

Ya era hora de que la Academia Sueca le hiciera justicia al más grande narrador vivo de nuestra lengua. De todo el mundo nadie más que él lo merecía.
Basta conocer algo la obra de Mario Vargas Llosa para ver a través de la llovizna la grisura de Lima y los más recónditos lugares del Perú y sus gentes, los andes, la selva, su música e historia. Entonces de qué vale, qué cambia un papel de ciudadanía. Mi patria y mi bandera las llevo en mí, canta Serrat. Mario es tan peruano como el pisco y los valsitos, como la misma ciudad de Lima levantada sobre las ruinas del Cusco.
Al escritor peruano Mario Vargas Llosa se le otorgó en buena lid su Nobel por todos sus aportes a la narrativa, verdaderos descubrimientos de los que después hasta se valió el cine. De hecho, su obra ya debe andar en muchas más del doble de novelas de otro ganador como Gabriel García Márquez, que sí, estoy de acuerdo, tiene su monumental Cien años de soledad. El mejor estudio de esta novela lo hizo hace ya tiempo el propio Mario Vargas Llosa, creo que cuando el colombiano soñaba con que el peruano escribiera sus memorias. ¡Qué gran ensayista Mario!
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(Manatí, Las Tunas, Cuba, 1970). narrador y poeta. Tercer Premio Nacional Cuentos de Amor 1994. Premio Nacional de Cuento Talleres Literarios 1998. Premio Waldo Medina y Premio de la Ciudad de Nueva Gerona 2000. Premio de novela erótica La llama doble, 2004, con El enigma y el deseo. Premio Nacional de poesía Paco MIr 2005 y 2010 con Epístolas Insulares y Conteos nocturnos, respectivamente. Ha publicado El Viaje, ediciones Ancoras. Desvarios Mágicos, Editorial El Abra. Apuntes de Josué 1994, ediciones Coliseo de El Escorial, Madrid, España. En la noche, editorial El abra y el poemario Soledades Concurridas. La puta y el poeta, editorial Sanlope, 2005. bitácora, y Un café en el París de entonces, editorial El abra 2005. En la feria del libro del 2006 Letras Cubanas dio a conocer la novela El enigma y el deseo. Sus cuentos han sido publicados en antologías en Cuba y el extranjero.