Verdad y ficción en el México de Jorge Volpi

Edmundo Paz Soldán

Resulta paradójico que la mejor novela de Jorge Volpi esté ambientada en México; después de todo, a mediados de los noventa él fue punta de lanza del Crack, un grupo de escritores que entre sus principales postulados señalaba la necesidad de la ruptura de esa alianza tan cercana entre nación y narración que ha existido en la literatura mexicana (y latinoamericana). De esas paradojas está hecha la literatura; Una novela criminal, ganadora del premio Alfaguara 2018, es, más allá de que contradice el manifiesto del Crack, un gran libro.

Una novela criminal se presenta como «documental» o «sin ficción», y se basa en el célebre caso de la francesa Florence Cassez, arrestada a mediados de la década pasada y acusada de pertenecer a una banda de secuestradores; los años demostraron que todo fue un montaje de la policía y la justicia mexicanas (por ello, Cassez debió pasar siete años tras las rejas, y su pareja y supuesto líder de la banda, Israel Vallarta, sigue en la cárcel). Aunque Volpi sigue la pista a los numerosos expedientes del caso y a toda la documentación existente, también es lo suficientemente flexible como para arriesgarse a imaginar los vacíos cuando es necesario.

La novela pasa por diferentes fases: en la primera parte Volpi desmonta el operativo de la AFI -Agencia Federal de Investigación- contra Cassez y su «banda», para concluir con contundencia que la organización criminal no existía y que el arresto, visto en directo por los espectadores a través de Televisa, era «una ficción meticulosamente construida por la AFI, convertida para el efecto en una agrupación teatral». Pero Volpi no se queda ahí y luego se enfoca en el proceso judicial al mismo tiempo que en el frente diplomático, que llega a una crisis por la decisión del presidente Calderón de no dar su brazo a torcer frente a las presiones francesas, incluso cuando era claro que el proceso mostraba fallos gruesos (Calderón quería victorias mediáticas en su «cruzada» contra la violencia que asolaba al país).

Sabemos que los gobiernos latinoamericanos usan el poder judicial como un arma arrojadiza para arrinconar a quienes ven conveniente; el mérito de Volpi consiste en arrojar luces sobre la forma específica en que se lleva a cabo este abuso. De a poco, Volpi acumula pruebas para mostrar cómo este caso policial puede servir de núcleo generador de una «verdad» social. La «verdad» de la novela sirve para entender la forma en que en México las instituciones al servicio de los ciudadanos -el poder judicial, la policía- son capaces de armar «una argamasa de verdades y ficciones» con tal de arribar a conclusiones decididas de antemano: se puede acusar sin problemas a los inocentes si es que un par de policías de peso -Luis Cárdenas Palomino y Genaro García Luna- ha decidido inventarse un triunfo para el gobierno (las razones suelen ser incluso más burdas y arbitrarias). En un sistema tan corrupto como el mexicano, ya no se trata simplemente de mentir de manera sistemática, sino de crear un ambiente donde estas mentiras «ya no incomodan a nadie y la distinción entre verdad y mentira se torna irrelevante».

Cassez fue liberada gracias a la presión internacional. El mexicano Israel Vallarta no tenía quien presionara por él, y por eso sigue en la cárcel. Una novela criminalsugiere que es inocente. Pero estamos en México, donde no hay presuntos inocentes sino presuntos culpables, de modo que Israel seguirá ahí hasta que un poderoso no decida hacerle caso a los expedientes sino a su intuición o necesidad política.

Del Autor

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Edmundo Paz Soldán
(Bolivia, 1967). Escritor y profesor. Considerado una de las voces esenciales de la actual literatura latinoamericana. Profesor de Literatura Latinoamericana en la Universidad de Cornell. Ha publicado las colecciones de cuentos Las máscaras de la nada (1990), Desapariciones (1994) y Amores imperfectos (1998), y las novelas Días de papel (1992), Alrededor de la torre (1997), Río fugitivo (finalista en el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos, 1998), Sueños digitales (2000), La materia del deseo(2002), Palacio Quemado (2006, 2007), Los vivos y los muertos (2009), Norte (2011) e Iris (2014), con la que incursiona en la ciencia ficción. Es coautor, junto a Alberto Fuguet, de la antología de nueva narrativa latinoamericana Se habla español (2000) y con Gustavo Faverón de Bolaño salvaje (2008). Entre sus premios se cuentan el Finalista de Letras de Oro 1991 con Días de papel (Estados Unidos), el Premio Erich Guttentag 1991 por Días de papel (Bolivia), Premio Juan Rulfo, 1997 por el cuento “Dochera”, el Premio Nacional de Novela de Bolivia 2002 por El delirio de Turing, la Beca Guggenheim (2006) y Finalista del Premio Hammett 2012 (Semana Negra de Gijón) con la novela Norte.. Su novela más reciente es Iris (Alfaguara, 2014).