No son precisamente boxeadores de altos quilates. Tampoco peleadores de sumo que se enfrentan en combate cuerpo a cuerpo. Se trata de escritores, algunos ganadores de premios Nobel, otros muy famosos y merecedores de reconocimiento mundial. Estos intelectuales, en más de alguna ocasión dejaron la máquina de escribir y se transformaron en combatientes contra sus adversarios ¿Cómo? Arremetiendo contra la obra de los otros, descalificándola o simplemente considerándolas plagios.
A través de la historia han existido controversias entre dos o más grandes “mamut” de la literatura universal, prueba de ello fue la que protagonizaron dos premios nobel de literatura, uno Miguel Ángel Asturias contra Gabriel García Márquez.
Primer round
Uno de las controversias más conocidas en su época fue la estelarizada por dos contendientes: esquina azul, nuestro compatriota Miguel Ángel Asturias, quien fue el segundo latinoamericano en recibir tal distinción, que reconoce la universalidad de un escritor. Precisamente fue en 1967 cuando el autor de El señor presidente, se hizo acreedor del Premio Nobel. Su obra adquiriría una proyección internacional y sus más de 50 libros serían traducidos a más de 30 idiomas.
En la esquina roja, el otro: el colombiano Gabriel García Márquez, quien en 1982 recibiría el Nobel, autor de Cien años de soledad.
Gancho al hígado
Existen varias versiones sobre el inicio del combate literario. Según fuentes consultadas, en 1971, en una entrevista al semanario español Triunfo, Asturias aseguraba por primera vez que había “un paralelo muy grande” entre Cien años de soledad y La búsqueda del absoluto de Balzac, que “la trama es la misma” y que “hay, pues, una serie de semejanzas que hacen pensar que se trata de… casi un plagio”.
Gerald Martin, autor de Una vida, una de las biografías más reconocidas sobre García Márquez, coincide en que el incidente comenzó ese año en Cannes, mientras Asturias formaba parte del Jurado del festival de cine. El periodista Ramón Chao (padre de Manu Chao), le preguntó qué pensaba sobre las acusaciones según las cuales Cien años de soledad eran un plagio de La búsqueda del absoluto. Asturias cayó redondo en la trampa del periodista, pues contestó que algo de verdad podría haber. Con eso, Chao confeccionó un scoop que publicó en Triunfo, de Madrid. Luego Le Monde recogió el chisme y lo lanzó a nivel mundial.
Defensa y ataque
Gabo, como es conocido el autor de El amor en los tiempos del cólera, contraatacó a Asturias, acusándolo de mal retórico y descalificó El señor presidente. También agregó que él le enseñaría a Asturias a escribir una buena novela sobre la dictadura.
¿Qué dice el jurado-crítica?
Era una discusión entre ambos escritores, Asturias un hombre de 72 años, casi en el ocaso de su vida, pues falleció en 1974 y Márquez, un novelista joven con toda una gran cantidad de obras que producir trajo más réditos negativos, especialmente para la literatura asturiana.
Como lo señala el novelista costarricense, Carlos Cortes, para el autor de Hombres de maíz, no tuvo un buen desenlace: “se equivocó y su reacción, tan humana como la de cualquiera, fue motivada por la sensación creciente que tuvo al final de su vida. La crítica, los lectores y el mundo literario, entre los que estaban los jóvenes escritores, le dieron la espalda, a pesar de la concesión del premio Nobel”. Cortes agrega que “el lugar que se había ganado en la historia de la literatura iberoamericana era puesto en duda por la nueva narrativa”.
Martin expresa que atacar a Asturias era como disparar a un elefante. En ese momento, Miguel Ángel estaba bajo el tiro de la izquierda latinoamericana por haber aceptado la embajada en París, cuando gobernaba Julio César Méndez Montenegro.
Por su parte, Mario Roberto Morales, escritor y ganador del Premio Nacional de literatura guatemalteca “Miguel Ángel Asturias”, sopesa la idea de que nuestro Nobel se equivocó en el ataque: “creo que exageró al decir que se trataba de un plagio, cuando en realidad era más bien la reescritura de un tema, asunto y estructura hecha antes por alguien más”.
Recuento de daños
Para escritores y críticos, el hecho de que Asturias se hubiera adelantado en su forma de narrar, fue determinante para ser blanco de críticas.
Carlos López, poeta, editor, ganador también del Premio Nacional, expresa que el autor de Cien de alondra “se adelantó a todos los escritores del siglo xx en narrar la realidad de América Latina al contar la circunstancia de Guatemala. Lo hizo con conocimiento, profundidad y una poética propia”.
Martin dice que Márquez era como el protagonista del Otoño del Patriarca, “un hombre que no puede tolerar la competencia. Su hostilidad hacia Asturias nace de cuestiones personales”. Martin conjetura que el Nobel a Asturias le habría sentado mal, pues se le daba por primera vez a un novelista hispanoamericano.
Sin embargo, hoy día, algunos consideran superada la discusión. A otros, no les interesa la disputa ni la obra de los autores.
López agrega que “los lectores han puesto en su lugar a ambos novelistas. Uno ya no vive para contarlo y Márquez sigue activo comiendo con tiranos. Algo que también hizo Asturias, quien fue hasta diputado del dictador Jorge Ubico.
Y Javier Payeras, poeta y narrador nacido en los la década de los 70 es contundente al expresar de la polémica: “cabe poco o nada qué decir. Quizá porque de mi parte no existe un interés en acercarme a la obra de ambos. Entre acusar de plagio o de militancia política a Asturias hay mucho de macondismo… ¿Verdad?”
No cabe duda de que las controversias entre los grandes continuarán y seguramente serán comidilla para los críticos, los medios y el público en general. Lo cierto es que al cabo de los años, son las obras de los autores las que más perduran.
Frases sobre la controversia
Carlos Cortes, Costa Rica
“La característica del boom fue esa coincidencia entre renovación estética, éxito local e internacional y unanimidad crítica que Asturias no pudo entender”.
Carlos López, Guatemala
“Que Márquez haya acusado de plagiar esta novela a Asturias y éste a aquél de hacer lo mismo con La comedia humana, de Honorato de Balzac, es secundario, pero sintomático de la envidia propia del ser humano de todos los tiempos.
Carlos Cañas Dinarte, El Salvador
“Creo que no hubo una controversia, sino una suma de provocaciones e incidentes entre un escritor colombiano en ascenso y un consagrado narrador y diplomático centroamericano”.
Dante Liano, Guatemala
“La polémica consistió en destrozar lo que quedaba del escritor guatemalteco, pésimo para confrontaciones y la polémica. Fue una empresa fácil y triunfante para el escritor colombiano”.
Javier Payeras
“Márquez tiene más devotos lectores entre los conservadores que tanto ridiculiza y en mucha de la intelectualidad pintoresca del siglo XX; mientras que Asturias está conservado en formol únicamente para el estudio académico”.
Combates – Controversias
Charles Dickens sacó de su casa a Hans C. Andersen por considerarlo gorrón empedernido
Ramón Ma. del Valle-Inclán y Manuel Bueno (Discuten. En la pelea del Valle recibe un golpe que se le infecta y le amputan el brazo)
Tortazo en la cara de Mario Vargas Llosa a Gabriel García Márquez
Desprecio de Goethe hacia Hölderlin pudo precipitar la locura del último.
Un precoz romance entre Verlain y Rimbaud terminó a balazos
Ataques poéticos entre Góngora y Quevedo