Creo que por fin he cubierto mi territorio histórico.
Philip Roth
Este 19 de marzo la Literatura Norteamericana celebró el cumpleaños ochenta de Philip Roth con un inesperado silencio editorial. El octogenario escritor se había despedido en octubre de 2012, cuando declaró a la revista francesa Les Inrockuptibles que Némesis seria “su último libro”.
“He dedicado mi vida a la novela: he estudiado, he enseñado, he escrito y he leído. He dejado fuera casi todo lo demás. Ya basta. Ya no siento ese fanatismo por escribir que sentía antes”.
La noticia se confirmó un mes después: el 9 de noviembre Lori Glazer, vicepresidenta de Hougton Mifflin, editorial que publica las obras de Roth, corroboró la decisión del escritor.
El “silencio” de Philip Roth sorprende a los lectores arrastrados no solo por la fuerza y vitalidad de sus libros: Roth es el único escritor vivo cuya obra completa ha sido editada por The Library of America (honor solo compartido con Saúl Below y Eudora Welty). Y, según el crítico literario Harold Bloom, el autor de Pastoral Americana (Premio Pulitzer 1997) está considerado uno de los cuatro escritores más importantes de la narrativa estadounidense actual, junto a Thomas Pynchon, Don DeLillo y Cormac McCarthy.
Pero, la exigencia continua de vitalidad ante la página en blanco pasa factura, y Philip Roth prefiere, por el momento, solo colaborar en su biografía que escribe el autor Blake Bailey y participar (ya lo hizo) en la realización del documental sobre su carrera, Philip Roth: desenmascarado (Philip Roth: Unmasked), llevado a la pantalla por la cadena de televisión pública estadounidense PSB. En el documental el autor de La Mancha humana se adentra en los puntos más polémicos de su vida y obra: ideas suicidas, depresiones y sesiones de psicoanálisis que refuerzan la agudeza de su narrativa. Así como la acusación de judío antisemita por su primer cuento y la desvergüenza que caracteriza su forma de escribir: fluida e incisiva.
Philip Roth no pretende anticiparse al futuro. “Simplemente se considera un cronista que certifica el carácter indisociable de lo individual y lo colectivo. En el siglo XXI, la sexualidad está modelada por las nuevas tecnologías, mientras la política retrocede al siglo XIX, con guerras ilegales y una exacerbación de las desigualdades sociales. El viejo conflicto entre Eros y Tánatos sigue agitándose en nuestro inconciente y el amor es casi siempre el producto de una confusión, con un desenlace amargo. El hombre es una animal social, pero eso no significa que haya logrado vivir en paz con sus semejantes”.