Escenas cubanas y otros poemas

Poesía

Del libro Bojeo a la isla infinita. Antología de 6 poetas cubanos

Sergio García Zamora

Oración a José Martí bajo el cielo de Cuba

Que yo pueda rogarte si viviendo me aflijo,
si  miro con el ojo tan negro del canario,
pues mi día mambí ya transcurre en tu diario
y mi hora en el reloj que dejas para el hijo.

Que yo pueda alabarte sin que nadie me lleve
ni me traiga al final en trono o parihuela,
cuando asomen los odios la visceral espuela
y  desangren tu sol como a buey en la nieve.

Que yo pueda invocarte sobre la patria herida
y venga tu decoro, tu arte de ser cubano,
a embridar el horror, la sombra, la estampida;
a fijar los destinos de nuevo con tu mano.

Que yo pueda nombrarte como nombro la vida
y que no tenga paz si te nombrase en vano.

 

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Escenas cubanas

En Santa Clara, yendo por la avenida del Papa,
llamada así tras la visita del sumo pontífice:
hombre para quien todas las dignidades
nos deben parecer pocas-según la prensa-
recordé que ayer mismo, ayer,
nuestros cristianos eran perseguidos
como a cristianos.
El ojo de Saulo de Tarso, el persecutor,
entraba en las provincias a buscar profesores
y maestras de kindergarten.
Pero soy muy joven realmente para contarlo.

Sobre Luanda y Etiopía,
donde ningún sueño nuestro ha fructificado,
están las almas todavía de aquellos muchachos;
almas que el mucho viento y la memoria
no dejan reposar, y vagan por la pradera
junto a comunes almas, junto al mismo  abrevadero
y duermen con leones a mediodía,
bajo el sol ingente, como estudiantes de la patria.
Soy tan joven realmente como ellos.

Otras cosas ya resultan casi baladíes:
la destrucción, por ejemplo, de un piano
donde ejecutó Lecuona.

Tenazmente han cuidado nuestra alma.
Procuran no recordar ciertos episodios nacionales
que bien pudieran llenarnos de turbación.

 

*****

Café La Marquesina

Asistiré al desastre de mi patria
ANACREONTE

 

Asistir al desastre de la patria
cuando uno es la patria:
muchacho que se contempla
en el cristal de los comercios
y se arregla la camisa, el pelo un poco;
joven animal turbado
en los espejos de algún bar, de algún hotel.

En los bajos del teatro La Caridad,
los locos, los pordioseros piden caridad
a turistas sentados en La Marquesina:
gente que bebe sus mojitos
y mira pasar espléndidos cuerpos.

Con extranjero te habrá confundido
la vieja que pedía en inglés
para el almuerzo, para el nieto siempre.

Hasta ayer vivías como Anacreonte,
el anciano  cantor del vino,
griego que pensamos
solo conocía los placeres.

Notas del artículo

    Los presentes poemas han sido cortesía de la editorial Betania, como promoción del libro Bojeo a la isla infinita. Antología de 6 poetas cubanos (Betania, 2013). En este libro se reúnen poemas de Sergio García (Villaclara, 1986), Ihosvany Hernández (La Habana 1974), Sonia Díaz Corrales (Cabaiguán, 1964), Juan Carlos Recio (Santa Clara, 1968), Arístides Vega Chapú (Santa Clara, 1962) y Félix Anesio (Guantánamo, 1950). Poetas cubanos que en la actualidad residen, dentro y fuera de Cuba, en diferentes ciudades del mundo (Santa Clara, Montreal, Santa Cruz de Tenerife, Nueva York y Miami) y cuyos versos conforman esta excelente antología. Tanto la selección de los poemas, como la laboriosa recopilación de los datos biobibliográficos de los poetas, es obra del ya mencionado Arístides Vega Chapú, que firma una clarificadora introducción. Bojeo a la isla infinita…agrupa poemas venidos desde algunas latitudes en las que se escribe hoy la lírica cubana. Entrecruzamientos de mensajes que no intentan más que validar un mapa infinito desde el que se dialoga aún cuando muchos de los poetas que aquí aparecen no se conocen entre sí. Pero les asiste el haber nacido bajo un mismo signo, el de la insularidad, y eso es suficiente para reconocerse desde cualquier geografía real o imaginaria. Como bien señala Arístides Vega Chapú en la Introducción: “Aquí nos juntamos poetas de diversas generaciones y, por tanto, con experiencias e historias de vida muy distintas, así como con maneras muy personales de asumir el acto poético. Poetas que compartimos una vida común o por el contrario vivimos muy alejados unos de otros en esa distancia irreal, pero contundente, de residir en otras tierras: Cuba, Estados Unidos, Canadá, España. Sin embargo, hay en estas variadas demostraciones poéticas esa voluntad de reconocernos bajo un mismo signo insular, signo que nos impide, aún desde cualquier latitud el abandonar la Isla, a la que siempre volvemos a través del verso para desde el reconocimiento del pasado afrontar el presente y delinear el futuro. Un futuro que todos, de alguna forma, soñamos con deseos muy parecidos”. Este volumen reproduce en su portada un dibujo de la reconocida pintora cubana Zaida del Río, expresamente creado por su autora para este proyecto.

Del Autor

Sergio García Zamora
(Esperanza, Cuba,1986). Poeta y editor. Licenciado en Letras por la Universidad Central de Las Villas. Autor de Autorretrato sin abejas (Ediciones Sed de Belleza, 2003); Tiempo de siega (Premio Poesía de Primavera 2009, Ediciones Ávila, 2010); El afilador de tijeras (Ediciones Sed de Belleza, 2010);Poda (Premio Calendario 2010, Casa Editorial Abril, 2011); Día mambí (Premio Digdora Alonso 2011; Ediciones Vigía, 2012) y El Valle de Acor (Premio Fundación de la Ciudad de Santa Clara 2011; Editorial Capiro, 2012). Ha obtenido los premios Fernandina de Jagua, Manuel Navarro Luna y José Jacinto Milanés. Mereció en 2012 el Premio de Poesía Emilio Ballagas con La sobrevida.