Olga Flora y la pantomima cubana

Waldo González López

Olga Flora y Ramón, en el Palacio del Segundo Cabo, en La Habana Vieja.

Olga Flora y Ramón, en el Palacio del Segundo Cabo, en La Habana Vieja.

A pocos meses de llegado a Miami, en 2012 tuve el feliz reencuentro con una artistamiga que mucho admiro por su incansable labor, durante décadas, en su lucha en favor de la pantomima en Cuba, en uno de cuyos proyectos colaboré.

No obstante estar ella desde años atrás residiendo en Miami, solo aquella inolvidable tarde-noche aconteció el feliz reencuentro en el foyer del Teatro Trail, donde habíamos ido Mayra y yo a disfrutar una de las buenas puestas que auspicia en ese coliseo —como en su ‘hermano menor’ al lado: el café-cantante Catarsis— la intérprete y gerente colombiana Marisol Correa.

Sin duda, el nombre de la actriz-mimo y profesora de pantomima Olga Flora Fábregas constituye un hito esencial en el desarrollo de esta manifestación artística en la Isla, de la que ella fue —junto al desaparecido Ramón Díaz— pivote esencial, por los muchos años dedicados, como artistas y profesores, con sostenidos esfuerzo y dedicación a esta disciplina artística, en la que ocuparon, sin duda, el primer lugar en la cultura cubana, al margen de la desidia de la mediocridad oficialista, que casi nunca reconoció tal primacía. Pero veamos cómo surge y desarrolla la artista Olga Flora Fábregas la pantomima en la Isla.

 

Nace una estrella

En la actualidad, con unos amigos en Miami, ciudad donde reside.

En la actualidad, con unos amigos en Miami, ciudad donde reside.

En 1956 inicia sus estudios teatrales y conoce la pantomima. Solo tres años más tarde, debuta como artista profesional en el Teatro Nacional de Cuba. En 1961 estudia la técnica de mimo, formándose como profesora para impartir clases en la escuela de Instructores de Arte (EIA). Al año siguiente debuta como mimo solista en la Sala Las Máscaras.    Fundadora del Teatro Musical de La Habana en 1963, dirigido por el mexicano Alfonso Arau, participa en todas las obras de la compañía hasta 1965, cuando con otros colegas reúne a jóvenes interesados en el arte del gesto y dirige el espectáculo Pantomimas, en la Sala El Sótano.

Se le otorga una beca para estudiar en Polonia, donde se especializa en la técnica del mimo en el Teatro de Pantomima de Wroclaw, durante 1966-1967. A su regreso, imparte clases en la Escuela Nacional de Artes Dramáticas, una de las cinco de la Escuela Nacional de Arte, como asimismo en varios grupos escénicos.

En 1968, acepta la propuesta de trabajar en pareja y surge el dúo “Olga Flora y Ramón” que debuta en el espectáculo Mimo Ritmo, con guion y dirección suyos en la hoy desaparecida Sala Arlequín.

Nueve años más tarde (1977), dl dúo crea el Teatro de Pantomima, donde forman jóvenes valores. Estrenan Gestos de Cuba, Hamlet, El Cimarrón y otros espectáculos que atraen la atención del público. Realizan giras nacionales e internacionales y participan en el IX Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, la 6ª. Cumbre y Festivales de Pantomima. Visitan en varias ocasiones México y Estados Unidos de Norteamérica, como asimismo Alemania, donde ofrecen talleres y clases magistrales. Asimismo, hacen una visita de intercambio cultural a Bulgaria, auspiciada por la UNEAC.

En 1985 funda el grupo Mimo-Cuba que, poco tiempo después, es llamado Mimo-Teatro. El propio año crea La Peña de la Pantomima en el Museo de la Ciudad y, asimismo, labora en otros museos capitalinos. Tres años más tarde, cumplimenta una invitación a Viena, donde ofrece clases magistrales y presentaciones.

Delegada al IV Congreso de la UNEAC, se crea la Sección de Pantomima, en la Asociación de Artistas Escénicos, y es seleccionada Presidenta para el primer quinquenio de la nueva agrupación. Durante su mandato, organiza el 1er. Festival Nacional de Pantomima UNEAC 1991 y otros eventos.

En enero de 1989 viaja a Checoslovaquia y Polonia, donde intercambia experiencias con los directores más significativos de este arte: Ladislav Fialka y Henryk Tomaszewski, respectivamente. El propio año cumple el 30 aniversario de vida artística y recibe homenajes de la Dirección del Museo Nacional de Bellas Artes y la UNEAC. En 1990, viaja a Suiza, como parte de la Delegación Taller Cuba en la Jornada por la Cultura Cubana en ese país.

Desde la creación del Festival de Teatro de La Habana, participa en este evento. Y en 1999, es invitada al Festival de Mimo, en Medellín, Colombia. En el 2000, cumplió cuatro décadas en la escena.

Incansable promotora, publicará el primer y único libro hasta la fecha dedicado a su amado arte en Cuba: Cuentos en Pantomima (Editora Abril, 1991), pero además da a conocer otros artículos en la revista especializada Tablas y participa con la ponencia: “Lo ritual en la pantomima”, en el evento internacional «Rito y Representación», que, organizado por la directora de la revista Yana Elsa Brugal, luego se publica en la propia publicación.

Por tanto, por todo, quiero evocar —con la colaboración de la propia artista y de otros colegas— algunos momentos esenciales de la recordada batalla llevada a cabo por ambos creadores, en especial, por Olga Flora, quien vive en nuestra ciudad desde años atrás, tal dije arriba.

 

Su vínculo con Alfonso Arau en Cuba

Alfonso Arau, joven.

Alfonso Arau, joven.

A partir de 1959, las frecuentes visitas de Alfonso Arau a Cuba y su decidido apoyo a la creación del Teatro Musical de La Habana, influyen en la joven y entusiasta actriz-mimo Olga Flora Fábregas, quien por entonces recibe clases del mimo y profesor francés de Expresión Corporal Pierre Chaussat, quien, durante una temporada en La Habana, animó esta disciplina e incluso escribió y publicó el folleto Notas sobre Pantomima, como también dirigió la comedia De película e integró el grupo de profesores de la entonces naciente Escuela de Instructores de Arte.

Entre sus discípulos, descollarían en el Teatro Musical de La Habana Olga Flora y el actor-mimo azteca Federico Eternod, quienes laboraron en el proyecto Nueve Nuevos Juglares y, después, con Ramón Díaz, en Teatro Loco, dirigido por el dramaturgo y narrador Humberto Arenal.

En aquellos inolvidables años, con algunos artistas del Teatro Musical —tal cuenta en su Blog el director de TV Pedraza Ginori— se crea una brigada artística de emergencia para montar espectáculos de campaña destinados a los atrincherados milicianos que, supuestamente, esperaban… ¡al medio millón de soldados norteamericanos que, acampados en La Florida, también supuestamente estaban a punto de “invadir” a Cuba!

Además de las sencillas obras, presentaban algunos números de variedades. Entre ellos, era muy bien recibido “Los abanicos”, un clásico de varieté internacional, mezcla de danza y pantomima en el que tres lindas y jóvenes coristas (Olga Flora, Miriam Socarrás e Ingrid González), vestidas con escasa ropa, trataban de taparse sus partes al compás de la música.

Poco tiempo después, el ya constituido dúo de Olga Flora y Ramón, crean la agrupación Teatro de Pantomima de Cuba. A tal fin, agruparon a jóvenes con talento, pero sin experiencia teatral y, en 1971, apoyados por la mítica Raquel Revuelta en la histórica Sala Hubert de Blanck, impartían clases y ensayaban un espectáculo de aliento vanguardista que planeaban estrenar en los siguientes meses…

Mas, cuando faltaba poco para el estreno, la valiosa agrupación enseguida seria disuelta por un tristemente recordado y fascistoide úkase del antiguo Consejo Nacional de Cultura (CNC), emitido por los frustrados (des)dirigentes teatrales: el mediocre poeta Luis Pavón Tamayo y el aún más oscuro instructor de teatro Armando Quesada. Estos fracasados, de acuerdo con sus imperativos y absurdos dictámenes, decidían quiénes podían actuar en los escenarios nacionales. El daño causado por ambos en la escena cubana: en las agrupaciones capitalinas y provinciales, fue incalculable, en tanto desmontaron, destruyeron y desaparecieron compañías, llevando a la quiebra moral y social a artistas: directores, actores, bailarines y mimos, entre otros creadores, algunos de los cuales se suicidaron.

Tras este terrible lapso, Olga Flora (quien durante ese aciago período impartiera clases de pantomima en el Guiñol Nacional de Cuba) y Ramón, lograron reorganizar otra compañía y, en el Parque Lenin, como en La Habana Vieja, realizaron recordados espectáculos, como “El Cimarrón”, cuyo  XXX Aniversario celebrarían mucho después.

Debo destacar la presencia de jóvenes valores (como Rosendo Geada, entre otros) en el igualmente valioso espectáculo “Gestos de Cuba”, que, con guion y dirección de la incansable pareja, contó con la música del prestigioso guitarrista y compositor Sergio Vitier y, como invitados, con las figuras de la música y la danza afrocubana Alberto Morgan, Lázaro Ross, Johannes García y la también actriz y cantante Zoa Fernández.

Otro momento singular del binomio fue la puesta de “El reino de este mundo”, a partir de la clásica novela de Alejo Carpentier, dirigido en 1979 por el padre de la danza contemporánea cubana: Ramiro Guerra.

En el propio año, estrenarían Hamlet y Baúl de Teatro, entre otros espectáculos. Con la calidad de sus montajes —que alcanzaron resonancia internacional— merecerían lauros en giras por Estados Unidos, México, y numerosas ciudades de Europa.

Mas, al percatarse de la aparente recuperación de sus proyectos de pantomima, al ver frustrados sus intentos de desarrollar la pantomima, ambos artistas deciden abandonar la Isla; Olga Flora parte de Cuba rumbo a Miami el 1ro. de marzo de 2001, tras los pasos de su hija.

Ramón toma la ruta de México, donde crea y dirige la Agrupación Teatral Mexi-Son durante más de diez años, y actuó en diversos escenarios, realizó estrenos con la Compañía Por Cimarrón e incursionó en el periodismo cultural con artículos, publicados en el diario Excelsior. Finalmente, fallecería el pasado 2014.

La destacada creadora, apenas llega a Miami, comienza a laborar como actriz y mimo en varios proyectos, todos de valía. De tal suerte, se desempeña en diversos espacios y ámbitos, algunos enumerados a continuación:

2001:

  • Mayo: Escena de El Solar, en “Cuba Nostalgia”, Convention Center, Coconut Grove.
  • Septiembre 1ro.: “Mimuseando”, Music Fest. de Miami, Calle 8 y 16 Ave.
  • Octubre 9: Hispanic Heritage Month. Biblioteca JFK, Hialeah.
  • Octubre 13: Hispanic Branch Library, Flager St. Hispanic Heritage Month.

2002:

  • Enero 5: “Story Time”, Programa Especial, Biblioteca JFK
  • Febrero 27: Programa TV Canal 41. Entrevistada por Los Fonomemecos.
  • Mayo 14-15: “Titirimimo Estampas Cubanas”, Hispanic Branch.
  • Mayo 22-29: Varieté Café-Teatro, Casa Panza.
  • Julio 25: “TitiMimo”, en Biblioteca JFK, Hialeah.
  • Julio 30: Actuación y Taller en Hispanic Heritage Center.
  • Agosto 24: Actuación en el programa “Payaso Lucky”, dedicado a la pantomima, Canal 41.
  • Septiembre 14: “Family Fun. Cuban Story Time”.
  • Septiembre 27: Actúa en Esperando a Godot, de Samuel Beckett, en la celebración por el cincuentenario de su estreno mundial, en el Centro Cultural Latin Quarter.
  • Octubre 22: Actúa en el programa “Atrevido”, conducido por Wilson Núñez.
  • Noviembre 24: Recital de pantomima, Latin Quarter.

2003:

  • Abril 16-18: “Titirimimo”, Teatro Martí.
  • Mayo 16-18: “Mimuseando”, Cuba Nostalgia.
  • Mayo 25-29: “Mimuseando”, Latin Quarter.

2005:

  • Mayo 19-22: “Mimuseando”, Fair Expo Center.
  • Junio 11-12: “Mimuseando”,  Radisson Hogel. Feria de la Mujer y la Familia.
  • Julio 1-8: Campamento de Verano, Work Shop, Broward Count Auditorium.

2006:

  • Viaja a España, invitada al Festival Internacional de Teatro de Calle.

2007:

  • Mayo 15. Actuación en Biblioteca Palm Springs North.

2009:

  • “Mimuseando”, Biblioteca JFK, Hialeah.

Entre los anteriores ejemplos, descuellan distintas actuaciones, en especial su participación como actriz-mimo en la recordada puesta Esperando a Godot, a cargo del importante director y escenógrafo Rolando Moreno (quien, por su prominente carrera como actor, director y productor, merecería el significativo Premio “Baco”, en la edición del TEMFest del 2011, evento creado y dirigido por el dramaturgo y director Ernesto García y su compañera de vida y obra, la actriz y profesora Sandra García).

Asimismo, Olga Flora se desempeñaría como mimo, en varios performances de su amada especialidad, tal su aplaudido espectáculo Estampas populares “Viñetas de la vida cubana” que, actuada y dirigida por la propia artista, contó con la participación del titiritero Viccnte Padilla durante la presentación en la Hispanic Branch Library (2190 W, Flagler).

Y ahora, para ampliar estas notas sobre la destacada actriz y mimo Olga Flora Fábregas, quiero añadir varios fragmentos escritos por Pedraza Ginori en su valioso Blog. Pero antes, deseo adjuntar algunos de los numerosos eventos que enriquecen la producción del muy destacado Eugenio Antonio Pedraza Ginori (Yin), relevante escritor y director de la antes importante TV Cubana que entregó al televidente nacional, entre muchos otros programas clásicos: En vivo, Juntos a las 9, A la hora del cañonazo, Yo también soy joven, Joven Joven, En la viva, Teatro ICRT y muchos más.

El sábado 20 de julio de 2013 (desde España, donde reside desde años atrás), el destacado director de TV Eugenio Antonio Pedraza Ginori evocaba, en su estupendo Blog, los inicios del recordado Teatro Musical  de La Habana y el brillo que, durante varias décadas, mantuvo esta gustada vertiente de las artes escénicas, Comenta el significativo realizador televisual:

 

Teatro Musical de La Habana: Los inicios

waldo-gonzalez-lopez-en-primera-persona3-otrolunes36Transcurrían los primeros meses de 1962 cuando Alfonso Arau, venido de México, logró, a base de prometerme un futuro luminoso como director teatral y una subida de salario inmediata, que yo abandonara Radio Progreso y me fuese a ocupar la plaza de asistente de dirección del grupo que él estaba formando: el Teatro Musical de La Habana (TMH).

El Consejo Nacional de Cultura le había dado luz verde a Arau, un actor, comediante y director mexicano, para que hiciera realidad su proyecto de establecer en La Habana un conjunto artístico estable dedicado a fomentar y representar todas las variantes del teatro musical.

 

Una esquina muy teatral

Para ello, le cedió una instalación en malas condiciones, en la esquina de Consulado y Virtudes, donde había funcionado el cine Alkázar que, en los 40 y 50, alternaba a veces sus películas con la presentación de variedades musicales.

En esa misma esquina del centro de la ciudad, aun antes, había estado el mítico teatro “Alhambra” entre 1890 y 1935, cuando el derrumbe de su pórtico puso punto final a uno de los grandes hitos del teatro vernáculo cubano.

 

El convento

Mientras brigadas de obreros de la JUCEI de Marianao acometían la complicada —casi capital— reconstrucción del Alkázar para que fuera utilizable como teatro, la sede del TMH estuvo en la Habana Vieja, en un ala del primer piso del antiguo Convento de Santa Clara, amplio edificio ubicado en la manzana limitada por las calles Luz, Habana, Sol y Cuba, construido en 1635 para ubicar el primer monasterio de la ciudad. Desde 1922, tras su venta por las monjas, funcionó en ese sitio el Ministerio de Obras Públicas.

Allí se acondicionaron salones de ensayo y aulas, oficina y un pequeño almacén. No nos podíamos quejar: teníamos pianos, mobiliario, equipos de audio, pisos de madera, grandes espejos y barras para las clases de danza, aparatos de gimnasia, en fin, todo lo necesario para trabajar. Nos pasábamos el día allí y para que no tuviéramos que salir de la zona al mediodía, alguien nos consiguió que pudiéramos almorzar sin hacer cola en un restaurante situado en los altos de la cercana Estación Central de Ferrocarriles.

 

Los de la dirección

El grupo, en sus comienzos, se llamó Conjunto Nacional de Entretenimiento. Alfonso Arau se rodeó de personas con talento y experiencia para que colaboraran con él en la fundación del Teatro Musical. Formó con ellas un equipo potente; nosotros les decíamos “La Dirección”. Ejercieron como profesores del elenco y casi todas participaron en la creación y el montaje de las primeras obras.

Cuando yo llegué al TMH, el 2 de mayo de 1962, me encontré con: Los mexicanos, que eran tres (bueno cuatro, si contamos a Arau): el director, autor y teórico teatral Rodolfo Valencia (1925-2010). Había trabajado con Seki Sano, Ignacio Retes y José Revueltas. En Cuba, además de su labor en el Musical, dirigió las Brigadas de Teatro Popular Covarrubias y la Escuela de Arte Dramático de Cubanacán, la actriz y bailarina Emily Gamboa (1939-2007) y el comediante, mimo y bailarín Federico Eternod (1940-1992)

Dos norteamericanos que habían vivido muchos años en México: la coreógrafa Waldeen Falkenstein (1913-1993), que había fundado y dirigido en el DF el Ballet de Bellas Artes y el compositor, orquestador y profesor Fred “Federico” Smith, un hombre entrañable y excepcional, quien dejó una profunda huella en toda una pléyade de músicos cubanos que fueron sus alumnos.

(Lo que sigue es añadido por mí: WGL): Más tarde, también serían sus alumnos los talentosos integrantes del Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC, entre ellos tres ya fallecidos: el brillante tecladista y compositor Emiliano Salvador, el valioso trovador ya fallecido Noel Nicola —hijo del excepcional profesor de guitarra Isaac Nicola— y la ya también fallecida trovadora Sara González quien, poco tiempo después, devino devota oficialista del régimen y aduladora del anciano camaleónico de la gerontocracia, el hoy casi centenario Fidel, quien, en pago a su rastrera “guataquería”, le regaló un fabuloso apartamento en el centro de El Vedado).

Ahora continúa Pedraza Ginori:

Dos artistas franceses: los mimos Pierre y Catherine Chaussat, llegaron a Cuba para colaborar con la cultura del entonces promisorio país. Él era un destacado maestro de expresión corporal y pantomima, que había sido discípulo del maestro  Marcel Marceau. En 1961 dirigió en La Habana el breve pero delicioso material De película, con texto del destacado dramaturgo Carlos Felipe, con el que lograron uno de los más exitosos montajes teatrales del Conjunto Dramático Nacional.

Junto a este núcleo de extranjeros, estaban los siguientes creadores cubanos: Tony Taño, compositor, quien organizó y dirigió la orquesta; Leo Brouwer, compositor y guitarrista; Jorge Berroa, compositor, pianista y profesor de música, y Zoila Gálvez, (1899-1985), profesora de canto, como asimismo Argeliers León (1918-1991), etnólogo, compositor, musicólogo y profesor, y, por último, Luis Santana, profesor de gimnasia.

Asimismo, se unieron dos españoles que, residentes en Cuba desde hacía años y, totalmente aplatanados, eran tan cubanos como cualquier nacido en Bolondrón o en Los Arabos: Segundo Cazalis, periodista que había alcanzado notoriedad por redactar la popular Sección “Siquitrilla”, publicada primero en el diario vespertino La Calle y después en Revolución; y José Luis Posada (“El Gallego”), pintor y caricaturista originario de Asturias, que se encargó de la parte escenográfica.

 

Tremendo piquete

Hablo de un piquete de gente de vanguardia, inteligente y entusiasta, buenos y experimentados creadores, llenos de ideas. Las reuniones del consejo de dirección del TMH, verdaderas clases magistrales en las que yo participaba como asistente principal del grupo y en las que no se hablaba de las guardias, del sindicato o de otras cosas ajenas al arte, fueron una oportunidad maravillosa que yo traté de aprovechar al máximo. Me ayudaron a abrir mis horizontes, a clarificar conceptos y a definir mi futuro artístico.

 

Los del elenco

waldo-gonzalez-lopez-en-primera-persona4-otrolunes36Para formar el conjunto de intérpretes, Arau fue escogiendo gente que procedía de la actuación, la danza, la pantomima, la música y de otras disciplinas, como el deporte, algunos de ellos ya profesionales, otros simples aficionados.

Para integrar el grupo, era necesario poseer un buen nivel en una disciplina. Una vez dentro, la persona recibiría formación intensiva en las demás. Se buscaba lo que llamaban “artistas totales”, capaces de enfrentarse con éxito a cualquier reto.

El primer día que entré en el convento, ya estaba allí un grupo bastante heterogéneo que, sometido a clases, ensayos y fuertes sesiones de entrenamiento, sudaba la gota gorda cada día. Me recibieron muy bien. El ambiente que se respiraba era de compañerismo y buen rollo; todos se ayudaban entre sí y muy pronto me integré como uno más, a pesar de que yo no era artista sino de “la dirección”.

Recuerdo a los siguientes. Entre paréntesis pondré la habilidad que era su fuerte antes de entrar al grupo:

  • Bobby Carcassés (canto, música, atletismo)
  • Miriam Socarrás (actuación)
  • Olga Flora Fábregas (pantomima)
  • Ingrid González (actuación)
  • Isabel Moreno (actuación)
  • Leonor Zamora (actuación, danza)
  • María Elena Sala (actuación)
  • Ramón Matos (actuación)
  • Rita Limonta (actuación)
  • Wember Bros (actuación)
  • Yolanda Brito (canto)
  • Yolanda Zamora (actuación)
  • Miriam Blanco (canto)
  • David Fernández (actuación)
  • Emily Gamboa (danza)
  • Federico Eternod (pantomima, danza)
  • Gerardo Montesinos (canto)
  • Miguel Nin (gimnasia)
  • Carlos Camué (percusión)
  • Armando Hernández (baile popular, gimnasia)

 

En fin…

Libro publicado por la Editora Abril, La Habana. 1991.

Libro publicado por la Editora Abril, La Habana. 1991.

Sirva este breve, pero útil periplo por la amplia existencia artística de mi querida colegamiga Olga Flora Fábregas, para recordar que esta valiosa artista de la expresión y la gestualidad, junto con Ramón Díaz, fijó la pauta de la pantomima en Cuba.

Por la amplia y esforzada labor de ambos creadores en su afán de  divulgar y desarrollar este milenario arte en la escena y la TV cubanas, gozó de indudable aceptación; pero por las causas antes apuntadas, se frustraría el futuro de esta expresión artística en la Isla.

De cualquier modo, creo justo el reconocimiento público por el notable legado de ambos artistas y su incansable lucha por desarrollar la pantomima en Cuba.

Del Autor

Waldo González López

Waldo González López
(Puerto Padre, Las Tunas, Cuba. 1946) Poeta cubano, ensayista, crítico literario y teatral, antólogo y periodista cultural. Graduado de Teatro en la Escuela Nacional de Arte (1971) y Licenciado en Literatura Hispanoamericana, Universidad de La Habana (1979). Hasta el 2011, cuando abandonó la Isla para venir a residir a Miami, integró la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en sus Asociaciones de Poesía, Literatura para Niños y Teatro.

Laboró en la Escuela Nacional de Arte (donde impartió clases de Historia de la Literatura para Niños y Jóvenes, en la Cátedra de Teatro para niños fundada por él y la actriz y directora escénica María Elena Espinosa, y de Historia del Teatro Universal y del Teatro Cubano, también creó el Archivo de Dramaturgia).

Entre 1990 y 2010, fue periodista cultural de las revistas Bohemia, Mujeres y Muchacha y colaboró con las especializadas Casa de las Américas, Unión, La Gaceta de Cuba, Universidad de La Habana y Biblioteca Nacional José Martí. Recibió importantes reconocimientos por su labor escrituraria y periodística, como, entre otros: Mención del Concurso Plural (México, 1990) por su poemario Salvaje nostalgia; Premio “13 de Marzo” (1976), de la Universidad de La Habana, por su poemario para niños Poemas y canciones y varias Menciones en los Concursos «Ismaelillo», de la UNEAC y «La Edad de Oro», de la Editorial Gente Nueva. En la Isla, publicó una quincena de poemarios, un volumen de ensayo, dos de crítica literaria y otro de crónicas, así como diversas antologías de poesía y poesía para niños, décima y décima para niños, cuento y teatro. Colaboró con publicaciones extranjeras con ensayos, artículos, crónicas y poemas. Sus versos han sido traducidos al inglés y francés y publicados en revistas de EUA y Francia, así como ha publicado poemarios en México y Colombia, y un volumen de ensayos sobre lectura y literatura en Ecuador.