“Soy un escritor que edita determinados autores”

Entrevista con L.Santiago Méndez Alpízar/Chago
Director-Editor de Efory Atocha ediciones

Por Amir Valle

Logo Efory Atocha ediciones.

 

Aprovecho y digo que el próximo Martes 11 de Diciembre, en Casa de América de Catalunya,
vamos a presentar los libros en Barcelona.
Allí estaremos, Sigfredo Ariel, Iván de la Nuez, Rodolfo Hassler y yo,
a las 19:00. La entrada es libre y luego se promete jaleo contracultural…

 

A Efory Atocha, si seguimos el nombre, le cubre una aureola cubano-española, pero según has anunciado, tu perfil de propuestas será hispanoamericano. Para un lector no identificado con estos avatares de la edición, ¿cómo diferenciarías a Efory Atocha ediciones de otras editoriales que, curiosamente, están apareciendo en el mercado “alternativo” del libro en lengua española?

L. Santiago Méndez Alpízar, escritor y editor cubano.Es importante hablar de Efory Atocha ediciones, casi, como un alter ego. No es precisamente una editorial, aunque quizá un día llegue a serlo, quién sabe. Pero de momento soy un escritor que edita determinados autores.  Que tiene una idea o criterio ¿de?/formado por años de lectura y edición de libros, ya sea en formato digital, como en papel. Y que en vista de lo truculento y exclusivo de las grandes editoriales, los editores conocidos, y los camajanes impresores cubanos,  decide, más por propia necesidad que cualquier otra cosa, mostrar, compartir alguna literatura. Por tanto ya hay algunas diferenciaciones, y otra importante es que no cobramos a los autores, aunque tampoco pagamos, más que con ejemplares de una edición escasa, y que al final se traduce todo en un golpe en la puerta, una llamada de atención, una intachable manera de poner algunas cartas sobre la mesa. Efory Atocha ediciones como proyecto es posiblemente admirable por la vergüenza con que se  asume, desde el autor con su obra, hasta el último de los pocos que lo conforma.

 

He escuchado varias veces esta tesis: “el libro está en peligro porque las generaciones de libros en formato tradicional, o han desaparecido o desaparecerán en un par de décadas y las nuevas generaciones, que supuestamente debieran leer en los nuevos formatos digitales, son generaciones que básicamente no tienen hábito de lectura y, por generalidad según estadísticas, cuando leen sólo buscan la elementalidad que ofrece internet”. ¿Qué crees sobre tan polémica tesis?

Mira, las estadísticas hablan lo contrario, y cada vez las dos alternativas gozan de una salud envidiable. Lo que sí es lamentable es el uso, lo que se edita tanto de manera tradicional como digital, madre mía. ¡¡Sobre todo en España!!

 

El gran problema de las editoriales emergentes es que los libros se invisibilizan ante la falta de una distribución que los coloque ante los ojos del posible lector. Conozco escritores que dicen que publicar en una editorial sin distribución es como escribir un libro y tirarlo en el cesto de la basura. Y lo cierto es que la mayoría de las editoriales emergentes que conozco tiene graves problemas con la promoción, con la visibilidad de sus libros. ¿Qué se propone Efory Atocha para saltar ese muro?

Una de las grandes trabas que existe es la distribución de los libros. Me llaman casi todos los días distribuidoras, pedidos que les hacen desde librerías en Estados Unidos, por ejemplo, pero no puedo realizar facturas, ni me compensa crear una empresa, pues no tengo infraestructura para sostenerla desde un inicio.  (Esto sin entrar a valorar que lo que hasta hace unos meses era gratis, cuesta 50 euros ahora, como el ISBN).
Yo tengo un contrato con determinada empresa que a su vez tiene contrato con Amazon y muchas tiendas online en varios países… Finalmente, si se produce el pedido de un libro,  menos del 30% es lo que me llega. Entonces tienes que patear la ciudad, tocar en puertas, mostrar tus libros y en muchas, muchas, no te escuchan, ni siquiera te miran. Todo está pensado para las grandes editoriales, todo calculado para que los proyectos modestos no tengan opciones. Todo dispuesto para que entiendas que la Literatura está en el premio Planeta, ganar el Nadal… Aunque todo sea dicho: la mayoría de los sellos cubanos conocidos del exilio no solamente han tenido, tienen, la complicidad de sus autores para financiar las ediciones, también de grandes ayudas de organismos estatales y extranjeros… Las subvenciones. En nuestro caso, hay por lo menos, dos librerías que tienen siempre los libros, hasta el momento. Yo recomiendo siempre que puedo la Iberoamericana, que está en el barrio de las letras, calle Huertas número 40 de aquí, en Madrid.

 

Generalmente, aunque en este tipo de proyectos hay muchas manos trabajando, el mérito cae casi siempre en la cabeza visible, tú en este caso. Pero como sé que eres amigo de los amigos, un hombre agradecido, si tuvieras que agradecer lo que has logrado hasta ahora por el trabajo de otras personas, ¿a quién mencionarías?

Me gustaría hablar de mi mujer aquí, pero me consta que no es lo que prefiere. A ella y a mis hijas, que por diferentes razones e iguales cariños me dan ánimo, fuerza. Luego vienen los amigos, que son tantos que mejor mencionarlos a todos. Mira, te presento a todos los que han puesto tiempo y manos en el proyecto, de momento:
Andrés Mir, que arrancó conmigo y Rusia me lo complicó; diseñador de la colección. Rogelio Portal, diseñador del logo, brillante diseñador y buen fotógrafo, de mi pueblo San Juan de los Remedios.  José Gregorio, poeta y diseñador venezolano, pana que bateó de emergente y nos sacó de apuros.  Johan Gotera, intermediario sabio capaz de crear los lazos para que funcione la maquinaria.  A los amigos artistas, Javier Gazapo, Magín Pérez Ortiz que han colaborado con sus obras. Tengo también que mencionar a Publidisa, empresa que me imprime y en ella a todos los que me han tratado: por pacientes y atentos. También agradecerte a ti, a tu revista por este dossier que prepara, agregar un abrazo ahora que vamos por la mitad de la entrevista.

 

Manuel Vázquez Montalbán una vez nos dijo a Justo Vasco y a mí, hablando de la lectura en España, que “los españoles nos quejamos de no tener diez euros para comprar un libro, pero nos ponemos morados de cerveza en el primer bar que nos topamos. Si cada español dedicara a comprar libros sólo un uno por cierto de lo que toma cuando se va de marcha, España tendría el primer lugar en ventas de libros en todo el mundo”. ¿Cómo ves, desde tu doble perspectiva de escritor y editor, el mercado del libro en el cual ahora incursionas?

Yo creo que llegará el momento, Efory Atocha ediciones es solamente una piedrita de la gran montaña que se avecina, en que la literatura no estará bajo monopolios. Que los libros se podrán vender y distribuir de otra manera, mucho más sencilla, plural. Todo pasa por no acostumbrarse a leer lo que te intentan meter. No quiero dar nombres, pero es infame en casi todos los ejemplos. La buena literatura no tiene que ser masiva, ni todos los autores best sellers.

Pero sí que todos merecen un espacio, la posibilidad de estar, existir, llegar a los que lo deseen.

Es bueno que diga que en España hay también  ejemplos de editoriales con una propuesta muy seria, y que hasta donde conozco, funcionan, van bien. Eso es igualmente estimulante, no sé, pienso en los libros de Periférica, veo allí un oasis, una otra manera de emprender el camino.  O lo realizado por Renacimiento, en Sevilla, cuando no le da por sacar cadáveres cubensis, claro. Por otra parte, la idea de ponernos bien de cervezas y algunas otras disciplinas del español de buen apetito, creo son saludables y compatibles con las del placer de la lectura. Y ya más seriamente, pensar que hay aquí un volumen de ventas de libros muy importante.

 

¿Qué tienes publicado hasta la fecha y qué nuevas propuestas tienes en mente o en la mesa de trabajo?

Los libros editados hasta ahora son los siguientes: Bagazo, poemas iberos, que salió hace unos pocos años;  La condición del fuego, libro de Karelyn Buenaño, poeta venezolana, El Libro de las destrucciones, de la colombiana, Margarita Vélez Verbel, La confusión creciente de la alcantarilla, del mexicano Adán Echeverría, Bajo esa luna extraña, una antología de casi toda la obra poética de la cubana radicada en México,  Odette Alonso, Ahora mismo un puente, antología de toda la obra poética de Sigfredo Ariel, El ocho cubano, libro de memorias de Octavio Armand, y Octavio Armand contra sí mismo, libro de ensayo sobre la obra del propio Armand, del venezolano Johan Gotera.

Estoy trabajando en tres antologías, una de cuentos de ciencia ficción erótica cubana, y otra de poesía cubana. La de cuentos la realiza el prestigioso narrador, Raúl Aguiar, quien también la prologa. La de poemas es mía, una visión propia de la poesía cubana actual a través de 11 autores, el mayor de todos nacido en 1958. La tercera antología es de Almelio Calderón Fornaris, que lleva un prólogo, estudio de Pedro Marqués de Armas, quien prepara a su vez un libro suyo de ensayos, otro de poemas. Luego tengo libros apalabrados , pero esto va poco a poco, de momento.