Disfraces terribles

Luis García

Abandona la escritora alicantina afincada en Austria, Elia Barceló, que pasa por ser una de las escritoras más versátiles del actual panorama literario, el género que tantas alegrías le diera los últimos años, el fantástico. No en vano, es reconocida como una de las renovadoras del mismo, y sin remontarse mas lejos basta recordar su reciente novela “El contrincante” o la pequeña obra maestra “El secreto del orfebre” , todo un ejemplo de concisión y belleza literaria al alcance de pocos autores. Ahora, Elia Barceló vuelve con un registro en apariencia totalmente diferente, “Disfraces terribles” , y digo en apariencia ya que nos encontramos ante una trama compleja y llena de misterios, un argumento que juega a comportarse como esas cajas chinas que tanto gustan a los niños. Y es que hasta en sus novelas Elia Barceló no puede dejar de ser un poco niña, algo que le agradecemos sus lectores. “Disfraces terribles” arranca del proceso de investigación para escribir la biografía de un autor del boom fallecido en dramáticas circunstancias, Raúl de la Torre, cuya popularidad en los años sesenta era directamente proporcional a la misteriosa personalidad de su primera esposa, Amelia, precisamente a quien se empeña en entrevistar el joven critico francés Ariel Lenormand (Ari) y con quien iniciará una relación que le llevará a descubrir la verdad. Y aunque Elia Barcelo hace un repaso a su modo a la historia del boom , homenajeando a quien a buen seguro fueron autores de sus lecturas de juventud, esto no es más que una excusa para escribir una historia sobre la impostura y sobre ese travestismo (en este caso literario) en el que todos caemos de una manera u otra para ocultar nuestra verdadera personalidad y en que se ven envueltos Raúl, Amelia, Amanda y demás personajes colaterales. Y digo travestismo porque las apariencias engañan desde el principio de estos “Disfraces terribles” , y el propio Ari lentamente irá desenredando una madeja de incomprensiones y malentendidos formada años atrás. (Lo único a mi juicio criticable sería el papel asignado a Amanda, la segunda esposa de Raúl de la Torre, lo que le resta credibilidad al conjunto de la novela). Thriller psicológico, la historia se enreda hasta su desconcertante y verosímil final con el que se cierra el círculo y la enigmática cita con la que comienza la novela. Pero eso es otra historia.