¿Novela policiaca en Guatemala?

Francisco Alejandro Méndez

La violencia en Guatemala.Por estos días el diario mexicano La Jornada publicó “Por sus novelas (policiacas) los conoceréis”, en el que aseguraba que la novela policial no es posible en un país en el que el 98 por ciento de casos quedan en la impunidad.

El autor de la nota se basa en declaraciones de los escritores Rodrigo Rey Rosa y Frank Goldam para asegurar que dicha producción literaria es imposible. Goldman, autor reconocido por varias de sus novelas señala que: “Una novela policiaca, con caso resuelto y justicia hecha en Guatemala, sería muy inverosímil. Mentira, daría cierta nausea, incluso si fuera bien contada, porque siendo novela –y no reportaje– tendría que crear una sensación de ‘verdad’”.

Me llamó mucho la atención la nota y las declaraciones de los compatriotas, ya que soy seguidor de este género y estoy en total desacuerdo con lo que se considera al respecto. En primer lugar, porque si bien es cierto el quehacer literario es una forma de recrear, interpretar, criticar o refractar la realidad, la literatura no tiene porqué ser una copia burda de la realidad. El periodismo, por ejemplo, trata de ser una copia de la realidad, pero, incluso, utilizando la ficción como recurso para que algo sea verosímil. Para muestra, recordemos a los escritores-periodistas norteamericanos, como Truman Capote, Tom Wolfe, Norman Mailer, entre otros, quienes, basados en sus investigaciones periodísticas, crearon un género híbrido entre la ficción y la realidad. Novelas geniales como A sangre fría, fueron concebidas tras años de investigación, participación directa de Capote y escritas a partir del hecho sangriento, pero, también de la experiencia del escritor involucrado en informar, pero en crear también. ¿Qué resultó? Pues, para los estadounidenses el género se conoce como Non fiction. En español se le acerca la traducción: Novela documentada. Al final de cuentas, es un texto de ficción que utiliza una excusa: la realidad inmediata, utilizando estrategias como la creación de personajes y circunstancias de la imaginación, que refuerzan una recepción de verosimilitud.

Afirmar que como existe corrupción y no se resuelven casos en la “realidad” no tiene en lo absoluto que ver con que en una novela sí se pueda plantear un caso de investigación.

Tendríamos que cuestionar a George Simenon, a Edgar Allan Poe, incluso a Henning Mankell o considerar que si ellos crearon detectives enigmáticos como Maigret, Dupin o Wallander, fue porque en sus países sí se cumple la justicia. Eso, todos sabemos que no es así.

Este género es, como otros, apasionante y con lleva investigaciones científicas, romanticismo y en algunos casos, tomados de la realidad y hasta ciencia ficción. Por ejemplo, a principios del siglo XX en Estados Unidos, tras la crisis económica y la corrupción en sistemas de justicia autores de la talla de Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Horace M’Coy, entre otros, plantearon extraordinarias novelas policiacas, con particulares detectives que realizan investigaciones, las cuales no necesariamente quedaban resueltas.

O sea que para que los guatemaltecos podamos escribir policial ¿Quiere decir que hasta que exista un un Horatio de CSI Miami, entonces podremos hacer novelas negras? En nuestro país hay una producción de novelas policiales significativa, solamente para mencionar a Dante Liano, el mismo Rodrigo Rey Rosa, Javier Payeras, Ronald Flores, Jorge Godínez, Byron Quiñónez y muchos más. En mi caso, también tengo varios textos protagoniza por el comisario Wenceslao Pérez Chanán. Mi novela reciente, Juego de muñecas puede dar cuenta de ello.

En la siguiente columna profundizaré en algunas de estas novelas.