Osmari Reyes García (Mayarí, Cuba, 1972) Poeta y haijin. Además de sus numerosos premios nacionales e internacionales en importantes concursos de poesía y haikus y de que su obra poética haya sido incluida en antologías del género en Argentina, España y Estados Unidos, ha publicado los poemarios Los días que descienden sobre nosotros para habitarnos (Avant Editorial, España, 2020); Plenitud en los cuatro rincones de la nada (Amazon, 2020); Alivio a mitad del llanto (Vortoj Editores, México, 2020), La temporada del hombre (Editorial Dos Islas, Estados Unidos, 2020) y El momento de las iniciaciones (Editorial Primigenios, Estados Unidos, 2021). Textos suyos han aparecido en publicaciones periódicas de Argentina, Chile, Cuba, España, Estados Unidos, México, Uruguay, Perú y Venezuela.
Puede adquirir el libro aquí: Mi voto será por el silencio – Ilíada Ediciones
El momento de las iniciaciones
El olvido nace de los gestos cotidianos,
desciende profusamente sobre los días al mínimo descuido
y nosotros sorteando las miradas,
traduciendo el ríspido discurso que nos ahueca,
nos sobreponemos al silencio advenedizo que acaso nos descubre.
Permanecemos a rato inmóviles,
contenemos el aliento ante la mirada que señala para delatarnos,
para acentuar nuestra aridez antes presentida,
pero todo intento queda en silencio,
ojalá fuera caos,
golpe que destierra,
fragmento que a diario resucita,
ventana que el viento tira con la furia que se perdió la mañana
de los imposibles.
Desprendo una torpe espiral de mi osamenta,
un látigo ancestral que comparte el ayer sin tantas precauciones,
mi invitación a las ciudades vecinas a desdibujar la hora interminable que agoniza,
el precipicio del rostro triste que lanza al aire la oscuridad
de la discordia.
Este es el momento de las iniciaciones,
de proporcionar el agua clara contra la perfidia,
el espejo contra la analogía de las despedidas,
la foto contra lo perdurable que a veces padecemos.
La resaca de los días
Apenas nos separa la resaca de los días que dejaron
de mirarnos
para que no podamos raptar la imagen del espejo
o el grito incontrolable de un demente.
Algún que otro fantasma pasa, deja su porción de furia
en las afueras
donde no será el banquete planeado desde antes,
ni la hora de saldar las cuentas (ya saldadas),
pero nos desentenderemos de la mano y el amigo
para evitar otro altercado.
Tomo las riendas de la noche,
lavo las preguntas en el río del poema inconcluso sin encontrar consuelo
antes de que se fermenten los fracasos.
Comienzo a empacar los últimos regalos
desde la oscura adicción que me violenta una limpia tarde
de la isla que naufraga.
Suelto las frases postreras a los aires que tampoco escuchan.
Soy ciudad en ruinas,
reino que no depone su corona, pero igual,
reino en decadencia,
escombro que acompaña a mis desvelos,
pared emblanquecida por la alegría de los que se tragan el llanto
y se van en silencio por un rumbo diferente.
Cada verso será al final del día dulce manzana que aparenta su veneno.
El oleaje del tiempo te trajo hasta mi puerta
pero ya no soy la contrafigura que buscabas para parecer más exquisita, ni soy la marcha sobre el aliento.
La mirada transparente
La noche no alucina.
El insomne no medita.
La mirada omite los detalles.
El desconcierto es animal dormido.
Alguien desentierra sus tesoros,
soporta la certeza y la fatiga.
Ya no más lo racional
que añade y congela en la retina
un caudal imaginario
para mitigar las pérdidas.
El muro escoge
(desde siempre)
los lamentos.
La sedición fracasa,
contempla con cautela,
flota sobre las provocaciones.
Amanece,
se abre una ventana que ahuyenta los dolores.
Otro anuncio el mediodía,
la tarde,
la noche y su perfume recurrente.
Himno antiguo es la herida en la memoria.
Mucho tiempo frente al mar
Vi que se hundía el año en su propio llanto,
fue un duro golpe sobre el agua.
No hay códigos que disuelvan estas sombras
reveladas en el gesto.
He quedado solo,
lejos del verano y los jardines.
Asusta la fortuna,
el adiós,
lo eterno,
el universo,
el deseo,
el miedo que rompe los instintos,
la duda ante el milagro.
Voy a construir un cuerpo
y un país que me acompañen
en esta ceremonia que comienza a descubrirme.
Llevo mucho tiempo frente al mar inmenso y repetido,
esperando mi regreso.
