Cué y Armentino Feria (El Indio), pero no recibió apoyo estudiantil.

En horas de la noche de aquel día fue arrestado en su domicilio de Arroyo Arenas por orden del nuevo jefe del SIM, el capitán Manuel Ugalde Carrillo. El congresista Caiñas Milanés, de visita en su casa, fue detenido junto a él. Quedaron en libertad horas después. Durante varias semanas continuó trabajando en el periódico de su propiedad, Tiempo en Cuba. Desde Belgrado, el  mariscal Tito le envió una carta invitándolo a Yugoslavia por razones de seguridad personal; pero no aceptó la propuesta y decidió permanecer en Cuba. Poco tiempo después se unió a los golpistas. Su otrora enemigo, el ministro de Información, Ernesto de la Fe, tramitó su ingreso. Cuando un amigo le reprochó duramente su traición, le respondió: “Hay que ser pragmático”16.

En 1956, con la anuencia del gobierno y  el apoyo del sub secretario de Gobernación, Dr. Rafael Díaz Balart, organizó el tristemente célebre  grupo paramilitar conocido como Los Tigres, que cometieron innumerables crímenes contra la población. El primero de enero de 1959 huyó a los Estados Unidos con varios  colaboradores a bordo de su yate, el Olokún. Murió en  la ciudad de Miami el 31 de octubre de 1975, víctima de un atentado con un explosivo colocado debajo de su auto.

 

El “rojo”  y  el Colorado.

Las balas que hirieron al Colorado en el Teatro Principal de la Comedia las disparó Masferrer17. Años después, la enemistad entre ellos quedó a un lado. Se cumplía el adagio “el  enemigo de mi enemigo es mi amigo”. En 1948, hicieron un pacto para enfrentar un peligroso rival: la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR)18.  Al grupo se unió el pandillero Policarpo Soler. La temible coalición asesinó a varios miembros de la UIR, entre ellos, Justo Fuentes Clavel, vicepresidente de la FEU, al sargento de la policía Rubén Darío González y a los hermanos Noel y Luis Felipe (Wichy) Salazar.

 

Unos huyen y otros se quedan.

Tras el golpe militar, El Colorado enfrentó a la dictadura. No huyó del país; permaneció en Cuba. Policarpo Soler envió a su esposa, Caridad Díaz, a hablar con el periodista Luis Ortega para que gestionara con Batista su salida del país19. Ortega habló con el tirano y, en la conversación, Batista le preguntó: “¿Que tú opinas, Luis?”.  “Déjalo ir», respondió Ortega. «Que se vayan todos los pistoleros. Quítate ese problema de encima”. Así fue. Policarpo viajó a España. El ministro Ernesto de la Fe lo acompañó al aeropuerto. De España se trasladó a la República Dominicana y se puso  al servicio del dictador Rafael L. Trujillo, quien lo hizo General y, años después, ordenó su muerte por discrepancias personales.

 

De nuevo las armas.

Para el Colorado la vida clandestina era un hábito. No dormía en el mismo sitio por un tiempo prolongado. Se teñía el pelo, usaba espejuelos oscuros y evitaba lugares públicos. En una ocasión envió un recado al presidente de la FEU, José Antonio Echevarría, para entregarle unas granadas de mano, pero su muerte inesperada lo impidió20.

El 24 de febrero de 1955 León Lemus iba a participar en un atentado contra Batista planeado por militantes de la Organización Auténtica (OA), entre ellos, Menelao Mora Morales. Se efectuaría en el Palacio Presidencial durante una ceremonia utilizando granadas de mano.  El día antes, durante el traslado de las armas, una granada explotó en el automóvil que conducía Orlando Morejón, vecino de Estrada Palma # 156.  Sufrió una herida grave en la mano y la  policía lo arrestó en el hospital. No resistió el  interrogatorio de tercer grado al que fue sometido. Por sus declaraciones, los agentes ocuparon el  armamento escondido en la calle Figueroa # 166. Morejón confesó, además, que pertenecía al grupo del Colorado e informó el lugar de su escondite21.

El 24 de febrero de 1955, en horas de la madrugada, efectivos de la Policía Nacional, el SIM y el Buró de Investigaciones rodearon el domicilio de la calle Dureges # 211, entre Santos Suárez y Enamorados, refugio del Colorado y de José (Mitico) Fernández22. De inmediato estalló un intenso tiroteo. El teniente coronel Lutgardo Martín Pérez y el vigilante Herminio Pérez resultaron heridos. Se ordenó entonces un alto al fuego. Martín Pérez habló con el Colorado y le prometió que respetarían su vida y la de Mitico si deponían las armas23. Los sitiados aceptaron, pues estaban rodeados y no tenían escapatoria. Tras la rendición, el coronel Hernando Hernández entró a la casa y ultimó a tiros al Colorado que estaba sentado en un sofá. Mitico fue asesinado en uno de los dormitorios. Su cadáver fue arrojado en la carretera de Vento.  En 1956, tras la muerte del brigadier Rafael Salas Cañizares en los sucesos de la Embajada de Haití, el 29 de octubre, Hernández fue nombrado jefe de la Policía Nacional.

En 1956, durante los preparativos de la expedición del yate Granma, Fidel Castro envió desde México a la revista Bohemia un artículo publicado bajo el título “Frente a todos”. En una parte del escrito menciona a Orlando León Lemus : “… En  igual situación están los del régimen: embarcaron a Policarpo Soler para España repleto de dinero y en cambio asesinaron al Colorado en la calle Durege. Dicho sea con respeto para el último, que muriendo frente a la tiranía, se reivindicó de sus errores… ”24.

Variaciones sobre el arte y sus circunstancias


André Malraux. (París, 1901 - Créteil, 1976)

André Malraux. (París, 1901 – Créteil, 1976)

El arte le pregunta y André Malraux contesta

¿Qué soy yo, el arte, me preguntan? Y Malraux le responde que ha de ser una concentración en una unidad formal que implique una vitalidad estilística, pues la creación artística se convierte en aquello a través de lo cual las formas se transforman en estilo, estilo que según Goethe pertenece a los más hondos cimientos de la personalidad, aunque el francés lo concebía asimismo  como la manera de expresarse de las civilizaciones, pero también más modestamente, de los distintos agrupamientos de formas.

Por lo tanto, prosigue André Malraux, cada artista depende de su material –que cada día es uno y bien distinto, incluido el referido a las nuevas técnicas y tecnologías- y lo perfecciona, además de respetarlo e integrarlo en su personalidad.

Así es como nos ha conducido a su definición de que el arte no ha sido más que la ilustración de una respuesta que cada civilización finalmente daba al destino.

Pero la clave es su hallazgo de la metamorfosis como indisociable de todo gran arte, puesto que el azar rompe y el tiempo metamorfosea, si bien somos nosotros quienes elegimos, pues como enfatizaba Fitche todo es yo, dado que la naturaleza carecía de vida y solamente cobraba sentido –lo mismo que el arte- al ser animada por el hombre.

Sin embargo, se ve obligado a hacer una aclaración consistente en considerar que el poder de metamorfosis de la obra de arte es posterior a lo que denominó su poder de inmortalidad.

Cierto que para él los grandes artistas habían contado siempre con un mundo distinto del que conforma el testimonio de nuestros sentidos, aunque fuese secretamente y sabiendo que eran producto de su propia creación.

Por eso, la metamorfosis no es un accidente, es la vida misma de la obra de arte, y el arte vive, a ojos de sus contemporáneos, de lo que se crea, pero también de lo que ha creado: de las artes futuras que parece llevar implícitas y que el paso del tiempo dejará reducidas al arte que sea su sucesor.

Finalmente, desde su concepción, explicada a grandes rasgos, nos trasladamos a la declaración de Herbert Read de que el arte ha de servir a la conciencia humana en su evolución y consenso en relación al designio total de establecer un mundo humano en medio de un universo indiferente.

 

–***–

Herbert E. Read (Yorkshire, 1893 - Stonegrave, 1968).

Herbert E. Read (Yorkshire, 1893 – Stonegrave, 1968).

¿De qué va el arte?

Ya es un paradigma que la invención de nuevas semánticas es la que marca la deriva hacia una mayor inteligencia -¡qué falta nos hace!- y percepción visual, dejando para otras y muchas teorías el recurso a claves semióticas que implican un descifrado a cargo de congregaciones secretas –la del Santo Oficio, no, por supuesto-.

Sí es cierto que los “ismos”, hoy ya fermentadores históricos, fueron creando fabulaciones artísticas sirviéndose de diversos procedimientos y operativos estéticos, con lo que así es como fueron apareciendo como una nueva experiencia y un reto al modelo de apreciación existente en el pasado siglo.

Pero a partir de finales del XX y principios del XXI se llega para algunos a la muerte del arte cuando para otros es sencillamente que se  había llegado abiertamente a un punto muerto.

Se hablaba de su cosificación entendida como objetualización, de la ornamentalidad autosatisfecha de la abstracción o de ese fruto más jugoso y ambicioso como es el “kitsch”, del que Gillo Dorfles comentó que luego de haber probado su gusto dulzón y azucarado –yo me salvé porque soy diabético- es difícil que el gran público se incline por alimentos más genuinos o menos fácilmente apetitosos. No en vano Michel Fried señalaba que la obra complaciente es intrínsecamente mediocre porque busca establecer una relación teatral con el espectador y congraciarse con él.

A su vez, Herbert Read adopta una actitud más melodramática al declarar que la autenticidad del arte está trabada en una lucha heroica (sic) contra la mediocridad y los valores masivos, y, que de perder la guerra, habrá muerto. Y de producirse su fallecimiento, el espíritu humano se tornará impotente y el mundo volverá a caer en la barbarie –en la que no nos engañemos, todavía seguimos-.

En conclusión, hay que continuar confiando –no rezando- en la vitalidad del arte, en su poder transformador y comunicador, en la creación, en el artista que imprime forma a la materia en una actividad que a la vez que refina los sentidos inventa y perfecciona los símbolos del discurso (Herbert Read), aunque poniendo siempre en duda –para eso la tenemos constantemente disponible- lo de que el arte moderno y el contemporáneo sean el gran escenario en el que los temas decodificados fueron introduciéndose (Andrea Giunta).

 

–***–

Harold Foss «Hal» Foster​ (Seattle. Estados Unidos, 1955).

Harold Foss «Hal» Foster​ (Seattle. Estados Unidos, 1955).

Los del suburbio a la comisaría

Desde un plano teleológico, las obras de arte deben ser producto de una innovación constante sea cual sea el contexto histórico, social, geográfico, cultural, político, en que son creadas. Porque en cualquier punto del planeta puede haber surgido y seguir surgiendo tal producción sin que hasta hoy haya sido vislumbrada, más bien, todo lo contrario, desconocida, ignorada y silenciada en el eje primero eurocentrista y después euro-norteamericano, por una consideración despectiva respecto a la marginalidad de la misma. Gaya Nuño señaló en su día que era indicio de un complejo caciquismo europeo, acaso con raíces políticas y racistas que aconsejaban una revisión inaplazable. Razón, añadía, de que la historia del arte que se profesa oficialmente haya sido tan incompleta y tan atrozmente mutilada.

No obstante, los artista consagrados, las vanguardias, neovanguardias, posvanguardias y otras denominaciones de menú, pertenecientes al marco de dicho eje, sí llegaron a saber y descubrir estas realizaciones e iconografías, incluso se sirvieron de ellas para renovar sus repertorios plásticos, que así empezaron a ser constructos mestizos, bajo la dirección de dos principios que aunque se nieguen se mantienen como básicos: la anticipación y la originalidad.

En tales términos, Hal Foster llega a la conclusión de que el artista  ha de ser original y la obra de arte única, pues éstos son los elementos que la modernidad privilegia y a los que se enfrenta la contemporaneidad, que es según él una compleja alternancia de futuros anticipados y pasados reconstruidos. Andrea Giunta lo interpreta más retorcidamente, al sostener que en la aproximación poshistórica de Hal Foster resulta central la noción de acción “diferida” que le permite trazar una analogía entre el arte moderno y la captación freudiana de la temporalidad psíquica del sujeto leído con lentes de Lacan (sic). Ahí queda eso.

Visto todo ello, lo que se impone es que hay que tener siempre presente que cada obra produce un estallido particular, único, que no puede encorsetarse en los esquemas de filiación, genealogías o modelos evolutivos que ordenan la lectura fetichizada de los objetos artísticos. Han de contemplarse, analizarse y percibirse por sí misma, por los raudales de sensaciones, visiones, sensibilidades, reflexiones y emociones que desprenden y que depositan en nuestra memoria.

Casal, el modernista; Heredia Girard, el parnasiano


Julián del Casal, la definición de su personalidad

Julián del Casal nació en La Habana (Cuba) el 7 de noviembre de 1863 y murió el 21 de octubre de 1893. Sus biógrafos informan que tenía una personalidad introvertida y triste que se refleja luego en muchos de sus poemas y su frecuente preferencia por temas decadentistas.

Dentro de las letras iberoamericanas Julián del Casal es un poeta modernista. Su obra, en efecto, ejemplifica la integración de las diferentes corrientes poéticas de su época (simbolismo, parnasianismo, decadentismo) con una renovación del idioma español. Rubén Darío conoció a Casal durante su visita a Cuba en 1891 y desde entonces les unió una fuerte amistad.

Julián del Casal recogió su obra en tres libros fundamentales: el primero, Hojas al viento, de 1890; el segundo, Nieve, de 1891; y el tercero, Bustos y rimas, de 1893.

Se ha realizado ya el estudio de las influencias extranjeras en la obra de Casal. Pero, a pesar de la exactitud con que se pueden medir sus deudas para con la literatura francesa que tanto amaba, y de la paciencia con que se han señalado en su verso los ecos conscientes e inconscientes de sus lecturas, el lector de Casal se siente perdido todavía, sin una clave de comprensión o valoración. El enigma de la personalidad de Julián del Casal parece repetirse en su obra.

La obra, en realidad, no es sino reflejo lejano de una biografía o de los pormenores de una vida de la cual me interesa aquí solamente lo definidor, la melancolía y el tedio sin causa tantas veces expresados en el poeta, «la tristeza profunda de ser hombre». Es costumbre describir la angustia nihilista de Casal y colocarlo entre los primeros modernistas, la generación de iniciadores, como un innovador que tomó de Baudelaire y del parnasianismo determinadas formas e ideas y directivas poéticas que se incorporarían luego a la literatura hispánica. De esa manera se oculta a veces, con el análisis del detalle, una verdad más honda: la tradicionalidad de la poesía de Casal. De ahí que se haya descuidado el estudio de los pocos momentos válidos de su obra, para hacer hincapié en la profusión de reflejos de lo extranjero. Se ha olvidado que en todo estudio de literatura comparada deben ir de la mano la indicación de la fuente extranjera y la definición de la originalidad del autor que la incorpora a su obra propia.

Y lo más original y propio es a menudo lo tradicional que se renueva en una mentalidad moderna. A pesar de las lecturas extranjeras, se afirma a veces en Casal la fuerza de los «conceptos» que se habían depositado en el fondo de su espíritu gracias a las lecturas hechas de niño o adolescente, y, cuando tales «conceptos» brotan sin imitación consciente en la madurez de pensamiento o sentimiento, el eco es sutilmente despistador. Por esta razón parece posible volver a analizar la poesía de Casal aun después de los estudios de Gustavo Duplessis y de José María Monner Sans, el primero un trabajo detallado y valioso, y el segundo una introducción ejemplar al estudio de conjunto del modernismo hispanoamericano1. Lo que hay que hacer ahora es posible sólo en función de la existencia de estos trabajos y a base de sus conclusiones y hallazgos: la búsqueda de un punto fijo que ilustre la personalidad poética de Casal. Esta búsqueda deberá llegar, finalmente, al encuentro de un poema, al menos, en que se decida con toda claridad el valor posible de su obra.

En la obra de Casal, más que en la de otros modernistas, es patente la influencia de Baudelaire, no sólo porque el cubano lo conocía mejor, sino también porque esta influencia, cuando aflora, no está asimilada en poesía propia, sino más bien aparece como algo añadido, como cita de admiración, o seguida de cerca en ecos que no se atreven a fundir los sonidos con otros para producir algo distinto. La misma veneración de Casal por Baudelaire le ha impedido a veces hacer suyos los métodos profundos que el francés había anunciado y que hereda la poesía moderna. Se ha apoderado Casal de lo externo, de la «forma mucho mejor que del fondo de la poesía baudeleriana»2.

Por lo pronto, parece claro que Casal admiraba a Baudelaire casi hasta el punto de excluir a otros poetas, y quizá el «bardo único» de quien habla en su poema A la belleza sea el propio Baudelaire (el poema lleva como epígrafe una famosa estrofa de Bénédiction), aunque no es posible afirmarlo inequívocamente. Como su maestro francés, tiene Casal el «impuro amor de las ciudades» y se escapa del lugar en que le ha tocado vivir hacia todos los exotismos, en viajes imaginarios. De Baudelaire también, más que de su propia experiencia, deriva su «hastío glacial». Aún más inmediato es ese parentesco en La canción de la morfina, que repite el interés decadente por los paraísos artificiales. Un parecido, ya señalado por la crítica, con el poema L’albatross se da en la imagen final del soneto El arte, y también la técnica misma de este poema de Baudelaire, la «descripción inicial para en ella apoyar la comparación consecuente», parece darle la pauta que sigue en Mi ensueño3. Gusta Casal, además, del «detalle macabro en que se presienten emanaciones cadavéricas. Sin embargo, no iguala en esto a Baudelaire»4.

Precisamente su interés depurado por los temas ha desviado a Casal y le ha impedido encontrar lo esencial de Baudelaire en la manera, en la novedad de la creación poética por medio de la evocación. Lo superficial y fácil de tomar, la idea de que hay posibilidades de comparación entre distintas sensaciones, sí que aparece. Pero nunca se crea en su poema la atmósfera de evocación alucinante que caracteriza a los mejores poemas de Baudelaire. Aunque la sinestesia como juego de sensaciones haya recibido más atención crítica de la que merece, es la teoría recóndita de la evocación por medio de las sensaciones la que define el hallazgo de un método poético en Baudelaire. Para comprender este método bastará recordar uno de los poemas, La Chevelure, donde está empleado con mayor fortuna. Partiendo del perfume indefinible de una cabellera, por asociación de este perfume y los olores embriagantes de un país lejano, se crea una visión mágica del Asia. No debe confundirse este método de creación artística con el fenómeno psíquico, frecuentemente anormal, de la sinestesia. En éste, el estímulo de un sentido se confunde con la respuesta de otro, y el fenómeno en sí no tiene función estética, aunque pueda ser usado en poesía para ciertos fines de decoración poética o como centro de un concepto de la realidad. En la evocación, por el contrario, nos halla· mos de lleno en el terreno de la creación, que consiste en traer un mundo imaginado a la vida mental del lector a través de la experiencia misma, vivida o soñada, que se interpreta. En La Chevelure se interpreta un momento de pasión ardiente en una alucinación de mundos intercambiables. El procedimiento se repite en otros poemas de Baudelaire; baste, como ejemplo, un fragmento de Parfum exotique:

Guidé par ton odeur vers de charmants climats,
je vois un port rempli de voiles et de mâis
encor tout fatigués par la vague marine,
pendant que le parfum des verts tamariniers,
qui circule dans l’air et m’enfle la narine,
se méle dans mon âme au chant des mariniers. *

En Casal la velación es de una dependencia a la vez mayor, de eco directo, y menor, porque él nunca se detiene a estudiar e incorporar las doctrinas de Baudelaire en su propia poesía. Lo que quiere decir que el valor de Casal no puede definirse en relación con la influencia de Baudelaire; sólo se puede señalar esta influencia como algo externo que, una vez puesto a un lado, nos permitirá examinar lo esencial de su poesía. Pero antes es necesario establecer otro punto de referencia: la relación de su poesía con el Parnaso post-baudeleriano, cuidadosamente estudiado por Casal Como esta parte de su obra -la que sigue de cerca los principios de objetividad y refinamiento técnico propios del Parnaso francés- es la más extensa, tendremos que aceptar el juicio poco halagador que reduce a Casal a «lo que podríamos llamar un virtuoso de la rima»5, y añadir que no mira la naturaleza «con el propósito de expresar estados de alma a la manera romántica, sino complaciéndose, parnasianamente, en el empaste multicolor y decorativo de cada cuadro, fiesta ofrecida a sus ojos»6.

Desde sus deudas para con Gautier y Huysmans7 hasta sus lecturas de Banville y Leconte de Lisie8 y sus traducciones e imitaciones de Heredia y aun de Louis Bouilhet9, todas las imitaciones directas de los parnasianos y los ecos que salpican aquí y allá una obra titubeante han sido señalados hasta ahora; no queda por hacer sino el inventario de esta influencia parnasiana, preguntarse si algo quedó, si aprendió algo el poeta en esta larga esclavitud. Para ello nada mejor que un rápido examen del soneto Elena, de indudable filiación parnasiano-decadente, ya que pertenece a la serie «Mi museo ideal», inspirada en los cuadros de Gustave Moreau, de los cuales tenía conocimiento Casal a través de Huysmans. Un libro decadente, A Rebours, un pintor decadente y la técnica de descripción pictórica objetiva de un tema de la antigüedad clásica ensalzada por el Parnaso, son los elementos que constituyen el soneto:

Luz fosfórica entreabre claras brechas
en la celeste inmensidad. y alumbra
del foso en la fatídica penumbra
cuerpos hendidos por doradas flechas.
Cual humo frío de homicidas mechas,
en la atmósfera densa se vislumbra
vapor disuelto que la brisa encumbra
a las torres de Ilión, escombros hechas.

Envuelta en veste de opalina gasa,
recamada de oro, desde el monte
de ruinas hacinadas en el llano,

indiferente a lo que en torno pasa,
mira Elena hacia el lívido horizonte
irguiendo un lirio en la rosada mano.

El cuadro no admite la presencia del poeta, su queja o su aprobación. En la frialdad más absoluta se desarrolla, más bien se abre la escena, y aun el «cual» del quinto verso, que debería indicar la intervención del sujeto pensante, se transforma inmediatamente para dar a la comparación casi la inevitabilidad de una existencia en sí, reducido el todo a un «humo frío» que se eleva hacia las distantes torres de Ilión. Todo el horror del horizonte rojo no alcanza a deshacer la calma indiferente de la belleza ele Elena, presente en su lirio y en la sugestión de color de su mano.

Dentro de los escasos límites de la técnica que se ha impuesto el poeta, los sonetos de «Mi museo ideal», y Elena, sobre todo, tienen el relativo valor de su competencia: el verso es exacto, la rima bien hallada, el cuadro completo, sin concesiones a la facilidad. A pesar de ello, no queda más remedio que aceptar el juicio de la posteridad y admitir un simple valor de documento histórico para esta parte de la obra de Casal. Pero habrá que admitir también que el hecho mismo de intentar una absoluta perfección técnica ha dado al soneto un mayor rigor, no sólo en los poetas que vendrán después, sino también en el mismo Casal, que, si bien no consiguió en su parnasianismo transmitir la poesía grandiosa que quizá había soñado escribir, alcanzó a través de él una habilidad de versificador que no habría logrado sin esa disciplina literaria.

Lo céntrico del pensamiento de Casal, al parecer derivado de Baudelaire, se halla en la monótona afirmación de su tedio vital, mientras que del Parnaso ha heredado una habilidad técnica y una preocupación por el detalle de la versificación que son poco comunes en su tiempo. No obstante, para comprender su poesía nos hace falta un asidero más. Por lo pronto, se ha insinuado ya, aunque débilmente, que la poesía de su idioma, la tradición suya, no está ausente por completo de la obra ele Casal. Además de la tradicionalidad de los metros10, se ha señalado en un poema de su primer libro un momento que recuerda a Garcilaso: «Sus labios de carmín, que afrenta fueron / de las fragantes rosas encarnadas»11. Asimismo, en el capítulo «La iniciación del poeta»12, reseña Monner Sans los titubeos zorrillescos y las reminiscencias de Núñez de Arce o Campoamor en este primer libro de Casal.

Lo que resulta extraño es no encontrar una fusión de lo primario, las lecturas de su propia tradición, con las novedades aprendidas en Baudelaire y en el Parnaso. En primer lugar, observemos, para así establecer las preferencias de Casal en sus recuerdos de la poesía castellana, que el eco mencionado de Garcilaso, aunque tiene algo de la armonía garcilasiana, se inclina más hacia aquellas maneras renacentistas que va a exaltar Góngora más tarde, las exageraciones y los retruécanos culteranos que van a ser parte del barroco y que tienen su base en los juegos poéticos de la literatura cortesana del siglo XV. He aquí al menos una pista para adentrarnos por los gustos de Casal.

Asimismo, el tedio y el deseo de morir para descansar, una idea muy española, se unen en Nostalgias, de su segundo libro, Nieves, para expresarse en la muy tradicional copla de pie quebrado:

Mas no parto. Si partiera,
al instante yo quisiera
regresar.
¡Ay! ¿Cuándo querrá el destino
que yo pueda en mi camino
reparar?

Toda su pesadumbre de moda modernista se concentra para rememorar un anhelo ancestral de la cultura hispánica, pero todavía no alcanza la perfección formal que le podría dar su aprendizaje parnasiano. Sólo en su libro póstumo reaparece el grito de un deseo amargo, esta vez en la perfección acabada del endecasílabo:

y más me tarda cuanto más la ansío
y más la ansío cuanto más me tarda.

El eco de la célebre copla del Comendador Escrivá es seguro, pero está aquí asimilado de tal manera que, si tras los versos de Casal leemos los de la copla antigua,

Ven muerte tan escondida
que no te sienta conmigo,
porqu’el gozo de contigo
no me torne a dar la vida»13,

vemos que nos hallamos ante dos hechos poéticos relacionados, pero absolutamente distintos. En el moderno, por otra parte, se ha incorporado a la paradoja tradicional una lejana alusión al místico «que muero porque no muero» y se ha transportado la abstracta consideración de la muerte en general a la muy concreta presentación del tiempo que se desliza hora tras hora. En este último detalle se acerca Casal al pensamiento del siglo xx y prepara las preocupaciones de los poetas modernos españoles por un tema tradicional que se refuerza al contacto con la filosofía francesa y que, por consiguiente, no puede considerarse privativo ni aun significativo en la obra de la Generación del 98. Si así fuera, Casal, entre otros hispanoamericanos, debería ser incorporado a esa Generación14.

Por consiguiente, en los dos versos citados de Casal se moderniza la tradición. El poema entero, el soneto Las horas, nos trae a este rotundo final, pasando por una comparación muy parecida a la que se daba en el soneto Elena -una comparación que empuja las horas a un horizonte de cuadro parnasiano, en medio de un paisaje irreal, aunque claramente delineado en sonido y color:

¡Qué tristes son las horas! Cual rebaño
de ovejas que caminan por el cieno,
entre el fragor horrísono del trueno
y bajo un cielo de color de estaño,

cruzan sombrías en tropel huraño
de la insondable Eternidad el seno,
sin que me traigan ningún bien terreno
ni siquiera el temor de un mal extraño.

Yo las siento pasar sin dejar huellas,
cual pasan por el cielo las estrellas,
y, aunque siempre la última acobarda

de no verla llegar ya desconfío,
y más me tarda cuanto más la ansío
y más la ansío cuanto más me tarda15.

El enlace de lo tradicional y de las novedades del aprendizaje parnasiano en el tema fundamental del pensamiento de Casal, ha producido un soneto de excepcional claridad, en el que el enigma de su poesía se resuelve en perfección. Quizá sea injusto ver la poesía de Casal sólo a través de estos pocos versos, cuando tanto en ella es inconsistente. Sin embargo, se impone una nueva lectura del soneto Las horas, después de analizar las superficialidades que marcan un largo aprendizaje, si queremos comprender todo el tedio glacial que la poesía modernista adoptó del extranjero como algo postizo, pero que Casal supo entroncar con otro tema muy antiguo para expresar en un soneto la definición de su personalidad.

 

*Traducción de Parfum exotique

Guiado por tu aroma hacia mágicos climas
Veo un puerto colmado de velas y de mástiles
Todavía fatigados del oleaje marino,
Mientras del tamarindo el ligero perfume,
Que circula en el aire y mi nariz dilata,
En mi alma se mezcla al canto marinero.


–***–

José María de Heredia Girard, poeta cubano-francés

Mon âme vagabonde à travers le feuillage, ……
Inscripción en su lápida

La mayor actividad poética de los cubanos que emigraron a Francia se manifiesta en la segunda mitad del siglo XIX, en el momento en que se forma el grupo parnasiano. El nombre que surge en primer término, tanto en el orden del tiempo como en el de la jerarquía intelectual, es el de José María de Heredia Girard, (22 de noviembre de 1842 – 3 de octubre de 1905).

Heredia es el más parnasiano de los parnasianos. La escuela del Parnaso, que aspiró a la perfección de la forma y tuvo además el culto de la serenidad, encontró en él su más genuino representante. Rara vez podremos sorprender a Heredia en pecado de abandono lírico: si por excepción llega a traicionar su emoción propia, es para vestirla de serenidad y elevación. Aunque mesurado, ese desahogo lírico es meramente ocasional.

Heredia tenía el sentido plástico de la emoción: por eso sus sonetos son a modo de grandiosos frescos que reconstruyen un momento de la historia del mundo o reproducen escenas y paisajes. Sin duda, habría hecho exclamar a la Belleza, como Baudelaire:

Je hais le mouvement qui déplace les lignes,
Et jamais je ne pleure et jamais je ne ris.16.

(Detesto el movimiento que desplaza las líneas:
Por eso nunca lloro, por eso nunca río)

Cuando buscó un marco adecuado para sus grandes cuadros históricos o para sus evocaciones de la naturaleza y el ensueño, no encontró otro mejor que el soneto. La elección de ese molde indicaba al mismo tiempo una preocupación de forma. Ninguna combinación métrica más propicia para alardes de virtuosismo. Nadie ha podido superar a Heredia en la técnica del soneto. Según Anatole France, «antes de Heredia, el soneto no se aproximaba siquiera a la riqueza y grandiosidad que ese poeta artesano logro darle».

En Heredia cristalizan las dos actitudes peculiares del parnasismo: la actitud espiritual de la serenidad y el anhelo de perfección en la expresi0n poética. Ningún otro entre los adeptos de la escuela parnasiana pudo igualarlo en la realización de uno y otro propósito.

Definir de esa suerte su posición dentro del parnasismo, basta para el objeto de este estudio; porque lo que importa considerar ahora es el aporte personal que pudo llevar a las letras francesas ese poeta nacido en Cuba y descendiente, por la rama paterna, de una familia dominicana de pura cepa española.

Su padre, Domingo Heredia, emigro a Cuba de Santo Domingo, a los diecisiete años, lo mismo que su hermano José Francisco (padre del Cantor del Niagara), y allí permaneció el resto de sus días. Domingo casó dos veces, en Cuba; las dos, con damas de origen francés: una Ivonnet y una Girard. José María, ultimo hijo del segundo matrimonio, nació en el cafetal La Fortuna, cerca de Santiago de Cuba, en 1842. Su madre, viuda desde 1849, en vez de enviarlo a España, como primero había pensado, decidió en 1851 confiarlo al educador Fauvelle para que lo hiciera cursar estudios en Francia, y de allí retorno Heredia ocho años después, graduado ya de bachiller17.

La circunstancia de haber emigrado a Francia a tan temprana edad fue la que obligo al joven Heredia a ejercitarse con preferencia en el dominio del idioma francés. Cierto que esa lengua fue, según él mismo dijo, la primera cuyo encanto conoció en la voz maternal; pero el haber cursado en francés sus estudios secundarios fue lo que determino su devoción por ese idioma.

Iba a cumplir diecisiete años cuando volvió a Cuba. La visión exuberante de la tierra natal dio vida a su inspiración: allí escribió, en francés (idioma que conocía mejor que el español), sus primeros versos. De esa poca es un soneto, «A la fuente de la India»18, que termina con este grito:

Cuba, o mon pays, sous tes palmiers si beaux
Qu’il est doux d’ecouter la voix de tes ruisseaux,
Les murmures d’amour de tes nuits lumineuses

(Cuba, ¡oh mi país! ¡Cuan dulce en los palmares
oír de tus arroyos la voz, con el murmullo
de paz y amor que exhalan tus noches luminosas!)

También escribió durante su estancia en Cuba una poesía amorosa, llena de lirismo exaltado, y fechada en octubre de 1860; y tradujo al francés unos versos de su primo hermano y homónimo, el cantor del Niagara19. Al año siguiente regresó definitivamente a Francia.

Fuera de sus ensayos de adolescencia, solamente en contadas ocasiones volvió Heredia a referirse al mundo antillano. Uno de esos casos fue el discurso de recepción de Heredia en la Academia Francesa. «No es sólo al poeta a quien honra vuestra elección -dijo-. El honor refluye sobre nuestra hermana latina, España, y va más lejos aún, llega hasta el Nuevo Mundo, que se disputaron nuestros antepasados comunes, más allá del Océano que baña la isla deslumbrante y lejana donde nací».

Por último, también volvió los ojos del espíritu a su isla natal cuando, en 1903, al cumplirse el primer centenario del nacimiento del cantor del Niagara, el Alcalde Municipal de Santiago de Cuba, que era don Emilio Bacardí, lo invito a asociarse a ese homenaje. Para corresponder a tal petición, Heredia escribió los únicos versos que de él se conocen en castellano: tres sonetos A José María Heredia, en su centenario:

I

Desde la Francia, madre bendecida
de la sublime Libertad, que bella
sobre los mundos de Colón destella
en onda ardiente de pujante vida,

a ti, guerrero de coraza unida
por la virtud, que el combatir no mella;
a ti, creador de la radiante Estrella
de la Isla ardiente por el mar mecida;

a ti, de Cuba campeón glorioso
que no pudiste ver tu venturoso
sueño de amor y de esperanza cierto,

con grave estruendo en mi cantar saludo,
de pie, tocando tu vibrante escudo,
que es inmortal, porque tu voz no ha muerto.

II

Desde la Francia, madre generosa
de la Belleza y de su luz divina,
cuya diadema de robusta encina
tiene la gracia de viviente rosa;

a ti, pintor de la natura hermosa
de la esplendente América latina;
a ti, gran rey de la oda, peregrina
por tu gallarda fuerza melodiosa;

a ti, cantor del Niagara rugiente,
que diste en versos su tronar al mundo,
y el cambiante color iridiscente

de su masa revuelta en lo profundo
del hondo abismo que al mortal espanta,
grande Heredia, otro Heredia aquí te canta.

III

Y abandonando el habla de la Francia
en que dije el valor de los mayores
al evocar a los Conquistadores
en su viril, magnifica arrogancia,

hoy recuerdo la lengua de mi infancia
y sueño con sus ritmos y colores
para hacerte corona con sus flores
y envolver tu sepulcro en su fragancia.

¡Oh sombra inmensa que la luz admira!
Yo que cogí de tu heredad la Lira
y que llevo tu sangre con tu nombre,

perdón si balbuceo tu lenguaje
al rendir, en mi siglo, este homenaje
al Gran Poeta con que honraste al ¡Hombre!20

Ninguna otra alusión a Cuba encontramos en el resto de su producción; pero, en cambio, Heredia llevo a la poesía francesa la visión genuina del mundo americano y la evocación frecuente de los conquistadores españoles, que por primera vez aparece en el más famoso de sus sonetos, «Los Conquistadores», escrito en 1868.

A «Los Conquistadores» subsiguieron, un año después. «Los conquistadores del oro»,

«La tumba del conquistador», y otros. Jules Lemaitre, en su libro Literary Impressions, decía “Amamos esos conquistadores, sobre todo porque difieren de nosotros, porque su furor por la acción nos distrae de nuestra duda y nuestra desidia; pero Heredia los ama porque se parece un poco a ellos, porque siente todavía estremecerse dentro de Él algo de esas almas. Él es de esa raza, y lo que ellos hicieron, Él lo ha soñado».

La erudición de Heredia respecto de los conquistadores era muy vasta. En su biblioteca había cerca de doscientas obras sobre el Nuevo Mundo, la mayor parte de ellas relativas a la época de la conquista. No sólo le sedujeron el Nuevo Mundo y la epopeya de su conquista: también España cautivó reiteradamente su atención. Esa vinculación nunca interrumpida con España y América se evidencia además en tres de los prólogos que escribió para diversas obras: uno, «En Patagonia», para el Viaje a Patagonia, del Conde Henry de la Vaulx (1901), otro para La taberna de las tres virtudes, de Saint Juirs (1895), y otro para Vórtice (1902), de Emilio Bobadilla.

El haber adoptado otra lengua y otra ciudadanía mal podía destruir lo que había de fundamentalmente español en Heredia; y es precisamente esa circunstancia la que presta mayor relieve a su personalidad dentro de las letras francesas. Fácil ha sido descubrir en su obra múltiples influencias francesas, pero muy poco se ha dicho con respecto a las influencias españolas que también pueden señalarse en Heredia.

Aunque profundamente identificado con Francia, cuya literatura enriqueció en tan alto grado, Heredia, que siempre se mostró orgulloso de su procedencia hispánica, conservo el sello indeleble que en su estilo imprimió ese origen: hay en él la altivez y la firmeza de los viejos conquistadores, además del amor a la frase sonora y a la brillantez del colorido, que se armonizan para darnos un eco fiel de la vieja pompa castellana. Podría aplicarse a Heredia, con entera exactitud, la siguiente frase: Es el más grande de los poetas cubanos de lengua francesa.

A través del espejo (II): El laberinto del fauno


El laberinto del fauno (2006), es la película que precipitó al director de cine mexicano Guillermo del Toro a la fama y lo colocó en la mira del cine mundial -particularmente norteamericano- donde se cotizaría alto en los años siguientes1.

Con el éxito de taquilla -más de ochenta y siete millones de dólares- recaudados por “El laberinto…”, el director empezó a dejar de ser un reo de las compañías productoras de cine pertenecientes a un arcoíris de nacionalidades diferentes regidas todas bajo el signo de las coproducciones2. Leer más…

Relación con la madre en poetas mexicanas nacidas a partir de 1980


"Madre e hija", Diego Rivera, 1939.

«Madre e hija», Diego Rivera, 1939.

El 25 de julio de 2018 se realizó una marcha en Argentina por el derecho a decidir acerca de la legalización del aborto, y con esta marcha surgió el símbolo de las pañoletas verdes, que fue escalando por toda América Latina, agremiando a muchas mexicanas que luchan también por obtener este derecho a nivel nacional. Se determinó elegir el verde porque era un color que, al menos en Argentina, no estaba asociado a ningún movimiento social o político (el problema en México ha sido el asociarlo a un partido político que se dice ecologista, aunque no lo haya sido jamás). El origen de esta pañoleta verde como símbolo de la lucha por la legalización del aborto se remonta al 2003, cuando en el 16° Encuentro Nacional de Mujeres —que se llevó a cabo en Rosario, Argentina—, dos mujeres decidieron promover su uso. Dos años después (2005), se toma la decisión de adoptarlo como parte del movimiento que exigirá el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo. El pañuelo verde pasó de ser un sello local a un símbolo feminista de alcance internacional, ya que para 2018 fue adoptado como un emblema que articula los reclamos por los derechos reproductivos en América Latina. Leer más…

De cómo sobreviví al socialismo real


Pues guárdate con tiento
si no es que quieres ser juego del viento.
Horacio, “O navis” (tr. Fray Luis de León)

 

Para describir mi hoja de ruta como poeta, he decidido limitarme aquí a los dos derroteros que han guiado mi travesía. Cronológicamente hablando, el primero fue sobrevivir en la Cuba de los años 60 y 70 como ciudadano e incipiente intelectual sin vocación de mártir que, en medio de frecuentes arbitrariedades, buscaba llevar a cabo sus elecciones afectivas, profesionales y creativas, a contracorriente, en varios aspectos, de los irrefutables dictados oficiales. Leer más…