Como se olvida un rostro

Sobre El mar en las cenizas, de José Alcaraz

Jorge de Arco

El mar en las cenizas
José Alcaraz
Rialp. Colección Adonáis. Madrid, 2019

 

Con El mar en las cenizas obtuvo José Alcaraz (1983) un accésit del premio “Adonáis” en su última convocatoria.

Es este el quinto poemario del escritor cartaginés. Y por él asoma la línea clara de un verso que hilvana los silencios y las semillas de una creación rigurosa, detenida en las esquinas vívidas y vividas del yo. Porque sobre los territorios que han ido conformando su acontecer dibuja sin premura su verdad más visible: “Escribir/ como si cada golpe de tecla/ -cada contacto de la tinta en el papel-/ fuera llevar el dedo a la llaga de la vida/ para creer en ella una vez más”.

Desde la libertad interior que le concede la palabra, José Alcaraz revela su voluntad de combatir “la calidez de los errores” y se afana en pulsar la intimidad del corazón para hablar de todo aquello que subordina e insubordina lo amatorio. La gramática de cuanto se desea y la oquedad que sostiene la incertidumbre se aúnan en una suerte de asombro e invocación, de tránsito y de conciencia: “Escribo mucho en la cama./ Bajo las mantas se amontonan los poemas./ Simularán mi cuerpo dormido, comprendo,/ cuando me marche del mundo/ y aún alguien crea que sigo soñando”.

La sobriedad del discurso ayuda a desnudar una intimidad que mira de frente al porvenir, que despierta la lluvia y el viento que anidan en su interior. Con un verso unitario, sólido, el poeta avanza en su búsqueda del tiempo propio y explora la fascinación de lo inmediato, el pensamiento que no olvida ningún nombre y que hace de este poemario una aventura intensa y conciliadora: “Escribo como se olvida un rostro y sé/ que el mundo es un molde ya del aire./ Daría lo mismo decir más”.