Esta novela se desarrolla en la Cuba de hoy en día y en ella se cuenta la vida cotidiana de la gente en un hipotético pueblo costero, situado en las cercanías de la capital. El argumento de la trama es sencillo: Durante una noche de tormenta un yate de recreo encalla en la costa donde está enclavada la población. Al otro día, desde muy temprano por la mañana, los vecinos se arremolinan junto a la embarcación. Los náufragos, que resultan ser tres canadienses que iban camino a la playa de Varadero, traban relación amistosa con algunos lugareños. Conocen a un electricista por cuenta propia, que domina el inglés y hace las veces de traductor. Invitados por él a cenar, terminan la noche en la casa de una vecina del electricista, una sencilla mujer del pueblo. Este hecho desencadena la trama, que va dejando al descubierto la vida de los cubanos en su país, mostrando la manera cómo se ganan la vida en las difíciles condiciones actuales.
Durante el transcurso de la novela la relación entre los canadienses y algunas familias cubanas va cambiando. Al principio la vecina en cuya casa se quedan a dormir los canadienses tiene la intención de “enganchar” a uno de sus huéspedes para marcharse del país. Sus planes se desbaratan cuando se entera de que el hombre es homosexual, presidente, además, de una asociación de gays en Halifax. En los días que permanece en el pueblo, el señor se relaciona muy estrechamente con un amigo (homosexual también) de la dueña de la casa. Entonces la mujer decide convertir el revés en victoria. ¿No querrían visitar el pueblo otros camaradas de su huésped? Ella podría organizar su hospedaje y mostrarles las bellezas naturales de la región. Entonces tiene la idea de crear una pequeña empresa (ilegal, por supuesto) para atender a potenciales “turistas” canadienses, pertenecientes a la organización de su frustrado amor. Pronto tales turistas comienzan a llegar al pueblo y a hospedarse en casa de la flamante hostelera.
En la obra están representados muchos de los tipos sociales de la Cuba actual: están, entre otros, los aspirantes a balseros, los que negocian con el ron o la carne de res procedente de las empresas estatales, el policía que por celos la emprende a tiros con su esquiva amante y su nuevo compañero, y los chivatos que tratan, como todo el mundo, de sobrevivir en medio de la asfixiante realidad económica. La novela está narrada en un lenguaje alegre y desenfadado, con mucho humor y una gran carga de erotismo. En sus páginas se pone de manifiesto toda la fuerza y energía creadora de los habitantes de la isla, su sensualidad y picaresca, su facilidad para hacer amigos y, en fin, las argucias que emplean los cubanos para ganarse la vida.
En esta novela el ambiente y los diálogos de los personajes recuerdan en mucho las películas del célebre cineasta cubano Tomás Gutiérrez Alea. La obra es, en resumen, una novela coral, un texto crítico sobre la realidad cubana actual, escrito con mucho humor, excelentes diálogos y gran despliegue de las técnicas narrativas más modernas.
