

Conocí a Mario Vargas Llosa en 1985, en Bonn. El realizaba entonces una gira por Europa y yo era corresponsal de prensa y un apasionado por la literatura. Quería contarle que lo había leído en Chile, mi patria, y luego durante mi exilio en Cuba, donde estaba censurado por el régimen. Entonces algunos estudiantes de literatura leíamos sus novelas disimuladas en tapas de otros libros. La última vez lo vi en Santiago de Chile, en diciembre pasado, cuando departimos en mesas redondas y cenas. A mi juicio, Vargas Llosa, nacido en Perú, en 1936, es un gigante de la literatura, uno de los más grandes escritores vivos de la actualidad, y un intelectual que no sólo se interesa por su manuscrito y su obra, sino también por el acontecer mundial. Encarna una tradición latinoamericana que nace con la independencia regional, en el XIX: la del intelectual que es a la vez político, la del novelista o poeta que interviene en política, y cuenta con lectores y con adherentes a su visión utópica. Esto no existe en EEUU, donde el escritor tiende a permanecer en la dimensión literaria o en campus universitarios, aislados de la discusión política.
Como otros escritores latinoamericanos de los sesenta, agrupados en torno a lo que se denominó el "Boom", Vargas Llosa conduce la narrativa regional, que naufragaba ya en una visión provinciana, costumbrista e indigenista, hacia una renovación nutrida de las lecturas de Franz Kafka, James Joyce, William Faulkner, del cine experimental y de las utopías sociales. Vargas Llosa es un novelista, ensayista, columnista, pensador y político. Es un intelectual integral, de cultura exquisita y una narrativa original, que lo condujo a los principales premios literarios mundiales antes del Nobel.
Vargas Llosa es un adversario de lo "políticamente correcto" en literatura y de las dictaduras de derecha o izquierda. Rechaza a Augusto Pinochet y a Fidel Castro por igual, y considera que el compromiso del novelista no debe ser con un partido sino con principios fundamentales: la defensa de los derechos humanos y de las libertades individuales, la democracia, lo tolerancia, la visión liberal del mundo. Vargas Llosa es además un intelectual valiente. Se atrevió a criticar el socialismo real en una época en que en América Latina todo intelectual debía ser de izquierda. Por ello durante décadas navegó a solas contra el pensamiento hegemónico de la intelectualidad latinoamericana, pero se convirtió en un referente literario, cultural y político de millones. Soy un convencido de que el Nobel no sólo es un justo reconocimiento a su magna obra literaria, sino también a su ejemplo, su coraje civil y su estatura moral.
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(Valparaíso, 1953) es un escritor, columnista y profesor universitario chileno. Su primera novela, ¿Quién mató a Cristián Kustermann?, fue publicada en 1993 y en ella introdujo al detective privado Cayetano Brulé, obteniendo el premio de la Revista Libros de El Mercurio. Desde entonces el detective ha vuelto a aparecer en cinco novelas. Además ha publicado una novela autobiográfica sobre sus años en Cuba titulada Nuestros años verde olivo en 1999 , y las novelas Los amantes de Estocolmo (Libro del Año en Chile, 2003 y fue el libro más vendido del año en Chile) y Pasiones griegas (elegido en China Mejor Novela en Español, 2006). Sus novelas han sido publicadas en América Latina y España, y ha sido traducido al alemán, francés, inglés, italiano, chino, sueco, portugués, griego y croata. En Chile sus obras llevan más de 40 ediciones. Ampuero reside actualmente en Iowa, donde ejerce de profesor en el Departamento de Español y Portugués de la Universidad de Iowa. Fue columnista de La Tercera de Chile y del New York Times Syndicate, y desde marzo de 2009 es columnista de El Mercurio.