Categoría: Librario

Imaginarse uno mismo. Imaginarse voz. Imaginarse.


Imaginario de voces
Julio César Félix
Editorial Colibrí, 2008

 

En el principio fue la oralidad, pero el hombre descubrió su capacidad de representar por medio de signos los fenómenos a su alrededor, y darles un significado colectivo. En el principio fue la palabra y la palabra nos hizo ser carne, evidenciarnos desnudos de intelecto, asimilarnos semejantes y necesitarnos superiores. Leer más…

Los espejos quietos


Este mar al final de los espejos
Marina Casado
Torremozas. Madrid, 2020

 

Con el aval del premio “Carmen Conde”, se edita Este mar al final de los espejos de Marina Casado (1989). Profesora de Lengua Castellana y Literatura, es este su cuarto poemario tras Los despertares (2014), Mi nombre de agua (2016) y De las horas sin sol (2019). Leer más…

La tentación del desencanto


Un cielo sin salida
Álvaro Salvador
Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2020

 

Corren los años desde que Álvaro Salvador y Luis García Montero renovaran los modos de decir en la poesía española junto a Javier Egea, pero la precariedad y aventura de Tristia (1979-1981) empiezan a quedar lejos. No tanto una trayectoria artística bien conocida, reconocida y estudiada, o el lenguaje de la Otra Sentimentalidad por méritos propios. Poco resta de esa trayectoria y del ímpetu, ni sobrevuela el fervor antiguo, ni los colores animosos coloreando los gallardetes de vida o poesía. Leer más…

Abandonar la infancia


Aquí no es Neverland. Voces y grafitis del orfanato
Marco Ornelas
Ediciones Sin Nombre. Ediciones La Rana. Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, 2017

 

—Pero ¿dónde vives la mayor parte del tiempo?
—Con los niños perdidos.
—¿Quiénes son?
—Son los que se caen del cochecito
cuando la niñera está mirando hacia otro lado.
Si no los reclaman en siete días, los envían lejos,
al País de Nunca Jamás, para sufragar sus gastos.
Yo soy el capitán.

Peter y Wendy de J.M. Barrie

En la prensa mexicana David Huerta declara: “No voy a tratar de definir la poesía ante las páginas de este libro titulado Gas lacrimógeno, de Ángel Ortuño; pero sí voy a declarar cuánto un libro como este pone en crisis esos terrenos conceptuales e inquisitivos gobernados por la pregunta sobre, oh, el ‘ser de la poesía’”. Leer más…

Dos radiantes ojos en la noche


El don de la pobreza
Pedro Flores
Diputación de Cáceres, 2020

 

El XXII premio de poesía “Flor de Jara” 2019, le fue otorgado al poeta canario Pedro Flores, por la obra titulada El don de la pobreza. La presidenta del jurado Aurora Luque  destacó “el aliento narrativo, el ritmo del lenguaje” y la capacidad de llegar a aunar características como “tierno, sarcástico y cruel”. Leer más…

La inocente infancia llega a su término


La pieza oscura
Enrique Lihn
Editorial Universitaria. Santiago de Chile, 1963

 

Con un libro de 60 páginas exactas, el poeta Enrique Lihn nos ha dejado un monumento al deseo de vivir. Una reflexión por las etapas de la vida, como pocas pueden encontrarse dentro de la poesía. Sin escatimar la recreación del deseo erótico del ser humano, mitad hombre, mitad mujer, el planteamiento de Lihn se vuelve imperecedero para las contemporáneas teorías feministas, de género, las abortistas, e incluso sobre el amor romántico al presentar desde la voz de sus hablantes líricos sus posturas ante las relaciones de pareja, el disfrute del amor y el sexo, de la pareja, la relación con la carne latente en esta vida. Los hablantes líricos que cantan estas letras, nos muestran con su voluntad el comportamiento de las sociedades humanas, tal cuales deben ser vividas para el adecuado respeto que nos debemos los unos a los otros. Leer más…

Cuando se presiente la luz


Poemas
José María Muñoz Quirós
CLIC. Universidad de Cambridge, 2020

 

Pintura y poesía se aúnan en esta singular y esmerada edición del Centre for Language and Inter-Comunication Department de la Universidad de Cambridge. Albano Hernández en la ilustración y José María Muñoz Quirós en el verso han vertebrado un hermoso volumen donde el mestizaje artístico resulta, en verdad, primoroso. Leer más…

Monólogo del que nunca partió


Trazo estos signos en la arena
Waldo González López
Ediciones Baquiana, 2015

Una suerte de alegría aliada a la nostalgia, un bosquejo del azoro cotidiano.
[…] Unas manos que te alumbran bajo la piel, un irse quedando en el recuerdo.
Waldo González López

Pude leer el libro Trazo estos signos en la arena, del poeta, ensayista, crítico literario y teatral, periodista cultural Waldo González López (Las Tunas, 1946), radicado desde 2011 en Miami, EUA, un poemario publicado por Ediciones Baquiana en 2015. Una suerte de leitmotiv recorre este libro, esa suerte llevada en versos y que tanto ha servido a numerosos escritores para derramar sobre el papel en blanco toda esa nostalgia que los acorrala después de radicarse fuera de su terruño natal. Versos todos de una gran factura y donde, no por azar ni coincidencias en el tiempo, predomina el término nostalgia [utilizado en diez poemas], más los sinónimos [melancolía, utilizado en cuatro, y tristeza, en seis], para un total de veinte usos del término en cincuenta y seis poemas que estructuran el libro.

En otras circunstancias podría decir que esta utilización (casi) exagerada del término nostalgia y sus sinónimos, lastraría la lectura del poemario, pero no: la proposición de un lenguaje y de una expresión de profunda interioridad, de vigilia, de la aceptación de la angustia como motivación hacia alguna forma de trascendencia —y que tiene que ver, sobre todo, con la poesía del desarraigo, del desasosiego y que, a la vez, logra superar el sentimentalismo gracias a una mayor expresividad a lo surreal, a lo onírico y con matices de irracionalidad—, jamás se ve lastrada gracias al buen decir poético.

Así, escribe en el poema “Fotos” [página 15]: “El tiempo cruza la tarde y añora los fulgores de entonces, las viejas canciones del olvido, las voces, las sonrisas, los gestos que se fueron opacando como las fotos de polvo y sepia…”

La diversidad plural en las temáticas que propone el poeta parece su signo más definitorio, así como la vuelta al sentido clásico y universal del ritmo interior, la medida de los versos y la rima, como también la responsabilidad vital de la vocación y la disciplinada actitud a la hora de asumir la construcción del poema. Todo ello se orienta hacia una tentativa intensa de la verdad estética, como hecho literario y humano, preocupación reflejada en el poema “Estatuas de sal” [página 20]: “Hoy tocamos desde aquí el techo del mundo y el mundo es mucho menos azul, casi gris, desde el sepia de la nostalgia.”

Waldo logra su retorno triunfal a una de las más límpidas formas de la creación literaria: la décima, a su forma tradicional sin abandonar, ni traicionar, las conquistas metafóricas y el sentido creacionista que caracterizan al género, e insiste en este discreto eclecticismo como característica mayor de su propia creación. Logra insertar los distintos elementos que como hombre creador le preocupan, tal lo social, el humor, el erotismo y cierta carga de filosofía, explícita en el poema “Ventana” [página 32]: “Tras esa breve ventana las mariposas se agolpan como rehenes desesperados ante la próxima muerte. […] Traza el hombre en el cristal su destino de penurias y reclamos antes de recordar, apenas un instante, la fría imagen del olvido.”

Logra, además, la intextualidad con la historia universal y el clasicismo literario. Así vemos cómo interactúan en sus páginas Odiseo, Martí, Machado, Pavese, William Butler Yeats, Rainer María Rilke, Jorge Luis Borges y Carilda Oliver Labra, entre otros que nos antecedieron y aún lo visitan en su escritura. Un acercamiento a Trazo estos signos en la arena conduce a la comprensión de la existencia de un discurso, de una evolución en la forma muy personal con que Waldo González López asume la creación.

Desde el primer poema, “Casablanca” [página 7], va trazando lo que se convertirá en la autoconciencia de la literariedad, poemas que, en su conjunto, llevan implícitos los mecanismos de la autorreflexión, donde cada personaje, con una leve ficcionalidad, de una forma u otra se mira, instaura un proceso de desdoblamiento, lo que es decir: un otro ser nostálgico que, al final del discurso, no es más que su propio sentir sicológico pugnando por aquellas imágenes que su memoria se niega a borrar, por un país anclado en medio del mar y aún se le presenta en los sueños, en el vórtice de una [des]esperanza que constantemente cuestiona su individualidad, como lo plasma en la décima País” [página 63]: “Tan cercano está el país, / el país que llaman vida, / la vida, pura estampida, / estampida de raíz, / raíz ya sueño, matriz, / matriz de toda razón, / razón y verdad: pasión, / pasión que resurge en todo, / todo se va con mi modo, / el modo de esta canción.”

Estamos en presencia de un libro que ningún lector, en su sano juicio, rechazaría. Y no sólo por el desgarramiento espiritual que encierra, sino también por la asociación permanente del lenguaje, la imaginación y la alta valoración de lo escrito por sobre lo oral, que no es más que su confesión de cuántos fantasmas no logra exorcizar.

 

 Incluido en el volumen Estos silencios. Estas palabras. Veinte libros, Veinte reseñas,
Neo Club Ediciones, Colección Crítica, 2016,

edición del narrador, ensayista y codirector de Neo Club Ediciones Armando Añel,
presentado en el Festival Vista, Miami, 2016.