Categoría: De Poesia

El lenguaje de las nubes


La Quinta Estación
Juana Rosa Pita
El Zunzún Viajero. Boston. EE. UU., 2020

 

Poeta, escritora y traductora, Juana Rosa Pita (1939) lleva publicados más de una treintena de libros. Después de vivir en Washington, Caracas, Madrid, New Orleans y Miami, hace tiempo que encontró grato acomodo en Boston. Desde allí, su labor lírica sigue siendo constante y, fruto de ello, es La Quinta Estación que ahora me ocupa y que llega en edición bilingüe español/italiano. Leer más…

En la orfandad del silencio


Cartas a mi madre
Luis Rafael Hernández
Betania. Madrid, 2020

 

Con Cartas a mi madre, completa Luis Rafael Hernández (1974) la trilogía que iniciase con Cartas al padre (2000) y Cartas al hijo (2008). Este habanero nacido en 1974, también narrador, ensayista y director de la Editorial Verbum desde 2012, suma con éste su noveno poemario. Leer más…

Vivir en el alambre


Galería
David Pujante
Licenciado Vidriera-Universidad de Valladolid, 2020

 

Llega por fin al lector un libro que se estaba haciendo rogar, como tantas otras veces, del cartagenero David Pujante (1953). Nada nuevo en ello, pues el autor pertenece a ese grupo de poetas que publican de tarde en tarde, seguramente para dejarnos con hambre o apetito, escribía el granadino Luis Muñoz, de leer, leerle más. Pujante ha dedicado más horas a la investigación universitaria y a la docencia que a la autopromoción, cosa inusual, y eso se nota, pues sus versos merecen más presencia. Ahora, sin embargo ,publica dos libros en el transcurso de los dos últimos años: El sueño de una sombra (2019) y este Galería (2020). Con él, el mundo de los novísimos y el culturalismo a los que pertenece, revive, se fija y toma nuevo esplendor, limpiamente. Ya se sabe que los viejos rockeros nunca mueren, y de vez en cuando salen de las sombras para recordárnoslo, con actualizadas revisiones desde el yo que se duele y conmueve, ajeno ahora a la mera demostración cultural. El mundo de Cavafis con la edad se reinterpreta igualmente y se mira hacia dentro, como en aquel celebérrimo poema del gran poeta alejandrino, titulado “El viejo”. Afortunadamente Pujante ha sabido disfrutar del tiempo y de la vida, de la música y la lectura que muestra con numerosos ejemplos traídos al caso, no para lucirlos. Para demostrarlo y dolerse de que el placer está pasando, reflexionar, nos ha entregado este último poemario, pero claro, como en uno de los diálogos del Platón tardío, Filebo, nunca del todo, pues el placer intelectual continúa intacto.

Galería llega ahora. Forma parte en buena medida del momento existencial y vital servido en el libro anterior. Ya se sabe que quienes cuidan mucho los poemarios y no hacen de ellos una enciclopedia, sino algo legible, apetecible, suelen limitar la extensión de los mismos. Pujante ha sabido acercárnoslo con escrupuloso respeto a un sentir unitario, es decir, a una unidad estilística en torno a la narración y la claridad reflexiva, a la elegancia y saber decir con chispa en los clímax finales, al leiv motiv de ese otro sentido más o menos oculto, o de perfilarlo. La vejez y, sobre todo, la soledad en general detrás del personaje, la postrera de Cernuda o Juan Ramón, pero sobre todo la de un buen amigo del autor, Francisco Brines, perdido en su casoplón de Oliva (Elca), me ha emocionado. Un espléndido poema donde la figura es una isla entre escaleras y aposentos, un ser empequeñecido y abandonado. Tan solo un enigmático hombre o sombra, pintado en las postrimerías de Van Gogh. Prima allí una figura oscura empequeñecida entre los troncos de los abedules o pináceas, no recuerdo bien.   Quien se fije en otra de las joyas del libro, el poema dedicado a Emily Dickinson, a su intimidad resuelta hacia dentro frente al viajero entregado a la vida mundana, sabrá que detrás de todo ello hay una apariencia de otredad, cuando en realidad todo es mismidad. (“Navigatio. El sueño de San Brandán”, es muy claro en este sentido). Y a quien le guste encontrarla debajo del enigma de los personajes, desde Álvaro de Campos al Conde Keiserling, las célebres mallas semánticas de Mauron se lo dejarán muy claro, aunque ahora no es posible aplicarse en ello.

En efecto, hay mucho yo, y no solo el emocional o sicológico, sino el ético, el anclado en el personaje moral. Lev Nikoláievich Myshkin, protagonista de El idiota de Dostoievski muestra como el albatros de Baudelaire abandonado a su suerte en la cubierta de un barco, su aislamiento entre los hombres. La grandeza imposible de la moralidad absoluta, el sufrimiento de quien juega con otras cartas frente al pragmatismo al uso, es un motivo del libro y de la circunstancia, del ideal y de la aceptación cuando llega la consumación. La imposibilidad del ayer está, pero el deseo también, la turbazón de Brahams en la estación de Frankfurt es sugerente. La soledad se hace poliédrica en los distintos brillos del ónice, sabe atemperarse en ocasiones, sin duda, aunque venza en la balanza. Una soledad hecha también ternura y compromiso, piedad, caridad y misericordia, con los seres que apenas alzan la cabeza para asomarse a vivir en el alambre.

Me ha emocionado desde esa perspectiva el estupendo “La mujer de Lot abandona Pompeya cuando anochece”, y donde hay sorpresas para quien espere exhibiciones. El “viejo tizón en la mirada” puede verse tentado por la melancolía que aquí y allá surge doliente. No se ha entregado a sus sombras, ni se ha dejado abandonarse a la acérrima nada, y contra la que avisó en un célebre grabado Alberto Durero. El verso libre, con algún “proema” según célebre definición de Francis Ponge y Octavio Paz reutilizó sin citarlo demasiado, son el vehículo que traen esta “intensa serenidad”. Lo ha escrito Javier Díez de Revenga en un epílogo donde el lector puede festejar esta lectura con el especialista en poesía murciano. Viene bien avalado el libro, pero se basta solo.

Un latido de calor


La mirada de la esfinge
José María Álvarez
Olé Libros. Valencia, 2020

 

Dentro de la colección “Vuelta de tuerca”, del sello levantino Olé Libros, ve la luz La mirada de la esfinge de José María Álvarez (1942). Pensada para abrigar “antologías poéticas de autores reconocidos e imprescindibles”, es este el quinto volumen tras las compilaciones de Ricardo Bellveser, Jaime Siles, Rafael Soler y Francisca Aguirre. Leer más…

Imaginarse uno mismo. Imaginarse voz. Imaginarse.


Imaginario de voces
Julio César Félix
Editorial Colibrí, 2008

 

En el principio fue la oralidad, pero el hombre descubrió su capacidad de representar por medio de signos los fenómenos a su alrededor, y darles un significado colectivo. En el principio fue la palabra y la palabra nos hizo ser carne, evidenciarnos desnudos de intelecto, asimilarnos semejantes y necesitarnos superiores. Leer más…

Los espejos quietos


Este mar al final de los espejos
Marina Casado
Torremozas. Madrid, 2020

 

Con el aval del premio “Carmen Conde”, se edita Este mar al final de los espejos de Marina Casado (1989). Profesora de Lengua Castellana y Literatura, es este su cuarto poemario tras Los despertares (2014), Mi nombre de agua (2016) y De las horas sin sol (2019). Leer más…

La tentación del desencanto


Un cielo sin salida
Álvaro Salvador
Fundación José Manuel Lara. Sevilla, 2020

 

Corren los años desde que Álvaro Salvador y Luis García Montero renovaran los modos de decir en la poesía española junto a Javier Egea, pero la precariedad y aventura de Tristia (1979-1981) empiezan a quedar lejos. No tanto una trayectoria artística bien conocida, reconocida y estudiada, o el lenguaje de la Otra Sentimentalidad por méritos propios. Poco resta de esa trayectoria y del ímpetu, ni sobrevuela el fervor antiguo, ni los colores animosos coloreando los gallardetes de vida o poesía. Leer más…

Abandonar la infancia


Aquí no es Neverland. Voces y grafitis del orfanato
Marco Ornelas
Ediciones Sin Nombre. Ediciones La Rana. Instituto Estatal de la Cultura de Guanajuato, 2017

 

—Pero ¿dónde vives la mayor parte del tiempo?
—Con los niños perdidos.
—¿Quiénes son?
—Son los que se caen del cochecito
cuando la niñera está mirando hacia otro lado.
Si no los reclaman en siete días, los envían lejos,
al País de Nunca Jamás, para sufragar sus gastos.
Yo soy el capitán.

Peter y Wendy de J.M. Barrie

En la prensa mexicana David Huerta declara: “No voy a tratar de definir la poesía ante las páginas de este libro titulado Gas lacrimógeno, de Ángel Ortuño; pero sí voy a declarar cuánto un libro como este pone en crisis esos terrenos conceptuales e inquisitivos gobernados por la pregunta sobre, oh, el ‘ser de la poesía’”. Leer más…

Dos radiantes ojos en la noche


El don de la pobreza
Pedro Flores
Diputación de Cáceres, 2020

 

El XXII premio de poesía “Flor de Jara” 2019, le fue otorgado al poeta canario Pedro Flores, por la obra titulada El don de la pobreza. La presidenta del jurado Aurora Luque  destacó “el aliento narrativo, el ritmo del lenguaje” y la capacidad de llegar a aunar características como “tierno, sarcástico y cruel”. Leer más…

La inocente infancia llega a su término


La pieza oscura
Enrique Lihn
Editorial Universitaria. Santiago de Chile, 1963

 

Con un libro de 60 páginas exactas, el poeta Enrique Lihn nos ha dejado un monumento al deseo de vivir. Una reflexión por las etapas de la vida, como pocas pueden encontrarse dentro de la poesía. Sin escatimar la recreación del deseo erótico del ser humano, mitad hombre, mitad mujer, el planteamiento de Lihn se vuelve imperecedero para las contemporáneas teorías feministas, de género, las abortistas, e incluso sobre el amor romántico al presentar desde la voz de sus hablantes líricos sus posturas ante las relaciones de pareja, el disfrute del amor y el sexo, de la pareja, la relación con la carne latente en esta vida. Los hablantes líricos que cantan estas letras, nos muestran con su voluntad el comportamiento de las sociedades humanas, tal cuales deben ser vividas para el adecuado respeto que nos debemos los unos a los otros. Leer más…