De Ayer fue sombra I Premio D.G. De Aragón 2010
Gloria Grahame en el cine de mi barrio
Admirábamos a las mujeres hermosas, vivíamos aventuras inverosímiles
cabalgando en sueños de viejo blanco y negro
en aquellas salas de cine
oscuras y malolientes, de sesión continua y acomodadores malhumorados.
Nos escapábamos de la clase de religión
y de la de formación del espíritu nacional.
Merecía la pena.
Yo abría más los ojos cuando aparecía Gloria Grahame.
Era tan misteriosa que jamás me atrajo tanto ninguna otra mujer.
Podían ser más bellas, pero no tenían el encanto de Gloria,
con sus labios pequeños y ese aire de mujer fatal.
Cuando salía, se llenada la pantalla con su boca y sus ojos
profundos y llenos de misterio.
El bocadillo de pan y mortadela quedaba abandonado sobre mis rodillas.
Se paraba el tiempo
y Gloria me llevaba al país de los sueños posibles
e imaginaba una noche con ella sobre mis rodillas de adolescente.
Entonces se me caía el bocadillo, entero,
qué importaba comer, si Gloria Grahame estaba conmigo…
De Teoría de luz
Notre-Dame
Me asombran siempre sus piedras ordenadas,
santos ordenados, reverentes y fríos
¿Santos? Serían cenizas olvidadas sin esos hombres buenos
que confiaron su arte al poderoso.
Comida por eternidad.
Alojamiento por torrentes de luz.
Aún existían el cielo y el infierno para poder pagar y administrar.
Y el Orden Divino, y todas esas cosas que compraron la eternidad.
De las gárgolas caen cada segundo signos de admiración,
inmensos, luminosos signos de admiración.
Y el sol enciende cada tarde un altar junto al Sena
rendido al esfuerzo del hombre para ser inmortal.
De El camino de tu nombre
Esta noche
Te quería decir en esta noche,
cuando ya nadie habita en la distancia
y dormidos los pájaros
es el silencio dueño de las vidas.
Te quería decir, y te lo digo
-aunque a veces me corte las palabras
el saber que tu oído las escucha
y tus ojos las miran-
que esta tarde cuando volvía a casa,
tan silencioso y solo,
mientras sobrevolaba el pensamiento
utópicos lugares,
de pronto, te me has aparecido
con tus ojos profundos
y tus manos repletas de caricias,
abierta la sonrisa,
piernas de adolescente, apresuradas
por llegar a mis brazos
y rodearme fuerte con los tuyos.
Tu cabello jugando con el viento,
extendidas las manos en el aire,
presentidas caricias.
Venías, llegabas y te quedabas…
Entonces he sentido que la tarde
se llenaba de luces
y que toda la gente sonreía.
Que aún era hermoso el mundo
y los taxis, las casas, los semáforos.
Que las tiendas, las calles , las aceras
se llenaban de luces de repente
e íbamos del brazo, felices como niños.
Pero esta tarde no has aparecido.
Por eso te lo digo,
que te he echado de menos en las horas
que otro día mataban poco a poco.
Y aunque al subir a casa
ha sonado el teléfono y me has dicho te quiero
por un momento, amor, por un momento,
las luces se apagaron en mi alma…
Por eso te repito,
pero tal vez callarme debería,
que cada tarde, amor, que cada tarde,
me dejes que la acabe entre tus brazos.
De Senderos de amor y olvido
Mi mar
Existe un mar sin brumas ni tinieblas
vacío de memoria,
donde las olas cantan el olvido.
Promesas de otro tiempo, mis obras incompletas
reposan sumergidas
en el oscuro fondo de silencio.
Esperan, algún día, la luz renovadora,
la magia que las toque y las despierte.
Mientras, huye la tarde.
De Amar y callar, libro en preparación
Camino
Camino en pos de ti, ciego te sigo,
mis pies en el sendero desangrando.
Te llamo sin pensar dónde ni cuándo
estará la respuesta que persigo.
Este infierno que sufro ya maldigo
y me paso las horas suplicando,
-porque ya el mal de amor me está matando-,
que deje de roerme tu castigo.
Soy un muerto viviente que te llamo
con el alma inundada de tristeza,
arrasada en dolor. Pero te amo.
Y en este territorio desolado
no puedo soportar más la crudeza
de tener que vivir sin ser amado.