De su libro inédito Estas alas tan cortas
Qué dirán las pobres merluzas
Sin la vida, yo no puedo vivir
Pablo Neruda
Porque ocurre que en verdad uno se hastía
De arrancarle el corazón
A los animales que más quiere
En este mundo
Para alimentar un egoísta anhelo
De más vida
Sucede así que uno se va cansando
Lenta lentísimamente
De este viejo oficio
De depredación y espanto
La cansona y terrible monomanía
De tumbar al caballo sobre el verde cómplice del paisaje
E hincarle el diente entre la flaca ramazón de costillas
Luego de haber galopado media existencia
Sobre el lomo del pobre heraldo de dios
Y despojar de sus entrañas al pez
Que ejecuta para nosotros su danza de las aguas
Qué dirán las merluzas
De ojos vidriosos
Que están siguiendo el hilo de este discurso
Sobre eso de quitarles el pellejo
Y embalarlas en bellas cajitas
Ah del hígado hipertrofiado de las inocentes ocas
Servido en un plato
Con el nombre
De foie de gras
Hasta el oscuro recinto de las lombrices ha descendido el hombre
En su desenfreno y su caída
Hacia ninguna parte
Y todo para saciar estas voraces ansias de sobrevivir a toda costa
Aun de las miles de otras pequeñas vidas de insignificante aspecto
Que adornan los caminos de la creación
Y ocurre y sucede
Como siempre ocurre
Y sucede
Que uno acaba por cansarse de lo mucho y de lo poco
Y de subir cuesta abajo
Y de bajar hacia las estrellas
En este mundo relativo
A la vez salvaje
Y ultramoderno
Del rayo láser
Y la guillotina
Ahora te lo puedo decir
Pablo
A ti
Ahora que ya no estás
Porque sucede
Que no somos
Roca solo
Y yo también
Como tú un día de tu segunda residencia entre nosotros
Voy sintiendo sin dudas los primeros síntomas
De esta vieja enfermedad
Porque se va haciendo ya casi inhumano
Ser un ser humano
Y hasta admito
Que sería
Lícito
Y acaso
Tal vez
Delicioso
Apagar el sol
De una meada
De la esperanza baldía
Uno pone en remojo el corazón
En el agua de infinitas noches
Se quita la mirada
Para ver el mundo por otros ojos
Aprende a perdonar a las margaritas
Cuando le cierran las puertas
Del amor
Con el pétalo de sus implacables negaciones
De los espejos dispersos de la lluvia
Ve alzarse la claridad del mundo
Uno se lanza al misterio de la aventura
Que significa el largo
Interminable viaje hacia otro ser
Y al final
Destrozadas ya las alas
En el rasante vuelo
De las perdidas ilusiones
Cae en la cuenta
De que todo
Todo
Ha sido en balde
Estrellas fugaces
Las madres
No deberían nunca decir adiós
Horcones de noble madera
Sobre los que se sostiene
La casa de la vida
Cuando se van se llevan con ellas
El mágico espejo
De nuestros sueños
Más puros
Y un sol se apaga
En el cielo de los días
En sus caídas de estrellas fugaces
Nos rompen la infancia
Y nos dejan desnudos
Como pálidas
Estatuas
Ante el porvenir
Apelación
No desprecies nunca al diminuto romerillo
Que crece en los caminos más inhóspitos
Ni al insignificante escarabajo
Que se detiene un instante
En la palma de tu mano
Porque nada es más grande
Que lo más pequeño
La inmensidad entera
Con todos sus dioses
Cabe en un solo ser
Elogio de la locura
Dicen que la poesía
Es cosa de locos
Pero es raro
Porque a mí
La poesía
Es lo único que le salva
De la locura