He escuchado a artistas en innumerables ocasiones, decir expresiones como “del arte no se vive” “el artista nació para ser pobre” “hago arte como hobbie porque como profesión me muero de hambre en este país”… Son miles de paradigmas en los que vive envuelto un escritor, músico, pintor, actor o cual sea su talento, que les impiden descubrir esa llave mágica para abrir la puerta del éxito y lograr sus sueños.
Gran parte de los artistas, al menos en Panamá, laboran en un horario fijo de 8 a 10 horas diarias en alguna empresa de la localidad en donde permanecen arraigados al anacrónico sistema de la revolución industrial y a una rutina que no armoniza, a mi concepto, con nuestras almas libres.
La mayoría de los hijos del arte usa la inexorable excusa de que necesitan un trabajo “seguro” para pagar cuentas, pues con su verdadero talento jamás podrán saldar deudas. ¡Vaya desconfianza! ¿Cómo vas a triunfar en las letras, en la pintura o en la música si careces de tiempo para pulirte día tras día, por andar sumergido en un ingreso lineal, en donde alquilas tu inteligencia e intercambias tu tiempo por un dinero que posiblemente gastaste antes de cobrar?
En términos generales, casi todos los creativos ansiamos la luz de la luna para producir nuestras mejores ideas, incluso, muchos somos inmunes ante las consecuencias del insomnio y el desequilibrio del ritmo circadiano. Pero, el horario de trabajo muchas veces obliga a dormir temprano, cuando nuestras inquietas mentes lo único que desean es materializar lo que ronda en nuestra imaginación. La buena noticia, es que obtener este tipo de libertad, es posible y no me refiero a vivir esperanzado de la ayuda del gobierno, por si alguno lo pensó.
Artista: la sociedad te necesita tiempo completo. Date cuenta de que tienes en tu alma el poder y la gran ventaja de construir una maravilla que ha revolucionado el mundo financiero: los llamados ingresos residuales o ingresos pasivos. Yo los definiría como aquellos en los que se entrega el corazón para realizar un trabajo (bien hecho) una sola vez, con el fin de cosechar a futuro, beneficios perdurables. Es un tipo de inversión con la que consigues que el dinero trabaje para ti y no al revés. Por mencionar algunos ejemplos concretos: las regalías de un libro, de un disco, de una película; tener un bien inmueble y rentarlo, patentar un invento, inversiones, las redes de mercadeo, entre otros.
Esto es una bendición que en diversas ocasiones es desperdiciada. Tal vez por falta de conocimiento, de disciplina o por el simple hecho de que en las instituciones no nos enseñan a ser empresarios de la vida real, sino que se nos inculca que para ser exitoso en las finanzas, tenemos que dominar la interpretación de estados de resultados y de números complejos, cuando lo primordial radica en diversificar ingresos y en dar rienda suelta a la imaginación y creatividad, elementos que se desbordan por los poros de los hombres y mujeres conectados con el arte.
¿Pero cómo lograr vivir de nuestra pasión artística si aún no podemos abandonar nuestro trabajo actual? En mi caso particular, recomiendo hacerse socio de una red de mercado que posea un producto único, de uso repetitivo y general, ligado a un excelente sistema educativo. La ventaja de este tipo de actividad, es que si se toma como una profesión, obtendremos resultados efectivos y aprenderemos a construir regalías, con las que obtendremos la oportunidad de dedicarnos exclusivamente a lo que nos apasiona. Otras de las grandes ventajas que poseen las redes de mercadeo es que requieren una mínima inversión, se prestan para ser desarrolladas en nuestro tiempo libre desde nuestros hogares, no tienen límite de localidad y he hallado en ellas una manera hermosa de ayudar a los demás.
Actualmente son pocos los artistas en Panamá que se dedican exclusivamente al arte y que dicha actividad les ofrece costear una buena calidad de vida. Por mencionar un caso específico: uno de mis pintores panameños predilectos es Enrique Jaramillo Barnes. Enrique labora en una firma de arquitectos y estudia una maestría, pues con esto podría obtener algún aumento a futuro. Su tiempo para pintar es escaso y con todo y eso, ha efectuado exposiciones magistrales. ¿Qué sería del talento de Enrique si tuviese más horas del día para perfeccionar sus técnicas?
Muchos artistas consideran que la inteligencia financiera y la artística son incompatibles o que enfocarse en edificar ingresos es un atentado contra nuestra innata rebeldía. Otros sienten que perderán su sensibilidad, su armonía con la naturaleza o su esencia humanística. Pues, yo considero que más las perdemos dentro de un sistema de ingreso lineal que literalmente demuele poco a poco nuestra imaginación.
Persigue tus sueños, cree en tu talento y explótalo al máximo. No tengas miedo a cometer errores. Sólo procura equivocarte en cosas diferentes y aprender de los fallos. Enfoca tu trabajo diario y artístico hacia alguna de las opciones para conseguir residuales. Verás cuán apasionante y divertido es vivir del arte.