Estas alas tan cortas

Poesía

Pedro Oscar Godínez

De su libro inédito Estas alas tan cortas

 

Qué dirán las pobres merluzas

                                                                         Sin la vida, yo no puedo vivir
Pablo Neruda

Porque ocurre que en verdad uno se hastía
De arrancarle el corazón
A los animales que más quiere
En este mundo
Para alimentar un egoísta anhelo
De más vida
Sucede así que uno se va cansando
Lenta lentísimamente
De este viejo oficio
De depredación y espanto
La cansona y terrible monomanía
De tumbar al caballo sobre el verde cómplice del paisaje
E hincarle el diente entre la flaca ramazón de costillas
Luego de haber galopado media existencia
Sobre el lomo del pobre heraldo de dios
Y despojar de sus entrañas al pez
Que ejecuta para nosotros su danza de las aguas
Qué dirán las merluzas
De ojos vidriosos
Que están siguiendo el hilo de este discurso
Sobre eso de quitarles el pellejo
Y embalarlas en bellas cajitas

Ah del hígado hipertrofiado de las inocentes ocas
Servido en un plato
Con el nombre
De foie de gras

Hasta el oscuro recinto de las lombrices ha descendido el hombre
En su desenfreno y su caída
Hacia ninguna parte
Y todo para saciar estas voraces ansias de sobrevivir a toda costa
Aun de las miles de otras pequeñas vidas de insignificante aspecto
Que adornan los caminos de la creación

Y ocurre y sucede
Como siempre ocurre
Y sucede
Que uno acaba por cansarse de lo mucho y de lo poco
Y de subir cuesta abajo
Y de bajar hacia las estrellas
En este mundo relativo
A la vez salvaje
Y ultramoderno
Del rayo láser
Y la guillotina
Ahora te lo puedo decir
Pablo
A ti
Ahora que ya no estás
Porque sucede
Que no somos
Roca solo
Y yo también
Como tú un día de tu segunda residencia entre nosotros
Voy sintiendo sin dudas los primeros síntomas
De esta vieja enfermedad
Porque se va haciendo ya casi inhumano
Ser un ser humano
Y hasta admito
Que sería
Lícito
Y acaso
Tal vez
Delicioso
Apagar el sol
De una meada

 

De la esperanza baldía

Uno pone en remojo el corazón
En el agua de infinitas noches
Se quita la mirada
Para ver el mundo por otros ojos
Aprende a perdonar a las margaritas
Cuando le cierran las puertas
Del amor
Con el pétalo de sus implacables negaciones
De los espejos dispersos de la lluvia
Ve alzarse la claridad del mundo
Uno se lanza al misterio de la aventura
Que significa el largo
Interminable viaje hacia otro ser

Y al final
Destrozadas ya las alas
En el rasante vuelo
De las perdidas ilusiones
Cae en la cuenta
De que todo

Todo

Ha sido en balde

 

Estrellas fugaces

Las madres
No deberían nunca decir adiós
Horcones de noble madera
Sobre los que se sostiene
La casa de la vida
Cuando se van se llevan con ellas
El mágico espejo
De nuestros sueños
Más puros
Y un sol se apaga
En el cielo de los días
En sus caídas de estrellas fugaces
Nos rompen la infancia
Y nos dejan desnudos
Como pálidas
Estatuas
Ante el porvenir

 

Apelación

No desprecies nunca al diminuto romerillo
Que crece en los caminos más inhóspitos

Ni al insignificante escarabajo
Que se detiene un instante
En la palma de tu mano
Porque nada es más grande
Que lo más pequeño

La inmensidad entera
Con todos sus dioses
Cabe en un solo ser

 

Elogio de la locura

Dicen que la poesía
Es cosa de locos
Pero es raro
Porque a mí
La poesía
Es lo único que le salva
De la locura

Del Autor

Pedro Oscar Godínez
(La Habana, 1948). Poeta, periodista, ensayista y promotor cultural. Ha obtenido importantes lauros literarios en diferentes eventos nacionales e internacionales, entre los que destacan el Premio Internacional de Poesía Nosside-Caribe, de Italia, en el 2002 y el Premio Internacional de Poesía Latin Heritage Foundation de los Estados Unidos de América en el 2011.
Ha publicado los libros: Sueño de otra noche de verano (Editorial Dar Alwah, Madrid, España, 1998), Los ojos de la lluvia (Editorial Globus, Moscú, Rusia, 2003), Antología de poesía cósmica (Editorial del Frente de Afirmación Hispanista, A.C., México, 2004) y Bajo una luz más clara (Editorial UNION, 2006), así como las plaquettes Alrededor del espejo, La Belle Époque, La rosa furiosa, Razones para estar acompañados, El amor del poeta y Cinco poemas en tres tiempos. Sus poemas han sido traducidos al árabe, al ruso y al inglés y aparecen en antologías y páginas web de Cuba, Rusia, Estados Unidos, México, Uruguay, Islas Canarias, Italia, Jordania y Qatar, así como en numerosos periódicos y revistas.
En el 2004 y en el 2007 la United Cultural Convention de los Estados Unidos de América lo propuso como candidato a su Premio Internacional de la Paz por su meritorio trabajo al servicio de la cultura y de la comunidad.