Isaac Risco: Cuba desde sus entrañas

Amir Valle

En el Malecón, con La Habana al fondo.

Isaac Risco en el Malecón, con La Habana al fondo.

Muchos cubanos estamos hartos de que se mire a Cuba sólo en blanco y negro; de que nos obliguen a ir por el mundo divididos en dos bandos antagónicos: «cubanos de la isla» vs «cubanos del exilio»; de que se nos exija un sacrificio supremo en aras de ese mundo mejor que hasta hoy ninguna sociedad ha conseguido o se nos mire como a tristes parias condenados a vagar en la diáspora por culpa del desalmado totalitarismo impuesto por «los hermanos Castro»; que nos dejen de considerar cubanos porque tuvimos que abandonar el país o etiqueten a nuestros compatriotas en la isla como «corderos» porque no han logrado escapar o no han querido hacerlo. Cuba, he escrito muchas veces, es algo que los cubanos cargan como una cruz. Y me consta que no todos, vivamos en Cuba o fuera de Cuba, tenemos el alma y la abnegación de Jesucristo para asumir carga tan descomunal.

Isaac Risco, periodista peruano - Foto: Deutsche Welle.

Isaac Risco, periodista peruano – Foto: Deutsche Welle.

Esa tozuda e incómoda realidad hace que se agradezca la lectura de libros como Crónicas del deshielo, del periodista peruano Isaac Risco. Se trata de un acercamiento a la realidad de los cubanos de a pie; un entorno vivencial complejo que el periodista pudo vivir en carne propia mientras trabajaba como corresponsal de la agencia DPA en Cuba. Aún más de agradecer es el hecho de que el periodista intente ─y logre, lo cual es cada vez más un hecho raro en el periodismo actual─ mantenerse en una objetividad digna de elogio. Ese, entonces, sería el primer acierto de este libro, cuya única pretensión parece ser presentar al lector una mirada a Cuba desde sus más cotidianas entrañas, desde sus personajes más olvidados o fantasmagóricos; entrañas y personajes que, por cierto, no sirven a los fabricantes de postales turísticas o de paraísos ideológicos.

Es de sobra conocido en el medio intelectual cubano que pocos libros de periodistas extranjeros acreditados en la isla escapan a la falta de objetividad, la parcialidad sospechosa de los criterios, la condescendencia hacia el gobierno y la crítica visceral contra la oposición, o el desconocimiento real de la vida cubana, que caracterizan a muchos títulos publicados por otros colegas del gremio sobre el tema Cuba. A la cabeza de esos libros suelen citarse ¿Por qué no me enseñaste cómo se vive sin ti? (El viejo topo, España, 2005) y Cuba: la hora de los mameyes (La Catarata, España, 2008), de José Manuel Martín Medem, y Los funerales de Castro (Ariel, España, 2009) y Raúl Castro: la pulga que cabalgó al tigre (Ariel, España, 2010), de Vicente Botín ─curiosamente españoles, ex-corresponsales de Televisión Española en La Habana─, que hurgan con filosa acidez crítica en esa enrevesada duplicidad en todos los ámbitos que es la vida en Cuba. A esos ejemplos de periodismo fiel a la verdad se suma ahora la inteligente serenidad con la que Isaac Risco va quitando uno a uno los dobleces que ocultan la verdad que ni el gobierno cubano ni los empecinados nostálgicos de lo que pudo ser la Revolución Cubana quieren ver tras esa realidad real y esa realidad virtual en la que habitan los cubanos al mismo tiempo y con toda naturalidad, sin que ello signifique un trauma existencial.

La serena inmersión analítica que hace Isaac Risco en la cotidianidad cubana, sus cuestionamientos equilibrados en la balanza de la objetividad periodística (es sabido que en el caso de Cuba hay tantas pasiones que no tomar partido más que un reto es un desafío omnipresente) y el constante cuestionamiento que provoca en el lector utilizando las opiniones y experiencias de vida de los verdaderos protagonistas: los cubanos de a pie, le permiten ofrecer, curiosamente, un retrato crudo de las contradicciones esenciales de la sociedad cubana de la última década (Risco estuvo destinado como Corresponsal de la agencia alemana DPA en La Habana de 2011 a 2016). Y el hecho de que se haya concentrado en el papel de observador silencioso, que limitara su presencia en las crónicas casi únicamente a la necesaria descripción de los escenarios, a la también imprescindible ambientación histórica de cada suceso y, cuando la situación lo ameritaba, a colocar una respetuosa opinión propia (más como testigo de excepción que como periodista), confieren a la realidad analizada una independencia casi absoluta de todas las contaminaciones ideológicas, manipulaciones propagandísticas o parcializaciones exageradas (estilo «Cuba es el paraíso de los pobres» o «Cuba es la más infernal de las dictaduras»), que hoy enrarecen cualquier acercamiento que se haga a un asunto tan complejo como la Revolución Cubana y el destino que ese hecho histórico ─trascendental en el siglo XX y para la historia de la izquierda internacional─ ha provocado en el pueblo cubano desde el primero de enero de 1959 hasta el momento en que se escriben estas palabras.

Por estas páginas, con sus verdades, opiniones discutibles y traumáticas experiencias vitales desfilan curiosos personajes como el activista político Yusnaby (que, antes de dar el salto a Miami, donde trabaja como periodista en la televisión, devino en La Habana por medios de sus críticas en una de las voces más cuestionadoras del desastre político, económico y social cubano); Paquito el de Cuba, bloguero que dice cuestionar el socialismo cubano «desde la pertenencia», catalogándose a sí mismo como «comunista y gay» mientras se gana la vida como periodista en Trabajadores, el periódico oficial de «los trabajadores cubanos»; o Adela, el primer transexual elegido por el pueblo como delegada al Poder Popular en la ciudad de Caibarién, en el centro de la isla. Pero también otros protagonistas cuentan «sus aventuras, desventuras y enredos», en fin, problemas, para llevar adelante el más extendido de los negocios permitidos por el gobierno de Raúl Castro en los últimos años: los pequeños restaurantes privados conocidos como «paladares», y los retos que los dueños deben enfrentar cada día ante una ley de impuestos leonina, inspectores corruptos y el desabastecimiento nacional. O la historia de decadencia de la que fue una de las comunidades modelo en la Cuba prerrevolucionaria: el Central Hershey y su mítico tren, que comunicaba ese pueblo con La Habana. O la hermosa, pero también traumática, historia de integración cargada de nostalgia de los rusos que llegaron a vivir a Cuba en los años de la estrecha amistad entre la isla y la desaparecida Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). O esa pincelada surrealista que fue el multitudinario concierto del grupo británico Rolling Stones en un país donde muchos cubanos tuvieron que cumplir prisión por el simple delito de escuchar sus canciones, o las canciones de los Beatles, prohibidas en la década del 60. Y, como no puede ser distinto en una sociedad politizada hasta en sus más secretos e íntimos estratos, Risco cuenta su visión como periodista en la cobertura de dos grandes sucesos en la historia cubana. Por un lado, el acto conmemorativo en Santiago de Cuba por los 60 años del levantamiento armado con el que los historiadores marcan el inicio de la gesta revolucionaria que llevó a Fidel Castro al poder: el asalto a  los cuarteles Moncada y de Bayamo, en 1953. Y por otro, la muerte y entierro del propio Fidel Castro, que suponía el fin de una era y el inicio de nuevos tiempos que los cubanos todavía sueñan, cada vez más desesperanzados.

Un libro, en resumen, necesario y con una mirada singular sobre Cuba y los cubanos. Pero, sobre todas las cosas, un libro mesurado, justo, equilibrado, como debería ser todo acercamiento periodístico a un tema tan complejo y polémico. Periodismo del bueno, en simples palabras.

Amir Valle, Berlín y abril de 2019

Prólogo al libro «Crónica del deshielo», de Isaac Risco. Verbum Editorial, España, 2019.

Del Autor

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Amir Valle
(Cuba, 1967). Escritor y Periodista. Su obra narrativa ha sido elogiada, entre otros, por escritores como Augusto Roa Bastos, Manuel Vázquez Montalbán, Herta Müller y Mario Vargas Llosa. Ha publicado más de una veintena de títulos en los géneros cuento, novela, ensayo y testimonio. Saltó al reconocimiento internacional a través de su serie de novela negra “El descenso a los infiernos”, sobre la vida actual en Centro Habana, integrada por Las puertas de la noche (2001), Si Cristo te desnuda (2002), Entre el miedo y las sombras (2003), Últimas noticias del infierno (2004), Santuario de sombras (2006) y Largas noches con Flavia (2008). Sus libros más recientes son La Habana. Puerta de las Américas (una historia novelada sobre la capital cubana, Editorial alMED, España, 2010), Las raíces del odio (novela, Editorial El barco ebrio, España, 2012), Hugo Spadafora - Bajo la piel del hombre (biografía novelada, Aguilar-Santillana, 2013), Nunca dejes que te vean llorar (novela, Penguin Random House, 2014) y la antología de sus mejores cuentos Nostalgias, ironías y otras alucinaciones (Editorial Betania, 2018). Actualmente reside en Berlín desde donde dirige OtroLunes - Revista Hispanoamericana de Cultura.