Otra habitación de hotel y otros poemas

(Del poemario Tres veces, de próxima aparición en Ilíada Ediciones)

Eilyn Lombard es madre doctorante y educadora en UConn, y miembro de Justicia 11J, una organización que documenta detenciones por motivos políticos en Cuba. Ha publicado las colecciones de poesía Suelen ser frágiles las muchachas sobre el puente (2007), Todas las diosas fatigadas (2011), Las tierras rojas (2019), y Bienvenido a Facebook (2022). Co-dirige y edita la afro-trans-feminista-decolonial Candela Review mientras escribe sobre Poesía, poder y performance en Latinoamérica (1970-2021).


Canción para despertar a Alejandra

cocodrilos, mamá, hay cocodrilos
y co-co-rrecciones/yerros/erratas
heridas siempre
siempre son heridas
pero no le respondo
es la otra voz la que me guardo
guardo desgarros
retorcijones/aguijones
un muro para ofrecer mis espaldas
lamentos/lamentables: lastimaduras
muro para grafitear– coger– romper
dejar el muro
separar los cocodrilos
claro que hay, mi niña, cocodrilos.


Otra habitación de hotel

casi desnuda
leí
auricular en la mano
despierta del goce
o el dolor
desnuda siempre
leí
(me) leí el poema
en silencio
dispuesta a sanar el cuerpo
grité su(mi) rabia/soledad/poema
del otro lado todos
alguien escuchando
fui otra norma jean
menos sola
y repetí números
palabras
todos oyeron
el canto de pavor
conexiones misteriosas
sus dedos
me devolvieron el cuerpo
performance/payasada
del dolor y el goce
marilyn otra
viví.


Eran senos maternos colmados de piedras

crecen las piedras
dentro de mi cuerpo
fingiéndose alimento
barcos soy
de uno a otro lado
barco ebrio de sed
lamentos
mar cada noche
agua agujereándome
sola
con las piedras
alguien bebe
y las piedras se deshacen
arena nutricia
y me sustituyo
o prostituyo
esperando los barcos
y la sed del otro
y ella?
me devuelve las piedras
guarda piedras en sus ojos ahora
y yo
y me hincan
apenas veo, Alejandra, tu nombre
y el otro nombre
esperando sus piedras
mi dolor
la sed que en la leche guardo
hecha piedras
ebria de miedo y dolor
dividida
en dos                       en tres.


Un gorrión se arranca las plumas

alguien mueve unos trastos
a la arruga del entrecejo se añaden lentes
Allí arrastran 
y duelen los silencios intermedios
Solo veo a esa mujer que cree amamantar a su hijo
solo veo el cuervo picoteando su pecho
y correr la sangre que ella cree leche
He mezclado nuestros cuerpos
su boca de mujer y la mía y la de él
He visto correr mezcladas la leche y la miel y la sangre
Yo también arranco mis plumas y me protejo la piel con cremas y trapos de colores
Arranco mis plumas y leo palabras ajenas
Y lloro amores ajenos
y digo
mentiras y verdades a medias
Defiendo cierta rara pureza
y me escondo de mí y de todos
Nadie sabe
Nadie sabe si estas o las otras serán las últimas palabras
si voy a morir
si arrancarme las plumas o ver al gorrión hacerlo es otra forma de morir
o la piedra en el pecho o el hueco en el cuello de abajo
o las manos hinchadas y el cigarrillo a escondidas
o el dolor
solo el dolor
Nadie sabe.

Nosotros

(Fragmento del poema homónimo, del poemario El Reflejo / The reflection)

Asley L. Mármol. Poeta y novelista. Desde 1996 hasta 1999, trabajó como subdirector de la revista literaria Jácara. Publicó, durante el año 1996, el cuaderno de poesía El cuerpo vivo (Ediciones Jácara). En el 2009, su primera novela Magister Dixit fue publicada por Editorial Sigla en los EE. UU. Su libro de poemas bilingüe El Esplendor (The Splendor) vio la luz en mayo del 2019 publicado por Editorial Verbum, Madrid. Su colección bilingüe de cuentos cortos El interior de la montaña (The Interior of the Mountain) fue lanzada en enero del 2020 en Tampa, Florida. Su novela en inglés The Watchers fue publicada en el invierno del 2020 por Editorial Primigenios, Miami, Florida.

Puede adquirir el libro aquí: El Reflejo / The reflection – Ilíada Ediciones.


I

Los miramos hundirse en el marasmo habitual

Introspección hacia un universo que creemos atroz

Nosotros

Carne seca y cerebro pastoso

Dedos torpes y miradas adustas

Enfurecidos al tener que ser socorridos constantemente

Cuando nos atoramos en algún laberinto virtual

Incapaces de llegar a alguna parte.

II

Furias de lo inalámbrico

Triunfantes iconoclastas que diseñan industrias fantasmagóricas

que nos hacen reír por ser incomprensibles

                                    para nuestras embotadas nociones

devenidas arcaicas.

III

Si supiéramos escuchar

El sube y baja de la vida

Reconocer que el ramalazo del tiempo

Nos persigna inadecuados.

Nos rebelamos fútilmente

Pronosticando maldiciones que terminamos inhalando…

Bajo la cabeza con resignación

Y tecleo lentamente mi carta de renuncia.

IV

No es nuestra culpa que los dedos

habituados al mango y la palanca

Sean incapaces de remontar la marejada

de diminutas cifras fulgurantes

que para colmo no existen.

V

El despiadado juicio taja…

¿No es esa la niña que hasta no hace mucho

me contaba historias de ardillas

Y saltaba en mis muslos olorosa a canela?

VI

A sabiendas comenzamos a parecernos menos

Desechamos las bridas

Despedimos el ruido que otrora nos dio el pan.

Cambiamos los lemas y hasta de libros sagrados

Rechazamos la piel que nos definía

Todo por sabernos más plausibles

Y no quedar abandonados a un lado del camino.

VII

Nosotros, mis padres, los padres de mis padres, sucesivamente

Transgredimos la placidez establecida

Irrumpiendo hacia lo que creímos fue la luz

para concluir

que aquel hueco que creamos en el tiempo

Todos esos lagos colmados de gotas

Se secarían a nuestros pies

Solo para regresar a la montaña llana que es el ayer.

Cuatro poemas

Sonia Díaz Corrales (Cabaiguán, Sancti-Spíritus, Cuba, 1964). Poetisa y narradora, una de las autoras mas significativas de la poesía cubana de los años 90.​ Salió de Cuba hacia Costa Rica en 1998, y con posterioridad, en septiembre de 2001, se trasladó a Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, donde desde entonces reside. Ha escrito varios de los más notables libros de poesía de su generación, entre ellos Diario del grumete (1996) y La hija del reo (2016). También ha publicado dos novelas: El hombre del vitral (2010) y El puente de los elefantes (2013).


Discurso sobre la pared

En esta pared solemos escribir todo el silencio
la soledad que nos aparta.
Ahí escribí lo que pensaba
y mi madre lo borró letra a letra
para que nadie supiera que me rondaba la locura.

Esta pared de casa es todos los sitios a la vez
aquí nacemos y morimos
y amamos, a veces.
Y no se engañe nadie
amar es lo primero
aunque lo diga último.
Bueno o malo
aquí el amor siempre reivindica su lugar de preferencia.

Mi abuelo se sentaba sobre esta pared
y decía su discurso inteligible
monótono
sus disculpas a todos nosotros
por el fracaso
por no habernos dejado más patrimonio
más herencia que esta pared
y mi abuela besaba su boca viejísima
arrugada
para hacerlo callar
para que no escucháramos su desvarío
para ocultarnos su demencia.

Si la pared amenaza con caer la apuntalamos.
Si se reciente al centro
cubrimos su desnudez con cal y mezclas.

Si pierdes el rumbo
vienes a la pared
y escuchas
y lees
te explicas
y revives
y recorres palmo a palmo
en la superficie rugosa
la línea de tu vida
y luego puedes continuar como si nada.

Una vez quise derribar la pared
ver mas allá
y mi abuelo ordenó a la pared hacerse a un lado
miré
y mas allá no había nada
aun así mi abuelo insistió en que mirara otra vez
pero no pude
el miedo estaba tendiéndome la mano
y mi abuela dijo al abuelo que le sacaría los ojos
si no ordenaba a la pared recolocarse.
A mi me dijo
que el mundo no era verdad
que era una farsa en toda regla
que no hay ninguna pared para poner la espalda si te cansas
ni para saber cuál es el límite
no hay nada ahí que te recuerde quién eres
qué te falta
quién te quiere.

No hay una pared para mandar a recordar a quien te olvida
a quien se olvida
ni para mandar a olvidar
a los que se cansan de llevar a cuestas el recuerdo
no hay nada, como ves, ahí afuera
decía
tejiendo una trenza enorme, apretada
con mi pelo revuelto
para dejarme la cara visible.

En alguna ocasión la pared y yo firmamos una tregua
no sé bien si cuando murieron los abuelos
cuando nació mi hijo
o si la primera vez que el olvido distrajo al objeto de mi amor
quizás fuera aquel invierno
en que el viento arrastró un diario de mas allá hasta nosotros
no lo recuerdo
y no importa
porque en verdad estamos en un punto sin retorno.
La pared se mantuvo callada, pero firme
y yo recité mi proposición
convenimos
que ella aceptaría tener alguna puerta
y yo me encargaría
sin excepción
de que no entrara nadie.


Ya más nunca mágica

Cuando todos nos mirábamos al espejo
y yo era mágica
cuando le daba a cada uno mi brillo
y maldecía de antemano a quien lo perdiera
cuando creía que estaba loquísima
y me llenaba el gorro de guisasos
cuando comíamos y dormíamos la misma siesta
y yo era correcta y no daba gritos
cuando vivíamos felices
y el milagro era yo transparentando mi desnudez
cuando casi no teníamos guerras
cuando nacíamos y moríamos sin que nadie preguntara
por qué esta mujer se ensarta con su lanza
y nadie aquí se mueve del espejo.
Cuando flotaba y ustedes no bajaban a la tierra
cuando pregunté por nosotros
y nadie quiso responderme..Cuando lo bueno y lo peor
lo ácido y lo que no quiero decir ahora
se fundan
y yo avise.
Cuando los hijos no estén en África o en Miami
y los padres no se mueran de cáncer
cuando las mujeres salgan
de los hoteles
de todas las oscuridades
sin que el espejo se empañe.
Cuando me pueda cercenar un brazo
y hallar un hombre que me quiera manca y neurótica
ya más nunca mágica
sin nada que repartir
cuando me quede sola
y ni el espejo devuelva mi imagen verdadera
cuando ni yo me reconozca
cuando volvamos todos y no sea igual
cuando ninguno esté tan puro
como para reírse delante del espejo
cuando yo pregunte
cuando todo se repita
y ustedes no me quieran ver.
Cuando me desarme
cuando me arme
cuando me canse
cuando los acuse
cuando me despierte
cuando llore
cuando me rinda.
¿De parte de quién estará el espejo?


Retrato de la florista

(Del libro La hija del reo)

La locura me propuso ser la florista
esa que vende flores de silencio
flores de arenas movedizas
flores para el protocolo de los fuertes
flores para la cama de la diva
flores de malévola relación con la miseria
extrañas flores para los húmedos rincones de la casa
una flor de agua para el pubis de la niña
una flor de castrada soledad para la solapa del tirano
flores blancas y redundantes para el amigo.
En la locura
soy la que vende las más caras flores a los hombres.
Pero han cerrado las puertas
y hoy la florista es un pájaro de bronce
sobre el escritorio de la casa
un pájaro detenido en el bronce
en el amarillo cálido de la estatua.
Habrá para cada quién un verso
un estado imparcial
una amnistía
y los gladiolos de la florista
serán de un rosa comestible
verás como claudican
con la rabia de quien odia morir.
Ella encenderá lámparas
para los oscuros días que vendrán
nos dará el antídoto que me salvó de venderme
como un simple pájaro de feria.
Fui la dueña de todos los pájaros
y eran míos en la locura
sobreviví sus graznidos
sus cantos hipnóticos
sus desesperados gritos.
Una torre estas flores y los pájaros
fue todo lo que tuve
cuando ustedes me encerraron
para describir en mi rostro la locura
como se describen los paisajes.


Casi discurso, monólogo, mala imitación, exaltación y juego a una tal Sor Juana que conozco

para Rosa, alma mía cuando no tuve alma

Madre, no me voy a quedar
en el anverso ni el reverso de esta hoja
y a echar una siesta con los muertos
los que te mataron
tratando de exorcizarte esos demonios
tan poco convincentes.
Voy a llevar tu toca, tus enaguas
no voy a exaltarte ni a imitar tu genio
¿quién pudiera?
Qué poquedad yo soy
cuando vienes Juana con tus versos
 siempre saliendo de tu celda.
Con letánico ingenio
les hiciste creer que estabas muerta
cómo Sor Inés, pusiste esa trampa sin agua
sin velas, sin más paz que la deja el miedo
a estar muertos antes de morir.
Dudo más de mi existencia
de lo que entrambas manos tengo
que de tu vida, más que santa, eterna.
¿Qué hicieron del rosario de tus rezos?
digo, ¿qué no hicieron?
para desgajar el árbol caído siempre hay tiempo
¿qué nos hicieron a las dos, a todas?
Tú estás viva
si no, ¿qué nos quedara?
una expectativa atroz de juicio y de silencio
una lisiada rama del almendro.
Yo me encontré comiendo tu guisado filosófico
y sabes, Sor mía, lo estupendo de su sabor,
pero mis varones no dan su aprobación
a tal hartazgo y desperdicio
de la mujer que soy
de la que quiero sin dudas ser.
¿Qué nos hicieron en ti
los enormes jesuitas de tu tiempo?
¿Qué nos hizo ese enemigo
el mío ahora, el tuyo,
aquel que conocemos desde el génesis?
Al unísono, Juana, lloro
si no llorare, júrolo, reviento
más por nosotras dos que por las otras
de nombre Filotea, que sólo por tu luz se ven a veces.
Dios me libre de mentir en esto
por parecer humilde
o por parecer cualquier otra simpleza,
por imitarte acaso
nunca me sentí tan sola, tan rota, tan inmensa
por el ángel sublime que reclamo para mi
sutil lo quiero
no tan brillante que me ciegue
ni tan opaco que reniegue de él,
no por masculino si lo fuera,
sino más bien por limitado o necio.
Que tú lo sabes Juana
lo masculino suele ser tan bello
en la cruz del Gólgota
en la barca de Pedro
en el Salomón aquel
que a la reina de Saba deslumbró
en el hombre que a ciegas nos ha amado
que tu y yo sabemos Juana
lo masculino suele ser tan bueno
como tener un niño silente en las entrañas
y aunque esto no lo sepas
quizás imaginando aventajas mi experiencia.
Es verdad esto que afirmo
y aseguro
si yo supiera que mi vida alcanza
no para vencer hombres sin seso
que ellos mismos se vencen
sino para hacer la justicia que tu llevas
diera mi vida, mis rezos. Si quisieras
porque no quiero obligarte a llevar lo que me espanta
para que por mí vinieras
a mi lecho de mujer casada
de amamantar a mi hijo te dolieras
y a mis varones ripostaras.
Sor Juana de la Cruz, Sor Juana
abismo donde al asomarme me siento casi nada,
sin tu gloria
sin otra exigencia que tu propia celda
tu propia toca
descalza, pues ni loca usaría tus sandalias
—si no las tuyas, ¿cuáles otras?—
yo dejaría vida, esperanza, fueros,
poesía, hombres, mil ventajas,
y en tu lugar me iría al monasterio.

El mártir y otros poemas

De la antología poética personal Con tantas lluvias al lomo (Ilíada Ediciones, 2022)

Manuel Vázquez Portal (Morón, Cuba, 1951). Poeta y periodista de reconocida y premiada trayectoria en Cuba. Publicó en Cuba los libros Del pecho como una gota, A mano abierta, Cantos iniciales, Un día de Pablo y Cascabeles. En 1995 ingresó en la agencia de prensa independiente CubaPress y más tarde fundó el Grupo de Trabajo Decoro. Durante el proceso represivo conocido internacionalmente como “Primavera Negra de 2003 en Cuba fue condenado a 18 años de cárcel por ejercer el periodismo independiente. En junio de 2004 consiguió una “licencia extrapenal” por razones de salud, gracias a una campaña internacional por su liberación. Ha publicado además Celda número cero (poesía, 2000 ), Escrito sin permiso (testimonio, 2007), Cambio de celda (poesía, 2008), Velo de cristal (poemas, 2009 ), la novela Un amor en los ochenta (2011), En el extraño viaje (poemas , 2015), Nada puedo enmendar de aquellos miércoles (poesía, 2016) y el ensayo Diciendo mal de mujer: Apuntes críticos sobre poetisas cubanas (2021). Desde 2005 reside en Miami donde ha ejercido el periodismo y sigue escribiendo.

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La isla de los indigentes y otros poemas

Del libro Desnúdame, isla (Ilíada Ediciones, 2022)

Idania Bacallao Iturria (Villa Clara, Cuba, 1957). Graduada de inglés. Como escritora ha incursionado en la poesía, el relato y la crítica literaria. Su obra La hija del agua, publicada por la editorial Capiro, de su natal Villa Clara, en 2004 marcó su debut literario. Posteriormente ha publicado Ana de mis amores (relatos), Mujeres raras (relatos), La plegaria de la yerbabuena (novela, 2010), Toma café conmigo (relatos) y El día que voló la amapola (poesía). Textos de su autoría aparecen en revistas y periódicos culturales nacionales e internacionales.

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Entre murallas

Del poemario Entre murallas (Ilíada Ediciones, 2022)

Patricia Alejandra Núñez (Buenos Aires, Argentina). Poeta y psicoanalista. Ha publicado los libros Los rostros y la noche, Flores blancas, Pájaros en el desierto, La vida entre los ojos, La noche en la orilla de la luna, El sueño en mis manos, La mirada y Un relámpago de otoño. Ha participado en numerosos encuentros y festivales de poesía.

Puede adquirir el libro aquí: Entre murallas – Poesía – Patricia Alejandra Núñez

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El cementerio de los vivos y otros poemas

Del poemario Examen de tiempo (Ilíada Ediciones, 2022)

María Cristina Garrido (Quivicán, Cuba, 1982) Desde muy joven se interesa en la poesía y percibe una especial sensibilidad para el arte. Recibe cursos especializados en talleres y peñas literarias. Se gradua de Bachillerato en el año 2000 y en el año 2003 sus versos salen publicados en la Antología de poetas de su localidad. Ganadora en el 2008 del Primer Premio Nacional del Concurso Tabacalero Carlos Baliño. En el presente permanece recluida en las cárceles del presidio político cubano por su compromiso con la libertad de Cuba y el fin de la dictadura castrista. Examen de tiempo es su primer libro.

Puede adquirir el libro aquí: Examen de tiempo – Poesía – María Cristina Garrido

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La ira de la noche

Adán Echevarría (Mérida, Yucatán, 1975). Poeta y narrador. Estudió la licenciatura en Biología y la maestría en Ciencias en Producción Animal en la uady. Es integrante del Centro Yucateco de Escritores, ac y forma parte del consejo editorial de la revista Navegaciones Zur. Ha coordinado y participado en diversos talleres de creación literaria. Colaborador de revistas y suplementos culturales como Abisal (Instituto Quintanarroense de Cultura), Acequias (Universidad Iberoamericana de Torreón), Alforja, Archipiélago, Arena (Excélsior), Blanco Móvil, Cultura Veracruz, El Ángel (Reforma), Eje Central, El Universo del Búho, La Colmena, Fandango, Luna Zeta (Oaxaca), Molino de Letras (Texcoco), Opción, Plan de los Pájaros (Oaxaca), Puntos Suspensivos (Zacatecas), Registro, Salamandra (Universidad Autónoma de Chapingo), sic-Los otros errores, Tabique (Cuernavaca), Textofilia, Tierra Adentro; y las revistas digitales El Otro Mensual (eom), Ficticia, Letralia, Prometeo Digital y Proyecto Sherezade. Becario del foecay en la categoría Jóvenes Creadores 2003. Becario del pacmyc 2004 para la publicación de Xenan-kó. Becario del Programa Alas y Raíces a los Niños Yucatecos 2005 por su proyecto Emilio y sus otras historias, narrativa escrita por niños. Becario del fonca, Jóvenes creadores, en novela, por Generación de Arena. Primer Lugar del Certamen de Poesía Joven Jorge Lara 2002. Segundo lugar en el Premio Nacional de Poesía Rosario Castellanos y Mención Honorífica en el Premio Nacional de Cuento José Amaro Gamboa, ambos convocados por la uady 2004. Mención Honorífica en el Premio Estatal de Poesía José Díaz Bolio 2004. Mención Honorífica en el Premio Nacional de Cuento Carmen Báez 2005. X Premio Nacional de Poesía Tintanueva 2008. Parte de su obra se encuentra en las antologías Litoral del relámpago: imágenes y ficciones, Ediciones Zur, 2003; Venturas, nubes y estridencias, icy/injuvy, 2003; Los mejores poemas mexicanos. Edición 2005, Fundación para las Letras Mexicanas/Joaquín Mortiz, 2005 y La Otredad, icy. foecay. cripil. caiyac. Mérida, 2006

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Los poetas salvajes y otros poemas

Sebastián Núñez Torres (Santiago de Chile, 1984) Poeta, docente e investigador académico. Director de Revista Vórtice y Vórtice Ediciones. Doctor en Literatura por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Ha publicado El bosque de los ausentes (2015), Las arpas rotas (2020) y Espejismos (Vórtice Ediciones, Valparaíso, Chile, y Adarve. Madrid, España, 2022). Sus poemas y artículos han sido publicados en diversas revistas literarias y una parte de su obra traducida al inglés.


Los poetas salvajes

A Gabriela Paz Morales

Somos una estirpe de condenados
en la víspera del juicio.

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