Un haz de luz

Sobre Refugio en el vuelo, de Pedro Sánchez Sanz

Jorge de Arco

Refugio en el vuelo
Pedro Sánchez Sanz
Chamán Ediciones. Albacete, 2019

 

“Yo, solo un hombre,/ me entrego a mi destino”, escribe Pedro Sánchez Sanz (1970) en su nuevo poemario, Refugio en el vuelo.  Y bien valdrían ambos versos como poética y temática de este conjunto, del cual emergen gratos ecos líricos. La palabra del poeta sevillano abrocha la fugaz existencia, el clamor de una juventud que se disuelve en anhelos huidos, en desvelos vigentes. Pero también en una forma distinta de mirar hacia atrás, de hacer de la acordanza un camino desde donde erigir lo venidero: “Un haz de luz lamió/ los resquicios entre las piedras y la memoria:/ la sombra de mi padre/ atravesó la plaza con paso decidido,/ con su chaqueta de pana y su gafas oscuras/ para ver el futuro con confianza plena”.

“Construcción de un refugio”, “El fuego y el agua” y “Peligros ambientales”, son las tres secciones conforman este volumen que respira libertad y explora las distintas caras de un yo que susurra enigmas y promesas y se entrega convencido a su verdad primera: “Mi vida está ahí delante, velada por el mundo”.

Y así, dominado por una realidad que no permite ensoñaciones más allá de lo tangible, Pedro Sánchez Sanz sabe del poder balsámico de la palabra, del tránsito que convoca el verbo del creador. Y junto a él se deja llevar por territorios que reflejan su conciencia y desvelan, a su vez, “el animal que llevo dentro”.

Docente, traductor, narrador, y poeta, el autor andaluz alcanza en este nuevo poemario una voz madurada, sustantivadora de  las huellas poéticas que devienen de su verso lúcido y candente: “Leí en un cuento infantil/ que cuando vives en la oscuridad/ te olvidas de ver. Desde entonces/ duermo a menudo con un ojo abierto”.