Categoría: En la misma orilla

Cuestión de lógica

Porqué la austeridad mata
El coste humano de las políticas de recorte

David Stuckler y Sanjay Basu
Taurus, 2013

 

El problema son los bancos
Cartas a Wall Street

VV.AA
Sexto Piso, 2013

 

porque-la-austeridad-mata-otrolunes28Cuántas veces hemos escrito la palabra crisis. Cuántas veces la nombramos, verbalizamos o invocamos. Tras incorporar su significado a nuestra rutina, al movimiento de nuestro corazón y arterias, el siguiente paso puede tener una factura muy elevada para la condición humana que se está perfilando en este primerizo siglo veintiuno. Considerar natural su ejercicio a través de unas medidas basadas en una economía no expansiva, que lejos de buscar alternativas tapa la grieta desde la que la luz hace ruido y asoma, puede hacernos retroceder varias décadas -en materia social- siguiendo el canto de una trayectoria calculada por unos pocos para que unos muchos sigamos creyendo en las reglas de un juego que sabemos perdido de antemano. Leer más…

El monzón, los vientos de la historia y el fin del imperio americano

El monzón conforma uno de los mayores sistemas atmosféricos del planeta, un sistema “matemático” de cuyo equilibrio depende la supervivencia, a menudo precaria, de millones de personas cuyas agriculturas y economías locales rotan en torno a la estabilidad del proceso. Un buen monzón –del árabe, mausim, “estación– significa prosperidad, de modo que, como nos advierte Kaplan, una alteración en las pautas atmosféricas, debida a un posible cambio climático –no faltan datos estadísticos en los últimos tiempos que nos invitan a temer que el calentamiento global ya está obligando al monzón a seguir un patrón más “errático”–, puede colocar al borde del desastre a extensas áreas del litoral.

 

monzon-un-viaje-por-el-futuro-del-oceano-indico-kaplan-otrolunes28Con frecuencia recurrimos a “los vientos de la Historia” a la hora de intentar captar en una imagen el devenir de la peripecia humana. Más allá del cliché, resulta incuestionable la capacidad de evocación que tal representación encierra. Tal vez, de modo inconsciente, al exhumarla dibujemos mentalmente la imagen del Angelus Novus de Klee, aquel que tanto maravilló a Benjamin; quizá sea un espectro ambulante recorriendo sigiloso un continente entero el que entonces nos devuelva la mirada; o tal vez, puestos a lucubrar, notemos algo así como que acaba de desfilar bajo el balcón del filósofo la figura de un emperador triunfante a caballo. Como sea, con esta socorrida metáfora solemos aludir al carácter variable, impredecible, turbulento, incluso violento con que los acontecimientos se incardinan unos a otros, ora como una brisa, ora como un ciclón horadando la tierra, mientras dejan tras de sí una estela de semillas que irán germinando a su vez al tiempo que multiplican los acontecimientos y hacen avanzar de forma discontinua, así al menos lo entendía entre otros María Zambrano, nuestra común aventura. Leer más…

El desplazamiento hacia la brevedad no es neutro desde el punto de vista ideológico

pascual-serrano-otrolunes28El periodista Pascual Serrano ha publicado, de la mano de esa atalaya editorial que es Península, La comunicación jibarizada. Cómo la tecnología ha cambiado nuestras mentes, una suerte de manual en torno a la relación sociedad tecnológica e individuo contemporáneo, en el que el autor señala los efectos menos tangibles y amables del hecho tecnológico en la manera con la que nos comunicamos, la forma con la que transmitimos información, pero especialmente el efecto de estos (casi) nuevos modelos de vida –y realidad- en nuestra geografía cotidiana, sus consecuencias a la hora de afrontar el procesamiento de ideas y producción de pensamientos; una serie de consecuencias que atañe directamente al análisis y reflexión sobre el acontecer, acciones que como el autor señala tienden a la brevedad y lo superfluo, tienden a la jibarización.

 

En La comunicación jibarizada, ¿hay más de advertencia, de urgencia o una suerte de combinación de ambas?

Yo insisto a lo largo de la obra en que es una advertencia. No sé qué grado de urgencia, o dicho de otro modo, no sé qué nivel de poder y de irreversibilidad ha alcanzando ese grado de jibarización de la comunicación, lo importante es que lo detectemos y que la izquierda termine con su mitificación e idealización de las nuevas tecnologías, internet, las redes sociales, etc.

 

En el prólogo de tu libro señalas las diversas causas que han arrastrado al individuo contemporáneo a modificar el ejercicio de la comunicación, causas como «predominio audiovisual, espectacularidad en la comunicación, revolución tecnológica, sobresaturación informativa». Estas causas ¿cómo irrumpen en la sociedad informativa? ¿Y cuáles son sus porqués?

Confluyen varias razones. El abandono de la palabra, la apuesta por la espectacularidad y la imagen, el formato superficial y la comunicación constante es una vuelta a lo instintivo, un entorno no evolucionado por la razón. La palabra, la reflexión concentrada y el argumento profundo pertenecen a un nivel más evolucionado de la racionalidad, que requiere más esfuerzo. La sobresaturación informativa se desencadena porque el deseo de influir en la opinión pública provoca que todos los actores sociales emitan mensajes interesados. El ciudadano entonces se ve enfrentado al aplastamiento informativo y opta sólo por la más superficial, breve y sencillo. El mensaje adopta, a su vez, ese formato, y así se consolida un círculo vicioso.

 

Tal como escribes en el arranque del  primer capítulo, «La brevedad y la simplicidad se han instalado en el intelecto moderno y se diría que no dejan lugar al razonamiento complejo y elaborado». Esta suerte de pereza intelectual, ¿nos ha provocado cierto miedo a pensar o reflexionar?

la-comunicacion-jibarizada-pascual-serrano-otrolunes28Más que a pensar o reflexionar, a escuchar o atender al pensamiento complejo. Es más animal, y más instintivo desde el punto de vista de la supervivencia, estar atento a cualquier elemento que nos interrumpa, que concentrarnos en una actividad. Pienso en la gacela o el pájaro que está atento a cualquier sonido o movimiento que puede ser un peligro. Para estos animales concentrarse en una actividad y no percibir el más mínimo agente que interrumpa el silencio puede ser mortal. De ahí que resulta más sencillo al ser humano involucionar a ese formato de la comunicación constante y superficial que concentrarse en la profundidad del mensaje complejo.

 

El culto a la brevedad que mencionas en diferentes instantes del título ha modificado no sólo la forma de comunicar sino a la propia condición humana. ¿Cómo puede llegar a afectar a la sociedad esta última modificación?

La brevedad no es solo un formato, es también una posición ideológica. El mensaje dominante, el del poderoso, el que no quiere cambiar las estructuras, ni interpreta de forma crítica, no necesita de la profundidad ni de la extensión. En cambio, el discurso que pretende derrocar el modelo dominante, desentrañar otros valores y movilizar para otro mundo mejor, necesita más espacio y más tiempo para su exposición y para su recepción. De ahí que el desplazamiento hacia la brevedad no es neutro desde el punto de vista ideológico.

 

En relación con el hecho político, el uso de las tecnologías intelectuales, ¿cómo nos afecta? ¿Nos hace ciudadanos más vulnerables?

No se puede afirmar que estas tecnologías tengan una consecuencia igual para todas las personas. De hecho el objetivo del libro es pretender que tenga unas determinadas consecuencias y no otras. Un teléfono móvil puede permitir que un tipo esté dando órdenes de compraventa de acciones de Bolsa mientras viaja en tren o que tenga localizado a su hijo adolescente un sábado por la noche. Una página de Facebook puede servir para organizar una manifestación contra el gobierno o compartir las fotos de tu boda.

 

¿Qué tipo de comunicación/sociedad puede derribar esta comunicación/sociedad jibarizada que alimentamos y sostenemos?

El libro aborda algunas propuestas, pero en todas se requiere un cambio profundo de mentalidades y ello implica ámbitos diversos. Desde la educación hasta la reivindicación de la palabra y del libro frenTe al dominio de la imagen. También reivindicar el contacto físico, la organización real y lugares físicos frente al culto de la virtualidad como lugar para la movilización, que es otro de los problemas.

 

¿Y cuánta responsabilidad tiene el periodismo en este cambio de rumbo, o es la profesión sólo una víctima más?

Es un poco las dos cosas. Al principio la consideraba más responsable, pero me he ido dando cuenta de que la propia sociedad, la fascinación tecnológica, las tendencias innatas al mínimo esfuerzo provocan que los periodistas -y en general todos los comunicadores- tiendan a la superficialidad y la jibarización para agradar a sus audiencias. Sucede también con los docentes o con los escritores de ficción.

 

Otro gran asunto que tratas en La comunicación jibarizada es la relación imagen/palabra. ¿Por qué hemos apostado, de forma tan contundente, por la espectacularidad en la información sacrificando el ejercicio de la palabra?

Era una tendencia instintiva lógica. No sucedió antes porque no existía la tecnología adecuada. Quizás si se hubiera inventado la televisión antes que el libro, éste nunca se hubiera usado. Y esto no es bueno porque no es verdad que una imagen valga más que mil palabras. Las complejidades no las explican las imágenes, sólo las ilustran si las has expuesto mediante el argumento que solo la palabra permite. Por otro lado, existe otra perversión de la imagen. Mientras que la palabra recurre a la razón, la imagen recurre a la emoción y reniega del razonamiento. Las imágenes explotan sentimientos y pasiones muy fáciles de manipular. En una guerra, basta que pongas en cámara el huérfano o la viuda del soldado de un bando para que, automáticamente, el espectador crea que el otro bando es el criminal, sin más análisis.

 

 

En el capítulo “El dominio audiovisual”, escribes: «La prioridad de la imagen ha revolucionado no solo la presentación, sino el propio concepto de noticia y, seguidamente, la estrategia de todos los sectores que quieren influir u ocupar un espacio mediático». ¿Por qué no se equipara el empleo de imagen y palabra en la información?

Cuando el soporte es audiovisual la disponibilidad de imagen es una condición imprescindible para que exista la noticia. Eso lo saben todos los que trabajan en televisión, y es una barbaridad desde el principio periodístico de lo que es noticia. Una televisión dedica diferente espacio e importancia a la noticia del asesinato de cinco defensores de derechos humanos en Colombia si tiene imágenes o no del crimen. Eso es antiperiodístico, porque la noticia tiene la misma importancia o no la tiene, con imágenes que sin imágenes. Las consecuencias son estremecedoras. El tipo que se quema a lo bonzo para protestar por algo conseguirá que su protesta se difunda si alguien le grabó, y se quemó para nada si nadie estaba por allí cerca con una cámara.

 

En el libro, relacionas el empleo de buscadores –como Google- con la elaboración de noticias y su influencia en el lenguaje. ¿Es el uso de buscadores principal parte responsable de la falta de argumentos en la información, de una clara apuesta por lo cuantitativo frente a lo cualitativo?

Son muchas las distorsiones que supone Google. Para empezar la cuantitativa, si vemos que una noticia nos la proporciona Google procedente de varios medios tendemos a pesar que es más verídica o más importante, y quizás todos esos medios la han tomado de una sola fuente (una agencia) o son diez periódicos regionales que pertenecen a la misma empresa.  Por otro lado, Google descontextualiza, algo muy grave para estudiantes que operan con el mínimo esfuerzo. Google ubica un determinado concepto en un párrafo concreto de un documento de cien páginas y tendemos a obviar las otras noventa y nueve que forman parte del contexto que el autor ha presentado de forma inseparable con el concepto.

 

Sobre el Power Point, su empleo «combina lo útil y lo agradable, la propaganda y la ilusión, supedita el sujeto al objeto, el contenido al continente, el fondo a la forma y el mensaje al medio», ¿cuánta responsabilidad tiene en el tipo de información que se lleva a cabo actualmente?

Power Point lleva la palabra al entorno superficial de la imagen, elimina sintaxis, corrompe los métodos argumentativos y los sustituye por estética y espectacularidad. De nuevo jibarización.

 

A la educación le dedicas buena parte de la preocupación y reflexión que conforman el entramado de La comunicación jibarizada. En relación con las nuevas generaciones, éstas se presentan como «la juventud mejor formada respecto de las anteriores», una juventud cuyo conocimiento es de corte acumulativo y su capacidad reflexiva se muestra mermada, en parte, por el uso de las tecnologías intelectuales y redes sociales. ¿Qué se puede hacer, en materia educativa, para invertir el rumbo de las generaciones más jóvenes?

En las presentaciones de La comunicación jibarizada he descubierto que las personas relacionadas con la docencia están angustiadas por la forma en que los nuevos formatos y tecnologías están afectando a los estudiantes. Creo que se debe desmitificar la tecnología, ya los profesores reconocen que tienen los armarios de los colegios llenos de chatarra informática por las presiones de las empresas de tecnología que han embaucado a las administraciones. El ejemplo más curioso de la fascinación tecnológica de las autoridades es que algunas autonomías españolas un año regalaron a todos los maestros de primaria un ordenador portátil y al año siguiente les quitaron la pagar extra por falta de presupuesto. El profesor debe resistirse a la tentación de convertir su clase en un show divertido. No es que el alumno deba aburrirse en las clases, pero divertirse no es sinónimo de aprender. También está demostrado que la información que nos llega por metodología audiovisual y espectacular se fija menos en nuestra mente, mientras que lo que alcanzamos mediante la deducción propia y tras una elaboración compleja resulta más enriquecedor y más sólido para nuestro conocimiento.

 

En tu opinión, «la escuela ha claudicado ante la lógica del entretenimiento». ¿Dónde debemos buscar el origen de tal claudicación? ¿Cuál puede ser el efecto a corto/ medio plazo?

El origen es el mismo que en el periodismo. Las nuevas tecnologías permiten a un precio barato aportar espectáculo. Y ese espectáculo es más ameno para el alumno y más cómodo para el profesor. A partir de ahí se comprende hacia donde estamos yendo. El problema es que el alumno exige divertirse en lugar de aprender. Volvemos a la infancia mental, el objetivo no es que se aprenda sino que sea entretenido y ameno. Y no es la misma cosa. Determinados procesos de aprendizajes son duros, y esa dureza es la que desencadena la satisfacción por haber logrado el objetivo y la que fija el conocimiento.

 

La ciudadanía se muestra -y siente- frágil y débil; a pesar de las protestas, los ciudadanos siguen siendo fácilmente manipulables. Parece que todo le ha salido redondo a quienes ostentan el poder, ¿no?

Más que manipulables yo hablaría de apáticos. El ciudadano es muy crítico, pero no se rebela, no se organiza, no es capaz de ver o buscar alternativa. Pero no está convencido de que todo está bien en la forma que está. Eso quiere decir que existen unas condiciones para la sublevación. Mira en América Latina, estoy convencido de que hace quince años, en los suburbios empobrecidos de las ciudades de Venezuela, Bolivia o Ecuador, todos parecían estar apáticos, y cuando encontraron una esperanza o una alternativa se movilizaron y derrocaron a los gobiernos neoliberales. Y hoy esos ciudadanos defienden con uñas y dientes a sus gobernantes porque consideran que les representan. Aquí nos movemos poco para derrocar a gobiernos infames, pero los ciudadanos se mueven todavía menos para defenderlos. De modo que no está todo perdido.

 

En el apartado “La dispersión de las ideas” dices: «El modelo de pensamiento disperso, jibarizado, superficial y abrumador al que estamos sometidos supone desplazar del ser humano su capacidad adquirida de concentrarse en una sola tarea sin interrupciones». ¿Cómo afecta/afectará esta jibarización al escenario editorial?

Se discute mucho sobre si el libro seguirá siendo de papel o un ebook, el problema, en mi opinión, es que el ebook ya no será como lo vemos ahora: el mismo texto del papel en un formato digital. Tendrá hipervínculos, alternará con vídeos y gráficos animados. En pocas palabras: ya no será un libro. Y entonces sencillamente, sin necesidad de que quemarlos como en la novela Fahrenheit 451, ya no quedarán libros.

 

En el libro escribes lo siguiente «Y es que solo desde un análisis del modelo económico actual y de unos determinados valores inculcados se puede entender nuestro sistema comunicacional»; si invertimos los términos, ¿podría llegar el sistema comunicacional a determinar el modelo económico?

No, no lo veo así. Es el sistema económico el que define todo, el sistema político, el comunicacional, el ocio y hasta el sexo.

 

¿Y el modelo de convivencia social?

También, también. Si hasta creemos que los amigos son los de Facebook.

 

Para cerrar, a modo de colofón, ¿qué esperas aportar, sumar, con la publicación de La comunicación jibarizada?

Como dejo claro en todo momento. Se trata básicamente de una advertencia, de proporcionar el prospecto sobre efectos secundarios que no viene con las nuevas tecnologías y formatos, y que yo pretendo adjuntar. A partir de ahí, ahora los ciudadanos, los periodistas, los docentes, las administraciones y los colectivos sociales deberían replantearse algunos mitos y adoptar métodos y cambios necesarios en el uso de sus estrategias de comunicación e información.

 

De cumbres y goces y otros poemas

Nunca pasión nunca

Se rebeló a creer en un Dios,
omnipotente y jactancioso,
y su hoy pagano se arrodilla,
ante una cruz, una equis, una esfera.
Deseó llegar a ser inmortal,
y se tatuó el rostro de Dorian Gray…
hoy gime sus lamentos,
marcando en el fango su desliz.
Se rebeló a creer, creyendo,
bebió de su propia bilis candente,
se arrepintió y gimió, titubeante,
más no hubo ángeles insurgentes.
Se despertó y encontró despojos de Sol
cocinando una aurora pretérita y ausente,
pidió perdón,  masculló disculpas,
pero era tarde para creyentes o augures.
Se lamentó por no creer en algún Dios,
se lamentó por deambular en solitario,
solo y cansado se entumeció, masticando gusanos,
en sombra peñasco, cima hosca de montaña.

 

*****

 

En mis atardeceres

“Uno está enamorado cuando se da cuenta de que otra persona es única.”
Jorge Luis Borges

 

Agazapado en la cima de mi debilidad
implorando a Dioses o Bestias me liberen,
no vano ha resultado el sacrilegio,
bendigo a la pasión, mientras tú duermes.
La descarada adolescencia te bendijo,
desgarrando con lustros e inocencia a mi alma,
maldito peso de esta extirpe no anhelada,
piedra sobre piedra, murallas de abrazares.
Hete allí mi amor,  pletórica de sueños,
limpia de pecados, sana de maldades,
que me redime sublime hasta embriagarme,
y engañarme: no son mis alas de gárgola, sino de ángel.
Nado sobre mis pasos, recorro mis palabras,
intuyo la fruta de tus labios, y si fuera pecar…
efervescencia y descaro, fuego que marca,
soy la pasión, eres el ansia.
Mi complacencia, tus desplantes, huracanes,
círculos sociales, esferas ovoidales,
culturas uniendo sexos, nuestra pasión,
esa canción, y París siempre latente.
Longevos berrinches intrascendentes,
comprendo a Nietzsche, no tus desplantes,
me enardece  tu sonrisa, tus ojos ámbar,
tu egoísmo emocional tan lujurioso.
Madurez… ¡tanto importa la mosca, dulce baya!
me yergo ante tus besos apasionados,
aprisionada mi alma en la mazmorra
de la eterna juventud en marfil tallada.
Pleitesía a piel tan suave, fragante y generosa,
que me seduce con descontrol y condescendencia,
encendiendo las farolas premonitorias,
hacia los infiernos más temidos y más deseados.
Y en la parafernalia del orgasmo compartido
me desintegro, suplicando a las ánimas me reconstruyan
implorando un lapso más, para contemplar,
la belleza e inteligencia de tu audaz esencia.
Acto de burdo arrojo, en desborde emocional,  cito
al Tristán Bernard enardecido: “Los amores son como las setas,
que no sabe uno si son venenosas
hasta que ya las ha comido y es demasiado tarde”.

 

*****

 

De cumbres y goces

Irrumpo en la cima
turgente de tus pechos,
y me deslizo
bañándote de luna.
Por la planicie marfil,
donde tu vientre,
desemboca  afiebrado
en plena tundra.
Y a paso de machete,
embisto enceguecido,
contra la húmeda oscuridad
del Gran Deseo.
Y en el vórtice  fugaz
de lava y fuego,
inundo de semillas tu caverna,
con vértigo ciclópeo, jadeos.

La boda

– Papá, es hora de entrar en casa, hace frío aquí.

Pero su padre no le contesta.

La masía familiar queda toda rodeada por un terreno inmenso de naranjos, hasta donde se pierde la vista. A su padre le gusta permanecer entorno; no sabe Francisco si por una cuestión de sobrevenida nostalgia o quizá por la imposibilidad de abandonar el hábito, pues a sus setenta y dos años –y por obstinación de su madre- ha decidido poner fin al trabajo de supervisión de los huertos, dejándolo en manos de la cooperativa.

Un trabajo este, el del cuidado y mantenimiento de los huertos, que prácticamente le ha ocupado toda su vida adulta. Leer más…

Evaluación y otros poemas

Vivimos

Vivimos más allá de la victimización que nos hacen los prejuicios y perjuicios ajenos, y de la sarta de idioteces escritas cada minuto en ciento cuarenta caracteres.

Vivimos en y contra la corriente.

Vivimos más allá del sufrimiento de los que no logran entender que logramos nuestras metas siendo como somos.  Para ellos ser así solo debería conducirnos al fracaso.

Vivimos a pesar de la viga en nuestro ojo.  La paja en el ajeno es solo cuestión de perspectiva.

Vivimos a pesar de que el sentido común nos alerta que jamás el espíritu santo se posará en nuestras cabezas, para hacerle notar nuestra presencia a aquella mujer espléndida cuyas carnes soñamos. Leer más…

La ciega

Ha llegado sin sorpresa, como si hubiéramos estado esperándola, ahí está otra vez ella, como una reina entrando a sus dominios, pasando como señor feudal entre vasallos, con su gesto adusto y su actitud de desprecio, ignorando su entorno, quizá por eso jamás se le ha visto una sonrisa, nunca en su rostro ha podido dibujársele una, ni siquiera un remedo, o yo no lo recuerdo, tampoco recuerdo cuándo decidimos bautizarla de esa forma, la ciega, la mujer portento que camina como navegando desde el horizonte y retornando a él perpetuamente.  Así por siempre, desde el  momento mismo en que la vi por vez primera, es la manera como la he venido  percibiendo, así la siento, pero para ser más exactos es el resultado de nuestro examen, la intuición que dicen, aunque realmente ella no podría estar ciega, probablemente ha sido solo esa actitud egoísta ante los seres diferentes y exitosos, Leer más…

La sangre del Tequila (XII)

Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista cubano.

Félix Luis Viera, poeta, cuentista y novelista cubano.

Félix Luis Viera, convertido en uno de los escritores imprescindibles en la historia de la Literatura Cubana desde que sus libros de cuentos Las llamas en el cielo yEn el nombre del hijo adquirieron la categoría de “clásicos nacionales” y “libros de culto” para varias generaciones de escritores en la isla, nos comentó en un mensaje electrónico que le gustaría rescatar aquella tradición de épocas pasadas en la que escritores que hoy consideramos “universales” convertían a miles de lectores en perseguidores cautivos de sus novelas por entregas.

Confesamos que nos surgió la duda: ¿podria ocurrir lo mismo con las nuevas generaciones de lectores, acostumbradas más a la lectura rápida en pantalla que al goce con las historias contadas a retazos y sazonadas con el olor fresco de la tinta de imprenta, como sucedía en siglos pasados?

Así, como un reto, surgió la idea de publicar en OtroLunes, por entregas, la novela La sangre del Tequila de este reconocido escritor y amigo. Y nos complace decir que Félix Luis no se equivocaba: miles de lectores clickean en cada número de la revista sobre estos capítulos de su novela, como demuestran nuestras estadísticas de lectura. Y en cada nueva entrega, nuevos lectores se suman.

Aquí, como en los números anteriores, ofrecemos a esos “cautivos” un nuevo capítulo, como se dice mucho en español, “recién acabadito de sacar del horno”.

Redacción de OtroLunes Leer más…

Hemos llegado a Ilion

magali-alabau-portada001En uno de sus poemas más hermosos, “Canción de otoño”, Fina García Marruz nos habla de la imposibilidad de regresar al pasado, al tiempo de la infancia y la adolescencia, al paraíso, en cierto modo: “cómo volver allí, cómo volver”, es la pregunta que insiste en el poema.

Esa misma pregunta está implícita en Hemos llegado a Ilión, el espléndido poema-libro de Magali Alabau que la editorial Betania tiene el acierto de reeditar veinte años después de su primera publicación en 1992.

Milena Rodríguez Gutiérrez
(del Prólogo de Hemos llegado a Ilión)

 

*****

Hemos llegado a Ilion

Hemos llegado a Ilion.
En sus praderas dibuja
Nadie sabe que guardo dos cabezas,
recónditos parajes,
una verde, Ilion, espuma seca otra.
He llegado acá de vuelta o en un sueño.

Solo el lenguaje inventa este paraje, tampoco eso, una sorna,
un decir las palabras, entrelazarlas, lanzar el híbrido entusiasmo,
descubrir.

No puedo aprender el credo ni puedo quedarme ni me preguntes
que si disfrutaré porque vengo con no desde los años.
Anchas planicies desembocan en mí.
Mis ojos quieren abarcar el despiadado paisaje.
Gris, unos árboles, unas estacas, unas lápidas.
Es todo lo que ven: una casita con puertas que cierran
herméticamente los que entran. Hay que pasar —dice el pasajero
con su prisa de ahora. Arrastro la maleta al tren que nos encierra,
a vestirme dentro de ella, como si en la morgue nos vistieran.
Atrás, no se equivoque, viene su compañero de escuadrón
uniformado con la seguridad que dan los papeles,
ornamentos decisivos que liberan su voz en una orden.
Atrás queda el tiempo feliz de miradas de amor entretejidas
con las manos de promesas y anillos que nos dimos.
Pasa el futuro, nos dijeron tres años, esperaremos,
todo se resolverá, nuestra feliz unión se esfuma
en los pagos de crédito, el interés del banco,
el supermarkeí abierto con fronteras de latas que cabalgan.

El día. Sol, ¿dónde estás?
Cuan pusilánime te ocultas en la calle.
Soy libre, dime. ¿No es la muerte un día más que acompaña
imágenes enormes, macilentos rostros de caravanas
que empuñan tus precarios deseos?

En dos carteras divido la vida.
La que guarda la pluma con punto afilado y con sus gritos.
La que guarda la máscara diaria. Dos filos
que enganchados a mí hacen visitas sin parar de un abismo
sin fondo a un escéptico desdén por los encuentros.
Esta es la estadía siniestra del infierno. Este avión,
esta corazonada, este examen que rasga con papel la tinta.
Hay que ir al nacimiento de la pena, a la herida mayor hay
que curarla, hay que sobornar la sangre y entrar
en cuatro patas a las entrañas de tu propio monstruo.

Me parece tener la Compañera dentro,
esa mujer migratoria que estampa pasaportes,
que dice como si supiera que la lengua se traba,
como sintiéndome el calor en las orejas:
Preséntese mañana.
Como si mañana no fuera ya hoy, este momento,
cercenado por ti, mi compañera,
como si con estas palabras no hubieses
petrificado mis ensueños, mis praderas.

Hemos llegado a Ilion
en barcas donde fuimos los remos, los ruidos,
las arcas de la promesa de una tierra
que convierte el destino en cuarto, en morgue.
Sus muertos arrobados en las puertas,
el aeropuerto espera.

Antro, líneas, Salvador es aquel que nos saca de la mano
evitando la furia, el desparpajo de objetos regados
al auxilio de un siempre mostrador.
Me has salvado sacándome la primera risa,
enseñándome el techo que tiene este edificio.

Me has dejado contar el dinero que paga
por la amarga felicidad del desterrado.
Al destierro no se vuelve, me dirías.
Uno no escoge desterrarse
o hurgar con las manos llenas de helado derretido
las marchas triunfantes de otros campamentos.

Llegas al aeropuerto. Enfrente de ti están los cañones.
Ya empiezan las bizarras estrofas a cantarte esa melodía firme
de los que gustan del néctar sonámbulo de las imprecaciones.
Socialismo o Muerte como una venda inmensa para todos los ojos.
Despierta cada minuto el gesto del desconocido personaje
ya inventado. Te dan un empellón en el costado:
Una lanza, Señor, y estás despierta.

No me han detenido. No me han llevado presa.
No he pasado por la cabina de juguetes.
Nomehaninterrogado.
No he tenido que repetir de dónde vengo.
No me han registrado los baúles.
Soy dócil, soy una doncella.
Se me cae un verde pañuelo al maletero,
cae sedosa hoja amarillenta de mis azulosos dedos.
Pobrecita doncella, no tienes que decir, ya lo sabemos.

Cuando uno no quiere encorvarse por el llanto
ni tirarse de bruces en la tierra,
uno mastica duramente y borra el rostro más querido
como en la despedida de los muertos
donde dices, recupérate, prométeme que te cuidarás,
ya nos veremos.
Así será después que una se muera.
Esa luz de que hablan no estará corroída,
nebulosa lágrima agarrada a pupila.
Un gemido que sale solo, completo, cuando la tierra cae
en la fosa y uno mira los rostros de tantos años perdidos.
Aquellos que míseros te ponen sus ofrendas, sus miradas.
Aquellos que dejaste te reciben como flores abiertas.
Y una tumba también abierta recibe impávida las dádivas.
No hay que llorar —dices, sostienes, y dentro
los tejidos espasmódicamente tragan las entrañas.

Los rostros de los del otro mundo están ajados.
No tienen las cremas necesarias.
No tienen ese aprendiz de brujo de la vida.

Tienen esas límpidas tímidas sonrisas del suplicio.
Hay un espacio. Siempre,
ay,
siempre hay un espacio entre cortinas.
El ángel cortés que distraído lo adentra a una en la tierra,
quitándonos el fardo, las maletas.
No se moleste. ¿Cómo se llama usted?
¿Qué subterfugio de Dios me quita por un instante
esta cruz cerrada, leve y dura, esta maleta?

 

Nos han prestado un carro el domingo para llevarte a casa.
Vamos atropellados, somos tantos en este velocípedo,
un ciempiés, una semilla, una frágil estructura del momento,
los juguetes, los vestidos de quince,
las malangas sembradas por abuelo, la salud,
las nuevas parentelas en el auto.
Domingo, llegas como siempre tan cansado.

 

Estoy sola parecen tus ojos decir.
Atrás queda tu otra identidad,
la nocturna faz de tus anhelos.
Te veo en los rostros de mis acompañantes.
Te desgarras para comprenderlos.
Tratas de oír tantas victorias,
tantos paisajes, inundaciones del afecto.

 

Ya te encontraste en la pared de la sala, ya te encontraron.
Ya descubrieron la pirámide donde está la mueca, donde apuntas
en una pizarra que se borra el diario en que guardas tus memorias.
Ya revisan tu lento olfatear por otros cuartos en aquella figura
de murciélago que descansa en el vaso de agua de la entrada.

 

Ya está la bayoneta preparada.
Ya la barraca donde te ejecutan.
Ya la memoria crece con sus crines, eres otra, eres
el difuso correr del arrebato de aquel que se desploma
y lo reviven para una vez más reencontrarse
con una sombra y otra.

 

Ya están las aves penetrando el estante, abriendo los pescados,
el guiso del humor, entrecortando la fachada dantesca,
el Michelangelo colgado.
Ya estás en el cuarto, lo has reconocido, tus noches,
tus papeles echados en la cesta, la imagen diosdada del asfalto
se interpola en los mosaicos de esta triste casa.
Están tus puntos, los centauros, las paletas consignas,
los retratos, están tus camas, tus orgasmos
están en las paredes desplegados.
Está el vino a la intemperie, está el cigarro,
las cucarachas saliendo a recibirte:
Bienvenida la artista, la coma, el relicario.
Está fugaz tu vida entera, asomada sorda, ya sin fardos.
¿Quién soy? ¿De dónde vengo? Soy Ulises, Electra,
soy la luna, el triunvirato, soy Perséfone perdida,
seis meses allá en sangre viva, seiscientos siglos acá
ya sin certeza.

 

Soy Perséfone Pérez, la errabunda mártir, la destreza,
la víctima victimizada, soy la cereza, la fruta,
el semen de mujer entre las piernas,
el pavo real paseando las ciudades,
extinguida distinguida visión de las paredes.
Soy la pluma del árbol, soy la esfinge aterrada.
Traspasar el cadalso,
ir como María Antonieta o María Estuardo
a enfrentarse, a cortarle las alas a Pegaso
para que no me mate con su amorfa cuchilla.
Es mi espejo que irrumpe en las habitaciones.
Es la figura ancestral que pide sangre.
Es la gota que escribe en las paredes, es el hilo
menstrual en descubierto cielo.

 

Estás ahí, ciudadana del mundo,
contemplando tu espejo, sin preguntas.
Afilando la hora, marcando tus líneas agotadas.
Ahí de frente te saludo.

Me abraza ahora tu nombre y otros poemas

Jorge de Arco, poeta, traductor, crítico y editor español.

Jorge de Arco, poeta, traductor, crítico y editor español.

Con alegría doble, el equipo de OtroLunes anuncia la publicación de un nuevo libro de poesía.

Primero, porque en estos tiempos que corren, la aparición de un libro de poesía es casi un milagro (con lo cual estamos aplaudiendo aquellos pocos editores “locos” que aún insisten en publicar poesía); y segundo, porque se trata del libro de uno de nuestros más queridos escritores, miembro del Consejo Editorial de nuestra revista: Jorge de Arco, quien con el poemario Las horas sumergidas, publicado ahora por Algaida, resultó ganador del I Premio Nacional de Poesía José Zorrilla.

Para celebrarlo, publicamos a continuación una reseña sobre este poemario y ponemos a disposición de nuestros lectores algunos poemas del libro premiado. Leer más…