Como ajedrecista, psicólogo y escritor ocasional, la obra que más me interesa de Álvarez Gil y a la que me referiré es Perdido en Buenos Aires, donde recrea un legendario match por el título mundial de ajedrez que se disputó en la década de los años veinte, en la capital argentina. La novela es densa, el lenguaje que emplea el escritor no se anda con concesiones, la recreación del ambiente es excelente, y la descripción ajedrecística se me antoja muy exacta y completa.
El protagonista de la obra es un icono para los ajedrecistas, José Raúl Capablanca, que a la vez es un mito para sus compatriotas de Cuba. En la novela de Álvarez Gil, Capablanca es protagonista pero también víctima de su propio talento, de su poder de seducción con el género femenino, de la atractiva y absorbente ciudad de Buenos Aires, y por supuesto del ajedrecista-depredador con el que se enfrenta por el título mundial.
Perdido en Buenos Aires dibuja a la vez la crónica de un campeonato, un viaje por una ciudad bella pero misteriosa y no exenta de peligros, y el via crucis particular de un hombre. Una obra recomendable.
