ha ido demostrando su calidad, escultura a escultura y, de muchos modos, una mirada distinta que lo caracteriza dentro del panorama de las artes plásticas en España. Tal vez por eso, el crítico español Gregorio Vigil-Escalera se refiere a él con palabras como estas:
… es un artista madrileño amparado por Tyché, diosa vespertina del azar y del experimento, y un escultor de los moai, -o un Tohunga que tiene el poder mágico en lo que concierne a rito, saberes y artes-, que concibe su quehacer creativo tal que un pagano sacro que deja que sus estatuas acabadas caminen hasta su destino señalado.
Además nos obliga a que la mirada quede prendida en el espíritu de los muertos inserto en cada una de las piezas, y por eso no hay mayor pathos que el grito emitido por esas pateras destrozadas y a la deriva. En su interior ya no quedan “yos”, sino un sufrimiento esparcido por el mar que vive de tragar a sus víctimas. Las cabezas colosales de hierro así lo certifican y lo rubrican.
Pero nadie nos dirá que el trato con sus esculturas nos servirá para caer en el hechizo.
Es como cuando Chantal Maillard nos advierte y le dice al oído al autor que el referente mítico está ahí siempre para dar razón de todo. Nada queda desprovisto de sentido. Hay un referente para cada situación.
Nuevamente, luego de este año de pausa, OtroLunes agradece a nuestro querido amigo y gestor de esta sección, el crítico español Gregorio Vigil-Escalera, la oportunidad de tener en nuestro breve dossier de artes plásticas a Javier de Benito.
Amir Valle
Director General
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