La Universidad Veracruzana en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario durante el mes de abril me hizo un homenaje en el que hablaron varios conspicuos editores, escritores y funcionarios mexicanos y extranjeros. También me entregó un diploma por mis cuarenta años de trabajo en esta universidad. La siguiente fue mi alocución de agradecimiento:
Gracias por 40 años de vida plena en Xalapa.
Gracias por el premio del Concurso de Cuento de La palabra y el hombre que compartí con Sergio Pitol en 1979.
Gracias al rector Roberto Bravo Garzón por haberme invitado a trabajar en la Universidad Veracruzana tras una alegre francachela en la que corrió vino Chatteau Laffite y viandas abundantes y música en ese venturoso 1979.
Gracias a Eraclio Cepeda por decirle al rector Bravo Garzón que me contratara (yo era por entonces era más o menos hippie y tenía un aspecto muy poco académico).
Gracias a Radio Universidad Veracruzana donde comencé a hacer programas tan atrevidos que un día descubrí que me habían despedidoGracias a Angel José Fernández, quien fue el primero en acogerme en Xalapa.
Gracias a Sergio Galindo por darme trabajo en la Editorial de la Universidad Veracruzana.
Gracias a la Universidad Veracruzana por haberme nombrado director y fundador de La Ciencia y el hombre sin que yo tuviera mérito alguno para merecer el cargo.
Gracias a los rectores Salvador Valencia Carmona y Rafael Hernández Villalpando por haberme elevado de categoría al nivel de Académico de Carrera
Gracias a una severa crisis respiratoria causada por la tarea de rescatar y clasificar una montaña de libros viejos que estaban apilados en el patio del local de Zamora donde estuvo la Editorial
Gracias a quien puso a Leticia Luna cuando ella tenía 17 años y yo 33 en el local de la Editorial en el Edificio Nachita, gracias porque la invité a comer tacos, al cine a ver Los pájaros de Hitchkock y finalmente al Ayuntamiento, donde nos casaríamos hasta que la muerte mía o de ella nos separe o hasta que nos enojemos tanto porque no lavé bien los platos o no dije lo correcto
Gracias porque hemos superado conflictos graves (como todos los matrimonios) y hemos sobrevivido en el intento
Gracias a quien maneje este tinglado, teatro de sombras o escenario, por la visita al infierno de la depresión, que se prolongó durante varios años y de la que salí gracias a tres personas: mi esposa, el psiquiatra Carlos Morales y mi jefe José Luis Rivas, que me dio permisos uno tras otro para negociar con mis demonios y visitar decenas de psiquiatras, neurólogos, psicólogos, médicos brujos, quienes finalmente concluyeron que yo no estaba loco, sino que yo era loco… es decir, que mi estado normal era la locura.
Gracias al gobierno de Michoacán, al Instituto de Bellas Artes y a la Universidad Veracruzana por haber publicado la novela que escribí contando mi temporada en el infierno, obra a la que le dieron el Premio Bellas Artes de Novela, la que considero mi más alta distinción de otras 26 que me han tocado
Gracias a los diez fracasos en elConcurso de Novela José Rubén Romero en Michoacán, a los doce fracasos en el Concurso de Cuentos San Luis Potosí, a los once fracasos en el Concurso Juan de la Cabada de Cuento Infantil en Yucatán, muchas gracias, porque más mi terquedad que mi talento, lograron que esos premios me fueran otorgados
Gracias por los otros 26 premios que recibí en México y otros países, no porque lo que yo escriba muy bien, sino porque, conjeturo, ya casi nadie sabe ni siquiera redactar. En 1979 recibí casi simultáneamente tres premios, lo que es algo verdaderamente insultante, porque de un solo golpe conseguí quizás 1500 enemigos (es decir: los escritores que perdieron esos premios).
Gracias a Cartagena por El Libro de Oro de la Literatura Colombiana y a la ciudad de Montería por darme las llaves de la ciudad hace dos años
Gracias por los premios que no me han dado y que declaro solemnemente, no voy a rechazar si me los dan porque, obviamente, no soy Gabriel García Márquez… aunque más de un desorientado haya dicho que soy tan parecido que si me pusieran bigote y lunar podría pasar por su hijo.
Gracias por no darme el premio Nobel, aunque ya me hayan candidateado mis hermanos y dos o tres admiradores más o menos iletrados.
Gracias por haberme asignado la tarea de clasificar y reseñar todos los libros publicados por la Editorial durante 60 años… un trabajo monumental que puedo afirmar sin rubor alguno ninguna universidad mexicana o latinoamericana tiene, ni siquiera la UNAM.
Gracias por haberme asignado el trabajo de hacer el Índice General de La Palabra y el hombre.
Gracias a La Palabra y el hombre de la que fui miembro del Consejo Editorial por muchos años y en la que escribí más de 80 artículos, lo que se puede verificar en el Repositorio Institucional de la Universidad Veracruzana
Gracias a La Palabra y el hombre en su número dedicado a Colombia, recientemente publicado, donde mi nombre y mi obra ocupan exactamente seis páginas con una foto donde me veo más o menos guapo con mi camisa roja preferida.
Gracias a Joaquín Díez Canedo por ser mi amigo, mi editor de muchos años, mi jefe tolerante, que cuando le dije necesito dos meses de libertad para corregir mi obra maestra, me dijo: Tienes dos meses para escribir, pero si no regresas con una obra maestra quedas despedido.
Gracias al dictaminador de una novela que sometí a consideración a la Editorial de la Universidad Veracruzana, quien en su informe de lectura afirmaba que la obra no merecía ser publicada porque ni siquiera estaba bien redactada… y gracias al jurado del Concurso de Novela Bellas Artes por equivocarse y darle el premio a una obra tan mal escrita
Gracias al prestigioso académico que escribió una circular hace quizás quince años en la Facultad de Letras en la que afirmaba que era necesario evitar que el nefasto Marco Tulio Aguilera ingresara como profesor
Gracias a quien escribió un anónimo en el que se afirmaba que yo había cometido todas las fechorías imaginables dentro y fuera de la Universidad Veracruzana y donde se afirmaba que la Universidad me pagaba para complacer mis aficiones malsanas, entre ellas la de representar a la Universidad Veracruzana en competencias de natación en las que ganaba (quién sabe con qué artes) algunas miserables medallitas de oro, plata y bronce… medallas que, de paso, mis compañeros de la Editorial afirman yo adquiero con rebaja en Deportes Guicho
Gracias a la Editorial de la Universidad Veracruzana por publicar seis libros de mi autoría, lo que algunos consideran privilegio imperdonable (a ellos les diré que seis me han publicado y por lo menos diez me han rechazado o simplemente han guardado en el cajón de los cucarachables).
Gracias al actual director Editorial de la Universidad Veracruzana, Edgar Valencia, por permitirme dedicarme a la escritura de mis obras incompletas en la USBI. (Aclaro que solamente escribo cuando no tengo manuscritos ajenos que dictaminar).
Gracias a la USBI, donde he terminado por lo menos cuatro libros.
Gracias a Juan Vicente Melo por los tragos recibidos de su botellita milagrosa durante el tiempo en que estuvo en la Editorial
Gracias al sol de cada mañana y al agua curativa de la piscina donde entreno natación casi todos los días de mi vida para moderar mi carácter intolerante a frenolitos
Gracias a mi maesta de violín Estela Cuervo Vera y le pido perdón por haberla traicionado con una piscina. Gracias a los músicos Raúl Ladrón de Guevara, Armando Lavalle y Rafael Cuervo Hoffmann, cuyas casas visitaba hace tres décadas dándome aires de melómano y con ínfulas de violinista. Inicié la escritura de la biografía de Armando Lavalle pero su incumplimiento y mi intolerancia impidieraon que la terminara
Gracias a los lectores que han agotado todos mis libros, incluso los publicados por la Editorial de la UV, lo que es de por sí una hazaña
Gracias al Premio Alfaguara que le dierona Poniatowska y no a mí en el año 2001… gracias porque he podido seguir nadando y escribiendo en paz en lugar de andar por el mundo diciendo en entrevistas las mismas insensateces que decimos los escritores en entrevistas.
Gracias a mis hijos, con los que he sido negligente para dedicarme a permanecer encerrado en mi cabaña ya sea durmiendo, tocando violín, escribiendo (a veces) y mirando las estrellas por las noches y esperando a ver si vuelvo a ver pasar escuadrones de OVNIS como los que ví (lo juro) un 31 de diciembre.
Gracias al laudero que arregló mi violín, al que las polillas le habían comido el cuello.
Gracias a los lectores que han fatigado sus ojos leyendo mis insensateces
Gracias a los visitantes a mis tres blogs que deben tener en conjunto casi un millón de visitas
Gracias a los que leen las novelas que publico religiosamente en breves párrafos en Facebook.
Gracias a Huberto Batis que me concedió la segunda página del famoso e irreverente suplemento literario llamado Sábado de Unomásuno en el que publique durante quizás cinco años lo que me dio la regalada gana, particularmente mis novelitas eróticas.
Gracias a los misterios de mi naturaleza, que asumiéndome como ateo, cada vez que siento una gran felicidad, exclamo para mí “gracias, Dios mío”.
Gracias a estos setenta años de edad que me permiten hacer 38 segundos en cincuenta metros libres; un minuto 33 en cien metros libres; tres minutos 30 en los 200 metros libres; y que me han permitido ser campeón nacional en los 50 metros y campeón nacional de Aguas Abiertas en los 1500 metros libres en el mar de Cancún
Gracias por haber jugado durante 35 años baloncesto en las canchas de Xalapa hasta que un amigo apodado el Bimbo me volteó una rodilla al revés y me obligó a dedicarme a la natación
Gracias al director de un famoso periódico local y cronista de la ciudad de Xalapa por solicitar que me aplicaran el artículo 33, expulsión de la Universidad, la ciudad y el país, por escribir novelas algo subidas de tono
Gracias a García Márquez por evitar que me expulsaran.
Gracias a un rector de cuyo nombre es fácil acordarse, que me amenazó con levantarme un acta y expulsarme de la universidad por el hecho de haberle dicho unas palabras imprudentes a una chica que se sintió ofendida y por el hecho de haber retado a golpes a mi jefe
Gracias en general a Xalapa y a México por soportarme y permitirme ser feliz, tener paz y desarrollar una obra literaria que en los estantes de la USBI ocupa aproximadamente dos metros lineales
Y finalmente… gracias a los que no les di las gracias y a ustedes por asistir a esta ceremonia, bastante merecida, por cierto aunque habrá quien opine lo contrario.
Xalapa, 13 de abril de 2019
