es la más renombrada de las escritoras cubanas de los últimos años. No influyen en ese éxito, como en otros casos muy conocidos, las escandaleras políticas, las poses intelectualoides, el quítate tú pa’ponerme yo de la farándula literaria, ni la pertenencia a grupos en el poder cultural en cualquiera de las orillas donde se asienta hoy la literatura cubana. Es una gran escritora. Y punto. Y lo ha sido edificándose mediante propuestas que fueron verdaderos detonantes de los falsos cánones que algunos comisarios (otra vez en cualquiera de las orillas de la cultura cubana) han inventado, casi siempre, para imponer su propia obra o la que creen ideológica (y oportunistamente) correcta.
Le ha bastado escribir unos pocos cuentos (género que se le resiste, como ella misma confiesa) y cuatro novelas para convertirse en la escritora cubana más estudiada internacionalmente en las últimas décadas. Y a ella, queda claro, no la ha impulsado ninguna campaña propagandística de editoriales oportunistas que aprovechan el tema cubano para vender su obra; ni convenios establecidos con ciertas zonas del poder político que domina buena parte del universo periodístico y editorial en el plano internacional, ni tampoco sus esporádicas pero fortísimas declaraciones (que bien poco han influido, como ya se ha demostrado, en la venta de sus libros), a pesar de que tiene el doble mérito de que habla desde la isla haciendo uso, como ella misma dice, de una libertad de expresión que: “cogí por mi cuenta hace bastante rato”. Ena Lucía Portela es la prueba de que cuando el talento sobra y cuando ese talento se pone al servicio del don que, por regalo de Dios o del azar, se trajo al mundo, no hay que vender el alma al diablo para lograr el éxito, el prestigio y el respeto profesional.
Desde aquel primer cuento hasta el que quizás está ahora mismo por escribir; desde El pájaro: pincel y tinta china (novela que demostró su excelencia pese a la juventud de la autora cuando la escribió) hasta Djuna y Daniel (obra mayor en las letras cubanas del último medio siglo del XX y lo que va del XXI), Ena Lucía Portela, desde el aislamiento y un respeto casi enfermizo a la soledad del arte de escribir, ha creado una obra que destaca, sin dudas, en las letras cubanas, en la literatura latinoamericana y en todo el ámbito de la lengua española.
Este dossier, pequeñísimo para la vastedad de los estudios que sobre su obra se han hecho, es simplemente un mensaje fraterno que le enviamos desde Berlín y Madrid, sedes de nuestra revista, donde le agradecemos que siga escribiendo esos grandes libros, que siga demostrando a unos cuantos que no hay que doblegarse a ningún poder para hacer una obra digna y que, especialmente en estos momentos que vive nuestro país, nuestro continente y el mundo, continúe siendo un ejemplo vivo de cuánta altura moral, artística y humana puede alcanzar un intelectual, un escritor, un artista, sin tener que bajar jamás la cabeza.
Amir Valle
Director General
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- Entrevista
- Muestrario de su obra en internet
- Algunos acercamientos a su obra
- La armazón de un mundo en un sistema verbal, por Abilio Estévez
- Para escapar al vértigo del tiempo, por Alberto Garrandés
- Ena Lucía Portela: presa y cazadora, por Alessandra Riccio
- Cien botellas en una pared, por Ana Souza
- El postmodernismo cubano a finales de los 90, por Celia Peris Peris
- Jugando con la otredad, por Chiara Bolognese
- Ejercicios de microbiografía, por Gerardo Muñoz
- Paradigmas en conflicto, por Helen Hernández Hormilla
- Ena Lucía: humor y subversión de la sombra del hombre nuevo, por Ileana Álvarez
- En torno a la novela negra: poética y politica en Cien botellas en una pared, por Iraida H. López
- Personajes femeninos y huracán en dos textos de Ena Lucía Portela, por Ivonne Sánchez Becerril
- La sombra del hombre nuevo en Ena Lucía Portela, por Ivonne Sánchez Becerril
- Erizar y divertir: el proyecto de escritura de Ena Lucía Portela, por Ivonne Sánchez Becerril
- La lengua popular, por Juan Francisco Gentile
- Djuna y Daniel en la óptica de Ena, por Juan González Febles
- La caminante, la luz y su sombra, por Leyla Leyva
- Narradoras cubanas de hoy: un mapa de bolsillo, por Luisa Campuzano
- Ficcionalidad y vida literaria: Miss Barnes y la poética Portela, por Nanne Timmer
- Eros, deseo y encarnación en El pájaro: pincel y tinta china, de Ena Lucía Portela, por Nanne Timmer
- La crisis de representación en tres novelas cubanas…, por Nanne Timmer
- El espacio otro en la escritura de las (novísimas) narradoras cubanas, por Nara Araújo
- Ena Lucía Portela: “fija como el musguito en la piedra”, por Odette Casamayor
- El pájaro: pincel y tinta china, por Pío Serrano
- Escenarios del cuerpo en la narrativa de Ena Lucía Portela, por Rick Mc CAllister
- Género y nación en El pájaro: pincel y tinta china de Ena lucía Portela, por Sandra Lys Valdés
- Una aproximación a la obra de la cubana Ena Lucía Portela, por Sandra Valmaña Lastres
- Caminando bajo su sombra, por Tupac Pinilla
- Memorias del desaliento…, por Virginia Caamaño
- Inferno, por Waldo Pérez Cino
- Ci vediamo a Jerusalemme, por Waldo Pérez Cino
- Djuna y Daniel: ¿una novela histórica postmoderna?, por Yeney Soler de la Cal
- A través del ámbar o continuidad del desconcierto, por Yoandy Cabrera Ortega
- Galería
