es un clásico vivo de la cultura española. Y decimos vivo, aunque justo este mes de mayo hace un año y un mes ya desde su fallecimiento, porque Mingote es de esos hombres que viene al mundo para perpetuarse y así mismo como no se puede hablar de la cultura española sin hablar de Picasso (héroe, por cierto de Mingote) es imposible pretender hacer un recorrido por la historial cultural de España sin hacer referencia a este ser humano especial, cuya vida fue una muestra extendida de 93 años de talento, consagración al oficio, riesgo ante el crecimiento artístico que, en su caso, le permitió convertirse en un mito.
En la última entrevista que concediera al periodista Antonio Astorga, Mingote mostró a través de su humildad y su gran sentido del humor una de las más claras definiciones de su alma artística:
«Yo vivo en constante perplejidad, se lo aseguro. A veces pienso: ¡Vamos a ver, ¿yo ahora qué soy? Resulta que soy el dibujante de ABC, por ejemplo. Vamos, más o menos. Se supone que yo soy el dibujante de toda la vida de ABC. Hombre, es una situación, digamos, importante. Se trata de un gran periódico, que cuando yo empecé a publicar en ABC lo que no salía en ABC no existía. Desde el año 1953. Pero yo nunca me he propuesto ser el dibujante de ABC. Y de repente me he encontrado siéndolo. Pero cuando fui chico, adolescente en Teruel, dibujaba, leía; yo he sido un lector insaciable siempre. Leía, dibujaba, escribía cosas, bueno, yo no pensaba ser dibujante de un periódico; yo pensaba en ser algo, no sé qué, no sé…»
«Yo, como pintor, soy un aficionado, soy muy malo. No sé pintar. Pinto de oído, como los pianistas que no saben música, que no saben solfeo y tocan el piano, pues así soy yo en pintura. La pintura es un oficio largo, difícil y si hubiera pintado siempre pues ahora sabría más. Pero como no he pintado apenas, pues la pintura se me resiste. Es muy difícil pintar, es un oficio largo, largo… La pintura es un oficio largo, difícil, que exige dedicación, trabajo, y yo no he pintado nunca; estoy pintando desde hace poquísimo tiempo, lo que quiere decir que soy un principante; yo no sé pintar.
“Mi gran pintor es Picasso, por supuesto, pero Picasso es el gran dibujante, sobre todo. Lo que revolucionó Picasso fue el dibujo, no la pintura. Y mi gran pintor, también, es Goya. Goya es un fenómeno. Goya es una gran cumbre de la pintura, del pensamiento, de la libertad, de todo lo que quiera usted, de la política también. Goya es un ídolo. Picasso también es un ídolo. Picasso ha influido en todos los mundos, y muchos que ni lo saben siquiera, pero Picasso ha influido en todo el mundo. ¿Que si soy el Picasso de los Periódicos? Jajaja… Ah bueno, ¡lo de Paco \[Umbral lo definió así\] es una cosa. Es una manera de hablar, no, no, ojalá fuera yo el Picasso de los periódicos, no soy el Picasso de nada. Yo soy un principante de todo, un aficionado a todo”.
A ese hombre que se consideró un principiante de todo y estuvo superándose a sí mismo, como un Maestro entre maestros, hasta el último momento de su vida, dedicamos este dossier que sólo pretende recordarle que aún vive entre quienes admiramos el incalculable aporte de su obra a la cultura de España y, por extensión, a toda la cultura de la lengua española. Sabemos que los lectores de OtroLunes se suman ya a nuestro homenaje de recordación, agradecidos al genial Mingote. Nosotros ya nos sentimos honrados con este brevísimo acercamiento a su vida y obra.
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