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Al poder le incomoda la crítica

Prensa acosada, caricatura de Pancho Cajas

Prensa acosada, caricatura de Pancho Cajas

Este es un mundo vertiginosos. La tecnología ha hecho que nos acerquemos más y también que nos distanciemos más. Nos comunicamos a través de internet, de celulares, pero no nos vemos.

En lo político, hay gobiernos que se han ido consolidando y prácticamente se han puesto de acuerdo entre los extremos: derechas e izquierdas. Otros, como en nuestro caso, todavía estamos martirizándonos entre izquierdas y derechas, refundando el país una y mil veces.

En ese mundo tenemos un derecho, que es la libertad en toda la extensión de la palabra: para expresarnos, para decir qué está bien y mal, lo que nos afecta y en lo que no estamos de acuerdo.
En Ecuador, el ejercicio de la libertad de expresión es de mucha preocupación para todos, sobre todo para quienes hacemos opinión gráfica.

Es obvio que al poder siempre le incomoda la crítica y más cuando esta trata de ridiculizarle. Pero la crítica es un instrumento universal.

La libertad de expresión se ejerce desde la caricatura, tratando de ver al poder desde todos sus ángulos, buscando sus dobles discursos, intentando ser un puente con la gente para que esta pueda mirar lo que está sucediendo realmente atrás de un hecho o de un manifiesto político que aparentemente viene con buenas intenciones, pero que puede esconder otras cosas.

La libertad para expresar eso con dibujos e ingredientes como el humor o la ironía hace esbozar una sonrisa a la gente y al mismo tiempo meditar. La caricatura, siendo un grito de rebeldía, no puede morir ni con una libertad de expresión limitada”.

El poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente

La libertad de expresión es una libertad fundamental. Cuando se censura una opinión, se está censurando el derecho a las distintas versiones de la verdad. Hay personas que gustan de la religión y otras no, pero todas tienen derecho a expresar su parecer. Lo mismo sucede con la política, la economía, los medios de comunicación. He vivido 17 años de la más absoluta censura y represión de todo tipo de libertad, conozco de cerca el tema. Por eso creo que la libertad es la parte más importante de la vida.

En distintas partes en Latinoamérica se están mostrando algunas tendencias muy nefastas de control de la libertad de expresión, pero esto es transversal. No tiene que ver solo con tendencias políticas. Uno pensaba que solo los gobiernos o las dictaduras de ultraderecha eran las represivas, pero no es así. Los gobiernos populistas hacen lo mismo. En el fondo se verifica que el poder corrompe, pero el poder absoluto corrompe absolutamente y este tipo de gobernantes que se eternizan en el poder llegan a ser pequeños dictadores aclamados por una masa que en algún momento les da la mayoría.

En Ecuador me he dado cuenta de que hay un peligro evidente de que sobrevenga una seguidilla de coartada a la libertad de opinión. Los proyectos de ley (de Comunicación) que hay para coartar la libertad de expresión me parecen, casi medievales o del tiempo de la inquisición. A nosotros (los caricaturistas) se nos ha dado el privilegio de encontrar otras formas de expresar nuestras ideas con el dibujo y el humor. Es una ventaja respecto a otras formas de emitir opinión. El humor es más difícil de censurar”.


Cuando uno se ríe de un político lo minimiza, lo vuelve pequeño

La libertad de expresión es tan importante como respirar o comer, porque un ser humano sin libertad de pensar y de opinar pierde la dignidad. La libertad de expresión desde la caricatura se ejerce, sobre todo, con voluntad y cuando hay un ambiente hostil eso significa hacer un trabajo con conciencia, con convicción y con alerta, pues hay que vencer ese clima de amenaza, del escupitajo, del cascarazo.

En Ecuador, el Gobierno dice que hay libertad de expresión pues no hay presos, pero ha afirmado que la prensa llama al golpe de Estado. Como él (presidente Rafael Correa) tiene el poder de difusión a través de sus medios y de sus apariciones va creando esa mentira reiteradamente con la pretensión de convertirla en una verdad establecida.

La caricatura, sobre todo, política, de algún modo, se convierte en una revancha. Algunos políticos quizá no sean corruptos, pero la política es un campo minado que se presta mucho a la corrupción, pues es una lucha por el poder y eso es un gran riesgo. Cuando lo consiguen llega un momento en el que el poder tiene una lógica, un mecanismo autónomo de la voluntad, y termina atrapando al individuo.

La gente, por lo general, percibe a los políticos de modo negativo, y cuando se les ve chiquitos, con la nariz grande, con una gran lengua, con una corona o diciendo alguna tontería, entonces la gente disfruta y siente como una reivindicación o un desquite. Es una manera de establecer un contrapeso: decirle al poderoso ‘soy tan poderoso como tú, tanto que te puedo volver pequeño con la risa’, porque cuando uno se ríe de un político lo minimiza.

 

Nota del Editor:

OtroLunes agradece al diario ecuatoriano El Universo por la posibilidad de publicar este trabajo.