“pudiera ser sobre todo el rostro de una época marcada por la transición y el desgarramiento, también el final de una cultura; pero eso no la hace estoica y dramática sino alegre y vivaz, como quien sabe de qué va la cosa. Lo primero, lo de la época, se refiere a una formación sólida en el ámbito universitario cubano de los ochenta del pasado siglo; que todo el mundo recuerda como un ambiente encendido, culto y políticamente atrevido con la expectativa levantada por la perestroika y la glasnost soviéticas. Lo segundo, el final de una cultura, se refiere a esa tradición que ya culmina en su generación de grandes escritoras latinoamericanas; sobre todo poetas, pero ya y gracias al nuevo entorno político y educacional, con una apertura más renacentista que las universaliza y las prueba en todos los géneros. La línea que culmina en esa generación es la misma por la que transitaron Delmira Agostini y Dulce María Loynaz, por sólo poner un ejemplo; un modelo de cultura ciertamente informado y con un desarrollo ya profesional del arte, que ha ido perdiendo los aires libérrimos con que había arribado al siglo XX”, ha dicho el escritor Ignacio T. Granados.
Este Punto de Mira, dedicado a un breve acercamiento a su obra, contempla tres aspectos de su trayectoria:
La poética, sobre la cual el propio Granados ha escrito que “El mérito de esta poesía es que, sin recurrir al lugar común ni al temido ripio, es definitivamente lírica; de ahí lo de su dignidad, porque además tampoco se remite a ese otro equívoco que reduce la lírica a singularidades sintácticas, a paradojas inteligentes, o a un onanismo dramático. Es lírica, en el sentido de que logra estructurar musicalmente sus imágenes; de que logra darles esa cadencia que representa la sublimación emocional en toda su sutileza y complejidad”.
La narrativa, sobre la cual la escritora y profesora Madeline Cámara ha dicho que “Empieza entonces el juego de las adivinaciones. Somos expuestos, sin recurrir a los códigos tradicionales, a una madeja de motivos, que como bien observó ya el fallecido crítico cubano Salvador Redonet, son los ejes estructurales del relato en Martín: la mujer, el hombre, Dios, las aguas, la ciudad, se suceden en estas historias cuya interpretación final debe subordinarse, como en la poética Expresionista, al golpe de efecto que causa la imagen.
Y un espacio conmemorativo por su más reciente antología poética: Poemas de nadie que, como diría el crítico Róger Santiváñez “es un título que reúne cuatro libros de la poeta cubana Rita Martín (La Habana 1963). A saber Tocada por el astro –escrito en la Isla– , Poemas de nadie –compuesto en Miami–, Signs to The World –en Carolina del Norte– y Escenarios –en Virginia-. (…) conjuntos distintos, trabajados en diferentes épocas también; pero hay algo que los unifica: el lenguaje y el tema del exilio en una suerte de búsqueda personal que nuestra poeta identifica como el viaje que “todo espíritu libre realiza para alcanzar sus formas”.
OtroLunes agradece personalmente a la autora y a todos esos colegas que se han sumado a este brevísimo pero importante acercamiento, literario y personal, a una de las voces más notables de la actual poesía cubana.
- Entrevista
- Algunos acercamientos a su obra
- Poemas de nadie o la testificación de los caminos, por Alberto Garrandés
- Poemas de nadie en Rita Martín, por Carlos Pintado
- Un poemario de Rita Martín, por Enrique Saínz
- El astro y su tacto, por Ignacio T. Granados
- Rita Martín en poemas de identidad, por Ignacio T. Granados
- En el orbe de Rita Martín, por Ignacio T. Granados
- Los valores de la ausencia en la representación de lo imposible: un libro de historias contadas por Rita Martín Arredondo, por Leonel Capote Hernández
- Tocada por el astro, por Luis de la Paz
- Rita Martín: Sin perro y sin Penélope o Escritos “de la mujer sin manos”, por Ma. Begoña Caballero
- Rita Martín, Sin Ítaca y sin Penélope, por Madeline Cámara
- Las corrientes subterráneas de las búsquedas de Rita Martín, por María A. Salgado
- De Rita Martín a Juan Ramón Jiménez: “Voces” un diálogo de reflejos y refracciones, por María A. Salgado
- Los poemas de nadie o el libro de Rita Martín, por María Elena Hernández Caballero
- Con la delicadeza del secreto, por Maya Islas
- Un mundo tan vívido como fantasmal, por Norma Quintana
- Poemas de todos, Raúl Ortega Alfonso
- La poesía de Rita Martín, por Róger Santiváñez
